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jueves, 21 de febrero de 2008

Ascetismo y espiritualidad.



El siguiente texto de Thomas Merton, que probablemente ya haya puesto alguna vez en este blog, me ha iluminado siempre a la hora de vivir en la Cuaresma la dimensión penitencial de la “conversión” del corazón.

“No podemos hacernos santos solamente tratando de huir de las cosas materiales. Poseer vida espiritual consiste en poseer una vida que sea espiritual en toda su plenitud; una vida en la que los actos del cuerpo sean santos por el alma, y en la que el alma sea santa por Dios que mora y actúa en ella. Cuando vivimos una vida semejante, los actos de nuestro cuerpo van dirigidos a Dios por Dios mismo y le dan gloria; y al mismo tiempo ayudan a santificar el alma.
El santo no es, pues, santificado sólo por el ayuno cuando debe ayunar, sino por la comida cuando debe comer. No es santificado sólo por las oraciones en la oscuridad de la noche, sino por el sueño tomado en obediencia a Dios, que nos hizo lo que somos. No solo la soledad contribuye a su unión con Dios, sino también el amor sobrenatural a los amigos y parientes y a los que viven y obran junto a él.
Una persona da gran gloria a Dios al vivir en este mundo usando y apreciando las cosas buenas de la vida sin preocupaciones, sin ansiedades, sin pasión desordenada”.

Thomas Merton.
Los hombres no son islas.

Y a propósito, recordé ahora que en uno de mis “cuadernos de apuntes” o diarios personales, de 1994, puse el siguiente texto como inspiración en su primera página; tal vez complemente lo anterior:

“Tengo que volver bueno para mí todo lo que haya ocurrido… tengo que transformar todas y cada una de estas cosas en una experiencia espiritual. No hay una sola degradación del cuerpo que yo no deba convertir en una espiritualización del alma”

Oscar Wilde.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido Manuel:
Me encnata la cita con la que terminas tu entrega de hoy. En mi apreciacion, las "degradaciones del cuerpo" cuando se miran despues de uno cobrar un poco de madurez espiruitual,las he incorporado como los mas preciosos salmos conque he gemido a Dios. "Desde lo hondo del abismo, camo a Ti".

Felix

Ivan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
M. Jose dijo...

Me gusta todo el texto y me da mucha luz. Me quedo con el final y me sirve de reflexión. Creo que para hacer bueno lo que haya ocurrido en mi vida primero tengo que comprenderlas en toda su naturaleza y después darle esa dimensión espiritual.
Es un placer pasar por aquí, por este espacio tuyo y de muchos y dejar una huella, aunque a veces no acierte mucho...
Un abrazo.................

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.