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sábado, 5 de enero de 2008

Correspondencia.

Estimado Manuel:
desde Mar del Plata te escribo y comparto este pensamiento que capturé de un libro y me parece resume el pensamiento de "todos y todas" los que pensamos que la internet es un instrumento que Dios ha puesto en nuestras manos para seguir gritando nuestra elección y el sentido de nuestra vida.
Leí tu comentario en el blog de Analía, mi amiga Ana y te comparto esto.
Un abrazo y nos encontramos.
Alicia

Pasión por Cristo. Pasión por la humanidad(título del libro)

“En este tiempo se multiplican las personas que viven cada vez más de las relaciones puramente virtuales. Aparecen como náufragos del espíritu a la deriva, sobre balsas on line. Desde algunos aspectos, es como si se dieran una nueva identidad, fluida e intercambiable. De hecho están como en un laberinto, sin metas ni salidas, donde perderse es lo mismo que encontrarse. Al mismo tiempo que el metanetwork conecta a todos y a todo, la vida ya no tiene secretos, es la muerte de la intimidad y la ternura, de los secretos y de la libertad. En este contexto los hombres y las mujeres de Dios son llamados a difundir identidad y esperanza, metas y razones de vida, permaneciendo en relación auténtica, también cuando el otro/a se desconecta.. Es éste el nuevo modo de ser pescadores de hombres, con redes diferentes de las del lago de Galilea.
Si la interrupción de la línea del futuro por la fragilidad de los proyectos y las expectativas recuerda el miedo y la muerte por bulimia sobre el presente, las mujeres y los hombres consagrados pueden salvar el mundo de la desesperación y del no pensarnos, construyendo y reconstruyendo los puentes de la relación, en cualquier nivel, haciendo visible lo invisible con la pasión por la humanidad.
Esta parece la verdadera frontera nueva de la misión, para todos los consagrados y para todos los carismas”
(páginas 88.89).

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.