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sábado, 19 de mayo de 2007

Leyendo a Santa Teresa: El Padrenuestro(I)


Nota: En comunidad estamos leyendo a Santa Teresa y sus comentarios al Padrenuestro. Estas son las notas de uno de nuestros estudiantes, Nelson Rodríguez Cabezas.


CAPÍTULO XXVII
En que trata el gran amor que nos mostró el Señor en las primeras palabras de Paternóster y lo mucho que importa no hacer caso ninguno de linajes las que de veras quieren ser hijas de Dios.

Comienza Santa Teresa de Jesús su comentario con las primeras palabras del Paternóster, “Padre Nuestro, que estás en los cielos”. Cuando pensamos en Dios como Padre, le atribuimos generalmente las mejores cualidades que podemos encontrar en un padre humano. No caemos en la cuenta de que Dios las supera infinitamente. El hecho de que Jesucristo nos haya enseñado esta oración lo ve Santa Teresa como un compromiso que Él toma compartiendo con nosotros su filiación divina. Es como el niño que le pide a su padre que adopte a un amigo suyo. El Padre nos adopta como hijos por haber sido adoptados como hermanos por Jesucristo. Santa Teresa le reprocha a Jesús que ha comprometido a su Padre con hijos que serán muy desagradecidos con Él. Una oración que comienza con semejante regalo, no puede pedir después cosas malas para nosotros. Sería un verdadero atrevimiento llamar “Padre” a Dios si no hubiera sido porque el Hijo nos invitó a hacerlo. Desde entonces, hemos dejado de preocuparnos por el nombre de Dios porque tenemos la seguridad de poder llamarle “Padre”. Padre significa amor, preocupación por los hijos, entrega generosa a ellos


Capítulo XXVIII
En que declara qué es oración de recogimiento y pónense algunos medios para acostumbrarse a ella
.

En este segundo capítulo trata las palabras “que estás en los cielos”. Empieza su reflexión sobre la importancia de conocer donde está Dios. Nos dice que se encuentra en todas partes, que donde está Dios es el cielo, la gloria. Pero asegura que para hablar con el Padre no hay que ir al cielo, que se encuentra muy cerca, que para buscarlo hay que ponerse en soledad y mirar dentro de si. Nos explica la importancia del trato con Dios como Padre, y afirma que en esta actitud no hay falta de humildad, al contrario.
Después la santa nos habla de la oración de recogimiento como fruto de la oración vocal, pero para llegar a este estado de recogimiento nos da algunos medios:

- recoge el alma todas las potencias y se entra dentro de si con su Dios (cielo pequeño de nuestra alma)
- no distraerse con los sentidos exteriores, para que no haya embarazo de lo exterior y este el alma sola con Dios.
- En solo acto vital, el entendimiento y al voluntad adoran y aman al Dios presente.

Y es que para Santa Teresa este grado de la oración produce frutos de fortaleza y amor que deja en el alma. Pone como ejemplo un palacio espléndido comparándolo con un alma limpia y llena de virtudes, en este palacio está el Rey (Dios) sentado en el trono que es nuestro corazón. Si entendemos que el alma, que es el palacio, esta el rey entonces no lo dejaremos solo y procuraríamos, nos dice, no estuviera tan sucia. El punto está en que no nos damos por entero, para que el pueda obrar en nosotros, para que pueda poner y quitar como cosa propia, pero ÉL lo hace sin violar nuestra voluntad porque el toma lo que le demos, no se da del todo hasta que nosotros no nos demos del todo.

1 comentario:

Manuel. dijo...

Tengo en mis manos el DICCIONARIO DE SANTA TERESA, publicado por la editorial Monte Carmelo. Muy bueno. Lo estoy disfrutando y actualizando lo aprendido en Avila hace unos años. Me servirá para los encuentros que preparo sobre la Santa.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.