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martes, 31 de diciembre de 2013

PARA SER LIBRES...

La religión no es el policía interior en una sociedad más libre o democrática. No sería esa una razón suficiente para que la sociedad moderna tolerara o admitiera la presencia de lo religioso en ella. También un sistema totalitario podría acudir a la religión por el mismo motivo, pero en ese caso la religión funciona también de manera contraria: es la libertad interior frente al policía que está afuera. Lo que digo es: la religión no es simplemente un código moral más estricto. No es eso únicamente lo que tiene para ofrecer al mundo. Es muchísimo más. Me gustó escucharle decir un día a Benedicto XVI que había que presentar primero la belleza de la fe. Hay que presentar la belleza de Cristo, enamorarse de Él, seguirle incondicionalmente, y entonces sus mandamientos se irán haciendo vida en nosotros. Pero, por favor: la religión como policía, NO. Eso no será suficiente nunca para superar la crisis religiosa en la sociedad moderna; el camino es otro: la autenticidad, la transparencia, la radicalidad evangélica, la profunda humanidad de los cristianos, dispuestos siempre a servir y dar la vida Y a la par, menos gruñidos y muecas a la realidad cotidiana, menos desprecio a las cosas del mundo, no mirar desde arriba, por encima del hombro, sino abrazar, compartir, ofrecer, perdonar. Creo que entonces no hará falta ir vendiendo lo religioso como garantía de estabilidad, como modo de conservar el estatus, sino como desafío, como liberación, como levadura transformante de un mundo necesitado de amor.

¡FELIZ 2014!!!!

domingo, 29 de diciembre de 2013

ABRAZAR EL DOLOR....

"Enfrentarse a la oscuridad, aceptar el dolor, permitir que el dolor sea dolor, nunca es fácil. Ésta es la razón por la cual la valentía (un buen corazón) es la virtud más fundamental en el viaje espiritual. Pero si no conseguimos dejar que el dolor sea dolor ( y la mayor parte de nuestra cultura patriarcal se niega a permitir que esto suceda) entonces el dolor nos acechará como una pesadilla. Nos convertiremos en víctimas del sufrimiento, en lugar de convertirnos en los sanadores que podríamos ser. Y, a la larga, en autores de sufrimiento... El sufrimiento es nuestro enemigo, pero esa no es excusa para no acogerlo, besarlo, durante el tiempo necesario para que verdaderamente podamos dejarlo ir. No hay manera de dejar ir al dolor sin antes haberlo acogido y amado, no como dolor, sino como a una hermana o hermano en nuestro vivir dialéctico de placer y dolor... Eros no llega sin un precio. Toda rosa tiene sus espinas...".

Matthew Fox

"Si pudiéramos aprender del dolor
 incluso mientras este nos atrapa...".
(Adrienne Rich)

"Del sufrimiento he aprendido esto: que cualquiera que haya sido herida profundamente por el amor, nunca estará completa a menos que abrace ese mismo amor que la hirió".
(Matilde de Magdeburgo)

viernes, 27 de diciembre de 2013

NO TENEMOS MÁS LUZ QUE CRISTO...


“En Navidad, más que nunca, conviene recordar que no tenemos más luz que Cristo, que nos ha nacido hoy.

Recibamos a Cristo para que con toda verdad seamos “luz en el Señor” y para que Cristo brille no solo para nosotros, sino por medio de nosotros, y para que podamos arder todos en la dulce luz de Su presencia en el mundo: quiero decir, Su presencia en nosotros, pues somos Su cuerpo y Su santa Iglesia.

Cristo, luz de luz, ha nacido hoy, y puesto que ha nacido para nosotros, ha nacido en nosotros como luz, y por tanto, los que creemos hemos nacido hoy a una nueva luz. Eso es decir que nuestras almas han nacido a nueva vida y nueva gracia al recibirle a Él, que es la verdad.

La Iglesia nos sumerge en la Luz de Dios que brilla en la oscuridad del mundo, para que seamos iluminados y transformados por la presencia del Salvador recién nacido.

Toda la Bondad, todo el Amor, y toda la Misericordia, toda la Amabilidad del gran Dios, han aparecido ante nosotros en Cristo.

Ha abrazado nuestra pobreza y nuestra pena por amor a nosotros, para darnos Su riqueza y Su gozo. Si deseamos ver a Cristo en Su gloria, debemos reconocerle ahora en Su humildad.

Cristo ha nacido hoy en nosotros, para que aparezca al mundo entero por medio de nosotros. Este día es el día e Su nacimiento, pero todos los días de nuestras vidas mortales deben ser manifestación suya, EPIFANÍA suya, en el mundo que Él ha creado y redimido”.

Thomas Merton.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

NAVIDAD: LA NOVEDAD DE JESÚS.

Los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús. Es una fecha que además está inserta en la cultura de occidente, por lo que también es parte de la vida cotidiana de muchas personas que no son propiamente cristianos, que comparten o no los valores de esta fe, pero que estiman importante conservar una tradición de siglos.

Si en algunos lugares del mundo una tendencia laicista estima necesario reducir los signos externos de la Navidad en el ámbito público, no lo veo como una amenaza para mi fe. Entiendo que puede ser una reacción a otros momentos de la historia en que la presencia de lo cristiano se impuso, llegando a ser más costumbre y cultura, que compromiso y elección personal.

Lo esencial es que los que somos cristianos lo seamos ahora de tal manera que la Navidad sea perceptible en el ámbito público a través de nosotros y de nuestra vida. Que nosotros hablemos ahora del misterio de fe que celebramos, y lo hagamos en un lenguaje nuevo, inteligible a la gente de hoy.

Nadie rechaza al amor por ser amor.

Lamentablemente, para muchos, lo cristiano tiene significaciones negativas, vinculadas a la imposición, la persecución, la violencia, la intolerancia, el fanatismo. No podemos luchar contra los fantasmas del pasado. Están ahí, simplemente.

Pero podemos trabajar ahora por el futuro.

Podemos hablar de Jesús ahora, al mundo que nace, con un lenguaje nuevo, con otros signos, con otra voz, desde otro lugar.

Creo que la santidad de cada uno tiene que ver con eso, con transparentar a Dios de esa manera en el tiempo y lugar que nos toca vivir.

Quiero celebrar en esta Navidad la Novedad de Jesús que aguarda por nosotros para refundarlo todo. Es el "recapitular todas las cosas en Cristo" de que habla San Pablo.

Sin miedos, con alegría, con la confianza de un niño, con la libertad de la familia de Belén.

martes, 24 de diciembre de 2013

NAVIDAD PARA CREER

"En Navidad celebramos el nacimiento de Jesucristo en Belén. Sin embargo, la fiesta no se conforma con el recuerdo de algo pasado, sino que celebra nuestra propia vida.
El nacimiento de Cristo tiene un efecto sobre nosotros, nos ha divinizado, y, de esta manera, en Navidad celebramos la fiesta de nuestro propio comienzo.
En Navidad celebramos el logro de todos nuestros anhelos.
Celebramos el nacimiento de Cristo en Belén para poder creer que en nosotros hay vida divina.... admitir en nosotros nuevas posibilidades: amor, ternura, sentimiento; para poder poder asombrarnos y emocionarnos...
 Sin embargo, el hombre debe saber siempre que él solamente es un establo en el que Dios quiere nacer. No somos un palacio que está preparado para recibirle. No merecemos que Dios venga a nosotros, ni tampoco podemos merecerlo ni conseguirlo por la oración, la ascesis o la meditación...
No necesitamos ocultar nuestra suciedad. Seremos dignificados por Dios, quien, a pesar de todo, quiere habitar en nosotros.
Necesitamos celebrar la Navidad para poder creer, ya que por nosotros mismos no podríamos creer en ello.
A menudo nos sentimos lejos de Dios. Por eso tiene que haber una fiesta que nos muestre claramente cómo Dios ha nacido en una cuna, en un establo, rodeado de un buey y una mula, y que precisamente los pobres tienen que venir a adorar a este niño... para poder creer que el nacimiento de Dios en nosotros puede hacer vibrar cuerdas nuevas, puede engendran nuevas fuerzas".

Anselm Grün

lunes, 23 de diciembre de 2013

AL FINAL DEL ADVIENTO... NACER Y MORIR

"Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos.
El secreto del misterio de Adviento es, entonces, la conciencia de que empiezo donde acabo, porque Cristo empieza donde yo acabo...

El misterio de Adviento, pues, se centra en el hecho de que Dios está ahora presente en el Hombre, y los hombres serán juzgados conforme a su aceptación de esta verdad crucial, en todas sus consecuencias. Lo que hacemos al hombre, se lo hacemos a Cristo.

El Adviento, en estos sombríos años de guerras y rumores de guerras, nos recuerda que, aunque nuestra obra sea juzgada y hallada deficiente, y aun totalmente consumida por el fuego, en ese mismo fuego que destruya nuestras obras imperfectas es donde nosotros mismos podemos salvarnos".

Thomas Merton

domingo, 22 de diciembre de 2013

NO NOS DEJEMOS QUITAR LA NAVIDAD.....

"Han querido suprimir la Navidad en muchas ocasiones, cerrando así la puerta de la Vida, para que se borre la memoria de los hombres y mujeres que han abierto una puerta de esperanza en la roca del egoísmo y de la muerte.

Nos quisieron quitar la Navidad en otro tiempo faraones y tiranos que de formas diferentes oprimían y mataba a los niños, para mantener de esa manera su poder sobre el desierto de los pueblos.

Quieren destruir la Navidad los nuevos poderes de muerte, que dominan sobre el mundo con el látigo del miedo (del no hay remedio) imponiendo su nueva violencia, hecha igualmente de mentiras y de muerte.

Nosotros mismos queremos suprimirla muchas veces, cerrando la puerta a la vida, a la luz de la esperanza, al Dios que nace en nuestra propia entraña. Preferimos ser silencio, que no nazca en nosotros la Palabra de la Vida.

Pero no lograron suprimirla los antiguos, ni lo lograrán los nuevos (ni nosotros mismos), porque nació una vez y nacerá de nuevo el Niño de Dios, aquel que se deja amar y que suscita con su amor de infante la esperanza de la Vida....".

XABIER PIKAZA

sábado, 21 de diciembre de 2013

PRESENCIA INTERIOR AMISTOSA

"El misterio de Dios tiene, sin duda, sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero se puede decir que, en la cultura actual, si no lo experimentamos de alguna manera dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nuestro interior, nos será más fácil rastrear su misterio en nuestro entorno.

¿Es posible? El secreto consiste, sobre todo, en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar “acogiendo” la paz, la vida, el amor, el perdón... que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.


Es normal que, al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontremos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando".

(PAGOLA)

EL NACIMIENTO DE DIOS EN NOSOTROS

Celebramos el nacimiento de Cristo en Belén para poder creer que hay vida divina en nosotros. Sin esta festividad, estaríamos pasando por alto la vida divina que hay en nosotros. Consideraríamos vida aquello que se ve hacia afuera: nuestro trabajo, nuestros logros, nuestros fracasos, la convivencia humana, el reconocimiento, la dedicación, el amor, nuestras alegrías y nuestras penas cotidianas. Y no nos daríamos cuenta de que Dios mismo está en nosotros. Necesitamos de muchos símbolos para creer, ante el poder de los hechos, en el misterio de que Dios ha llegado a nuestro mundo. Armamos árboles de Navidad, encendemos velas, cantamos villancicos que anuncian con imágenes el misterio de la encarnación de Dios y sus melodías trasmiten que algo ha cambiado en nuestro mundo gracias a la venida de Dios, que podemos sentirnos aquí un poco más cerca de casa
Cantamos esos villancicos para permitirnos nuevas posibilidades: amor, ternura, asombro, emoción, sentimientos. Le cantamos al Niño Dios en el pesebre para desarrollar en nosotros las mismas posibilidades que tiene un niño: lo espontáneo y lo auténtico, lo vital y lo genuino, lo nuevo y lo fresco...".

Anselm Grün.

jueves, 19 de diciembre de 2013

NUEVOS HORIZONTES

"Transparencia completa y santa: vivir, orar y escribir a la luz del Espíritu Santo, perdiéndome a mí mismo enteramente para convertirme en propiedad pública, del mismo modo que Jesús es propiedad pública en la Misa. Puede que esto, mi vivencia de mi Misa, sea un aspecto importante de mi sacerdocio: volverme tan sencillo como una hostia en las manos de todos. Quizá éste, después de todo, sea mi camino hacia la soledad. Uno de los caminos más extraños inventados hasta el momento, pero es el camino de la Palabra de Dios". (1949)

"Estoy engolfado en la simple y lúcida realidad que es la tarde. Me refiero a la tarde de Dios, a este momento sacramental del tiempo en que las sombras se alargan y alargan, y un pajarillo canta suavemente en los cedros, y un coche pasa en la remota distancia, y las hojas de los robles se mueven con el viento". (1952)

"Lo necesario es una verdadera vida interior y espiritual, un verdadero crecimiento, en mí mismo, en profundidad, en una nueva dirección, en cualquier dirección que Dios me abra. Mi tarea es avanzar, crecer interiormente, orar, romper con los apegos y desafiar los miedos, crecer en fe, que tiene su propia soledad, buscar una perspectiva nueva y una nueva dimensión en mi vida. Abrir nuevos horizontes al coste que sea. Desear esto y dejar que el Espíritu Santo se ocupe del resto. Pero desear realmente esto y trabajar en ello". (1959)

Thomas Merton

martes, 17 de diciembre de 2013

PROFECÍA Y CLERICALISMO

“Cuando en el pueblo de Dios no hay profecía, el vacío que deja es ocupado por el clericalismo: es ese clericalismo que le pregunta a Jesús: ‘¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Con qué legalidad?’. Y la memoria de la promesa y la esperanza de seguir hacia delante se ven reducidas solo al presente, ni pasado ni futuro esperanzador. El presente es legal: si eres legal vas hacia delante”.

"Pero cuando reina el legalismo, la Palabra de Dios no está y el pueblo de Dios que cree, llora en su corazón, porque no encuentra al Señor: les falta la profecía. Llora “como lloraba la mamá Ana, la mamá de Samuel, pidiendo la fecundidad del pueblo, la fecundidad que viene de la fuerza de Dios, cuando Él despierta la memoria de su promesa y nos empuja hacia el futuro, con la esperanza. ¡Este es el profeta! Este es el hombre del ojo penetrante que escucha las palabras de Dios”:

 “Que nuestra oración en estos días, en los que nos preparamos para la Natividad del Señor sea: ‘Señor, ¡que no falten los profetas en tu pueblo!’. Todos los bautizados somos profetas. ‘Señor, ¡que no nos olvidemos de tu promesa! ¡Que no nos cansemos de seguir hacia delante! ¡Que no nos encerremos en la legalidad que cierran puertas! Señor, libera a tu pueblo del espíritu del clericalismo y ayúdalo con el espíritu de profecía’”. 

(Francisco)

lunes, 16 de diciembre de 2013

PEREGRINOS

"La idea de la peregrinación parece ser tan antigua como la primera idea religiosa del hombre, y quizá tenga la edad del propio hombre. Peregrinar es andar en una dirección y hacer del medio el fin, del recorrido la llegada, de la búsqueda de la gracia el encuentro mismo con la Gracia. Dice un proverbio antiguo que el buen peregrino es el que ya ha llegado, antes incluso de partir".

(Luiz Carlos Lisboa, "El sonido del silencio")


"En cierto sentido, estamos siempre viajando, y viajando como si no supiéramos a dónde vamos.
En otro sentido, ya hemos llegado.
No podemos llegar a la perfecta posesión de Dios en esta vida y por eso estamos siempre viajando y en tinieblas. Pero ya lo poseemos por la gracia, y por eso, en este sentido, ya hemos llegado y habitamos en la luz.
¡Pero cuán lejos tengo que ir para encontrarte a Tí, en quien ya he llegado!".

(Thomas Merton, "La montaña de los siete círculos")

domingo, 15 de diciembre de 2013

ADVIENTO: COMENZAR DE NUEVO

 "El misterio de Adviento es un misterio de vaciamiento, de pobreza, de limitación. Debe ser así. De otro modo no podría ser un misterio de esperanza. El misterio de Adviento es un misterio de comienzo: pero también es el misterio de un fin. La plenitud del tiempo es el final de todo lo que todavía estaba incompleto, todo lo que todavía era parcial. Es el cumplimiento en unidad de todo lo que era fragmentario.
El misterio de Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad. Y eso, sin duda, es motivo de alegría. Pero por desgracia nos aferramos a nuestra irrealidad, preferimos la parte al todo, continuamos siendo fragmentos, no queremos ser”un solo hombre en Cristo”.
El Cuerpo de Adán (“hombre”), que debería ser el Cuerpo del Amor de Dios, está desgarrado de odio. El Cuerpo de Adán, que debería estar transfigurado de luz, es un cuerpo de oscuridad y mentira. Lo que debería ser Uno en amor está dividido en millones de hostilidades frenéticas y asesinas. Pero sigue en pie el hecho: Cristo, el Rey de la Paz, ha venido al mundo y lo ha salvado. Ha salvado al Hombre, ha establecido Su Reino, y Su Reino es el reino de la Paz.
Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos".


Thomas Merton 
“Tiempos de Celebración”.

TRABAJAR POR LA PAZ

“Si los seres humanos quisieran de veras la paz, se la pedirían sinceramente a Dios, y Él se la daría. ¿Más, por qué va Dios a dar al mundo una paz que este no desea realmente? En realidad, la paz que el mundo afirma desear no es en modo alguno una paz verdadera.
Para algunas personas la paz significa sólo la libertad para explotar a otros sin injerencia. Para otras, la paz significa la libertad para robar a otros sin interrupción. Para otras, significa la posibilidad de devorar los bienes de la tierra sin verse obligadas a interrumpir sus placeres para alimentar a aquellos a quienes matan de hambre con su codicia. Y para casi todo el mundo, la paz no es más que la ausencia de toda violencia física que pudiera arrojar una sombra sobre vidas, entregadas a la satisfacción de sus apetitos animales de comodidad y placer.
Muchas personas como éstas han pedido a Dios que les dé lo que piensan que es paz y se preguntan por qué su oración no ha sido escuchada. No comprenden que, de hecho, ha sido escuchada. Dios las ha dejado con lo que deseaban, pues su idea de paz era sólo otra forma  de guerra.
 Así pues, en lugar de amar lo que piensas que es la paz, ama a tu prójimo y ama a Dios por encima de todo. Y en lugar de odiar a los hombres que consideras belicistas, odia los apetitos y el desorden de tu propia alma, que son las causas de la guerra. Si amas la paz entonces odia la injusticia, odia la tiranía, odia la avaricia… Pero odia estas cosas en ti mismo, no en los demás”.

 Thomas Merton.

Nuevas semillas de contemplación.

jueves, 12 de diciembre de 2013

EL CORAZÓN DEL EVANGELIO

“En el mundo de hoy, con la velocidad de las comunicaciones y la selección interesada de contenidos que realizan los medios, el mensaje que anunciamos corre más que nunca el riesgo de aparecer mutilado y reducido a algunos de sus aspectos secundarios. De ahí que algunas cuestiones que forman parte de la enseñanza moral de la Iglesia queden fuera del contexto que les da sentido. El problema mayor se produce cuando el mensaje que anunciamos aparece entonces identificado con esos aspectos secundarios que, sin dejar de ser importantes, por sí solos no manifiestan el corazón del mensaje de Jesucristo. Entonces conviene ser realistas y no dar por supuesto que nuestros interlocutores conocen el trasfondo completo de lo que decimos o que pueden conectar nuestro discurso con el núcleo esencial del Evangelio que le otorga sentido, hermosura y atractivo”. (34)

“Una pastoral en clave misionera no se obsesiona por la transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia. Cuando se asume un objetivo pastoral y un estilo misionero, que realmente llegue a todos sin excepciones ni exclusiones, el anuncio se concentra en lo esencial, que es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario. La propuesta se simplifica, sin perder por ello profundidad y verdad, y así se vuelve más contundente y radiante”. (35)

“Todas las verdades reveladas proceden de la misma fuente divina y son creídas con la misma fe, pero algunas de ellas son más importantes por expresar más directamente el corazón del Evangelio. En este núcleo fundamental lo que resplandece es la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado. En este sentido, el Concilio Vaticano II explicó que « hay un orden o “jerarquía” en las verdades en la doctrina católica, por ser diversa su conexión con el fundamento de la fe cristiana ». Esto vale tanto para los dogmas de fe como para el conjunto de las enseñanzas de la Iglesia, e incluso para la enseñanza moral”. (36)

FRANCISCO
"Evangelii Gaudium"

martes, 10 de diciembre de 2013

ANIVERSARIOS


El 9 de diciembre de 1941 Thomas Merton canceló su cuenta en el banco, y al día siguiente, 10 de diciembre, viajó en tren hasta Kentucky y llegó  a las puertas del monasterio trapense de Gethsemaní solicitando ser aceptado. El 13 de diciembre tuvo una entrevista con el abad, Dom Frederic Dunne, y aceptado como postulante para monje de coro, es decir, un miembro de la comunidad que participa cada día en el canto de los oficios de oración y es preparado para la ordenación sacerdotal. El 21 de febrero de 1942, con la cabeza rapada, recibiría el hábito blanco de novicio, y adoptaría el nombre monástico de fray María Ludovicus (Fray María Luis). Todos los trapenses anteponían el nombre de María a su nombre, pues ella era la patrona de la orden.

También un 10 de diciembre, pero de 1968, es decir, 27 años después, Merton moríría en Asía, electrocutado accidentalmente, mientras participaba en un encuentro de benedictinos asiáticos en Bangkok, Tailandia.

54 años de vida en total, suficientes para que su legado espiritual nos acompañe hoy y nos ayude a recorrer nuestra propio camino, haciendo nuestra propia búsqueda de verdad y vida plena.

"Dios llama a los seres humanos a su unión con Él y entre ellos en Cristo, en la Iglesia, que es su cuerpo místico"




sábado, 7 de diciembre de 2013

DIOS NO SE OPONE A NADA

"Si os concentráis excesivamente en Dios como un objeto más entre otros, tendréis dificultades porque se trata de Dios frente a otros objetos. Y Dios no es un objeto. Dios no es una cosa entre otras, y si colocáis a Dios frente a todo lo demás, los problemas a los que os enfrentaréis serán insolubles. Si tengo que afirmar la idea de Dios frente a la idea de todo lo demás, me veré obligado a luchar contra todo el universo, porque tarde o temprano aparecerá otra idea. Ahora bien, la idea de Dios no es Dios mismo, y Dios no se opone a nada. Dios no se opone a ninguna de sus criaturas.
Éste es el auténtico problema que está latente en algunos libros tradicionales de espiritualidad en los cuales Dios aparece frente a las criaturas desde el principio hasta el final. Si os dejáis arrastrar por esa dinámica, no hay mucho que esperar. Jamás saldréis de ella. Tenéis que poner juntos a Dios y a las criaturas y ver a Dios en Su creación y a ésta en Dios, sin separarlos en ningún momento. En efecto, todas las cosas son manifestación de Dios, mas bien que velos que ocultan a Dios u obstáculos en el camino hacia Él".

Thomas Merton
"La vida que une", en DOS SEMANAS EN ALASKA 
(ONIRO, 1999)

MÁS CERCA DE MIS COMIENZOS....

"Tenemos un hermoso tiempo de Adviento, gris y frío, con nubes de nieve ligera atravesando el valle, y veo que es realmente un tiempo invernal. Pongo fuera un poco de pan para los pájaros.
Me siento más cerca de mis comienzos que nunca, y puede que esté cerca de mi final. Los himnos de Adviento suenan como lo hicieron en un principio, como si fueran las cosas más próximas a mí, como si yo hubiera recibido su forma, como si no pudiera haber ninguna otra melodía tan profundamente connatural conmigo. Son yo mismo, letra y música y todo. De modo que también el Rorate Coeli que me trajo aquí a orar por la paz. No he orado por ella lo suficientemente bien, o no he sido lo bastante puro de corazón o lo suficientemente juicioso. Y hoy, ante el Santísimo Sacramento, me he sentido avergonzado de mi impertinencia y de las profundas infidelidades de mi vida, enraizada en la debilidad y la confusión".

Thomas Merton, Diarios, 1962

viernes, 6 de diciembre de 2013

DIOS CON NOSOTROS

Enunciar como tarea fundamental para la teología cristiana en nuestro tiempo la necesidad de darle una vuelta completa al modo de concebir la relación de Dios con nosotros; visión no siempre del todo consciente, pero profundamente instalada en el imaginario religioso. Se impone, en efecto, una auténtica con-versión… que invierta todo el movimiento de la vivencia y, de algún modo, ponga del revés el sentido de muchos y decisivos conceptos teológicos. En realidad, se trata de algo que es esencial por ser elemental: tomar en serio la absoluta primacía del Dios que nos ha creado y nos está creando por amor; única y exclusivamente por amor.
No es verdad que «Dios está en el cielo y tú en la tierra». Al contrario, Dios está siempre aquí entre nosotros: en el hombre y en la mujer, en la tierra y en la historia. Está como iniciativa absoluta, siempre en acto: como el que sostiene y promueve, salva y perdona, llama y suplica. Y en Él y desde Él, el hombre y la mujer son, ante todo, íntima y radical pasividad, como suscitados y convocados; también, desde luego, activos en cuanto entregados a sí mismos; por tanto, activos sólo en cuanto libertades finitas, siempre indecisas entre la respuesta y la pasividad, entre la acogida y el rechazo, entre dejarse amar y salvar o cerrarse en la apatía y perderse en el egoísmo. De suerte que el movimiento fundamental, infalible y que no falla, es siempre el que va de Dios al hombre. El que falla y puede dormirse es el otro movimiento: el que va del hombre a Dios, quien por eso está continuamente tratando de suscitarlo, solicitarlo y sostenerlo.
Basta una mirada al mundo religioso real para ver que en estas afirmaciones no se trata de una banalidad ni de una exageración, sino que constituyen una alerta urgente y una llamada apremiante. Porque en la vivencia común y concreta, en el modo de predicar, rezar o celebrar la liturgia, e incluso en el modo de hacer teología, todo procede como si nosotros, los humanos, fuésemos los activos y los preocupados, los que tenemos que conquistar la salvación. Conquistarla ante un Dios «en el cielo», que teóricamente nos ama, pero que en la efectividad vivencial está más bien pasivo hasta que logramos moverle con nuestras súplicas, conquistarle con nuestras obras y sacrificios, conseguir su perdón con nuestras penitencias e incluso ablandarle con la ayuda de nuestros intercesores. Por eso también manda y prohíbe, premia y castiga, reserva para sí un espacio de nuestra vida -lo «sagrado»- y nos deja a nosotros el resto -lo «profano»”.


(“La teología necesita pensar muy en serio el hecho de que la crisis que da origen a la Modernidad consistió justamente en eso: en poner en cuestión, desde sus más hondos fundamentos, todo el marco en que la experiencia cristiana se había moldeado y configurado. Cuando Descartes se propuso «dudar de todo », no obedecía a un capricho, sino que constataba el hecho de que todo un mundo cultural se había venido abajo y que era preciso reconstruirlo desde la base. La crisis del cristianismo en el mundo moderno se debe fundamentalmente al desajuste producido por ese derrumbamiento, y el mismo Vaticano II reconoce que los creyentes tenemos una «parte no pequeña» de culpa nada menos que en el nacimiento del ateísmo, justo por no haber adecuado la forma de la fe a la nueva situación.)

(Notas tomadas de "Fin del cristianismo premoderno", de Andrés TORRES QUEIRUGA, Sal Terrae)

miércoles, 4 de diciembre de 2013

ESCAPAR DE LA LIBERTAD...

"El carácter ilusorio de la libertad que hemos tratado de encontrar en la irresponsabilidad moral y psicológica se ha vuelto innegable. Nuestra abdicación de la responsabilidad es al mismo tiempo una abdicación de la libertad. La resolución de dejar que otros, las fuerzas anónimas de la sociedad, asuman la responsabilidad de todo significa que abdicamos de la responsabilidad pública, del interés maduro, y aun de la vida espiritual. Nos retiramos del ámbito público de la libertad, hacia el mundo privado de la necesidad, imaginando que el escapar de la responsabilidad es un escapar hacia la libertad. Al contrario, es, en palabras de Erich Fromn, escapar de la libertad. Pero cuando entregamos la dirección de nuestras vidas a fuerzas anónimas, a ellos (sean quienes sean ellos, y nadie lo sabe bien), lo que ocurre efectivamente es que caemos bajo la tiranía de fantasías y engaños colectivos. No hay dictador más tiránico que la convención, la moda y el prejuicio".

Thomas Merton
"Tiempos de celebración"

lunes, 2 de diciembre de 2013

ADVIENTO: OTRA OPORTUNIDAD.

"Anunciamos la venida de Cristo, pero no una sola, sino también una segunda, mucho más magnífica que la anterior. La primera llevaba consigo un significado de sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del reino divino". 

(San Cirilo de Jerusalén

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.