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miércoles, 5 de diciembre de 2007

Adviento: buscar y encontrar a Cristo en nuestro mundo.


“Nuestra tarea es buscar y encontrar a Cristo en nuestro mundo tal como es y no como podría ser. El hecho de que el mundo sea diferente de lo que podría ser no altera la verdad de que Cristo está presente en él, y que Su plan no ha fracasado ni cambiado…
Nuestro Adviento es la celebración de esa esperanza. Lo que es incierto no es la “venida” de Cristo sino nuestra acogida a Él, nuestra respuesta a Él, nuestra docilidad y capacidad de “salir” a Su encuentro. Hemos de estar dispuestos a verle y a aclamarle, como hizo Juan, aun en el mismo instante en que todo el trabajo de nuestra vida y todo su significado parecen derrumbarse. En efecto, cosa aun más temible, la misma Iglesia quizá sea llamada algún día a señalar al Redentor victorioso y Rey de los tiempos en medio del derrumbamiento de todo lo que ha edificado laboriosamente la devoción de siglos y culturas, con sincera intención de que fuera cristiano.
El advenimiento de Cristo en la historia no está esencialmente vinculado al desarrollo y progreso de una civilización cristiana. La “cristiandad” es y ha sido una gran cosa, pero nunca ha sido un bien absoluto y sin matizar, ni un bien en sí mismo. La cristiandad no es el cristianismo. No es “el Reino” y no es el Cristo místico.
La realidad de la cultura cristiana emana ciertamente de la presencia de Cristo en el mundo, pero no es idéntica a esa presencia. Nuestro Adviento no es una celebración de valores tradicionales meramente culturales, por grandes y dignos de perpetuación que sean. El adviento no es un mero retorno, una repetición, una renovación de lo antiguo. No puede ser el regreso a la infancia personal o social. La venida del Señor, que es lo mismo que Su “presencia”, es la venida de lo nuevo, no la renovación de lo viejo, y la Historia Sagrada es como el río de Heráclito en que nadie se baña dos veces”.

Thomas Merton, Tiempos de celebración.

4 comentarios:

Analía dijo...

que genial! sobre todo el último parrafo: "...la venida de lo NUEVO y no la renovación de lo viejo..." y esto del río aquel, "en el que nadie se baña dos veces".
En eso consiste la más honda esperanza: es Él quien trae verdadera NOVEDAD a nuestra vida. Me gustó mucho este texto. Algo distinto, de lo que he venido leyendo sobre este tiempo de adviento. Me hizo pensar un poco.

Anónimo dijo...

Es cierto, lo que dice Analía, este texto sobre el Adviento es distinto a lo que estoy leyendo en otros sitios; es renovador y fresco. Lo que más me ha conmovido es este trocito:
"Nuestro Adviento es la celebración de esa esperanza. Lo que es incierto no es la “venida” de Cristo sino nuestra acogida a Él, nuestra respuesta a Él, nuestra docilidad y capacidad de “salir” a Su encuentro".
¡Para mi claro, que todo es tan nuevo...!
Jose

Manuel. dijo...

Realmente los textos de Merton conservan la frescura del primer día, por su manera tan especial de presentarnos las cosas. Creo que su talante artístico , sus dotes literarias y su realidad de converso, tienen mucho que ver con eso. Y para que vean , en las meditaciones del papa sobre la esperanza veo de fondo algunas de estas ideas. Esa NOVEDAD de CRISTO yo no me canso de buscarla y esperarla, ahí está escondido el misterio de la santidad. !Quisiera estar viviendo ese gozo de Jose en estos días, pues todavía el hacer memoria de los dias de mi encuentro con Jesús hace unos 20 años me trae alegía y paz interior!

Anónimo dijo...

Aún en la distancia, P. Manuel, compartiré contigo y con los amigos del blog mi alegría...
¡Tan lejos pero sin embargo tan cerca...!
Gracias
Jose

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.