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martes, 16 de octubre de 2007

La voz del Espíritu.

Es difícil decir algo nuevo, aunque lo nuevo se nos esté siempre revelando. Es más fácil tomar las palabras y lugares comunes que conocemos y elaborar un discurso hermoso... y ya sabido. Pero lo nuevo nos reclama, y tenemos que encontrar un lenguaje nuevo para compartirlo. Recuerdo ahora una frase que leí hace mucho tiempo y me impresionó:
¨Hay alguien que haya olvidado las palabras? Con ese quiero hablar¨.
Mientras escucho hablar y hablar en esta primera jornada del encuentro Carmelo/Aparecida me interrogo: Cómo decir algo nuevo sin discursos? Cómo encontrar una lengua diferente, la del Espíritu, para decir lo nuevo de Jesús?

2 comentarios:

CARIDAD dijo...

Hola manuel.
Deseo y rezo para que te vaya bien en ese encuentro del Carmelo/Aparecida en brasil.
Gracias por seguir compartiendo tus impresiones, !!!no sabes cómo hace que me sienta unida¡¡¡ a pesar de estar tan lejos fisicamente, es lo que yo siento como verdadera "comunión de los santos" o comunión eclesial.
En ese contexto que te encuentras seguro que el Espíritu inspirará qué decir, qué callar y qué escuchar sobre lo nuevo de Jesús.
En mi contexto diario, creo que lo importante, la lengua diferente del Espíritu, además de la palabra oportuna que Él me inpire, debe ser mi actitud de servicio, de acogida y de testimonio cristiano.
Que saques mucho fruto de esas jornadas.
Un saludo junto con mis oraciones.
Caridad

Manuel. dijo...

Caridad ha dado con la respuesta correcta. El lenguaje del Espíritu es el del Amor, el del servicio. Poco a poco nos vamos entendiendo, como en Pentecostés. Las diferencias desaparecen cuando uno se ama, o mejor, están ahí, pero no son importantes.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.