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martes, 10 de junio de 2008

Para empezar una vida nueva.


“En el transcurso de nuestras vidas agitadas y frenéticas a veces nos ponemos a pensar:
¿Cuál es nuestra verdadera vocación en la vida?
¿Dónde podemos encontrar la paz espiritual que nos capacite para escuchar la voz de Dios que nos llama?
¿Quién puede guiarnos a través del laberinto interior de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos?
Estas y muchas preguntas parecidas expresan un deseo profundo de vivir una vida espiritual, a la vez que una gran desorientación sobre su sentido y práctica”.

Así comienza Henri Nouwen su libro “Encontrar en Él la vida. Una invitación a la vida espiritual”, publicado el ejemplar que tengo en mis manos por Editorial Guadalupe (Buenos Aires) y cuyo título original en inglés es “Making All Things New”. Nouwen desarrolla su reflexión en este libro en tres momentos:

Primero, analizando las consecuencias destructivas de llevar una vida excesivamente preocupada.
Segundo, intentando demostrar que Jesús responde a nuestras preocupaciones paralizantes ofreciéndonos una vida nueva, una vida en la que el Espíritu de Dios puede renovar todas las cosas en nosotros.
Tercero, describiendo algunas decisiones disciplinarias específicas que pueden hacer que nuestras preocupaciones dejen lentamente de dominarnos y dejen de este modo obrar al Espíritu de Dios en nosotros.

Para empezar, dice Nouwen, es necesario adentrarse en una senda nueva:

“Nuestra primera tarea es la de disipar este sentimiento vago y tenebroso de descontento y dirigir una mirada crítica al modo cómo estamos llevando nuestras vidas. Esto exige honestidad, coraje y confianza. Con honestidad tenemos que desenmascarar y enfrentar valientemente los juegos con que nos engañamos a nosotros mismos. Tenemos que confiar en que nuestra honestidad y coraje no nos conducirán a la desesperación, sino a un cielo nuevo y a una tierra nueva”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Siempre estamos comenzando de nuevo, humana y espiritualmente. Somos conscientes cada día de nuestro "pecado", y si no tuvieramos fe en ese amor infinito de Dios sería terrible. Pero DIOS NOS AMA, y esa es la razón de nuestra esperanza, y el fundamento de nuestra vida espiritual.
Gracias Henri, Gracias P. Manuel.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.