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domingo, 6 de enero de 2008

Recompensas.


Un viejo maestro fue desde la India hasta la China con el propósito de ver al emperador, que ya en ese entonces era budista. El emperador le dijo al maestro:

“-He construido templos, levantado pagodas y erigido monasterios. ¿Cuál es mi recompensa?
Y el maestro respondió:
-“No tendrás ninguna. No hay para ti ninguna recompensa.
El emperador, desconcertado, reflexionó un momento, y al cabo comprendió lo que querían decir las palabras del maestro:
-“Si necesitas algo como recompensa, todas tus dádivas han sido una ficción”.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.