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domingo, 27 de enero de 2008

Ecumenismo.


La semana anterior celebramos el octavario de oración por la unidad de los cristianos, pero la labor ecuménica no es cosa de una semana, sino de siempre. Y esto es cuestión de pequeños gestos, como el de este sacerdote que aparece en la siguiente historia, encontrada en la web de Carlos G. Vallés, y que me pareció genial para compartirselas esta mañana

"La iglesia protestante del vecindario amenazaba ruina y se organizó una colecta para construir una nueva en su lugar. El párroco católico de la misma vecindad, después de pensarse bien lo que debía hacer, fue a ver al pastor protestante y le dijo: “Me he enterado de que van a construir ustedes una nueva iglesia en lugar de la antigua que amenaza ruina. Yo deseo contribuir a su proyecto, pero me temo que si mis superiores eclesiásticos se enteran de mi contribución a la edificación de una iglesia protestante, puedo tener problemas. De todos modos, pienso que antes de construir la iglesia nueva habrá que demoler la antigua y eso también llevará sus gastos. Tome usted, pues, este donativo para la demolición de su iglesia actual, pues mi obispo no tendrá ninguna dificultad en que yo contribuya al derrumbamiento de una iglesia protestante.” Y le entregó la colecta del domingo anterior en su parroquia".


Hoy es tercer domingo del año cristiano, y aparece en las lecturas un tema precioso en la espiritualidad: el tema de la LUZ en contraposición con las tinieblas. Me gusta este símbolo, y lo utilizo con frecuencia en mi meditación personal.

1 comentario:

Rafael G. Organvídez dijo...

Muy buena historia, sí señor. Daría para un relato corto. Creo que lo hubiera firmado un Jiménez Lozano.
Por cierto, ¡enhorabuena por el blog! Me parece muy buena idea la de homenajear a uno de los grandes maestros espirituales del siglo pasado

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.