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miércoles, 13 de febrero de 2008

Encontrar a Dios en todas las cosas.


“Dios emplea cuanto sucede como un medio para guiarme a la soledad. Cada criatura que entra en mi vida, cada instante de mis días, tendrá por objeto ceñirme a la convicción de la insuficiencia del mundo, hasta que alcance aquel grado de desprendimiento que me permita no encontrar más que a Dios en todas las cosas. Entonces, y únicamente entonces, todo me deparará alegría”.
Thomas Merton.
“El Signo de Jonás”.
Siempre en Cuaresma me regala Dios alguna pena, para que le acompañe en el camino de la cruz. He aprendido a recibirlas con agradecimiento, hasta con alegría, pues lo veo como una señal de su preferencia. Alguna noticia, alguna diferencia en la comunidad, e incluso causas naturales, pueden servir para purificarnos; pero es bueno saber entonces que Dios está en todas partes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Querido Manuel:

Las cruces nunca faltan, siempre son buenas, cuando son acpetadas con amor. No me podria imaginar crecer emocional o espiritualmente sin cruz. Cuando tratatamos de ser honestos con nostros mismos y el projimo, las cruces se multiplican. En la Cruz nos ponemos en contacto con nuestra soledad,(perfecta amiga y companera de ruta) el espacio donde generalmente Dios se hace mas visible, porque, El, aunque es parte de una perfecta Comunidad, tiende a manifestarse particularmente en la Soledad. Feliz Cuarema. Gracias por compartir tu yo en el blog.

Felix

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.