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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Realidad y unidad.


“Si no tengo unidad en mí mismo, ¿Cómo puedo pensar siquiera, cuanto menos hablar, de unidad entre los cristianos? Pero, desde luego, buscando la unidad para todos los cristianos, también alcanzo unidad dentro de mí mismo.
La herejía del individualismo: pensarse uno mismo como una unidad completamente autosuficiente y afirmar esa “unidad” imaginaria contra todos los demás. La afirmación del yo simplemente como no-otro. Pero cuando uno trata de afirmar su unidad negando que tenga que ver con cualquier otro, negando a todos los demás del universo hasta que llega a uno mismo: ¿Qué queda que afirmar? Aunque hubiera algo que afirmar, no quedaría aliento con qué afirmarlo.
El modo verdadero es exactamente el opuesto: cuanto más soy capaz de afirmar a otros, de decirles “sí” en mí mismo, e descubrirles en mí mismo y a mí mismo en ellos, más real soy. Soy plenamente real si mi corazón dice sí a todos.
He de ser mejor católico, no si puedo refutar todo matiz de protestantismo, sino si puedo afirmar la verdad que hay en él y seguir adelante.
Y lo mismo con los musulmanes, los hindúes, los budistas, etc. Eso no significa sincretismo, indiferentismo, la vaporosa y descuidada actitud amistosa que lo acepta todo a fuerza de no pensar nada. Hay mucho que se puede “afirmar” y “aceptar”, pero primero uno debe decir “sí” cuanto realmente puede.
Si me afirmo como católico meramente negando todo lo que sea musulmán, judío, protestante, hindú, budista, etc., al final encontraré que no me queda mucho con que afirmarme como católico, y desde luego, ningún aliento del Espíritu con que afirmarlo”.

(Thomas Merton; Conjeturas… Página 134-135)

lunes, 29 de diciembre de 2008

Meditar cada día.


Al comenzar un nuevo año, me gusta recomendar a mis amigos lo útil que resulta para la vida espiritual escoger un libro de meditaciones para cada día del año que nos acompañe durante ese período de tiempo. Suelo hacerlo desde hace mucho, y a menudo repito los libros, e incluso he seguido más de uno a la vez. Es una fuente sugerente de ideas para la vida cotidiana, que ilumina a menudo los períodos de oscuridad e incertidumbre que todos tenemos. En cualquier librería podemos encontrar alguno; yo, sugiero por supuesto los de mis autores preferidos: Thomas Merton, Anselm Grün, Henri Nouwen, K, pero hay otros muchos. La meditación que sigue está tomada de uno de ellos:


“Conozco muchas personas que temen la psicología. Creen que si comienzan a analizar sus sueños o indagar en su infancia, se producirá una explosión dentro de ellos y no quedará nada en pie, que su persona se desmoronará por completo. Siempre tomo en serio este miedo. Pues es una protección que ellos necesitan. Quizás están sobre exigidos por tener que mirar solos en las profundidades de su alma. Necesitan de alguien que se asome cariñosamente a sus zonas vulnerables y que las acaricie como Jesús cuando lavaba los pies a sus discípulos. Necesitan la certeza de que no serán sentenciados, de que no hay nada en ellos que no pueda ser transformado por el Espíritu de Dios. Sólo al creer en el mensaje de Jesús de que ha llegado como una luz que ilumina sus tinieblas, podrán acercarse a su propia oscuridad. Y eso los liberará verdaderamente.
Pero si huyen, deberán idear constantemente nuevas estrategias para reprimir la propia verdad. Y saben que así no funciona. Pues, a más tardar por la noche, la verdad vendrá a buscarlos. En ese momento, los fastidiarán las pesadillas. O también el cuerpo les mostrará, despiadadamente, su verdad. Y sabrán que ya no pueden ocultar más su verdad ante los demás.
En todos los abismos del corazón, habita Dios. Y porque Dios es el amor que habita en uno, podrá ingresar en todas las habitaciones de la propia morada e invitar a otros a que lo visiten. Esto da un sentimiento de libertad y tranquilidad”.

(Anselm Grün; “Con el corazón y todos los sentidos”).

domingo, 28 de diciembre de 2008

Llamamiento.

“Suceden tantas cosas terribles a diario que empezamos a preguntarnos si lo poco que nosotros hacemos tiene algún sentido. Cuando hay gente muriéndose de hambre a tan sólo unos pocos kilómetros de distancia, cuando hay guerras encarnizadas cerca de nuestras fronteras, cuando las personas que no tienen un hogar para vivir en nuestras ciudades son incontables, nuestras propias actividades se dirían fútiles. Pero tales consideraciones pueden paralizarnos y deprimirnos.
Aquí es donde se vuelve importante la palabra llamamiento. No hemos sido llamados para salvar al mundo, resolver todos los problemas y prestar ayuda a toda la gente. Pero cada uno de nosotros tiene su propio llamamiento único, en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestro mundo. Hemos de seguir pidiéndole a Dios que nos ayude a ver de forma clara cuál es nuestro llamamiento y que nos dé fortaleza para vivir dicho llamamiento con confianza. Entonces descubriremos que nuestra fidelidad en una pequeña tarea es la respuesta más curativa que podemos darle a la enfermedad de nuestro tiempo”.
(Henri Nouwen; Pan para el viaje)

sábado, 27 de diciembre de 2008

El Gran Camino. Thomas Merton.


Relato zen:
Un monje dijo a Joshu: ¿Dónde está el camino?
Joshu contestó: Fuera de la tapia.
El monje insistió: Quiero decir el Gran Camino. ¿Dónde está el Gran Camino?
Joshu contestó: El Gran Camino es el que lleva a la Capital.

El Gran Camino está justamente en medio de este relato, y yo debería recordarlo cuando me excito sobre guerra y paz. A veces pienso que tengo una obligación urgente de hacer toda clase de protestas y aclaraciones, pero, sobre todo, lo importante es estar en el Gran Camino y quedarse en él, se hable o no se hable. No es necesario correr por todo el país gritando “paz, paz”. Pero es esencial seguir en el gran camino que lleva a la Capital, pues sólo en el Gran Camino hay paz. Si nadie sigue ese camino, no habrá paz en el mundo, por mucho que la prediquen los hombres.
Es fácil saber que “hay un camino en algún sitio”, y aun quizá saber que otros no están en él. Pero ese conocimiento es inútil si no le ayuda a uno a hallar el camino. Si se convierte meramente en un canon para juzgar, un medio de denunciar a los demás y de juzgarles por haber perdido su camino, no le sirve de nada. No le sirve ni a mí ni a ellos encontrar el camino. Si yo mismo estoy en el camino, no juzgo a nadie, aunque le ayude a encontrar el camino, sabiendo sin embargo, que no le parece lo mismo a él y que también puede estar en él sin que a mí me sea evidente.

(Thomas Merton; Conjeturas…página 185-186)

jueves, 25 de diciembre de 2008

Hablar de Jesús ahora.


Estamos en Navidad.

Los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús. Es una fecha que además está inserta en la cultura de occidente, por lo que también es parte de la vida cotidiana de muchas personas

que no son propiamente cristianos, que comparten o no los valores de esta fe,

pero que estiman importante conservar una tradición de siglos.

Si en algunos lugares del mundo una tendencia laicista estima necesario

reducir los signos externos de la Navidad en el ámbito público,

no lo veo como una amenaza para mi fe. Entiendo que puede ser una reacción a otros momentos de la historia en que la presencia de lo cristiano se impuso, llegando a ser más costumbre y cultura, que compromiso y elección personal.

Lo esencial es que los que somos cristianos lo seamos ahora de tal manera

que la Navidad sea perceptible en el ámbito público a través de nosotros y de nuestra vida.

Que nosotros hablemos ahora del misterio de fe que celebramos, y lo hagamos en un lenguaje nuevo, inteligible a la gente de hoy.

Nadie rechaza al amor por ser amor

Lamentablemente, para muchos, lo cristiano tiene significaciones negativas, vinculadas a la imposición, la persecución, la violencia, la intolerancia, el fanatismo.

No podemos luchar contra los fantasmas del pasado. Están ahí, simplemente.

Pero podemos trabajar ahora por el futuro.

Podemos hablar de Jesús ahora, al mundo que nace, con un lenguaje nuevo, con otros signos, con otra voz, desde otro lugar.

Creo que la santidad de cada uno tiene que ver con eso, con transparentar a Dios de esa manera en el tiempo y lugar que nos toca vivir.

Quiero celebrar en esta Navidad la Novedad de Jesús que aguarda por nosotros para refundarlo todo. Es el "recapitular todas las cosas en Cristo" de que habla San Pablo.

Sin miedos, con alegría, con la confianza de un niño, con la libertad de la familia de Belén.
Nota: Una especial felicitación para mi querida amiga M.José, en este dia, en que además de estar celebrando la Navidad, celebra también su cumpleaños. La queremos mucho y le deseamos lo mejor.




martes, 23 de diciembre de 2008

Thomas Merton: lecturas.


Cuando leemos a un maestro espiritual, no le estamos leyendo sólo a él, sino también a otros maestros, hombres y mujeres, de los que él aprendió. Unos maestros apuntan a otros, y van estableciendo como un entramado de doctrinas, afines unas con otras. Cuando leemos a Thomas Merton estamos compartiendo su camino espiritual, sus lecturas, las fuentes de las que recibió su saber; particularmente en sus diarios nos comparte sus lecturas y encuentros, así como su mirada personal de la realidad de su entorno, monástico, eclesial y las vicisitudes de su tiempo. En las diversas etapas de su vida Merton fue bebiendo de diferentes fuentes: toda la tradición monástica y contemplativa del Cister; San Juan de la Cruz y la tradición carmelitana; la teología protestante también, sobre todo autores contemporáneos; el mundo teológico del Concilio Vaticano II, y las tradiciones religiosas no cristianas del Oriente. Hablamos de un amplio diapasón, que a la vez está enriquecido por su saber cultural, literario y su carisma personal. Merton fue un gran lector, casi compulsivo; desde su retiro trapense está al tanto de cuanto sucede en la Iglesia y el mundo.
La lectura de diarios y escritos personales de cualquier personaje relevante de la historia humana nos confrontan constantemente con otros autores, y nos hace indagar en ellos, participando de la misma búsqueda y los mismos descubrimientos del autor que leemos. En la literatura espiritual pasa lo mismo, y con una significación espiritual muy importante, pues va ampliando nuestra visión, permitiéndonos ahondar en la comprensión del Misterio de la Fe.
En el caso particular de uno de los libros de Thomas Merton, “Conjeturas de un espectador culpable”, este consiste en una especie de diario y resumen de lecturas, con comentarios sobre situaciones concretas de su tiempo; aquí Merton intenta aterrizar la doctrina cristiana y lo más clásico del pensamiento de la Iglesia, respondiendo a los interrogantes de la historia humana, reinterpretando las afirmaciones teológicas y espirituales a la luz del devenir de una época concreta, la segunda mitad del siglo XX.
Veamos algunos nombres y autores que Merton cita en esta obra, y nos haremos cuenta de por dónde va su reflexión: Karl Barth Y Mozart, St. John Perse, Mark Van Doren, Ernesto Cardenal, Alfonso Reyes y Neruda San Benito, Isaac de Stella, Karl Marx, Edmund Wilson, Newman y Fenelón, A. K. Coomaraswamy, Duns Scoto Albert Schweitzer, Simone Weil, Dalai Lama Chuang Tzu, Jean Giono, Emmanuel Mounier, Gandhi, Fidel Castro, San Juan Crisóstomo, Mao, Teilhard de Chardin, Romain Rolland Meister Eckhart, Bonhoeffer, Leon Bloy Einstein, y la lista es interminable. Pensemos cuántas miradas se cruzan entonces en el texto de Merton cuando lo leemos, a cuántas vidas nos asomamos al mismo tiempo, y todo eso desde la mirada contemplativa de alguien que está recurriendo siempre a la Biblia y a la tradición de la Iglesia.
Aquí reside lo más valioso del testimonio de Merton, y su universalidad, la amplitud con que resuena su testimonio y su mensaje. Por eso es una cantera inagotable para el buscador, para el discípulo que se adentra en los caminos de la contemplación y la interioridad. De este, y otros libros de Merton, seguiremos conversando.

domingo, 21 de diciembre de 2008

María dijo SÍ....


Lo primero, el SÍ de Dios al mundo. Lo necesario, lo vital, el SÍ del hombre y del mundo, a través del hombre, a Dios. El hombre es el encargado del mundo, su administrador. Ha de ponerlo todo al servicio de sí mismo, pero no como dueño, sino como quien ha de rendir cuentas, es decir, responsablemente, pues fue creado libre. En este cuarto y último domingo de Adviento, aparece MARÍA como figura de ese SÍ necesario, liberador, que lo creado ofrece a su Creador. María es la mujer del Adviento, la que se atreve a esperar, más allá de realidades concretas y turbadoras. Me atrevo a decir que ella es la mujer que sueña, la que ofrece un modelo para el "alma" que acepta entrar en una senda de renovación y encuentro con el Otro, el Infinito, el Inconmensurable. Dice San Bernardo que toda la creación aguardaba expectante la respuesta de María. Pero María no es básicamente la figura única, sino la figura integradora de un SÍ progresivo, un SÍ creciente, un SÍ amoroso; es el asentimiento de una Humanidad que es toda ella Cuerpo de Cristo sin saberlo. María es por eso también imagen de la Iglesia, que también ha de trocar el No en SÍ, que ha de descubrirse día tras día llena de Gracia, y permitirle a su Señor que la transforme nuevamente en lo que Él quiere.

Faltan apenas 5 días para celebrar la NAVIDAD. ¿Encontrará lugar en tí el Hijo de Dios para nacer de nuevo?

sábado, 20 de diciembre de 2008

A veces puede ser necesario...


"Hay un bien moral objetivo, un bien que corresponde al valor real del ser, que produce y confirma el significado interior de nuestra vida cuando obedecemos a sus normas. Tal acto nos integra en el entero movimiento vivo y en el desarrollo del cosmos, nos pone en armonía con todo el resto del mundo, nos sitúa en nuestro sitio, y nos ayuda a cumplir nuestra tarea y a participar fecundamente en la obra del mundo entero y en su historia, tendiendo a su sentido y cumplimiento definitivos. En resumen, es un acto de obediencia a Dios. A veces puede ser necesario que vayamos contra las normas sociales para obedecer a las normas reales del bien objetivo según la palabra directa de Dios. Pues cuando las normas de conducta de una sociedad se hacen arbitrarias, caprichosas y pragmáticas, hay gran peligro de que uno entre pasivamente en cooperación con la injusticia y el mal, y rehúse el previo mandato de Dios". (Thomas Merton; Conjeturas...)

jueves, 18 de diciembre de 2008

Adviento 3: Viene la luz.



"En el Adviento nos confrontamos claramente con nuestras necesidades y deseos
insatisfechos. Miramos por encima de los límites de nuestra vida. La mirada a la tierra
prometida hace que crezca en nosotros el anhelo de mudarnos y de no acomodarnos
para siempre en lo familiar y en lo conocido.
Quien logra celebrar la expresión de su nostalgia no tiene necesidad de ahogar sus
deseos insatisfechos en refugios enfermizos. Y así descubrirá en sí dónde radica el
peligro de huir hacia sucedáneos morbosos. La celebración del Adviento quiere
ayudarnos una vez más a transformar las huidas en deseos positivos.
En el tiempo de Adviento oímos las promesas de Dios tal como los profetas nos la
han transmitido. En ellas se nos ha anunciado que las aguas surgirán en medio del
desierto, que las espadas se cambiarán en arados y que el lobo y el cordero, la pantera y
el cabrito, vivirán juntos pacíficamente, esto no son ilusiones piadosas con las que los
profetas quieren arrullarnos; son más bien sueños en los que descubrimos nuestras
propias posibilidades. Son los sueños de Dios en nosotros.
Y en el Adviento nos hundimos en esos sueños nuestros de Dios para afirmar así
cada vez más nuestras propias posibilidades. Así nos damos cuenta de qué somos
capaces. Si Dios viene, entonces florecerá en nuestro corazón el desierto; entonces
brotará en medio de nuestro vació y sequedad una fuente que nos llenará de vida. O
como lo vemos expresado en otra imagen del profeta que empleamos constantemente
durante estos días: Un rocío caerá del cielo y fecundará la tierra. Las nubes del cielo
cubrirán a los justos a fin de que germine nueva vida y nuestro mundo vuelva a ser
habitable.
El desierto floreciente y el rocío fecunde fueron para Israel las imágenes con las
cuales se describió la llegada de Dios. En nuestras latitudes, la oscuridad y el frío
pasaron a ser más bien los símbolos de nuestro mundo que espera la venida del Señor.
En las tinieblas no nos podemos orientar, nos sentimos desamparados, abandonados: no
encontramos ningún camino para volver a casa. En las sombras nos agarramos a las
personas que están cerca de nosotros para no caer en un hoyo. El miedo ante la
inseguridad de nuestra existencia nos impulsa a sujetarnos a los hombres. Esperamos de
ellos que nos ayuden en nuestra inestabilidad, pero con ello abusamos de las fuerzas de
cualquier persona. Nadie puede darnos un apoyo definitivo, porque la oscuridad lo pone a él también en peligro. Por eso es un mensaje liberador lo que clama Isaías: “El
pueblo que andaba en las tinieblas ha visto una gran luz”
(Is 9,1). Esta palabra puede
tranquilizar nuestra angustia, puede traer luz a nuestras tinieblas".


Anselm Grün.
Nota: Hoy celebra la Iglesia una hermosa advocación de María: Nuestra Señora de la Esperanza. Me gusta mucho este título de la Virgen, y es para mí la Advocación que acompaña siempre mi Adviento. Aquí María es la madre y la hermana que en la fe me invitan a esperar siempre más de Dios. A pocos días de esta fiesta grande de los Cristianos que es la Navidad, María nos sonríe desde Dios y nos invita a ser fecundos para el mundo, desde la fe.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Un poco de verdad a la sombra de un mundo violento.

Thomas Merton fue un admirador de GANDHI y su programa de la No-violencia; publicó un libro con textos de Gandhi, elegidos por el propio Merton, y con un prólogo en el que presenta su visión del tema. Merton se implicó profundamente en el trabajo por la paz.
"La táctica de la no-violencia es una táctica de amor que busca la salvación y redención del adversario, no su castigo, su humillación, su derrota. Una presunta no-violencia que trate de derrotar y humillar al adversario con un ataque espiritual en vez de con un ataque físico, es poco más que una confesión de debilidad. La verdadera no-violencia es totalmente diferente a eso, y mucho más difícil. Se esfuerza por actuar sin odio, sin hostlidad, sin resentimieto. Trabaja sin agresión, tomando el lado bueno que sea capaz de encontrar ya en el adversario. Eso quizá sea fácil de decir en teoría. No es fácil en la práctica, especialmente cuando el adversario es incitado a la agria y violenta defensa de una injusticia que él cree justa. Por tanto, hemos de tener cuidado de cómo hablamos de nuestros adversarios, y aún más cuidado de cómo regulamos nuestras diferencias con nuestros colaboradores. Es posible que surjan las más agrias disputas y los odios más virulentos entre los que se entiende colaboran a favor de la más noble de las causas. No hay nada tan apropiado para arruinar y desacreditar un ideal santo como una guerra fratricida entre santos". (Página 83)
"Gandhi no quiere decir que todo el mundo pueda esperar hacerse no-violento sólo con desearlo. Pero todos los que comprenden vagamente esa necesidad de verdad han de buscarla por el camino de la no-violencia, ya que realmente no hay otro camino.Quizá no lo logren plenamente. De hecho, su éxito puede ser muy escaso. Pero con un poco de buena voluntad empezarán por lo menos a alcanzar la verdad. Por causa de ellos habrá al menos un poco de verdad en la sombra del mundo violento Esta idea de Gandhi, sin embargo, no puede comprenderse si no recordamos su optimismo básico sobre la naturaeza humana. Él creía que en las ocultas profundidades de nuestro ser, profundidades que a menudo están completamente aisladas de nuestro consciente modo inmoral de vivir somos en verdad más no-violentos que violentos. Creía que el amor nos es más natural que el odio. Que la verdad es la ley de nuestro ser". (Página 81)
"Conjeturas de un espectador culpable"

lunes, 15 de diciembre de 2008

Gracias.

Esta nota me ha sido enviada por la amiga Ana Teresa Bello; en este sitio podemos encontrar algunas imágenes de la ermita de Merton en Getsemaní y otras cosas de interés para acercarnos al mundo de Thomas Merton.

Amigos, es un placer comunicarles que los poderes detrás del Sistema de Difusión Pública de los EE.UU. (PBS por sus siglas en inglés) transmitirán esta semana el especial titulado Soul Searching: The Journey of Thomas Merton (Buscando el Alma: el Viaje de Tomás Merton) en su cadena de televisión. Soul Searching: The Journey of Thomas Merton es una producción de Morgan Atkinson of Duckworks, Inc. Para ver cortos de Soul Searching: The Journey of Thomas Merton, visiten su sitio-web en http://www.morganatkinson.com/. Cotejen estos listados para determinar cuándo el documental será transmitido por su estación de PBS local para así programar sus DVRs ó TVOs. Ya lo vi y certifico que es muy bueno.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Una mente que se arriesga.


Creo que una entrada anterior ya había compartido parte de este texto que transcribo a continuación, y que merece leerse detenidamente:

La fe cristiana es un principio de interrogación y lucha antes de llegar a ser un principio de incertidumbre. Hay que dudar y rechazar todo lo demás para creer firmemente en Cristo, y después que se ha empezado a creer, hay que poner a prueba y purificar nuestra fe. El cristianismo no es simplemente un conjunto de conclusiones predeterminadas. La mente cristiana es una mente que se arriesga a terribles purificaciones, y a veces, y muy a menudo, el riesgo se hace demasiado grande para ser tolerado. La fe tiende a ser derrotada por la ardiente presencia de Dios en el misterio, y busca refugio de Él, huyendo a cómodas formas sociales y convenciones seguras en que la purificación ya no es una batalla interior sino una cuestión de gestos externos” (Conjeturas de un espectador culpable).

Según las palabras de Merton, tener fe significa interrogarse; significa poner bajo condición toda nuestra vida, poner a prueba, “recapitular todas las cosas en Cristo”, diría San Pablo. Alguien dijo que la fe es luz y oscuridad al mismo tiempo. En cambio, muy a menudo, los cristianos son personas cerradas, rígidas, poco dadas al cambio; nos quedamos en eso que Merton llama “cómodas formas sociales y convenciones seguras”. En este tiempo del año, tiempo de espera, tiempo de cambio, tiempo de confianza, es esencial en el camino espiritual preparar camino a la “novedad absoluta” de Dios, en nuestra historia personal y en la historia humana. El que ama no teme, viene a decir San Juan.

viernes, 12 de diciembre de 2008

El Pastor (A propósito de la fiesta de San Juan de la Cruz)



1. Un pastorcico solo está penado,
ajeno de placer y de contento,
y en su pastora puesto el pensamiento,
y el pecho del amor muy lastimado.

2. No llora por haberle amor llagado,
que no le pena verse así afligido,
aunque en el corazón está herido;
mas llora por pensar que está olvidado.

3. Que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora, con gran pena
se deja maltratar en tierra ajena,
el pecho del amor muy lastimado.

4. Y dice el pastorcito: ¡Ay, desdichado
de aquel que de mi amor ha hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia,
y el pecho por su amor muy lastimado!

5. Y a cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un árbol, do abrió sus brazos bellos,
y muerto se ha quedado asido dellos,
el pecho del amor muy lastimado.
San Juan de la Cruz.
Nota: La foto, de una ermita en la huerta del convento OCD de Segovia.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Thomas Merton: 40 años de su muerte.




Hace hoy 40 años que perdimos a Thomas Merton.
Hace hoy 40 años que
lo ganamos
para
siempre.
Hace apenas 2 que este blog existe,
con la pretensión de darle a conocer,
de hacerle más amigo y maestro en estas lides del espíritu.

En muchos sitios se estará recordando esta fecha,
y se seguirá haciendo en los próximos meses.
La Iglesia y el mundo necesitan el testimonio de este hombre,
de este buscador de Dios, de su luz y su verdad.
Aquí, en este blog, seguiremos dejándonos acompañar por él.
Sin absolutos, sin ilusiones, pero abiertos siempre a lo trascendente,
al encuentro con el Jesús que también conoció Merton.
Recomendamos: Un especial sobre Thomas Merton en: http://www.palabracubana.org/


martes, 9 de diciembre de 2008

Hacerlo todo de nuevo.


“La tarea de nuestra vida es sólo y especialmente seguir siendo reales. La tragedia consiste en suponer que una sociedad, una institución, una causa, o incluso una Iglesia, harán la tarea por nosotros. Y nos resulta duro tener que reconocer que lo que hemos estado tratando de construir tiene que ser derribado y recompuesto de una manera mejor… y con muchas dificultades. Y sin embargo, siempre hay algo muy bueno en hacerlo todo de nuevo”.
(Carta de Thomas Merton a Margaret Randall; 6 de julio de 1967)

“La religión de nuestro tiempo, para ser auténtica, debe ser del tipo que escapa prácticamente a toda definición religiosa. Porque hubo definiciones interminables, verbalizaciones incesantes, y las palabras se convirtieron en dioses. Abundan tantas palabras que uno no puede llegar hasta Dios mientras se piense que Él se encuentra al otro lado de las palabras”.
(Carta de Thomas Merton a Ludovico Silva; 10 de abril de 1965)

“Si hay una ambición que podríamos permitirnos, y una forma de fortaleza, es tal vez esta especie de ironía sincera, ser un pedazo completo de ironía sistemática en medio de una vida totalitaria o capitalista”.
(Carta de Thomas Merton a Czeslaw Milosz; 12 de septiembre de 1959)

lunes, 8 de diciembre de 2008

Adviento 2: nostalgia de infinito.


"En el adviento celebramos deliberadamente durante cuatro largas semanas
nuestros anhelos,
y, en la medida en que los celebremos, adquieren una función
positiva. No necesitamos reprimir nuestras nostalgias, no necesitamos caer en la
decepción o en la resignación. Tampoco necesitamos describir nuestra vida con palabras
exageradas para evitar que el desengaño nos ahogue o para ocultarlo delante de los
demás. El que necesita describir siempre sus vicisitudes como algo extraordinario y
fuera de lo normal, ése, frecuentemente, no podrá enfrentarse con la realidad y tampoco
la aceptará. En el adviento nos enfrentamos con la realidad y, al mismo tiempo, con
nuestros anhelos, que desbordan la realidad de nuestra vida. Reconocemos que nuestra
nostalgia es tan grande que nada ni nadie podrá satisfacerla.
Tampoco el éxito más
grande, ni la mejor calificación de un examen, ni las más hermosas vacaciones: nada
podrá saciar nuestras ansias.
Precisamente en este tipo de experiencias muy intensas se despierta en nosotros un
anhelo que espera mucho más que lo que el momento puede ofrecernos o una
exacerbación pueda brindarnos. Esto lo experimentamos en el encuentro con los demás.
Si amamos a una persona y en conversación con ella notamos una coincidencia o
correspondencia por la cual rozamos un secreto que nos desborda, entonces, juntamente
con la satisfacción, surgen nuevos anhelos. Cuando una persona querida nos obsequia
con la sensación de un sincero afecto o de una profunda protección, entonces
barruntamos al mismo tiempo una seguridad y un afecto que son aún más profundos que
lo que en ese momento recibimos. Irrumpe, despierta en nosotros, la nostalgia de una
seguridad definitiva,
el anhelo de un dejarse caer totalmente en los brazos de otra
persona y de ser aceptado; de estar seguro, en casa, para siempre.
Toda vivencia profunda se desborda y suscita algo que sólo puede ser acallado y
colmado por Dios. El que quiere contentar sus anhelos por sí mismo necesita siempre
nuevos éxitos, siempre más placer, siempre más apego, más amor. Pero así abusa de sus
fuerzas y abusa también de los seres de quienes sueña recibir ese cariño, porque él
espera de una persona lo que en última instancia sólo Dios puede otorgar. Quiere tratar a
los hombres como si fueran dioses, perdiendo así la visión de una convivencia humana.
Si, por el contrario, en lugar de confiarnos a la nostalgia de los hombres nos entregamos
a Dios, entonces el anhelo nos da vida. Permanecemos despiertos, superamos nuestras
limitaciones y crecemos por encima de nuestra pequeñez.

En el Adviento deberíamos sentirnos reconfortados de todos nuestros desengaños.
Mi amigo, mi consorte, la comunidad o sociedad en la que vivo, todo es muy mediocre.
Yo había esperado más de ellos. Mi profesión no me llena, con tanta monotonía y
rutina. Sin embargo, en lugar de quejarse, debería decirme: está bien que así sea, que no
encuentre en ello mi último logro, que los hombres no llenen mis esperanzas, porque
esto me permite orientar hacia Dios mi nostalgia, esto me empuja hacia Él.
Si contemplo así mis desengaños, podré reconciliarme con la vulgaridad de mi
vida sin caer en la resignación, sino todo lo contrario; precisamente esa banalidad de mi
vida mantendrá despierto mi anhelo de Dios. Y así podré celebrar el Adviento,
esperando que el mismo Dios irrumpa en esta vida, entre en mi mediocridad y, de esta
forma, transforme todo.

Muchos no pueden soportar esta nostalgia y tiene que ahogarla, y así su anhelo se
pervierte y se convierte en adicción. Enferma, se vuelve drogadicto, porque no quiere
enfrentarse en su corazón con su propia nostalgia o no puede más. El miedo ante el
vació que la nostalgia nos revela llega a ser tan grande que hay que tapar semejante
agujero a toda costa, cueste lo que cueste. De lo contrario, se estaría inseguro en el
enfoque de la vida, que está completamente orientado a la satisfacción de los deseos de
aquí abajo. No se quiere mirar por encima del vallado de este mundo de puro miedo a
que la mirada pueda caer en un país que esté regado de leche y de miel, lo cual obligaría
a exiliarnos de nuestro propio territorio. Nos pasa lo mismo que a los enviados de Israel,
que se quedaron fascinados con la tierra prometida pero que, por miedo, describieron a
los hombres de ese país como enemigos gigantes porque no querían arriesgarse a salir
del entorno familiar". (Continuará...)
Texto de Anselm Grün.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Thomas Merton: un presentimiento.


El 21 de julio de 1968, escribía Thomas Merton a Ernesto Cardenal:

“Durante bastante tiempo he estado pensando en escribirte una carta decente. Hay varias razones para la demora. La principal es que aquí están pasando muchas cosas y tengo muchos planes para el fin de año. Pero nada es completamente seguro todavía. Voy a ir a Japón y luego a Tailandia, donde hay una reunión de abades católicos de Asia. También tengo que predicar un retiro en el monasterio cisterciense en Java. Después de eso no estoy seguro de qué podré hacer. Si puedo conseguir el dinero y los contactos espero por algún milagro llegar a Nepal en los Himalayas… y entonces veremos qué pasa. Birmania es también otra posibilidad; pero también se necesitará casi un milagro.
Si estos planes no resultan es posible que pueda llegar a Nicaragua para pasar unas pocas semanas contigo. En cualquier caso, cuando sea que vaya, quiero tener un período apartado y tranquilo de retiro después del viaje. Una cosa es cierta, que necesito verdaderamente soledad y necesito huir de la constante presión de las visitas y de las demandas más o menos superficiales en lo que se refiere a trabajo: artículos, comentarios, prefacios, etc. Aquí en Getsemaní soy demasiado conocido y accesible”.
Merton manifiesta en esta carta un deseo intenso dedesaparecer”, de esconderse. Está lleno de planes, muchos lugares que quiere visitar, ya sea en Asía o en América. Presiente que algo llega: “Tengo una sensación muy precisa de que se está abriendo un nuevo horizonte y no sé bien qué es”.
Merton morirá 5 meses después de escribir esta carta
.

viernes, 5 de diciembre de 2008

ADVIENTO: Volvemos a esperar.



"El año litúrgico comienza con el adviento, quiere decir llegada. Esperamos la
venida de Dios. Dios viene a nosotros de tres formas: en el nacimiento de Jesús hace
2000 años, en nuestras almas hoy y al final de los tiempos en forma gloriosa.
Como tiempo de espera, el Adviento debería ser un tiempo de silencio. En
nuestras latitudes, anochece mas temprano, las noches son más largas, hace mas frío. La estación del año ya invita de por si a enfrentarse con los presentimientos del corazón, a escuchar la voz de nuestro interior y a encontrar algo de tiempo para Dios, como recomienda san Anselmo:
"¡Arriba, tú, hombrezuelo! ¡Huye un poco de tus ocupaciones! Entra un instante en
ti mismo, apartándote del tumulto de tus pensamientos. Arroja lejos de ti las
preocupaciones que te agobian y aparta de ti las inquietudes que te oprimen. Búscate
tiempo para Dios y descansa. Habla con Dios y dile con todas tus fuerzas: “Quiero, oh
Señor, buscar tu rostro” (salmo 27,8). Señor mío y Dios mío, enseña a mi corazón
dónde y cómo tengo que buscarte, dónde y cómo puedo encontrarte".

Seria un buen ejercicio en el tiempo de Adviento que con frecuencia nos
sentásemos un rato, intencionadamente, sin hacer nada en absoluto, sino sencillamente concentrarnos en nuestro interior y preguntarnos: ¿Qué es lo que yo propiamente espero? ¿Qué es lo que anhelo? ¿Qué es lo que podría llenar mi vida? ¿Qué me falta?
Sería bueno si una vez, a propósito, nos levantásemos por la noche a velar, para salir al encuentro de Cristo, para esperarle, de la misma forma que se lee en el salmo 130: “Mi alma espera al Señor más que los centinelas esperan el alba”.
Qué significa esperar en el Adviento a la venida del Señor lo comprenderemos
fácilmente si consideramos qué es esperar a un ser querido. Mientras aguardamos el
momento ansiado, ya nos imaginamos cómo será el encuentro con la persona anhelada.
A menudo, nuestras expectativas no suelen quedar satisfechas. Esperamos más de lo
que el otro puede darnos. Nuestros anhelos superan todas las realizaciones humanas.
Con frecuencia nos sentimos defraudados por ese reencuentro, tan largamente esperado,
se desarrolla de forma que nos deja insatisfechos. Y no obstante, la próxima vez
volvemos a esperar lo irrealizable..." (Continuará
)

jueves, 4 de diciembre de 2008

Hace cuarenta años...


Este 10 de diciembre se estarán cumpliendo 40 años de la muerte de Thomas Merton. Ese día, del año 1968, estaba Merton en Bangkok, Tailandia, participando de un Congreso de Abades Cistercienses, al que había sido invitado para pronunciar una conferencia sobre “Marxismo y perspectivas monásticas”, tema de mucha actualidad en aquellos años de cambios y revueltas. El encuentro se celebraba en el Centro de Conferencias de la Cruz Roja, exactamente en Samutprakan, situado a unos 40 kilómetros de la ciudad. Como era habitual en sus reflexiones el tema resultó crítico y abierto, invitando a pensar en el papel que tendría que jugar el monje ante las urgentes necesidades de su tiempo.
En su reciente biografía de Thomas Merton, apunta Ramón Cao, acerca de las ideas de Merton en esa ocasión: “Que ya no había lugar para la confianza en unas estructuras en sí mismas valiosas, pero que podían ser desmanteladas por un poder político en cualquier momento. Que había que planear el futuro contando con la eventualidad de ser destruidos como institución: lo esencial de la vida monástica no eran ni los edificios, ni las vestimentas, ni la regla, sino la completa transformación interna, la puritas cordis, al servicio de la cual ha de estar todo lo demás”.
Se adelantaba Merton a las discusiones que habrían de suscitarse en la Iglesia sobre este tema; él invitaba a “ir más allá de la división” y “ahondar en la comprensión de lo auténticamente real”. Esa fue la última ocasión en que Merton fue escuchado y visto públicamente: se retiro a su habitación, recomendando antes a todos que se tomasen una coca cola y añadiendo: “Ahora, pues, desapareceré”. Fue encontrado más tarde en su habitación, ya muerto, cuando todos se inquietaron con su ausencia en el segundo momento en que le tocaba animar la discusión sobre lo que antes había expuesto.
Si con 54 años Merton nos había dejado una cantidad increíble de escritos, imaginamos cuánto más podía haber compartido si no lo hubiera sorprendido la muerte de una manera tan inesperada y absurda. Han pasado 40 años desde entonces, y el testimonio que ha dejado está más presente y vivo que nunca; creo que Merton es un maestro, pero sobre todo creo que es un ser humano en el que puede mirarse cualquiera de nosotros. Un maestro y un amigo que nos invita a recorrer la senda de la contemplación, de la pura confianza y de la vida plena.

Meta-necesidades.

"La psicología transpersonal se ha ocupado en las últimas décadas del misticismo y de las experiencias místicas. Demuestra que el misticismo no es solamente un camino hacia Dios, es también un camino hacia la verdadera libertad de la persona. La psicología transpersonal, como se la práctica actualmente sobre todo en los Estados Unidos, tiene muchos padres. Principalmente Abraham Maslow, quien desarrolló una psicología de la motivación. Entre las necesidades que motivan a las personas, él considera, además de las necesidades de seguridad, posesión, poder, pertenencia a un grupo, autoestima y autorealización, también las denominadas meta necesidades, como son la necesidad de verdad, de belleza, de bondad, de ampliación de la conciencia, de unidad consigo msmo y con Dios, de autotrascendencia. Las meta necesidades son inherentes a la persona. Dice Maslow: "Imponen veneración y adoración y exigen sacrificio. Vale la pena vivir y morir por ellas. Concentrarse en ellas y fusionarse con ellas es la felicidad máxima de la que es capaz una persona".
Así, también la vida espiritual es un ámbito esencial de la persona. "Sin ella la naturaleza humana no es completamente naturaleza humana. Forma parte del verdadero sí mismo, de la identidad, de la esencia de la persona" (Maslow)".
Anselm Grün.

Hay evidentemente un vínculo entre la psicologia y la espiritualidad, porque lo hay entre el desarrollo humano de cada persona y su desarrollo espiritual. La madurez humana y la espiritual andan de la mano, se sostienen mutuamente. La fe puede ayudar a sanar la psiquis de una persona, ayudarla a vencer una limitación, una dependencia. Recientemente un documento vaticano valoraba la ayuda de la psicología en el discernimiento vocacional, y eso es algo positivo, más allá del contexto en que aparece esa afirmación. Varios autores de espiritualidad contemporáneos utilizan la psicología como un elemento fundamental de sus escritos, y han resultado muy provechosos para hombres y mujeres de nuestro tiempo, creyentes y no creyentes.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Desde el corazón mismo de la vida.


"Los consagrados y las consagradas de este tiempo buscamos ser discípulos del amor, más que maestros. Sabemos muy bien que aprender a amar de verdad sólo es posible cuando dejamos atrás los modos conocidos y sabidos de la gramática del amor de nuestra cultura y nos adentramos en el territorio de lo que está por conocer. El discipulado es la condición de nuestro ser amante: siempre en proceso de aprendizaje, como los niños en la escuela, como los jóvenes en la vida o los adultos en su momento de madurez.

Somos muy conscientes de que solamente cuando nos arriesgamos a soportar el golpe de la sorpresa, que echa abajo lo que creíamos saber amar, es cuando comenzamos a saber lo que significa ser discípulos del verdadero amor. Queremos ir un paso por detrás de Aquel que, enamorando nuestro corazón, nos incita hacia lo nuevo, hacia las posibilidades ignoradas de nuestro ser. Seguidores de Aquel que, al incluirnos en su cariño, nos ha despertado energía nuevas, y nos ha sacado de las zonas en sombra de nuestra historia. El Amor que nos seduce el corazón y nos tienta a improvisar lo inédito de un mayor amor.

Nuestro aprendizaje del amor tiene una exigencia: debemos deja atrás nuestras prevenciones de enterados, para aprender de todos, de los que parecen o tener nada que enseñar y de los que se nos presentan como maestros consumados. De todos aprendemos, de todos los amores, los más nobles y los menos, los más heroicos y los más vulgares. Bien entendido que el camino del discipulado amoroso en el que nos iniciamos, es el camino de la frágil experiencia. Que sólo vamos a aprender a amar amando, desde el corazón mismo de la vida"


XavierQuinza.

"Pasión y radicalidad".

Sn Pablo, 2004.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.