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jueves, 27 de diciembre de 2007

Pan en el desierto.


Hace unos días comentaba brevemente acerca de los salmos bíblicos en la obra de Thomas Merton, y cometí el error de mencionar únicamente el libro “Orar los Salmos”, publicado por Desclée De Brower; ese es un libro de apenas 70 páginas, que recoge más bien algunas meditaciones o reflexiones de Merton, en un tono coloquial y oracional.
Pero hay otro libro de Merton, que ha sido editado por LUMEN, y que lleva el título de “Pan en el desierto” en el cual Merton realiza un estudio poético y místico de los Salmos. Así dice en la contraportada:

“Los Salmos, la más antigua e influyente colección de poemas religiosos, resume la teología del Antiguo Testamento y sirven como alimento cotidiano para quienes tienen como vocación la vida de oración, pero también para aquellos que buscan una guía de conducta en un mundo cada vez más ansioso de valores perdurables”.

Este libro fue escrito por Merton en la década del 50 del pasado siglo, y sus capítulos hacen referencia a los Salmos y la contemplación; poesía, simbolismo y tipología, etc. Es, lo confieso, uno de esos libros de Merton que aguardan el momento justo para ser leídos por mí, siendo de los primeros que tuve en mis manos, pero creo mucho en la Providencia y ya les comentaré más acerca de este texto en otro momento.
Los interesados en adentrarse en el mundo de los Salmos tienen en estos dos textos de Thomas Merton una ventana por donde asomarse para comprender y aprovechar mejor estos poemas bíblicos.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.