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domingo, 23 de septiembre de 2007

El Amor tomó mi mano, el Amor que ve.


Amor”

El amor me acogió, mas mi alma se apartaba,
Culpable de polvo y de pecado.
Pero el Amor que todo lo ve, observando
Mi vacilante entrada,
Se acercó hasta mí, diciéndome con dulzura:
¿Hay algo que eches en falta?

Un invitado, respondí, digno de de encontrarse aquí.
Tú serás ese invitado, dijo el Amor.
¿Yo, el malvado, el ingrato? ¡Ah, mi amado!,
ya no puedo mirarte.
El Amor tomó mi mano y replicó sonriente:
¿Quién ha hecho esos ojos sino yo?

Es cierto, Señor, pero yo los ensucié; que mi vergüenza
Vaya donde se merece.
¿Y no sabes, dijo el Amor, quién ha tomado sobre sí la
Culpa?
¡Mi Amado! Entonces, podré quedarme.
Siéntate, dijo el Amor, y degusta mis manjares.
Así que me senté y comí.

George Herbert.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es un hermoso poema, que expresa lo que es fundamento y centro de nuestra fe: el amor incondicional de Dios.
Emilio.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.