Seguidores

lunes, 1 de octubre de 2007

Teresita: la confianza.


“El Señor tomó para sí a Santa Teresa y la instruyó; como a la niña de sus ojos la cuidó. Al igual que un águila con las alas abiertas, él la raptó y la llevó sobre sus hombros. Sólo el Señor fue su guía”.

La personalidad de Santa Teresa del Niño Jesús irradia tanta fortaleza y grandeza de espíritu como humildad y dulzura. Desde una vida corta y sencilla, marcada en buena parte por la experiencia de la Noche interior, Teresa camino por su “pequeña senda”, que no es otro camino que el de las Bienaventuranzas, y nos dejó una doctrina centrada en la confianza y el abandono.
Por encima de su estilo, que puede antojarse superficialmente anticuado (Pues Teresa es hija de su tiempo) advertimos un carácter de una fortaleza extraordinaria, entregado por entero a la acción del Espíritu Santo, abrasado por el amor de Jesús y deslumbrado ante la Misericordia de un Dios que es Padre.

Así aparece reflejado en la Carta de San Pablo a los Romanos:

“Los que se dejar llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Han recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: ¡Abba! (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados” (Romanos 8, 14-17).

Hermana Teresa, acompáñanos en el camino de la fe, y ayúdanos a trabajar por alcanzar la santidad, no con violencia, activismo y sacrificio, pues no soy capaz, sino mediante la confianza y el abandono en las manos del Amor Misericordioso. AMEN.

3 comentarios:

CARIDAD dijo...

Teresita y la pobreza:
"... Al no ser míos los bienes de aquí abajo, no debería resultarme difícil no reclamarlos nunca si alguien me los quita.
Tampoco los bienes que vienen directamente de Dios, las intuiciones de la inteligencia y del corazón, los pensamientos profundos, todo eso constituye una riqueza a la que solemos apegarnos como a un bien propio que nadie tiene derecjo a tocar...
Si alguna vez me ocurre pensar y decir algo que les gusta a mis hermansa, me parece completamente natural que se apropien de ello como de un bien suyo propio. Ese pensamiento pertenece al Espíritu Santo y no a mí. Él es muy libre para servirse de mí para comunicar a un alma un buen pensamiento". (Ms C,18v-19v)

¡Qué bien entendió la pobreza nuestra pequeña gran santa.

CARIDAD dijo...

HOY REPASANDO EL BLOG Y DETENIÉNDOME EN LOS ESCRITOS DE TM, ME ENCOTRÉ ESTA ORACIÓN, QUE EN ESTOS MOMENTOS ME VIENE COMO ANILLO AL DEDO. LA COPIO PARA HACERLA MÍA.
GRACIAS MANUEL.

En camino, con TM.
"Nosotros no vemos el camino que queda delante de nosotros. Parece oscuro, pero Dios es Señor de todos los destinos y Su voluntad es amor. Así, pues, dejemos de lado todo lo demás y confiémonos completamente a Él, entregándonos nosotros mismos a Su amor, pidiéndole que nos ilumine y nos guíe en el camino de la acción positiva, si es que tal acción es viable. Aparte de esto, hemos de tener gran paciencia y una fidelidad inquebrantable a Su voluntad y a nuestros ideales".


Carta a Evora Arca de Sardinia, en "Witness to Freedom".

Manuel. dijo...

Gracias, amiga. Sabes? El tema de la pobreza, o mejor, la pobreza misma, aparece cada cierto tiempo en mis reflexiones, en mis búsquedas, en mis cuestionamientos. La pobreza material es un aspecto fundamental de toda pobreza, y un elemento importante en la maduración espiritual: pero es mucho más que lo material, tienes razón; hhay que ser pobre de corazón, y eso es una tarea de siempre.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.