Seguidores

domingo, 13 de enero de 2008

El pequeño suspiro.



“¿Hay algún ser humano que pueda afirmar que sabe orar? Me temo que la persona que lo afirmara no sabría, precisamente, orar de verdad. Y lo contrario habría que decirle a quien se queja de que no sabe orar: Precisamente así estás muy cerca de orar de veras! La auténtica oración es, en efecto, algo que nosotros no sabemos hacer, sino que acontece, no debido a una facultad, sino a que Dios nos ha adoptado como hijos suyos. Si somos sus hijos, también clamaremos a Él. El mandamiento bíblico nos ordena: ¡Pidan! ¡Tengan presente a nuestro Señor Jesucristo, que también oró por nosotros en la cruz! Lo único que tienen que hacer es aceptar su gracia. Si dicen SI a la gracia de Dios, obedecerás esa orden, orarás. Este pequeño suspiro con el que decimos a Dios: “¡Ah, si!” es la oración y la fuente de toda oración. Pues ahí está incluido el Padrenuestro entero y todo Miserere y Gloria que la Iglesia haya rezado alguna vez. En este pequeño suspiro está incluido todo, y todo debe, a su vez, convertirse continuamente en este pequeño suspiro. Ahí no existe ningún arte de la oración. Ahí tan sólo existe el más elemental derecho del hijo de Dios. Si no sabes orar, ejerce este derecho: esto es todo cuanto has de hacer”.

Kart Barth

2 comentarios:

M. Jose dijo...

En eso procuro estar cada día, por lo menos lo intento, en ejercer este derecho. Y decir un SI muy grande a la gracia de Dios.
Jose

inés dijo...

Me dice mucho ícono del Bautismo del Señor, gracias por compartirlo.
Todos somos sus hijos en el Hijo querido del Padre, esta gracia nos la da en el bautismo a cada uno, grandioso regalo! Y es bueno cultivarlo cada día en nuestra pequeña oración.
Respondo a la pregunta ¿de qué color es el mes de enero?: verde claro, el color de los brotes en las plantitas que todos tenemos en nuestras casas...
Inés

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.