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sábado, 12 de mayo de 2007

Un Texto De Karl Rahner.

La tercera y suprema fase de nuestra relación con Dios. Kart Rahner.

“Abandonar la criatura y apartarse de ella es la primera fase –para nosotros, pecadores, siempre nueva- del hallazgo de Dios. Pero sólo la primera. El servicio a la criatura, regresando al mundo enviado por Dios, podría ser la segunda fase. Pero todavía hay otra: encontrar en Dios la criatura misma en su naturaleza propia e independencia; encontrarla en medio de la inexorabilidad celosamente llameante del ser divino, todo en todas las cosas; encontrar todavía esta criatura allá dentro en el centro, encontrar lo pequeño en lo grande, lo limitado en lo ilimitado, la criatura (¡ella misma!) en el creador: esta es la tercera y suprema fase de nuestra relación con Dios. En ella nosotros, que hemos partido desde el mundo hacia Dios, volvemos con Él en su salida al mundo; y estamos lo más cerca posible de Él, donde Él está lo más lejos posible de sí mismo: en su verdadero amor al mundo; porque, si Dios es el amor, estaremos lo más cerca posible de Él, donde Él se encuentra lo más lejos posible: en cuanto Amor enamorado del mundo”.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.