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miércoles, 27 de junio de 2018

SALVADO POR TU IGLESIA



“Perdóname, Señor, por tu Cruz y tu Pasión y tu Resurrección. Enséñame a ver lo que significa el haber sido salvado por tu Iglesia. Enséñame, como sacerdote que soy, cómo he de llevar a otros al conocimiento de Ti y de tu Reino y a la salvación. Enséñame a vivir en Ti con genuino desvelo de pureza de la fe, con el entusiasmo de la verdadera esperanza, y con la auténtica y objetiva caridad para con mis hermanos, para la gloria del Padre. Amén”. 


Thomas Merton, Diálogos con el silencio, página 103.

domingo, 10 de diciembre de 2017

MERTON: DE SUS PALABRAS FINALES.

        En fecha como la de hoy, Merton pronunció en Bangkok la conferencia Marxismo y perspectivas monásticas, que aparece en el Apéndice VII de su Diario de Asia. No imaginaba que era el último día de su vida y algunas de sus últimas palabras. Las traemos hoy, casi escogidas al azar, para recordar su muerte y sobre todo su fructífera vida, pidiéndole su cercanía y ayuda.  





"A partir de ahora, hermano, cada cual se tiene por sus propios pies.
Creo que es a eso a lo que apuntan el budismo, el cristianismo...y el monacato, si se entiende en términos de gracia (...)
Ya no podemos confiar en el respaldo de unas estructuras que pueden ser destruídas en cualquier momento (...) En el zen hay un dicho (...) que, en cierto sentido, es análogo: 
" ¿A dónde vas desde lo alto de un poste de treinta pies?"

  THOMAS MERTON, 10 de diciembre de 1968



"A los cincuenta y tres años, en 1968, obtuvo el permiso para viajar al Lejano Oriente. Al participar de una conferencia de abades de monasterios contemplativos cristianos de toda Asia, buscaba acercarse más íntimamente a la espiritualidad oriental. Visitó diferentes monasterios budistas, habló muchas veces con el Dalai Lama, dirigió debates y dio una charla para los monjes y las monjas reunidos en la conferencia.
El 10 de diciembre de 1968, poco después de la conferencia, lo encontraron muerto en su habitación. Se había electrocutado con un ventilador averiado. Su cuerpo fue llevado de regreso a su monasterio de Getsemaní  (Ky, E.U), donde fue enterrado 
el 17 de diciembre."

HENRI NOUWEN. Encuentros con Thomas Merton.

Imagen:  Ofrendas 3. Óleo de Silvia Rodríguez Rivero



  

jueves, 8 de mayo de 2014

HALLAR LAS PROPIAS RESPUESTAS

"No pongas otra cabeza encima de la que ya tienes" 
(Nyogen Sensaki)


"La mayoría de las preguntas tienen respuesta. Están dirigidas a nuestra mente racional. Deseamos información a la que podamos hincarle el diente, respuestas que colmen nuestra sed insaciable de saber y hacer lo correcto, a fin de manejar las interminables complicaciones que nos presenta la vida. Creamos estrategias, planes y reunimos todos los hechos que podemos hallar. Buscamos autoridades asumiendo que alguien ahí fuera tiene nuestra respuesta... Pero un maestro sólo puede dar un golpecito, empujón, grito, engatusarnos un poco, querernos y empujarnos a realizar lo que nadie más que nosotros mismos poseemos: nuestra propia verdad. Para hallar las respuestas a las preguntas de nuestra vida debemos mirar a nuestro interior. Nada más".

Brenda Shoshanna
"Sabiduría zen para la vida cotidiana"

sábado, 12 de abril de 2008

Buscar bendiciones.


El gobernador Wei dijo:
He oído contar que cuando Bodhidharma intentó por primera vez enseñar al Emperador Wu de Liang, el emperador le preguntó: “Me he dedicado toda mi vida a construir templos, a ordenar monjes, a repartir limosnas y comida por caridad: ¿Qué virtud he logrado?” Bodhidharma respondió: “En realidad, no se logra ninguna virtud”. Yo no entiendo este principio; te ruego que me lo expliques.
El Maestro dijo:
En realidad, no se logra ninguna virtud: no dudes de las palabras del antiguo sabio. La mente del emperador Wu estaba equivocada y él no reconocía la verdadera enseñanza. Construir templos, ordenar monjes, repartir limosnas y comida por caridad se llama buscar bendiciones. Las bendiciones, por sí mismas, no se pueden considerar como virtud lograda. La virtud se encuentra en la personificación de las cualidades, no en el cultivo de las bendiciones.

“El Sutra de Hui Neng”. Comentarios al Sutra del diamante.
Arca de sabiduría, 1999.

viernes, 7 de marzo de 2008

KOAN ZEN.2


Los koans han sido tachados a menudo de antiintelectuales, o irracionales, como si fueran una invitación al absurdo, a abandonarnos a nuestros impulsos o a nuestras mentes irracionales. Esto no es verdad. Ellos apuntan a la Realidad, que no es algo atrapado en un pensamiento, una frase o una explicación. La Realidad es ver directamente el mundo, tal y como es, no como lo presenta nuestro intelecto.
Aquí tienen un ejemplo para leer y meditar, o tal vez no.




El estado final de Lung-yan.

“Un monje le preguntó a Lung-ya: ¿Qué alcanzaban los viejos maestros al entrar al estado final? Respondió él: Eran como ladrones entrando a hurtadillas en una casa vacía.”

Probablemente este monje pensaba que los maestros tenían algo que los demás no tienen, cuando en realidad no tienen nada que otros no tengan. La respuesta de Lung-ya puede parecer extraña, pero era la mejor manera de tratar a ese monje. Trabajó mucho un koan tras otro, luchando por convertirse en un maestro y preguntó sobre el koan final como quien pregunta sobre un examen final. Estaba impaciente en lugar de caminar paso a paso. No hubiera podido ni imaginar el estado final teniendo la mente tan inquieta, pero se aferraba a cualquier cosa que se le cruzara, y así Lung-ya le puso en una casa vacía.
Una persona sana nunca piensa en la enfermedad, una persona enferma lucha por obtener la salud. Una vez le preguntaron a un hombre qué tenía dentro que parecía tan contento y en paz. El hombre preguntó a su vez a quien le hacía la pregunta qué tenía dentro que parecía tan inquieto y desanimado. Aquel que no tiene nada dentro siempre está feliz, pero aquel que tiene muchos deseos nunca sale de su miseria.


Caminó por el filo de una espada;
Puso el pie sobre el hielo de un río helado;
Entró en la casa vacía;
Su deseo por robar cesó para siempre.
Volvió a su casa,
Vio los preciosos rayos del sol de la mañana,
Y miró la luna y las estrellas en la intimidad.
Caminó por las calles con tranquilidad,
Disfrutando de la suave brisa.
Finalmente, abrió su tesoro.
Hasta ese momento nunca había ni imaginado
Que había poseído todos esos tesoros desde el primer momento…
(Genro)

“La flauta de Hierro. Antología de 100 koans zen”.

lunes, 3 de marzo de 2008

KOAN ZEN.


En la recientemente celebrada Feria del Libro pude comprar a un precio muy barato un libro de la colección “Arca de sabiduría” que lleva por título “La flauta de hierro. Antología de 100 koans zen”, de Nyogen Sensaki y Ruth Strout Mc Candless. Según apunta en la contraportada, “Arca de Sabiduría brinda al lector una cuidada selección de textos clásicos de la literatura espiritual, que se han revelado, a lo largo del tiempo, como hitos fundamentales de la sabiduría trascendente”.
En el caso del libro que nos ocupa, “La flauta de hierro”, es una recopilación de koans clásicos llevada a cabo por Genro, un destacado maestro zen japonés del siglo XVIII, la época conocida como La Edad Dorada del Zen. Aquí aparece cada koan acompañado de un comentario, convirtiendo este texto en un verdadero compendio de la esencia del zen.
De la introducción de este libro, hecha por Steve Hagen, quiero tomar algunas ideas interesantes sobre los koans, pensando que su utilidad no queda limitada a los practicantes de este camino solamente, sino para todo aquel que una u otra manera, intente adelantar en los caminos del espíritu.

“La gente piensa a menudo que los koans son adivinanzas o problemas a los que hay que encontrar una solución. Pero no es así en absoluto. La cuestión con cada koan no es llegar a una respuesta a través de nuestras mentes conceptuales o normales, sino que veamos por nosotros mismos que nuestros conceptos nunca nos pueden proporcionar una respuesta satisfactoria. Esto no significa que no podamos sentirnos satisfechos; podemos, pero no a través de un concepto o una explicación.

A diferencia de los exámenes del colegio, con los koans no se trata de que se nos ocurra la respuesta correcta para ganar el aprobado o la aprobación del profesor. Hay mucho más en juego en estos intercambios entre los maestros zen y sus discípulos. De hecho, si fuera solo cuestión de saber la contestación correcta, bastaría con buscarla en uno de los libros que dicen proporcionar las respuestas a los koans. Pero en un intercambio con un maestro en persona, esto no sirve de gran cosa. Salta a la vista que alguien no entiende la esencia del koan en cuanto le formulan una segunda pregunta que no figura en los libros.
Ningún concepto, idea o pensamiento intelectual puede proporcionar jamás”la respuesta”. Ya hablemos de la vida o hablemos de koans (que en realidad son lo mismo), no existen respuestas ni soluciones”.

Continuará
…


Nota: por si alguno no lo sabe, el koan es un problema que el maestro le da al estudiante. No pude resolverse con el intelecto, sino a partir de la propia experiencia del estudiante. En algunos monasterios se utiliza hoy en día como parte de su ritual externo, pero esta práctica no está bien vista por aquellos que han logrado la iluminación.
O mejor, como aparece en la contraportada de este libro que cito:
"Dentro del budismo zen, el koan es una pregunta en apariencia absurda que plantea el maestro al discípulo, y que tiene por objeto ausentar el pensamiento y llevar la mente más allá de la percepción dual".

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.