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domingo, 29 de septiembre de 2013

LA EXPERIENCIA DEL SER ESENCIAL

"Hay dos clases de antropologías. La de los universitarios, que estudia la evolución del hombre desde sus orígenes hasta el advenimiento del conocimiento conceptual de hoy y ve al hombre como una realidad objetiva compuesta de tres polos: el cuerpo, el alma y el espíritu. En ella se desmenuzan sus dones y facultades así como las diferentes etapas de su evolución... Pero esta visión no se inclina hacia el hombre que sufre, que busca la alegría, el placer, que en realidad busca la felicidad. En ella no se ve al que busca un sentido a su vida, al que ama o al que odia, al que quiere vivir o matar, el hombre interior no existe... La cuestión del ser y del futuro del ser humano se les escapa.
 Mi antropología concibe al hombre como ser consciente de sí mismo que, en primer lugar, sufre por no ser lo que Él es en realidad. Se trata de un hombre que ha desarrollado en exceso su yo existencial y un buen día debe aprender a trascenderlo para volver a encontrar su raíz más profunda. Podríamos decir que el hombre evoluciona a través de tres clases de yo:
-El pequeño yo, que no ve más que el poder, la seguridad, el prestigio, el saber....
-El yo existencial que va mucho más allá. Es el yo que quiere dedicarse a una causa, a una obra, a una comunidad, a una persona... Sabe superar muy bien el egocentrismo y por ahí es por donde, en mi opinión, hace su entrada en el ser humano.
-Y finalmente, lo que yo llamo el yo esencial, el hombre que dice yo.

¿Qué es el yo esencial?
Es el núcleo con el que el hombre participa de la realidad sobrenatural del Espíritu divino universal. El ser esencial es lo absoluto que hay en el hombre, la fuente de su libertad de persona, en la que se expresa lo Divino de forma individual y particular dentro del mundo espacio-temporal. Cada hombre debe poder decir como San Pablo: "No soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí", pues la experiencia del Ser esencial es la experiencia de Cristo presente en nosotros y la unión que se efectúa en ese momento debe ser como la de "los sarmientos y la cepa".

K.G. Dürckheim
("El camino, la verdad y la vida")
Sirio, 1987.

sábado, 28 de septiembre de 2013

INTERROGANTES ACERCA DEL SACERDOCIO...

En carta de Thomas Merton a Victoria Ocampo, el 13 de septiembre de 1958, aparecen las siguientes afirmaciones sobre el sacerdocio ministerial:

"Uno termina por creer que el sacerdote está suspendido, como jerarca y burócrata, en la mitad exacta del abismo que separa a los hombres de Dios. No hace allí sino anunciar decisiones oficiales, dogmáticas, morales, canónicas. Es un poco menos amigable que el médico, el abogado, el psicoanalista... No se tiene en cuenta el hecho de que Dios no se separa nunca de los hombres, porque Dios y el hombre son uno en Cristo. Lo que importa en el sacerdote, hombre de Dios, es su humanidad, porque él prolonga, más que todos los demás,  el misterio de la encarnación. Ahora bien, si el sacerdote está un poco deshumanizado por su formación en el seminario...".

"No crea jamás que soy un ser distinto de usted, que estoy aquí en un monasterio bien tranquilo, sin problemas como los suyos.  Muy por el contrario, vivo en el corazón mismo de su problema, porque estoy en el corazón mismo de la Iglesia. Yo no me creería un verdadero sacerdote, si no fuera capaz de sentir en mí mismo todas las revueltas y todas las angustias del hombre moderno. Pero es necesario sentir todo esto, sufrir todo esto, pero no aislado y a la deriva, sino con Cristo que lo ha soportado todo y que lleva todo en nosotros".

jueves, 26 de septiembre de 2013

NO DEBEMOS JUZGAR...

"No nos apresuremos a suponer que nuestro enemigo es un salvaje sólo porque es nuestro enemigo. Quizá sea nuestro enemigo porque piensa que nosotros somos salvajes. O posiblemente tenga miedo de nosotros porque siente que tenemos miedo de él. Y tal vez, si creyera que somos capaces de amarlo, dejaría de ser nuestro enemigo.
No nos apresuremos a suponer que nuestro enemigo es un enemigo de Dios sólo porque es nuestro enemigo. Quizá sea nuestro enemigo precisamente porque no es capaz de ver en nosotros nada que dé gloria a Dios. Tal vez tenga miedo de nosotros porque no puede encontrar en nosotros nada del amor de Dios, de Su bondad, de Su paciencia, de Su misericordia y Su comprensión de las debilidades humanas.
 No nos apresuremos a condenar a la persona que ya no cree en Dios, ya que quizá sea nuestra frialdad y avaricia, nuestra mediocridad y materialismo, nuestra sensualidad y egoísmo, lo que ha matado su fe".

Thomas Merton

miércoles, 25 de septiembre de 2013

ESTAR AQUÍ...para la alabanza.

"Hoy, Padre, el cielo azul te alaba.
Las delicadas flores verdes y anaranjadas del tulipero
te alaban.
Te alaban también las lejanas montañas azuladas,
junto con el aire aromado lleno de luz brillante.
Te alaban los dorales que incordian al mugiente ganado
y el molesto chillido de las codornices.
También yo te alabo, Padre, con todos mis hermanos
que dan voz a mi corazón y a mi silencio.
Somos todos un solo silencio, y una diversidad de voces.
Nos has hecho juntos,
nos has hecho uno y muchos,
y a mí me has puesto aquí en medio como testigo,
como conciencia y como gozo.
Aquí estoy yo.
En mí esta presente el mundo, y estas presente tú.
Soy un eslabón de la cadena de luz y de presencia.
Has hecho de mi una especie de centro,
pero un centro que no esta en ninguna parte.
Y, sin embargo, también yo estoy “aquí”.
Estar aquí con el silencio de la filiación en mi corazón
es ser un centro en que todas las cosas convergen en ti.
Seguramente, basta con eso por ahora".

Thomas Merton

martes, 24 de septiembre de 2013

EL MONJE NO ES DEL MUNDO, PERO SÍ DE SU TIEMPO.

"El monasterio no debe ser de ninguna manera un simple enclave de seres humanos excéntricos y aparentemente arcaicos que se han rebelado contra el mundo de la ciencia, dándole despectivamente la espalda".

"Debemos hacer frente resueltamente al hecho de que el monasterio no es un ghetto y que no se beneficiará si permanece siéndolo".

"En el monasterio no sólo debe haber auténticos hombres de oración, sino también hombres que puedan comunicar una parte de su entendimiento y experiencia a los demás".

"La experiencia monástica necesita ser comunicable en términos que no resulten totalmente extraños para el hombre moderno".

"Para comprender hoy en día lo que es la oración necesitamos comprender al hombre, y comprenderlo dentro de su situación histórica actual".

 "La formación espiritual y teológica del monje no pueden tener sentido si no está relacionada con el mundo de nuestro tiempo".

"El monje debe poder comprender los problemas más importantes de nuestro tiempo y ver su propia vocación monástica a la luz de estos problemas".

"Debemos formar monjes que sean capaces de abarcar en su conciencia contemplativa no solamente las dimensiones teológicas del Misterio de Cristo, sino también las posibilidades de nuevo entendimiento que ofrecen las tradiciones no cristianas y el mundo moderno de la ciencia y la revolución".

"Nunca hay que olvidar que la vida monástica es una manera especial de vivir el Evangelio".

Thomas Merton
"Acción y contemplación"

sábado, 21 de septiembre de 2013

HACIA LA MADUREZ CONTEMPLATIVA Y PROFÉTICA

"La vida monástica no sólo es contemplativa, sino también profética. Esto significa que no solamente da testimonio de una mística contemplativa de silencio, encierro y renunciación a las obras activas, sino que también vive en el misterio escatológico del Reino que ya comparten y realizan las vidas de aquellos que han escuchado la Palabra de Dios y se han sometido, sin condiciones,  a sus exigencias, en una vocación que (incluso cuando es comunal) tiene una cualidad desértica distintiva. Esto supone que hay algo de carisma en toda vocación monástica y en el propio testimonio monástico. Por esto no excluye el estudio y la comprensión de la teología. Al contrario, presupone una sed de la Palabra de Dios, una disposición personal a sumergirse en la meditación de la Biblia, dentro de una vida fructífera de oración y celebración, no mecánica ni puntillosa, sino llena de espontaneidad y de comprensión intuitiva. La sabiduría y el entendimiento cristianos deben crecer y profundizarse día tras día en la vida del monje, cuya vida entera es un peregrinaje a las fuentes de la verdad cristiana. Nada de esto es posible si el monje carece de una formación teológica adecuada.
Pero el entendimiento y la experiencia que lo llevan gradualmente hacia la madurez contemplativa y profética (que puede ser, antes que nada, madurez en el sacrificio), en ciertos casos también debe abrirse a la comunicación con los demás. Debe haber algunos monjes capacitados para compartir su experiencia en diálogo con contemplativos de otras tradiciones religiosas (budistas, hindúes, sufíes, etc). Y sobre todo debe haber algunos que puedan hablar con los intelectuales modernos, ya sean religiosos o no, que se sientan atraídos por las misteriosas dimensiones personales de la experiencia interior y espiritual: artistas, filósofos, poetas, psiquiatras, estudiantes de antropología, de religión comparada, etc. Existen muchas personas en estos campos que sienten curiosidad por la vida monástica y que estarían sumamente interesadas en descubrir sus verdaderos valores existenciales mediante un diálogo inteligente con mentes instruidas.
Necesitan reconocer en el monje a un profesional como ellos, que ha elegido deliberadamente un camino diferente y una experiencia diferente y que puede hasta cierto punto dar cuenta de esta elección y de sus frutos".

Thomas Merton
"Acción y contemplación".

viernes, 20 de septiembre de 2013

PLEGARIA Y LIBERTAD

"La oración es una libertad y una afirmación que crecen de la nada y se convierten en amor. La oración es el florecimiento de nuestra libertad interior en respuesta a la Palabra de Dios. La plegaria no es tan sólo un diálogo con Dios: es la comunión de nuestra libertad con Su libertad absoluta, su espíritu infinito. Es la elevación de nuestra libertad limitada hacia la libertad infinita del espíritu divino y del amor divino. La oración es el encuentro de nuestra libertad con la caridad omnipresente que no sabe de límites ni de obstáculos. Orar es surgir en este ámbito de libertad infinita".

"Tenemos que hacer frente a la realidad existencial de nuestra miseria, insignificancia y abyección porque es ahí donde empieza nuestra plegaria. De la nada se nos llama a la libertad. De esta oscuridad se nos llama a la luz. Por consiguiente, necesitamos reconocer que éste es nuestro verdadero punto de partida. De lo contrario nuestra plegaria no es auténtica. Pero se nos llama para que SALGAMOS de la nada, la oscuridad y la alienación y la frustración para entrar en comunión e intimidad con Dios, en Su libertad. Ese es el significado de la oración".

Thomas Merton

jueves, 19 de septiembre de 2013

¿CONTEMPLATIVOS O PROFÉTICOS?

Contemplativo es una mala palabra. Cuando hablamos de nosotros, los monjes, como contemplativos, nos enfrentamos con el problema de que no somos más que contemplativos. No somos profetas. Estamos fallando en el aspecto profético de nuestra vocación. ¿Por qué? Quizá porque pertenecemos a una cristiandad tan profundamente implicada en una sociedad que ha sobrevivido a su vitalidad espiritual y que, no obstante, busca a tientas una nueva expresión de la vida en medio de la crisis. Nuestros monasterios no están sirviendo a ningún tipo de vocación profética en el mundo moderno. Si debemos o no ser capaces de hacerlo es otra cuestión. El carisma profético es un don de Dios, no un deber del hombre.
Pero, por otra parte, si el don no ha sido otorgado quizá sea porque nosotros, los que hemos oído el llamado, no nos hemos preparado. Me parece que los contemplativos deberían poder decir al hombre moderno algo sobre Dios que respondiese a la acusación profundamente importante y significativa que hizo Marx contra la religión. Marx decía que la religión conduce inevitablemente a la enajenación del hombre; que no es una realización sino un opio. El hombre, al adorar a Dios, se despoja de sus propios poderes y de su propia dignidad, y se los atribuye a un Dios invisible y remoto, a quien después ruega que se los devuelva pedazo a pedazo, por entregas al detalle. Pero no es así. Cada día nos damos mejor cuenta de que la negación de Dios es realmente la negación del hombre. Y, por otra parte, la afirmación de Dios es la auténtica afirmación del hombre. Barth dijo en algún lugar: “Simplemente hablar del hombre en voz alta es no hablar de Dios”. A menos que realmente afirmemos a Dios, no afirmaremos al hombre. A menos que afirmemos a Dios como el que nos llama a la existencia, a la libertad y al amor que es la realización de esa libertad; a menos que afirmemos a ese Dios, no afirmamos aquello sin lo cual la vida del hombre carece de significado.
Gran parte de la vida monástica y de la espiritualidad contemplativa no es necesariamente abstracta en sentido filosófico, sino que constituye un comportamiento artificial en el cual el pensamiento, encarnado en formas rituales, se opone a los hechos concretos de la existencia. Para convencernos de que llevamos una vida espiritual y contemplativa, ¿no convertimos en un fetiche la sumisión de las realidades de la existencia humana a formas y legalismos rituales?
 Los monjes debemos poder asegurar al hombre moderno que Dios es la fuente y la garantía de nuestra libertad y no simplemente una fuerza que se halla por encima de nosotros para limitar esa libertad.
 En el conflicto entre libertad y ley, Dios está a favor de la libertad. ¡Vaya declaración escandalosa! Pero ¡está en el Nuevo Testamento! ¿Cómo vamos a afirmar ante el mundo moderno el escándalo del Nuevo Testamento? Es aquí donde nos enfrentamos a la seriedad de nuestra vocación profética como algo distinto de nuestra vocación contemplativa.
Sin duda alguna, este es el mensaje que el monje debería dar al mundo. ¿Pero hasta qué punto pueden expresarlo así los monjes? Al parecer, estamos tan comprometidos a respetar la ley como cualquier otro. ¡Más que otros! Multiplicamos las leyes. Vivimos una existencia altamente mediatizada en la que, en cualquier momento, la regla y el rito pueden sustituir a la experiencia y el encuentro auténticos.
Nuestro encuentro con Dios debería ser, al mismo tiempo, el descubrimiento de nuestra libertad más profunda. Si nunca Lo encontramos, nuestra libertad nunca se desarrolla totalmente. Tan sólo puede desarrollarse en el encuentro existencial entre el cristiano y Dios, o entre el hombre y Dios, ya que no sólo los cristianos encuentran a Dios. Todo hombre en cierto momento de su vida encuentra a Dios, y muchos que no son cristianos han respondido a Dios mejor que los cristianos. Nuestro encuentro con Él, nuestra respuesta a Su Palabra es la búsqueda y el reclamo de nuestra libertad más profunda, de nuestra verdadera identidad”.

Thomas Merton

“Acción y contemplación”.

martes, 17 de septiembre de 2013

ATRAVESANDO EL PROPIO PANTANO

"Respeto tu sentimiento sobre que los monjes, zen y otros, dan una impresión de hubris (arrogancia) al vivir apartados en un carril especial y ponen a todo el mundo al costado. O meramente proclaman que tienen la respuesta. Yo mismo me siento de igual modo ante los monjes que realmente lo hacen, y hay muchos así. Pero una vez más, como ruego desesperado, espero que alguien vea por fin que no soy uno de ellos (aunque en el pasado lo he sido, de modo que merezco lo que se diga al respecto). El asunto de la castidad es mucho más complejo que eso. Primero de todo, no es cuestión de purgar negativamente todo deseo sexual, aunque muchos lo hacen o tratan de hacerlo. Apropiadamente, debería ser un largo y duro trabajo de sublimación: y sin duda pocos de nosotros lo conseguimos por completo. En todo caso, yo nunca llevé o preconicé una vida totalmente desencarnada. Estuve enamorado antes de ingresar al monasterio y también he estado enamorado desde entonces (¡aunque bastante acotado por las restricciones!) y al final he llegado a una posición donde me niego a generalizar y sobre todo sé que no tengo las Grandes Respuestas (¿quién las tiene?). Y anhelo que todos cesen de deducir que yo pretendo que mi vida sea alguna especie de crítica de la de ellos. Ni por un momento presumo que el plano en el cual vivo es más elevado o mejor que el de cualquier otro, de hecho yo sé que sería un callejón sin salida y un enorme error, pero dado que honestamente pienso que es mi destino (llámalo así, si quieres),  he decidido, y a menudo, una y otra vez, que debe ser aceptado por lo que vale y aprovecharlo al máximo. Supongo que soy moderadamente feliz con ello y que soy capaz de darle algo a otra gente desde donde estoy. El punto es que esta especie de disposición brinda cierta libertad, y que si un individuo quiere elegir esto y vivir de acuerdo con ello, sería malo para él ser forzado  para conformar a otros que no lo deseen. La gente que desea y necesita esta especie de soledad (siempre hay alguien así) debería ser capaz de encontrarla y permanecer en ella, aunque deberían hacerlo sin despreciar a los otros y sin volverse vanos en base a supuestos logros (tal vanidad vacía todo de inmediato, de todos modos). Puesto que éste no es obviamente tu menú, puedo entender que te repela o que te deje indiferente. Sin embargo, el vado pantanoso al que te refieres es común para todos y no hay escapatorias para los monjes: cada cual tiene que atravesar su propio pantano tan honesta y completamente como pueda. Lo único que no debe hacerse es convertir en virtud el acto de hundirse".

Thomas Merton, carta a Clayton Eshleman, 1966.


lunes, 16 de septiembre de 2013

DIÁLOGO QUE ENRIQUECE

"Cuando se entra en contacto con alguien que representa auténticamente una tradición, no sólo se entra en contacto son su tradición, sino también con la propia... y mediante una mejor comprensión de la propia tradición, también se desarrolla un mayor respeto, consideración y comprensión hacia los demás".

Thich Nhat Hanh
(Monje vietnamita, amigo de Merton)

"Hay veces que agotamos nuestras mentes al aferrarnos tercamente a una visión muy parcial de las cosas, negándonos a ver el profundo acuerdo existente entre algo y su opuesto complementario".

Thomas Merton.

EL LEGADO DE THOMAS MERTON


"La aventura vital de este monje cisterciense y contemplativo universal que fue Thomas Merton (1915-1968) encontró su correlato geográfico en tres etapas diferenciadas que cerrarían el gran círculo de nuestro orbe y completarían un tríptico en el singular viaje sin distancia que es el camino monástico. Podríamos decir, de manera gráfica, que Europa representó para Merton su acceso primero a la fuente contemplativa, de la mano de sus mayores representantes. Su conversión al catolicismo vendría precedida de un «bautismo oceánico», tras haber dejado atrás el viejo continente y su condición de viejo Adán. América (en realidad
las dos Américas) constituyó una suerte de axis mundi y el descubrimiento de su verdadero yo («ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí»), así como su zambullida en el río de la contemplación solitaria y el compromiso solidario (en contra de la guerra, a favor de los derechos civiles...). Finalmente, en Asia,
donde murió, se unirían para Merton los dos maderos de la cruz en un eje de vacío y plenitud, un océano de compasión infinita. Al término de sus días, Merton había, literalmente, abrazado el planeta entero, acogido sus luces y sus sombras y hollado el desierto y la ciudad antes de adentrarse en el Reino de la infinita
soledad y de la sociedad perfecta".

"En su juventud, Thomas Merton se dio cuenta de que las estructuras totalitarias de los países en perpetua contienda eran el resultado de una conciencia humana escindida e ignorante de su origen y su destino sagrados. «La raíz de la guerra es el miedo», afirmaría más tarde Merton en Semillas de Contemplación. Tan sólo -propone él- atreviéndonos a sumergirnos en el desierto de nuestra propia soledad y desandando (desanudando y desnudando) los caminos de la vieja humanidad podremos descubrir un cielo y una tierra nuevos".

"¿Cuál es, en suma, el legado espiritual de Merton para las generaciones que le han seguido y para las venideras? ...en la medida en que Merton fue capaz de leer las noticias de su siglo con el ojo interior del amor, en la medida en que supo penetrar en el corazón de la complejidad social con sencillez y sin egoísmo, y en tanto se hizo portavoz, con lengua de fuego y corazón herido, de una invitación universal a la santidad (la radical cordura y la fuente de la cordialidad), sus palabras fueron las de un verdadero profeta del siglo xx. Y es que, al decir de Merton, «profetizar no es predecir, sino captar la realidad en su momento de suprema expectación y tensión hacia lo nuevo. Esta tensión se descubre, no en un entusiasmo hipnótico, sino a la luz de la existencia diaria»". 

Fernando Beltrán Llavador
Prresentación, en: "Thomas Merton. Escritos Esenciales".
Sal Terrae

LA NUEVA LITURGIA

«Éranse tres amigos
que discutían sobre la vida.
Uno dijo:
"¿Pueden los hombres vivir juntos
y no darse cuenta de ello,
trabajar juntos sin producir nada,
volar en el espacio y olvidarse de la existencia
en un mundo sin fin?".
Los tres amigos se miraron
y rompieron a reír.
No sabían cómo explicarlo.
Y fueron mejores amigos que antes.
Entonces uno de los amigos murió.
Confucio mandó a un discípulo
para que ayudara a los otros dos
a cantar en sus exequias.
El discípulo se encontró con que uno de los amigos
había compuesto una canción.
El otro tocaba el laúd,
y juntos cantaron:
"¡Oye, Sung Hu!
¿Dónde te fuiste?
¡Oye, Sung Hu!
¿Dónde te fuiste?
Te has ido
adonde realmente estabas,
y nosotros estamos aquí.
¡Maldición! ¡Nosotros estamos aquí!".
Entonces el discípulo de Confucio
les interrumpió y exclamó:
"¿Puedo preguntarles dónde aparece esto
entre las rúbricas para las exequias,
este frivolo canturreo en presencia del difunto?".
Los dos amigos se miraron y se echaron a reír:
"Pobrecillo -dijeron-;
¡no conoce la nueva liturgia!"».

Thomas Merton
"Por el camino de Chuang Tzu"

viernes, 13 de septiembre de 2013

UN HOMBRE ILUMINADO...

"En un koan zen, alguien dijo que un hombre iluminado no es alguien que busca o encuentra a Buda, sino, simplemente, un hombre normal y corriente que ha hecho cuanto tenia que hacer. Pero detenerse no significa haber llegado. Detenerse es quedarse a un millón de millas de la meta, y no hacer nada dejar dicha meta a una distancia tan enorme como el universo entero.
En cuanto al llegar, cuando llegas, has fracasado. Sin embargo, ¡cuan cerca esta la solución...! ¡Que sencillo seria no tener nada más que hacer..., con tal de que uno no tuviera realmente más que hacer!
El hombre inmaduro no puede conseguirlo, haga lo que haga. Pero el fruto maduro cae del árbol sin siquiera pensar en ello. ¿Por que? El hombre que ha llegado a la madurez descubre que nunca hubo nada que hacer desde el comienzo mismo".

Thomas Merton

LITURGIA: CELEBRAR NUESTRA UNIDAD EN EL AMOR

"La liturgia no es solo el cumplimiento de un deber natural. Es la celebración de nuestra unidad en el Amor redentor y en el Misterio de Cristo. Es la expresión de la conciencia que tiene de sí mismo un pueblo redimido. Si el pueblo mismo no se da cuenta de su situación y de su nobleza como hijos de Dios en Cristo, ¿cómo pueden afirmar y ejercer de modo convincente sus plenos derechos espirituales como ciudadanos del Reino de Dios?".

"La liturgia es, en el sentido original y clásico de la palabra, una actividad política. La Leitourgía era un «trabajo público», una contribución hecha por un ciudadano libre de la polis a la celebración y manifestación de la vida visible de dicha polis. Como tal, se diferenciaba de la actividad económica o del interés privado y más material de ganarse la vida y manejar las empresas productivas de lo «doméstico». La vida política era el dominio público y responsable del ciudadano libre y se restringía a él solamente.
La vida privada era propiamente el dominio de aquellos que no se consideraba que fueran plenamente «personas», como las mujeres, los niños y los esclavos, cuya presencia en público no significaba nada, porque no tenían capacidad de participar en la vida de la ciudad. Por lo que se refiere a la vida pública, no existían. En los tiempos de la democracia ateniense, la actividad pública era al mismo tiempo política y religiosa, ya que la vida de la ciudad-Estado era básicamente religiosa.
La más antigua noción de liturgia no se apoya en una distinción entre lo «sagrado» y lo «secular». Un ejemplo de «liturgia» en la democracia ateniense sería el acto de proporcionar la danza ditirámbica y la procesión, o la representación del ciclo teatral religioso que surgió del ditirambo. Nótese que aquí también el «arte», la «cultura» y la «religión» se funden todos en la Leitourgía. Es importante para nuestros propósitos actuales volver a situar el término «liturgia» en su contexto clásico y helénico, donde es más claro y significativo. La celebración litúrgica en ese sentido antiguo y original es una acción sagrada y pública en que la comunidad, a la vez religiosa y política, reconoce su identidad en el culto".

Thomas Merton
"Tiempos de celebración"

martes, 10 de septiembre de 2013

ESTA ES MI VOCACIÓN...

"Hay una absoluta necesidad de una clase de oración solitaria, desnuda, oscura, más allá de los conceptos, más allá de los pensamientos. Claro que no es para todos. Pero si esta dimensión no existe en alguna parte de la Iglesia, a todo el conjunto le faltarán la vida, la luz y la inteligencia. Es una clase de secreto oculto, de estabilizador y brújula. No tengo dudas ni vacilaciones acerca de esto, porque ésta es mi vocación. Y después que la propia vocación ha sido probada y sigue siendo probada, lo que puede uno decir humildemente es que uno sabe que está hablando con conocimiento de causa. ¿Conocimiento de qué? De que ésa es la voluntad de Dios, mientras uno sienta que la mano de Dios nos aprieta. Sin miedo a equivocarse...".

Thomas Merton
Carta a Daniel Berrigan, 1962.

domingo, 8 de septiembre de 2013

CONSTRUIR EL REINO DE DIOS

"El Reino de Dios no es el reino de aquellos que se limitan a predicar una doctrina o a seguir ciertas prácticas religiosas: es el reino de los que aman. Construir el reino de Dios es construir una sociedad que esté enteramente basada en la libertad y en el amor. Es construir una sociedad que se fundamenta en el respeto por la persona individual, puesto que sólo las personas son capaces de amor".

"El verdadero apóstol no predica una doctrina ni dirige un movimiento ni se dedica a reclutar miembros para una organización: predica a Cristo, porque ama a los otros y sabe que así puede procurarles felicidad y dar sentido a sus vidas. El proselitista vende su doctrina porque necesita prosélitos. El apóstol predica a Cristo porque los seres humanos necesitan la misericordia de Dios y porque sólo en el amor de Cristo pueden encontrar felicidad".

Thomas Merton
"Humanismo cristiano"

viernes, 6 de septiembre de 2013

CONTEMPLATIVOS PARA UN MUNDO NUEVO

"Cuando la oración contemplativa o la oración de conciencia se convierte, no en algo que simplemente hago una que otra vez o regularmente, sino en algo que soy continuamente, entonces necesariamente eso me impulsa a la acción. Algunas personas creen que la contemplación llama a una soledad cada vez más profunda -y con frecuencia eso sucede-; pero muchas veces llama precisamente a lo contrario: me llama a salir de la soledad para ponerme al servicio de mis hermanos y hermanas. Porque si la contemplación me da la alegría de ser uno con todas las cosas en la "oculta realidad del amor inexplicable", también me impulsará a hacer que pueda ser conocida. La única forma de realizar esto es cortando todas las ilusiones que separan a las personas y perpetúan la fantasía del dualismo y del apartheid espiritual.
 Recordemos que, cuando Jesús murió, el velo del templo se rasgó. Ese velo había sido colocado ahí para separar el lugar santísimo (la parte de Dios en el templo) del lugar santo (la parte humana del templo). Necesitamos arrancar los velos que separan a Dios de su creación y a la creación de Dios. Pero hay algo más. El lugar santo estaba separado del patio de la gente. Necesitamos quitar también todos los engañosos velos que nos separan a los unos de los otros, para que así podamos tener conciencia de que somos una sola cosa con los demás. Necesitamos rescatar al mundo del apartheid espiritual.
Necesitamos trabajar juntos para crear un mundo en donde unas personas no tengan que atropellar a las otras para sobresalir. Un mundo en que no se manipule a las personas. Un mundo en que la pobreza, la crueldad, el terrorismo, el conflicto y la guerra se conviertan en oscuros recuerdos de un pasado abandonado, y no en unas realidades que se sufren en el presente. Un mundo en que la autoridad del Estado y de la Iglesia esté al servicio de las personas y ya no las opriman ni hagan más penosa su vida".

William H. Shannon
"Silencio en llamas"


miércoles, 4 de septiembre de 2013

ACERCA DE LA ORACIÓN.....

"Aquellos que han progresado en cierto grado en la vida interior no sólo no necesitan hacer meditaciones sistemáticas, sino que avanzarán más abandonándose en una sencilla y tranquila oración afectiva, sin preocupaciones, sin ruido, sin demasiadas palabras y solamente con una o dos ideas o misterios preferidos, que pueden volver a considerar en una forma más o menos general e indistinta, cada vez que oran. La cosa más importante es establecer contacto con Dios mediante una fe amorosa. Esto implica una suficiente conciencia de la mente para estar viva en presencia de Dios".
(Thomas Merton, ¿Qué son estas heridas?, 1950)

"¿Tienes un jardín o algo parecido en donde puedas caminar tú sola? Diariamente, durante unos 15 minutos o media hora, camina de un lado para otro entre las plantas y flores... No intentes pensar en algo determinado y cuando te sobrevengan pensamientos del trabajo, etc., vuelve a tí misma, no trates de arrojarlo a base de fuerzas. Ve si puedes hacerlos a un lado con sólo suavizar la mente (relajándola). Estas orando, y el Señor está contigo. Pero si los pensamientos distractivos acerca del trabajo no se alejan, acéptalos en forma tranquila y sin ansiedad, con la intención de que el Señor te descubra su voluntad por esos mismos pensamientos distractivos...".
(Thomas Merton, A la hermana Therese Lentfoehr, 1949)

martes, 3 de septiembre de 2013

TRANSFORMACIÓN

"El abad Lot fue a ver al abad José y le dijo:
Padre, en la medida en que soy capaz, observo mi pequeña regla, mi pequeño ayuno, mi oración, meditación y silencio contemplativo;  y, según lo que  soy capaz, trato de limpiar mi alma de pensamientos. Y le pregunto: ¿Qué más debería hacer?
En respuesta, el anciano se levantó y alzó sus manos al cielo, y sus dedos fueron como diez lámparas de fuego. 
Y dijo: ¿Por qué no te has transformado ya completamente en fuego?".

(Thomas Merton, La sabiduría del desierto).


domingo, 1 de septiembre de 2013

EL GRITO DE LA PAZ

"Hoy quiero hacerme intérprete del grito que sube desde cada parte de la tierra, desde cada pueblo, del corazón de cada uno, de la única gran familia que es la humanidad, con angustia creciente: es el grito de la paz.
Es el grito que dice con fuerza: queremos un mundo de paz. Queremos ser hombres y mujeres de paz. Queremos que en esta sociedad nuestra, destrozada por divisiones y conflictos estalle la paz.
¡Nunca más la guerra, nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precisos que tiene que ser promovido y protegido.
Vivo con particular sufrimiento y preocupación las diversas situaciones de conflicto que hay en nuestro mundo, pero en estos días mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por las dramáticas perspectivas que se prospectan.
Dirijo un fuerte apelo por la paz, un apelo que nace del interior de nosotros mismos. ¡Cuanto sufrimiento, cuanta devastación, cuanto dolor llevó y lleva el uso de las armas en este martirizado país. Especialmente entre la población civil e inerme. Pensemos cuantos niños no podrán ver la luz del futuro.
Con particular firmeza condeno el uso de las armas químicas. Les digo que tengo aún fijas en la mente y en el corazón las terribles imágenes que vi en los días pasado. ¡Hay un juicio de Dios y también un juicio de la historia sobre nuestras acciones del que no se puede huir!
El uso de la violencia nunca trae la paz. La guerra engendra guerra, la violencia engendra violencia. Con toda mi fuerza pido a las partes en conflicto que escuchen la voz de la propia conciencia, de no cerrarse en los intereses propios, pero mirar al otro como a un hermano y de tomar con decisión el camino del encuentro y del negociado, superando la ciega contraposición.
Con la misma fuerza exhorto también a la comunidad internacional de manera que haga un esfuerzo para promover, sin ulterior indulgencia, iniciativas claras por la paz en ese país, basadas en el diálogo y la negociación, en el bien de la población siria. No sea ahorrado ningún esfuerzo para garantizar asistencia humanitaria a quien fue golpeado por este terrible conflicto. En particular para los desplazados en el país y a los numerosos prófugos en los países vecinos. A los operadores humanitarios empeñados en aliviar el sufrimiento de la población, le sea asegurada la posibilidad de dar la ayuda necesaria.
¿Qué podemos hacer nosotros por la paz en el mundo? Como decía el papa Juan, a todos nos corresponde la tarea de recomponer la relación de convivencia en la justicia y el amor. Una cadena de empeño por la paz una a todos los hombre y mujeres de buena voluntad.
Y hago una fuerte e insistente invitación a toda la Iglesia católica y también la extiendo a los cristianos de otras confesiones, a los hombres y mujeres de cada religión, y también a los hermanos y hermanas que no creen. La paz es un bien que supera cualquier las barrera porque es un bien de toda la humanidad.
Repito en alta voz: No es la cultura del enfrentamiento, la cultura del conflicto, la que construye la convivencia de los pueblos y entre los pueblos; sino aquella: la cultura del encuentro, la cultura del diálogo, esta es el único camino hacia la paz. El grito de paz se eleve alto para que llegue al corazón de todos, y todos depongan las armas y se dejen guiar del anhelo de paz".

Francisco.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.