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martes, 25 de marzo de 2008

Una mirada compasiva e inteligente.


Repasando algunas páginas de “Escritos Esenciales”, de Thomas Merton, en particular de su presentación, escrita por Fernando Beltrán Llavador, y la Introducción, preparada por Francisco R. de Pascual, me detuve en algunas afirmaciones que comparto con ustedes en esta ocasión, como un acercamiento más a la figura de Merton, cuya actualidad aumenta cada día más. Ayer mismo estuvo a verme un maestro para que le hablara de Merton y le prestara algún libro suyo.

“Thomas Merton hizo el singular viaje sin distancia que es el camino monástico; cultivó el arte de la pregunta inteligente, sin tregua, para sacudir los cimientos de nuestros autoengaños más reconfortantes. Conocedor, como pocos, de los caminos contemplativos de la tradición cristiana desde los Padres del desierto, Merton no está, en realidad, tan interesado en enseñarnos formas particulares de hacer oración como en recordarnos la posibilidad real de ser oración”.

“La voz de Merton es no sólo vigente, sino urgente, como ponen de manifiesto sus escritos en torno al misticismo, al diálogo interconfesional y a la paz. Fue capaz de leer las noticias de su siglo con el ojo interior del amor, en la medida en que supo penetrar en el corazón de la complejidad social con sencillez y sin egoísmo, haciéndose portavoz, con lengua de fuego y corazón herido, de una invitación universal a la santidad. Sus palabras fueron las de un verdadero profeta del siglo XX”.



“Thomas Merton, desde la soledad de su monasterio y desde las luchas de su corazón inquieto, supo proyectar como pocos en su tiempo una mirada compasiva e inteligente sobre las personas, los acontecimientos y las locuras de su tiempo”

Ahora, algunos textos del propio Merton
:

“Si quieres saber quién soy,
No me preguntes dónde vivo,
O lo que me gusta comer,
O cómo me peino;
Pregúntame, más bien,
Por lo que vivo, detalladamente,
Y pregúntame si lo que pienso
Es dedicarme a vivir plenamente
Aquello para lo que quiero vivir”.



“De alguna maneras, tengo que buscar mi identidad no sólo en Dios, sino también en los otros. Jamás podré encontrarme a mí mismo si me aíslo del resto de la humanidad como si perteneciera a una especie diferente”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La fuerte personalidad de Merton constituye un estímulo para todo aquel que se acerca a sus escritos; ciertamente su vivencia espiritual cristiana tiene como estructura una cultura amplia y una sensibilidad humana tremenda. De ahí su libertad, su capacidad de diálogo y su apertura a otros caminos religiosos. De gente como Merton está muy necesitada nuestra Iglesia y nuestro tiempo.
Gracias, P.Manuel.
Emilio.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.