Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.
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miércoles, 27 de junio de 2018
SALVADO POR TU IGLESIA
domingo, 10 de diciembre de 2017
MERTON: DE SUS PALABRAS FINALES.
jueves, 8 de mayo de 2014
HALLAR LAS PROPIAS RESPUESTAS
sábado, 12 de abril de 2008
Buscar bendiciones.

He oído contar que cuando Bodhidharma intentó por primera vez enseñar al Emperador Wu de Liang, el emperador le preguntó: “Me he dedicado toda mi vida a construir templos, a ordenar monjes, a repartir limosnas y comida por caridad: ¿Qué virtud he logrado?” Bodhidharma respondió: “En realidad, no se logra ninguna virtud”. Yo no entiendo este principio; te ruego que me lo expliques.
El Maestro dijo:
En realidad, no se logra ninguna virtud: no dudes de las palabras del antiguo sabio. La mente del emperador Wu estaba equivocada y él no reconocía la verdadera enseñanza. Construir templos, ordenar monjes, repartir limosnas y comida por caridad se llama buscar bendiciones. Las bendiciones, por sí mismas, no se pueden considerar como virtud lograda. La virtud se encuentra en la personificación de las cualidades, no en el cultivo de las bendiciones.
“El Sutra de Hui Neng”. Comentarios al Sutra del diamante.
Arca de sabiduría, 1999.
viernes, 7 de marzo de 2008
KOAN ZEN.2

Aquí tienen un ejemplo para leer y meditar, o tal vez no.
El estado final de Lung-yan.
“Un monje le preguntó a Lung-ya: ¿Qué alcanzaban los viejos maestros al entrar al estado final? Respondió él: Eran como ladrones entrando a hurtadillas en una casa vacía.”
Probablemente este monje pensaba que los maestros tenían algo que los demás no tienen, cuando en realidad no tienen nada que otros no tengan. La respuesta de Lung-ya puede parecer extraña, pero era la mejor manera de tratar a ese monje. Trabajó mucho un koan tras otro, luchando por convertirse en un maestro y preguntó sobre el koan final como quien pregunta sobre un examen final. Estaba impaciente en lugar de caminar paso a paso. No hubiera podido ni imaginar el estado final teniendo la mente tan inquieta, pero se aferraba a cualquier cosa que se le cruzara, y así Lung-ya le puso en una casa vacía.
Una persona sana nunca piensa en la enfermedad, una persona enferma lucha por obtener la salud. Una vez le preguntaron a un hombre qué tenía dentro que parecía tan contento y en paz. El hombre preguntó a su vez a quien le hacía la pregunta qué tenía dentro que parecía tan inquieto y desanimado. Aquel que no tiene nada dentro siempre está feliz, pero aquel que tiene muchos deseos nunca sale de su miseria.
Caminó por el filo de una espada;
Puso el pie sobre el hielo de un río helado;
Entró en la casa vacía;
Su deseo por robar cesó para siempre.
Volvió a su casa,
Vio los preciosos rayos del sol de la mañana,
Y miró la luna y las estrellas en la intimidad.
Caminó por las calles con tranquilidad,
Disfrutando de la suave brisa.
Finalmente, abrió su tesoro.
Hasta ese momento nunca había ni imaginado
Que había poseído todos esos tesoros desde el primer momento…
(Genro)
“La flauta de Hierro. Antología de 100 koans zen”.
lunes, 3 de marzo de 2008
KOAN ZEN.

En el caso del libro que nos ocupa, “La flauta de hierro”, es una recopilación de koans clásicos llevada a cabo por Genro, un destacado maestro zen japonés del siglo XVIII, la época conocida como La Edad Dorada del Zen. Aquí aparece cada koan acompañado de un comentario, convirtiendo este texto en un verdadero compendio de la esencia del zen.
De la introducción de este libro, hecha por Steve Hagen, quiero tomar algunas ideas interesantes sobre los koans, pensando que su utilidad no queda limitada a los practicantes de este camino solamente, sino para todo aquel que una u otra manera, intente adelantar en los caminos del espíritu.
“La gente piensa a menudo que los koans son adivinanzas o problemas a los que hay que encontrar una solución. Pero no es así en absoluto. La cuestión con cada koan no es llegar a una respuesta a través de nuestras mentes conceptuales o normales, sino que veamos por nosotros mismos que nuestros conceptos nunca nos pueden proporcionar una respuesta satisfactoria. Esto no significa que no podamos sentirnos satisfechos; podemos, pero no a través de un concepto o una explicación.
A diferencia de los exámenes del colegio, con los koans no se trata de que se nos ocurra la respuesta correcta para ganar el aprobado o la aprobación del profesor. Hay mucho más en juego en estos intercambios entre los maestros zen y sus discípulos. De hecho, si fuera solo cuestión de saber la contestación correcta, bastaría con buscarla en uno de los libros que dicen proporcionar las respuestas a los koans. Pero en un intercambio con un maestro en persona, esto no sirve de gran cosa. Salta a la vista que alguien no entiende la esencia del koan en cuanto le formulan una segunda pregunta que no figura en los libros.
Ningún concepto, idea o pensamiento intelectual puede proporcionar jamás”la respuesta”. Ya hablemos de la vida o hablemos de koans (que en realidad son lo mismo), no existen respuestas ni soluciones”.
Continuará…
Nota: por si alguno no lo sabe, el koan es un problema que el maestro le da al estudiante. No pude resolverse con el intelecto, sino a partir de la propia experiencia del estudiante. En algunos monasterios se utiliza hoy en día como parte de su ritual externo, pero esta práctica no está bien vista por aquellos que han logrado la iluminación.
Ser parte de todo...
-Thomas Merton-
Santidad es descubrir quién soy...
“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).
LA DANZA GENERAL.
Thomas Merton.
ORACIÓN DE CONFIANZA...
“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros
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