
“”Acerca de la oración. ¿Tienes un jardín o algo parecido en donde puedas caminar tú solo? Diariamente, durante unos quince minutos o media hora, camina de un lado para otro entre las plantas y flores… No intentes pensar en algo determinado y cuando te sobrevengan pensamientos del trabajo, etc., vuelve a ti mismo, no trates de arrojarlos a base de fuerzas. Ve si puedes hacerlos a un lado con sólo suavizar tu mente (relajándola). Estás orando y el Señor está contigo. Pero si los pensamientos distractivos acerca del trabajo no se alejan, acéptalos en forma tranquila y sin ansiedad, con la intensión de que el Señor te descubra su voluntad por esos mismos pensamientos distractivos…”. (Thomas Merton, carta a la hermana Therese Lentfoehr)
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