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jueves, 31 de mayo de 2007

Las aguas de Siloé.


El libro de Thomas Merton, “Las Aguas de Siloé” aparece en 1949, el mismo año de su ordenación sacerdotal, y en él se presenta una concisa pero completa historia de monasticismo cisterciense, al decir de Fernando Beltrán, en especial de la orden de la estricta observancia, desde sus orígenes benedictinos, pasando por la reforma francesa del siglo XVII y hasta sus comienzos en el Nuevo Mundo, e incluye además, una descripción de la vida cisterciense contemporánea. Se trata, sigue diciendo este autor, de una obra valiosa que sitúa en el marco de una larga tradición la propia figura de Merton y ayuda a entender la síntesis personalísima, pero no del todo original, que llegará Merton a efectuar de la misma.
En la solapa de la edición del libro en español, hecho por editorial sudamericana se apunta:
“Este libro complementa la célebre autobiografía del autor de La Montaña de los siete círculos. Muestra un cuadro completo y comprensivo de la vida diaria del monje, desde el momento en que se levanta a las dos de la mañana, para cantar Maitines, hasta que se acuesta, después de Completas, a las siete de la tarde. Ofrece, además, una idea general del significado y objeto de la vida Trapense, contenida en expresiones de personalidades que forjaron y templaron el espíritu de la Orden a través de los siglos”

Hasta donde conozco, en los últimos años este libro no se ha vuelto a editar en español.
El libro incluye además un glosario de términos monásticos y sus ejemplos del lenguaje por signo que utilizaban los trapenses.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.