Seguidores

martes, 9 de octubre de 2007

El sufrimiento como lugar de transformación.


Al decir de Anselm Grün en su libro “Transformación. Una dimensión olvidada de la vida espiritual” (Lumen), la transformación es un acontecimiento luminoso, un milagro que Dios realiza constantemente en nosotros. Cambios y transformaciones los encontramos en todas partes. Los poetas nos hablan de las Transformaciones de los hombres; es también el tema de los cuentos, y la Biblia encuentra allí el concepto de la obra de Dios. Nosotros vamos ahora a detenernos un poco en el sufrimiento como lugar de transformación, y no porque nos interese centrarnos en el dolor como hicieron en algún momento algunas corrientes espirituales, sino porque es algo que vivimos y compartimos todos en muchos momentos de la vida. Les propongo estos pasajes del libro de Grün, muy iluminadores:

Qué es la gracia y de qué manera nos transforma, sólo lo podemos reconocer cuando hemos caído y, sin fuerzas, constatamos que jamás podremos cambiar y mejorar, que por nuestros medios no podremos orientar nuestra vida hacia Dios. Experimentar la impotencia es la condición para nuestra transformación más radical; se da cuando extendemos las manos vacías a Dios y sólo Él las puede llenar. No nos transforma nuestra acción, sino que Dios nos transforma cuando nuestra acción ha llegado a cierto límite.
Experimentar y sufrir tiene más efecto que desear. La experiencia nos transforma. En cada sufrimiento que se presenta, hay una posibilidad de transformación. Naturalmente, el sufrimiento no transforma inmediatamente Puede resultar amargo y encerrarnos en la soledad. Pero, si en el sufrimiento consideramos que Dios nos anima y lo soportamos en su presencia, entonces, nos puede transformar completamente y con nuevas cualidades.
(Continuará….)

No hay comentarios:

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.