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martes, 2 de octubre de 2007

El centro de todos los demás amores.


“Vivo en el bosque por necesidad. Me levanto de la cama en mitad de la noche porque me resulta imperativo escuchar el silencio de la noche solo, rostro en tierra, y orar los salmos solo, en el silencio de la noche.
Me resulta necesario vivir aquí solo, sin mujer, porque el silencio del bosque es mi desposada y el dulce calor oscuro del mundo entero es mi amor, y del corazón de ese oscuro calor sale ese secreto que sólo se escucha en el silencio, pero es l raíz de todos los secretos susurrados por los amantes del mundo entero en su lecho. Tengo la obligación de preservar la calma, el silencio, la pobreza, el aspecto virginal de pura nada que está en el centro de todos los demás amores. Cultivo esta planta silenciosamente en medio de la noche y la riego en silencio con salmos y profecías. Se vuelve el más hermoso de los árboles del jardín, a la vez el árbol primordial del paraíso, el axis mundi, el eje cósmico y la cruz.
A mí me es del todo necesario ver el primer punto de luz que comienza a ser aurora. Necesito estar presente a solas en la resurrección del Día, en solemne silencio, ante la aparición del sol, porque en ese momento todos los asuntos de las ciudades, los gobiernos o los departamentos de guerra se ven como naderías. Recibo del bosque del este, de los altos robles, la singular palabra DÍA. Nunca es igual. Es siempre un lenguaje totalmente nuevo”.
(Thomas Merton).

1 comentario:

Anónimo dijo...

La serenidad es un combate, Merton embiste aguardando el día. Aún mis manos se desvanecen para luchar, parece que ando en los demás amores menos en el centro. ¿Por qué será así? Entonces me levanto cuando aún los sueños me narcotizan y basta ver un cielo donde la obscuridad envuelve. El sonido es una sola voz. El silencio entonces guía: es luz de un nuevo día que llevo en mi corazón.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.