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viernes, 28 de diciembre de 2007

Dirección espiritual.


De la lectura del libro “Dirección espiritual. Sabiduría para la larga andadura de la fe”, escrito por Henri Nouwen, y desarrollado por sus editores Michael J. Christensen y Rebecca J. Laird, y publicado por Sal Terrae este mismo año, son estos textos que compartiré en los próximos días. Creo que pueden darnos coordenadas útiles para entender mejor el lugar del maestro, del acompañamiento o dirección espiritual para nuestro crecimiento humano y cristiano.

Dirección espiritual supone decidirse a dar cabida a Dios en nuestra vida, lo cual exige tiempo y compromiso. Cualquier práctica de la dirección espiritual proporciona la oportunidad de una amistad espiritual y el tiempo y la estructura, la sabiduría y la disciplina para crear en tu vida un espacio sagrado en el que Dios pueda actuar. Al crear un espacio sagrado, reservas una parte de ti e impides que tu vida se vea completamente repleta, ocupada o preocupada. La dirección espiritual proporciona la “dirección" de la casa de tu vida, a fin de que puedas ser “dirigido” por Dios en la oración. Cuando esto sucede, tu vida comienza a transformarse como jamás habías imaginado o previsto, porque Dios actúa de formas maravillosas y sorprendentes.
El propósito de la dirección espiritual es la formación espiritual, la capacidad cada vez mayor de vivir una vida espiritual desde el corazón. La vida espiritual no puede conformarse sin disciplina, práctica y cuenta de conciencia. Hay muchas disciplinas espirituales.
Prácticamente cualquier cosa que nos exija proceder con más calma y ordenar nuestro tiempo, así como nuestros deseos y pensamientos, con el fin de contrarrestar el egoísmo, la impulsividad o la confusión mental, puede ser una disciplina espiritual.

En mi opinión, al menos tres disciplinas o prácticas espirituales clásicas son particularmente útiles en la relación de dirección espiritual, porque pueden ayudar a dar cabida a Dios en nosotros:
1- la disciplina del corazón
2- la disciplina del Libro
3- la disciplina de la Iglesia o comunidad de fe.

Juntas, estas prácticas espirituales nos ayudarán a superar nuestras resistencias a la escucha contemplativa y la obediencia activa a Dios, liberándonos para vivir una vida espiritual encarnada y plena”.
Henri Nouwen.

Nota: Otras disciplinas espirituales clásicas se subsumen en las tres disciplinas mencionadas por Nouwen, incluidas la pobreza o sencillez, la castidad, la obediencia, la estabilidad, el ayuno, la meditación, la contemplación, la comunidad, el servicio, la generosidad y muchas formas de oración interior.

3 comentarios:

M. Jose dijo...

Creo que todos los amigos del blog, te estamos agradecidos por tanta dedicación y por todos los textos que cada día nos muestras... Gracias
UN FELIZ Y PRÓSPERO AÑO a todos
Jose

Analía dijo...

Adhiero a lo que dice Jose, este año compartido en la distancia ha sido de lindos regalos. Ya la semana próxima vuelvo a compartir po aquí. El fin de año con algunos cambios, cambio de casa incluído,me tienen algo ocupada y sin "internet". En compus prestadas no dejo de pasar por acá Manuel.Te deseo un muy lindo fin de año, y un valioso 2008, ojalá que compartiendo tantas cosas lindas para iluminar el camino y hacernos sentir en marcha junto a otros. Un abrazo y FELICIDADES para todos!

ines dijo...

P. Manuel,
Este texto de Nowen es excelente, me ayuda a dos cosas: seguir reflexionando este tema de la dirección espiritual, tan necesaria en el camino del seguimiento de Cristo. Y a orar por los que tienen esta misión de acompañar espiritualmente a las personas.
Gracias por las referencias de los libros de Merton, me ayudan muchísimo.Espero leer en algún momento el libro "Pan para el desierto".
Gracias por todo.
Inés

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.