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miércoles, 2 de mayo de 2007

Otro poema de Thomas Merton.

El hombre con un solo pie y el faisán del pantano


Kung Wen Hsien vio a un oficial mutilado,
cuyo pie izquierdo le había sido amputado.
¡Una penalización del juego político!

"¿Qué clase de hombre", exclamó, "es esa
extraña cosa con un solo pie?
¿Cómo ha llegado a esto? ¿Habremos de
decir que fue el hombre
el que hizo esto, o que fue el Cielo?".

"El Cielo", dijo, "esto viene del
Cielo, no del hombre.
Cuando el Cielo le dio vida a este hombre,
quiso
que se distinguiera de los demás
y lo introdujo en la política,
para que así se hiciera famoso.
¡Observen! ¡Un solo pie! ¡Este hombre es
diferente!

El pequeño faisán del pantano necesita dar diez saltos
para conseguir un bocado de grano.
Ha de correr cien pasos
antes de poder tomar un sorbo de agua.
Y a pesar de todo no pide
que se lo mantenga en un corral,
aunque así podría tener todo lo que pudiera
desear,
ante sus pies.

Antes prefiere correr
y buscarse su propia y pequeña subsistencia,
libre de jaulas".

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

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