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sábado, 23 de junio de 2007

Ser católico.


"Debido a que soy católico creo, por supuesto, que mi Iglesia me garantiza la más elevada libertad espiritual. No sería católico si no creyera esto. No sería católico si la Iglesia fuera meramente una institución colectiva con reglas y leyes que demandaren conformidad exterior a sus miembros. Veo las leyes de la Iglesia y todas sus diversas maneras en que ella ejerce su autoridad educativa y su jurisdicción, como subordinadas al Espíritu Santo y a la ley del amor. Sé que mi Iglesia no da la impresión de ser así a aquellos que están fuera de ella: para ellos la Iglesia actúa según un principio de autoridad y no de libertad. Están equivocados. Es en Cristo y en su Espíritu que se encuentra la verdadera libertad, y la Iglesia es su cuerpo, vivo por su Espíritu". (TM, Paz personal, paz social).

2 comentarios:

Manuel. dijo...

Es la Iglesia una realidad compleja, llena de matices, y signada siempre por la contradicción. Pero al mismo tiempo es una realidad espiritual llena de belleza, una fraternidad en camino de ser plena, un espacio para la lucha por la vida. Merton, como buen místico, tiene mirada larga y puede ver más allá de lo inmediato. Puede ver el rostro de Cristo en la Iglesia, puede descubrir la luz en medio de las sombras

Anónimo dijo...

Muchas personas cuestionan hoy la catolicidad de Merton, teniendo como argumento su cercanía e interés por otras experiencias religiosas. Es indudable que la catolicidad de TM es desafiante y provoca una toma de posición auténtica, dejando atrás ilusiones y autoengaños.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.