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lunes, 28 de mayo de 2007

Seguimos con Merton y el Dalai Lama.

Estamos repasando los encuentros de Thomas Merton con el Dalai Lama, según aparece en los Diarios de Merton. Es interesante destacar como en la medida en que Merton se adentra en la vida espiritual son frecuentes estas descripciones del mundo natural que le rodea. Luego estaba describiéndonos la impresión que dejó el Dalai Lama en él. Continuamos citando la entrada del diario del 4 de noviembre de 1968:
Afirmó que le alegraba verme, que había oído muchas cosas de mí. Yo hablé básicamente de mis propias preocupaciones personales, de mi interés por el misticismo tibetano. Algunas de las respuestas que me dio fueron confidenciales y directas. En general me aconsejó que adquiriese una buena base en filosofía madhyamika (Nagarjuna y otras fuentes hindúes auténticas) y que consultase a experimentados tibetanos, uniendo el estudio con la práctica. El dzogchen – afirmó el Dalai Lama- era bueno, siempre que se contase con una suficiente fundamentación en metafísica – o, en cualquier caso, madhyamica, que está más allá de la metafísica-. Uno tiene la impresión de que él está muy sensibilizado a las interpretaciones parciales y desenfocadas que hacen algunos autores occidentales del misticismo tibetano y especialmente a ciertos mitos populares. Él mismo se ofreció a concederme otra audiencia dos días más tarde y dijo que tenía algunas preguntas que plantearme”.
Se evidencia a lo largo de estas páginas del diario de Merton en Asia su amplio conocimiento de otras religiones y escuelas de mística, y el diálogo franco y fraterno que establecieron estas dos figuras de la espiritualidad de nuestro tiempo.

Después de la visita, Merton anotó: “El Dalai Lama me inspira una gran confianza como persona realmente carismática que es. Todos los tibetanos son bastante impresionantes, y su solidez contribuye significativamente a contrarrestar los curiosos informes acerca de algunas de sus prácticas. Todo esto es una magnífica experiencia”.

(Continuará…..).

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.