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viernes, 23 de marzo de 2007

En Camino.


Estuve leyendo una conferencia de Mons, Cristian Precht, vicario de la Zona Sur de Santiago de Chile, acerca del cansancio en la vida ministerial y me parece un material excelente para iluminar nuestro servicio. Hoy es viernes y como siempre celebré la Eucaristía y luego me reuní con un nutrido grupo de la Tercera Edad para hablar de espiritualidad. El tema era la cruz como signo de vida en el cristiano, como imagen también de nuestra condición humana, pero luego aparecieron las preguntas y el debate y estuvimos compartiendo hasta el mediodía. Eso, a pesar de estar yo un poco resfriado y tener la voz tomada. Pero fue grato verles tan motivados y participativos. Tuve que salir corriendo para poder comprar algo de pescado y llegar a tiempo para prepararlo para el almuerzo. A nuestro alrededor hay muchos signos que recuerdan la lucha diaria por sobrevivir, las injusticias y el absurdo de un mundo que se empeña en sobrevivir a pesar de su inoperancia. Pero la fe realmente lo ilumina todo: nuestros fracasos y nuestras decepciones, nuestros empeños y nuestras impotencias. El trabajo en esta página me resulta muy estimulante, aun cuando no encuentro mucho eco en mis propuestas espirituales; supongo que algún día tendré más comentarios, pero no por eso ahora voy a abandonar. Me he propuesto trabajar la espiritualidad en los diversos niveles de mi ministerio sacerdotal y religioso, y aun con pequeños signos, iré sembrando algo a mi alrededor (y en mí mismo). Esta página, el boletín LUZ DEL MUNDO, las colaboraciones en PALABRA NUEVA, los ENCUENTROS DE ESPIRITUALIDAD, la liturgia y la dirección espiritual. Y la figura de los Maestros como estímulo.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.