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miércoles, 11 de abril de 2007

Los diarios de Thomas Merton (1).


Entre todos los escritos de Thomas Merton prefiero sus diarios, cartas y otros papeles autobiográficos, porque me acercan más al ser humano, a la persona única e irrepetible que era Merton. En general soy un entusiasta lector de este tipo de literatura, y personalmente me inspiran e iluminan para entender mi propia vida. Por otro parte, también yo llevo un diario desde muy temprana edad y aunque una buena parte ya no existe, creo que ha sido un recurso importantísimo para mi propio crecimiento, psicológico y espiritual. En la publicación en español de una síntesis de los diarios de Merton aparece un excelente prólogo firmado por dos conocedores de la obra del monje trapense. Quiero poner acá algunos pasajes de ese texto, y creo que puede valer no sólo para conocer más a Tom, sino para descubrir también nuevos caminos en la propia búsqueda de la Verdad.

“Thomas Merton empezó a llevar un diario personal desde una fecha muy temprana, concretamente desde 1931, con dieciséis años de edad. Desde niño se había familiarizado con la idea de que su vida sería de una riqueza inagotable si escribía acerca de la misma. Escribir iba a convertirle en un celebrante destacado de la creación infinita de la vida.
La escritura se convirtió en la segunda naturaleza de Thomas Merton: era su respiración profunda con la que trataba de absorberlo todo. Escribir era su manera de saborear y de ver. Un olor se convertía en perfume cuando él lo había captado en una página. “Escribir es pensar y vivir, e incluso orar”, anotó en su diario (27 de septiembre de 1958). Por medio de la escritura, “la vida misma vivía”, pensaba él (14 de abril de 1966). Se encontró para sí mismo un lugar en el que vivir dentro de un mundo escrito. Escribió con el corazón en la mano, como si el siguiente latido de su corazón dependiese de lo que él consignaba por escrito acerca del mismo.
Dotado de una amplísima imaginación, deseaba escribir un “libro” en el que cupiese todo aquello que pudiera formar parte de su vida. El sí mismo de la vida viviría por medio de él, a medida que trataba de explorar una senda a través de las innumerables cosas del mundo consignando sus nombres por escrito. La vida se recordaría a sí misma gracias a él, a medida que compilaba calendarios de los cambios que se producían en el clima interior de su corazón. Al crear en su diario un “libro de todo”, Merton fue completando su propio párrafo en la autobiografía de la Vida.” (Tomado de “Una senda a través de los diarios de Thomas Merton”. Patrick Hart y Jonathan Montaldo, prologo a DIARIOS 1939-1960. ONIRO, 2001).


Recordar pues, la utilidad de escribir cotidianamente acerca de la propia experiencia de la vida:
1- La vida se enriquece cuando la escribimos.
2- Nos ayuda a celebrar nuestra existencia.
3- Es una manera de vivir más intensamente.
4- Es una excelente manera de oración.
5- Constituye un mundo verdadero en el cual vivir.

En fin: es un modo de crear y recrear la propia vida y todo lo que nos rodea, aprendiendo de ello, sanando y descubriendo la novedad del Ser.

(Continuará…)

1 comentario:

Manuel. dijo...

En algún momento he tratado de trabajar en mis propios diarios tratando de sacar algo publicable de ellos. Podría ser que comparta algo acá en el blog, pensaré en ello y tal vez me decida a ponerlo en consideración de los amigos y amigas del blog

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.