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miércoles, 12 de abril de 2023

RESURRECCIÓN... ¡LA ÚNICA LUZ!

 "La vida está de nuestro lado. Sabemos que el silencio y la cruz son fuerzas que no deben ser rechazadas. En el silencio y el sufrimiento, en el esfuerzo desgarrador para ser  honestos en medio de la deshonestidad (la mayoría de las vec es nuestra propia deshonestidad), en todo ello hay victoria. Es Cristo dentro de nosotros el que nos conduce a través de la oscuridad a una luz de la cual no tenemos idea y que solo puede ser hallada atravesando la aparente desesperación. Todo tiene que ser sometido a prueba. Todas las elecciones tienen que ser examinadas. Todas las lealtades tienen que pasar a través del fuego. Mucho se ha de perder. Mucho de lo que hay en nosotros. Pero la victoria es cierta. La Resurrección es la única luz, y con esa luz no hay error".

Thomas Merton, carta a Czeslaw Milosz.

domingo, 4 de abril de 2021

PASCUA: SALVADOS, LIBRES Y AMADOS

"El misterio de Pascua no se celebra sólo en Pascua, sino en todos los días del año... es la celebración de nuestra libertad cristiana, y reaviva nuestra misma libertad... El poder de la Pascua ha irrumpido en nosotros con la resurrección de Cristo... La Pascua es la hora de nuestra liberación... Para comprender la Pascua y vivirla, debemos renunciar a nuestro temor a la novedad y a la libertad".

"El cristiano no tiene más Ley que Cristo. Su Ley es la nueva vida misma, que se le ha dado en Cristo. Su Ley no está escrita en libros, sino en las honduras de su corazón, no por pluma de hombre sino por el dedo de Dios. Su obligación ahora no es simplemente obedecer sino vivir. No tiene que salvarse a sí mismo; está salvado por Cristo. Debe vivir para Dios en Cristo, no sólo como quien busca salvación sino como quien está salvado. Casi se diría que esta verdad es el gran escándalo del cristianismo. Es la piedra que constantemente es rechazada por los constructores. Es el elemento de nuestra fe que tememos y nos negamos a mirar de frente...".

"Para algunos cristianos, en la práctica, la cruz se ha hecho signo, no de la victoria de Cristo, sino de la victoria de la ley. Miran la cruz principalmente como el signo de ese castigo que correspondería a todos los que violan la Ley... No es la observancia de la obligación lo que nos salva del pecado, sino algo mucho más grande: es el amor".

Thomas Merton
Tiempos de celebración

EXTENDER EL PODER DE LA RESURRECCIÓN

"No hay nada más positivo, más positivo que la fe por la cual el Creador de todas las cosas mora y actúa en nuestros corazones. No obstante sabemos por nuestra historia pasada, que el ideal de “preservar la fe” puede a veces menguar hasta convertirse en algo muy negativo, enconado y obtuso: un mero “no” a todo aquello con lo que no estamos de acuerdo. Ya no podemos permitirnos el lujo de atrincherarnos en nuestro entorno católico y utilizarlo como una pequeña fortaleza de seguridad en un mundo de paganos. Ahora, la mayoría de nosotros estamos obligados por nuestra fe y nuestro amor a la verdad a consagrarnos humilde y enteramente, no solo al mensaje de Cristo, sino también a todo cuanto es válido en la cultura y en la civilización humanas, porque esto, también es suyo, por derecho. No es tan sólo algo que debamos salvar para Cristo, sino más, no está desvinculado de nuestra propia salvación. Si el Señor de todas las cosas se hizo carne y santificó a la naturaleza toda, restituyéndola al Padre por Su Resurrección, también nosotros tenemos nuestra misión que cumplir extendiendo el poder de la Resurrección al mundo entero por medio de nuestras plegarias, nuestros pensamientos, nuestro trabajo y nuestra vida total. Y nada impedirá tan efectivamente que podamos hacerlo como la división, la discontinuidad de la vida espiritual que sitúa a Dios y a la oración en un compartimiento, y el trabajo y el apostolado en otro, como si trabajo y oración fuesen, de algún modo, antagónicos".

Thomas Merton.
"Los Manantiales de la contemplación".

sábado, 27 de marzo de 2021

DOMINGO DE RAMOS: CUANDO EL AMOR SE ENTREGA...

Domingo de Ramos, pórtico de la Semana Santa
. 
Nuestros templos se colman de personas que siguiendo una antigua tradición, transmitida de generación en generación, quieren recibir las palmas, “el guano bendito”, se dice en Cuba. 

Para este domingo dos propuestas para nuestra reflexión:
1- “¡Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen!”. Jesús dice esto sobre sus verdugos. Pero ¿Es verdad? Todo parece indicar que no eran precisamente inocentes. ¿Cómo es posible que los verdugos de Jesús, y también nosotros muchas veces, no sepamos lo que hacemos? La respuesta puede ser esta: No sabemos lo que hacemos porque no sabemos cuánto somos amados. Esa es la ceguera y la verdadera ignorancia de los verdugos. Criticamos, perseguimos y crucificamos a otros porque no nos sentimos queridos, aceptados y amados. Somos severos con los otros porque estamos urgentemente necesitados de amor, y al no saberlo nos sentimos débiles y frágiles y entonces nos endurecemos, pero de una manera absurda y falsa. La mayoría de nosotros no ha escuchado nunca en su corazón la voz de Dios diciendo: “Te amo”. Pocos hemos escuchado lo que Jesús junto al Jordán: “Tú eres mi hijo amado, en quien me complazco”. La verdad es que una inmensa mayoría no ha escuchado esto, ni de Dios, ni de otro ser humano. Esta es la fuente de la maldad del mundo. Por eso esa era la misión de Jesús: contarnos acerca del infinito e inmenso del Padre. Y así, “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”.
2- “Uno de ustedes me va a entregar”. Así dice Jesús en la Última Cena. Y vean la palabra ENTREGAR porque es muy importante. Porque eso es también lo que hace Dios, según Pablo: “…él, que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo ENTREGÓ por todos nosotros”. (Romanos 8, 32). El momento en que Jesús es entregado es crucial en el ministerio de Jesús. Es pasar de la acción a la pasión. Después de años de enseñar, predicar, sanar y desplazarse hacia donde Él quisiera ir, Jesús es entregado al capricho de sus enemigos. Ya las cosas no son hechas por Él, sino a Él. Es flagelado, coronado de espinas, escupido, ridiculizado, desnudado, clavado desnudo, en una cruz. Es una víctima pasiva, sujeta a las acciones de los otros. Desde el momento en que Jesús es entregado, comienza su pasión y a través de esta pasión Él cumple con su vocación.

¿Qué aprendemos en este día de Jesús?:
1- Que lo más importante es el Amor. Esa es la razón para vivir, la meta de nuestra vida, la santidad a la que somos convocados por la fe. Amar y dejarse amar sigue siendo la tarea más importante de cada ser humano, y por eso el mensaje de Jesús sigue siendo hoy URGENTE. Mientras la gente no sea o no se sepa amada habrá crucificados.
2- Y a veces el crucificado puede convertirse en la mayor expresión de ese AMOR que necesitamos. Jesús cumple en plenitud su misión cuando, por amor, acepta que su vida sea, no acción, sino PASIÓN, dejarse hacer. La mayor parte de nuestra vida también es pasión También nosotros, cuando somos entregados, podemos encontrar la manera de anunciar como Jesús la BUENA NUEVA. Dice Jesús: “Ustedes no me quitan la vida, yo la doy”. Eso es ser cristiano.
Para este domingo en el que se juntan la gloria y el rechazo en la persona de Jesús, sintamos la urgencia de la falta de amor, amor verdadero, amor que se deja crucificar, y seamos de verdad discípulos de aquel que siempre nos amará primero. Amen.

Fray Manuel de Jesús, ocd

martes, 28 de abril de 2020

DE JESÚS, PASANDO POR LA EUCARISTÍA, A LA VIDA COTIDIANA

Durante ocho días estaremos leyendo en nuestras celebraciones el capítulo 6 del Evangelio de Juan: el discurso del Pan de Vida de Jesús. Referencias: hacia atrás, Moisés y el Éxodo; hacia adelante: la celebraciones de la comunidad cristiana en torno a la Palabra y el Pan de Vida compartido. Tomo como pretexto esta lectura para tratar de sintetizar las ideas que voy rumiando en estos días; sigo preocupado por el sentido de nuestras Eucaristías. 

Tres momentos para la reflexión: 

1. La voluntad de Jesús: "Hagan esto en memoria mía". La pregunta es: ¿Qué nos manda Jesús que hagamos? ¿Repetir mecánicamente unas frases, unos gestos, un rito, como algo mágico? ¿O el ritual expresa y apunta a una realidad que no vemos con los ojos velados por la falta de fe? ¿Qué quiso decir Jesús? No puede entenderse su voluntad si no es en el contexto en que se expresa: una comida, la presencia del Maestro y los discípulos en plan de amistad, de inminencia de la muerte, de la voluntad de entrega y servicio de Jesús, aun sabiendo que sería entregado, negado y abandonado por los suyos. El que Juan, en su evangelio, sustituya el relato que todos conocemos por el lavatorio de los pies es altamente significativo, y siempre ha de estar presente al pensar la Eucaristía como deseo y mandato de Jesús, como lugar de encuentro y amistad, lugar de perdón y sanación, lugar de fraternidad y compromiso. 


2. Lo que hace la comunidad desde los inicios: reunirse, escuchar juntos la Escritura, compartir la mesa, manifestar la comunión, dar testimonio de servicio. Este es el rito que asumen los cristianos ("El sacramento de nuestra fe"): lo ven como voluntad de Jesús, expresión de comunión con él, testimonio existencial. Va cambiando en sus formas a lo largo de la historia, pero conservando lo esencial hasta el presente. Pero, siempre existe el riesgo de cosificar el Misterio que celebramos, misterio de amor y comunión. A menudo no nos reunimos "con", "en", sino "para"; como se dice "aplicar la misa" por determinadas intenciones. Utilitarismo: usar a Dios, aprovecharnos de él. ¿Dónde queda la gratuidad del encuentro? ¿Por qué se circunscribe todo a "comer la hostia", como si sólo en ese momento hubiera "comunión", y no en toda la celebración? 


3. Su interpretación: Es fundamental la interpretación que damos a lo que celebramos, el entender cómo se expresa y realiza el Misterio de nuestra fe. ¿Tienen valor esos ritos, símbolos, palabras, por sí mismos o son la expresión de algo más hondo, más alto, expresado por Jesús en aquella Última Cena ? Celebrar la Eucaristía implica,en definitiva, "vivir eucarísticamente". Creo que con demasiada frecuencia nos quedamos en las formas y no vamos a la vida, que es lo más importante. Nuestras Eucaristías no pueden estar al borde del camino, sino ser camino ellas mismas, expresión de vida.


Lo expresa cabalmente Lucas en su relato de los discípulos de Emaús: Jesús no está en un lugar distinto de la misma vida. Es en medio de ella donde cobra sentido la Eucaristía: la Palabra y el Pan de Vida se convierten en fraternidad, testimonio y solidaridad, o no son el camino, la voluntad, de Jesús. ¿Cómo hacer que nuestras celebraciones sean verdadera expresión de lo que vivimos y, al mismo tiempo, alimenten la vida nueva que vivimos en Cristo? ¿Cómo librarnos de esas "misas" que parecen, al menos en el lenguaje que usamos, manipular a Dios a nuestro antojo, usarlo para tapar nuestros agujeros, o tranquilizar nuestra conciencia?


He pensado y sigo pensando estos temas, porque creo que la Eucaristía es la expresión cabal de lo que significa ser cristiano y ser Iglesia; mientras nos quedemos en lo exterior y no busquemos dentro del Misterio que celebramos, seguirán siendo ritos religiosos que la gente usa con superstición, pero mira también con escepticismo. Lugares, expresiones, personajes, vinculados a unos rituales que buena parte del mundo relaciona con el pasado y no con el futuro y con la Vida. 

Fray Manuel de Jesús, ocd.

jueves, 23 de abril de 2020

RESURRECCIÓN: LA ÚNICA LUZ

"La vida está de nuestro lado. Sabemos que el silencio y la cruz son fuerzas que no deben ser rechazadas. En el silencio y en el sufrimiento, en el esfuerzo desgarrador para ser honestos en medio de la deshonestidad (la mayor parte de las veces nuestra propia deshonestidad), en todo ello hay victoria. Es Cristo dentro de nosotros el que nos conduce a través de la oscuridad a una luz de la cual no tenemos idea y que solo puede ser hallada  atravesando la aparente desesperación. Todo tiene que ser sometido a prueba. Todas las relaciones tienen que ser examinadas.  Todas las lealtades tienen que pasar a través del fuego. Mucho se ha de perder.  Mucho de lo que hay en nosotros tiene que morir, incluso mucho de lo mejor que hay en nosotros. Pero la victoria es cierta, La resurrección es la única luz, y con esa luz no hay error" (Thomas Merton, carta a C. Milosz).

lunes, 13 de abril de 2020

Y RESUCITÓ AL TERCER DÍA...

La semana pasada compartí un texto de Karl Barth sobre la pasión de Cristo; ahora, para cerrar el tema, transcribo su comentario a la frase del Credo: "Al tercer día resucitó de entre los muertos", en su  Esbozo de dogmática. Lectura provechosa para este tiempo... 


"El mensaje de Resurrección es: "Resucitó al tercer día de entre los muertos"; y significa que Dios no se humilló en vano en su Hijo; antes bien, obrando así, lo hizo también para su propia gloria y para confirmación de su gloria. Al triunfar su misericordia, justamente, en su humillación, se realiza la exaltación de Jesucristo. Si antes dijimos que en la humillación se trataba del Hijo de Dios y por lo tanto de Dios mismo, ahora hemos de subrayar que se trata de la exaltación del hombre. El hombre es glorificado en Jesucristo y destinado a una vida para la cual Dios le ha hecho libre en la muerte de Jesucristo. Dios ha abandonado, por así decirlo, el espacio de su gloria y el hombre puede ahora pasar a ocuparlo. Este es el anuncio de Resurrección, el fin y objeto de la reconciliación, la redención del hombre. Es la meta que ya se hacía visible el Viernes Santo. En tanto Dios intercede por el hombre (los escritores del Nuevo Testamento no han temido emplear el término de "pagado") éste es un rescatado.


Apolytrosis es vocablo forense para designar el rescate de un esclavo. He aquí la meta: el hombre es puesto en una nueva situación jurídica; ya no pertenece a Aquel que tenía derecho sobre él, no pertenece al terreno de la maldición, la muerte y el infierno, sino que ha sido trasladado al 'Reino de su amado Hijo. Significa esto que legalmente no le son ya reconocidos su estado, su constitución, su estatus jurídico como pecador. Dios no considera ya al hombre en serio como pecador. Sea el hombre lo que quiera, dígase de él lo que se diga, repróchese él mismo lo que fuere, Dios ya no lo toma en serio como pecador. El hombre ha muerto al pecado... allá, en la cruz del Gólgota. Para el pecado, el hombre ya no existe. Y es que Dios lo ha reconocido y señalado como justo, como uno que agrada a Dios. El hombre tal como se halla en el mundo, no deja de tener su existencia en el pecado y por consiguiente en su culpa, pero esa existencia se halla detrás de él. El cambio ha sido realizado definitivamente. No es que se trate de que podamos decir: Yo me he cambiado definitivamente, yo he hecho la experiencia... No; ese "una vez para siempre", ese "definitivamente" es el de Jesucristo. Sólo que si creemos en Cristo, ello tiene validez también para nosotros. En Jesucristo, muerto por el hombre, y conforme a su resurrección, el hombre es el Hijo amado de Dios que puede vivir del agrado de Dios y para agrado de Dios. Este es el mensaje de Resurrección. Se comprende pues que en la resurrección de Jesucristo en realidad se trata simplemente de la revelación del fruto todavía escondido de la muerte de Cristo. El cambio antes mencionado es precisamente lo que está aún oculto en la muerte de Cristo, oculto bajo el aspecto en que aparece allí el hombre, consumido por la ira de Dios. El Nuevo Testamento atestigua que ese aspecto del hombre no es el sentido del suceso del Gólgota, sino que detrás de ese aspecto se esconde el verdadero sentido del suceso, sentido que se revela al tercer día. En este día tercero se inicia una nueva historia del hombre, de modo que cabría dividir también la vida de Jesús en dos grandes períodos: El primero de treinta y tres años, hasta su muerte; y el segundo, muy breve y decisivo, de cuarenta días, que son los habidos entre su muerte y su ascensión a los cielos. Al tercer día comienza una nueva vida de Jesús. Pero simultáneamente empieza al tercer día un nuevo eón, una nueva forma del mundo, después que, en la muerte de Jesucristo, el mundo antiguo fue completamente desechado y concluido. 

Y esto es la Resurrección: iniciación de un tiempo y un mundo nuevos en la existencia de Jesús hombre, el cual ahora, como portador triunfante y victorioso, como aniquilador de la carga del pecado del hombre que le fue impuesta, empieza una nueva vida. La Iglesia primitiva vio en esa distinta existencia de Jesucristo no sólo, digamos, una continuación sobrenatural de lo que hasta entonces fue su vida, sino una vida completamente nueva, la vida de Jesucristo glorificado, y en ello, simultáneamente el principio de un mundo nuevo. (Vanos son los intentos de relacionar la Resurrección con ciertas renovaciones como las que tienen lugar en la vida creada; por ejemplo, en primavera, o, también, en el despertar matutino del hombre etc. etc. Pero a la primavera sigue el invierno inevitablemente y al despertar sigue, después, el sueño. En todo esto se trata de un movimiento cíclico del renovarse y envejecer. ¡Pero la renovación de Resurrección es una renovación definitiva!) Según el Nuevo Testamento, se anuncia en la resurrección de Jesucristo que la victoria de Dios en favor del hombre ya ha sido ganada en la persona de su Hijo. 

Primeramente, es la Resurrección la gran prenda de nuestra esperanza; pero, al mismo tiempo, ese futuro se hace ya actualidad en el mensaje de Resurrección: el anuncio de una victoria lograda ya. La guerra ha terminado..., aunque aquí o allá algunas unidades del ejército sigan disparando por ignorar la capitulación. El juego está ya ganado. . ., aunque el contrincante pueda seguir haciendo algunas tiradas todavía. ¡Prácticamente ya está mate! El reloj ha gastado toda su cuerda..., aunque el péndulo prosiga oscilando un par de veces. Nosotros estamos viviendo en ese espacio intermedio! "¡Las cosas viejas pasaron! he aquí', todo es hecho nuevo!". El mensaje de Resurrección nos dice que el pecado, la maldición y la muerte, nuestros enemigos, en fin, han sido vencidos. Por fin ya no pueden causar ningún mal. Claro está que siguen comportándose como si el juego aún estuviese indeciso, como si no hubiese sido librada la batalla; por eso hemos de contar aún con ellos, pero, en el fondo, no tenemos por qué temerles. Quien haya oído el anuncio de Resurrección, no puede seguir andando por ahí con rostro trágico ni llevar la existencia malhumorada del que no tiene esperanza. Jesús ha vencido: Esto es lo único que vale... y lo único verdaderamente serio. Toda seriedad que al llegar aquí quisiera volver la vista atrás como la mujer de Lot, no es seriedad cristiana. Posiblemente habrá fuego a nuestras espaldas (en realidad, está ardiendo!), pero no es eso lo que debemos mirar, sino lo otro, o sea, que somos llamados y estamos invitados a tomar en serio la victoria de la gloria de Dios en ese hombre, que es Jesús, y a alegrarnos de ella. Entonces viviremos en agradecimiento, pero no en temor. 

La resurrección de Jesucristo revela y lleva a cabo ese anuncio de la victoria. No interpretemos la Resurrección como un proceso espiritual. Es preciso oír y escuchar que se nos diga que hubo un sepulcro vacío y que más allá de la muerte se ha visto una nueva vida. "Este (el hombre salvado de la muerte) es mi Hijo amado: A él oíd". En la Resurrección sucede y se manifiesta aquello que fue anunciado en el Bautismo del Jordán. Y a los que esto saben les es anunciado el final del mundo viejo y el principio del nuevo. Todavía han de recorrer un breve trecho, hasta que se haga patente que Dios lo ha consumado todo por ellos en Jesucristo". 

Karl Barth
Esbozo de dogmática

domingo, 21 de abril de 2019

PASCUA: CELEBRACIÓN DE LA LIBERTAD

"El misterio de Pascua no se celebra sólo en Pascua, sino en todos los días del año... es la celebración de nuestra libertad cristiana, y reaviva nuestra misma libertad... El poder de la Pascua ha irrumpido en nosotros con la resurrección de Cristo... La Pascua es la hora de nuestra liberación... Para comprender la Pascua y vivirla, debemos renunciar a nuestro temor a la novedad y a la libertad".


"El cristiano no tiene más Ley que Cristo. Su Ley es la nueva vida misma, que se le ha dado en Cristo. Su Ley no está escrita en libros, sino en las honduras de su corazón, no por pluma de hombre sino por el dedo de Dios. Su obligación ahora no es simplemente obedecer sino vivir. No tiene que salvarse a sí mismo; está salvado por Cristo. Debe vivir para Dios en Cristo, no sólo como quien busca salvación sino como quien está salvado.

Casi se diría que esta verdad es el gran escándalo del cristianismo. Es la piedra que constantemente es rechazada por los constructores. Es el elemento de nuestra fe que tememos y nos negamos a mirar de frente...".


"Para algunos cristianos, en la práctica, la cruz se ha hecho signo, no de la victoria de Cristo, sino de la victoria de la ley. Miran la cruz principalmente como el signo de ese castigo que correspondería a todos los que violan la Ley...".


"No es la observancia de la obligación lo que nos salva del pecado, sino algo mucho más grande: es el amor".


"No oscurezcamos el gozo de la victoria de Cristo siguiendo en el cautiverio y en la tiniebla, sino declaremos Su poder viviendo como hombres libres que han sido llamados por Él a salir de la tiniebla a su admirable Luz".


Thomas Merton
"Tiempos de celebración"

domingo, 4 de junio de 2017

HASTA EL FONDO...

"Ven, Espíritu Divino,
Manda un rayo de tu lumbre desde el cielo.
Ven, oh Padre de los pobres,
Luz profunda, en tus dones Dios espléndido.

No hay consuelo como el tuyo,
Dulce huésped de las almas, mi descanso.
Suave tregua en la fatiga,
Fresco en horas de bochorno. Paz del llanto.

Luz santísima, penetra
Por las almas de tus fieles hasta el fondo;
Qué vacío hay en el hombre,
Qué dominio de la culpa sin tu soplo.

Lava el rostro de lo inmundo,
Llueve tú nuestra sequía, ven y sánanos.
Dobla todo lo que es rígido,
Funde el témpano, encamina lo extraviado.

Da a los fieles que en ti esperan
Tus sagrados siete dones y carismas.
Da su merito al esfuerzo,
Salvación, e inacabable alegría "

Amén






lunes, 16 de mayo de 2016

PENTECOSTÉS EN LOS DIARIOS DE MERTON

"14 de mayo de 1967. Pentecostés.

Relámpagos, truenos y lluvia a intervalos toda la noche, y ahora, al amanecer, lo mismo. El valle encantador entre gris y verde, ahi afuera hacia el sur, nubes brumosas desplazándose a baja altura por encima de las colinas y los bosques y, por encima de estas, pesadas nubes de color metálico oscuro. La semioscuridad lluviosa poblada de lirios de color amarillo pálido y el blanco nuboso haciendo florecer masas verdes del seto de rosales. Salí hace un momento y un halcón emprendió su raudo vuelo: había estado esperando sobre la cruz o en el álamo grande.

La vuelta a la unidad, al fundamento, el espacio sagrado interno paradisíaco donde mora el hombre arquetípico en paz y en Dios. El viaje hacia ese espacio, a través de una esfera de aridez, dualismo, sequedad, muerte. La necesidad de valor y de deseo. Por encima de todo, fe, alabanza, obediencia a la voz interior del Espíritu, rechazo del abandono o del compromiso. 

Lo que hay de 'erróneo' en mi vida no es tanto una cuestión de 'pecado' (aunque también es pecado) sino de inconsciencia, confusión, flojedad, relajación, desaparición del deseo, falta de valor y decisión, de suerte que me dejo arrastrar por un movimiento extraño y me someto a sus dictados. El curso del 'mundo' que yo conozco no es el mío. Continuamente me veo desviado hacia un camino que no es el mío y no conduce hacia donde yo estoy llamado.  Solo si voy por el camino que debo seguir puedo serle de alguna utilidad 'al mundo'.
 Como mejor puedo servir al mundo es manteniendo la debida distancia y salvaguardando mi libertad."

THOMAS MERTON. Diarios (1960-1968)

(Imagen: Tomás Sánchez)

miércoles, 6 de abril de 2016

LA VOLUNTAD SECRETA DE VIVIR.

" El mundo moderno empieza a descubrir cada vez más que la calidad y la vitalidad de la existencia del hombre dependen de su voluntad secreta de vivir. 

Existe dentro de nosotros una fuerza oscura de destrucción, que alguien ha llamado el "instinto de la muerte". Esta fuerza, engendrada por el amor propio frustrado que lucha consigo mismo, es algo terriblemente poderoso. Es la fuerza del amor de sí mismo que se ha vuelto aborrecimiento de sí mismo, y que, al adorarse, adora el monstruo en que se consuma.

Es, pues, de importancia suprema que consintamos en vivir para otros y no para nosotros mismos. Cuando hagamos esto, podremos enfrentarnos a nuestras limitaciones y aceptarlas. Mientras nos adoremos en secreto, nuestras deficiencias seguirán torturándonos con una profanación ostensible. Pero si vivimos para otros, poco a poco descubriremos que nadie cree que somos "dioses".

 Comprenderemos que somos humanos, iguales a cualquiera, que tenemos las mismas debilidades y deficiencias, y que estas limitaciones nuestras desempeñan el papel más importante en nuestras vidas, pues por ellas tenemos necesidad de otros y los otros nos necesitan. 
No todos somos débiles en los mismos puntos; y por eso nos complementamos y nos suplementamos mutuamente, cada uno rellenando el vacío del otro"
.
Thomas Merton.

domingo, 27 de marzo de 2016

QUE BRILLE TU LUZ SOBRE EL MUNDO...

"Oh noche asombrosa, plagada de coros, oh noche de hondísima alabanza y oscuridad llena de dulce deleite: ¿qué secreto e intrépido Visitante ha venido a alzarnos de entre los muertos? Él hace saltar sin dificultad los cerrojos del tiempo, nuestro sepulcro, en el vaticinado encuentro...Porque ya no existe la muerte, ni hay necesidad ya de sanar esas aguas con salmuera.

Que brille tu luz sobre el mundo: Tú eres el sol de la nueva creación. Y alzada sobre sus doce fundamentos, mira, las doce puertas que son el único Cristo. Y yo empiezo a escuchar el estruendo de los cánticos dentro de las torres de cristal, mientras todos los santos se alzan de la tierra con los pies radiantes de luz y vuelan para pisar el oro de aquellas calles."

THOMAS MERTON

Feliz Pascua de Resurrección, amigas y amigos del blog.

sábado, 26 de abril de 2014

CLAVES PARA VIVIR LA RESURRECCIÓN

El pasado martes, en un programa de radio que tenemos por acá los Padres Carmelitas, compartimos algunas ideas en torno a los signos de la Vigilia Pascual, que a su vez pueden ayudarnos en la vivencia de la Resurrección, ya sea en los 50 días de este tiempo litúrgico como a lo largo de todo el año. Les compartimos algo de eso ahora, tomando como referencia a Anselm Grün:

1. OSCURIDAD Y LUZ:  Aquellos que vivimos más plenamente el Sábado Santo podremos celebrar con más intensamente la Resurrección. La celebración de la Vigilia comienza siempre en medio de la oscuridad. Y es en medio de esas tinieblas, de esa oscuridad, donde surge una luz, la del Cirio Pascual, que representa a Cristo. Encendemos el Cirio, de un fuego que arde bendecido, y luego vamos encendiendo nuestras propias velas o cirios, llevando cada uno en la mano esa luz, que acompañando la procesión va iluminando cada rincón oscuro del camino, de la vida, de nuestro propio corazón. Cristo entra en nosotros, iluminando cuanto de oscuro haya: angustia, vacío, frialdad, muerte. Vamos caminando y cantando: ¡La luz de Cristo!

2. ALÉGRENSE: No hay himno cristiano más hermoso que el Pregón Pascual. El cantor nos explica, con imágenes llenas de vida y energía, lo que la Luz significa, lo que ella hace en nuestras vidas, lo que supone para nuestra oscuridad. Le llama "Noche feliz" y "Noche Santa", "Noche dichosa", y habla del "Pecado saludable que nos mereció este Redentor". Es noche que lava la culpa y devuelve la inocencia, que ahuyenta el odio y devuelve la alegría. En nosotros se une también lo Humano con lo Divino....

3. HISTORIA DE SALVACIÓN: A la luz del Cirio Pascual oímos la historia entera de nuestro mundo y de nuestra salvación. Escuchamos como Dios crea y recrea, dando vida y restaurándola cada vez en Cristo, su Palabra más plena. Ojalá nos acordáramos de leer con mayor frecuencia esta serie de lecturas bíblicas que acompañan nuestra Vigilia Pascual, recordándonos que sólo el que se pierde, se encuentra a sí mismo, constantemente transformado.

4. EL CANTO DEL AMOR: Y luego de 40 días vuelve a sonar en la liturgia el ALELUYA para anunciar lo que significa la PASCUA. Con el canto dejamos resonar en nuestro cuerpo la resurrección; al cantar surge el Resucitado a través de la losa que está delante de nuestro corazón y nos bloquea. Mientras cantamos crece el amor en nosotros y también la vida, porque el amor y la vida quieren y tienen que ser cantados. La razón solo sabe hablar, pero el Amor canta siempre.

5. EL SEPULCRO ABIERTO Y VACÍO:  La resurrección que celebramos se realiza también en nosotros; al cantar sentimos que la losa ha desaparecido y el peso de la muerte y la tristeza con ella. El sepulcro está abierto, corre un aire nuevo, una paz, alegría y esperanza renovadas. Cristo resucitado me toma de la mano y me saca a mí también de mi sepulcro. Ahora puedo saltar mis propias barreras, puedo salir de mí, de mi egoísmo, noto la Vida nueva que brota. Es la Primavera del Espíritu.

6. BANQUETE Y FIESTA: La Pascua es la fiesta de la Vida, no hay que olvidarlo. Por eso también ahora en nosotros la vida en nosotros es más fuerte que la muerte. En la Eucaristía, bebemos y comemos la nueva vida del Resucitado, y así anida en nosotros la vida que rompe todas las cadenas, y es hora de encontrar expresiones concretas para esa vida: la danza, el compartir, la peregrinación gozosa, el disfrute de la naturaleza.

Todos estos signos pascuales, presentes en la Vigilia, han de acompañarnos durante estos 50 días, y durante toda nuestra vida, para que la Vida recibida no se acabe, la luz encendida no se apague, la Primavera Sacra no tenga fin.

sábado, 11 de mayo de 2013

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

"Ahora que estamos llegando al final del tiempo pascual, vale la pena notar que la Pascua, clave y centro de la fe, punto de partida cronológico y teológico de la fe cristiana, es un acontecimiento de una riqueza tal, que es imposible describirlo con una sola imagen. Por eso celebramos el misterio pascual durante cincuenta días, y luego prolongamos esta celebración cada domingo. Se trata de un acontecimiento único, aunque nosotros, para entenderlo mejor, lo celebremos por etapas. Dicho de otra manera: Viernes Santo, Pascua, Ascensión y Pentecostés son la misma realidad. Se puede hablar de cuatro momentos pero más bien son distintas perspectivas del mismo acontecimiento". (Martín Gelabert, op).

"El tiempo Pascual culmina con dos fiestas: la Ascensión del Señor y Pentecostés. La Ascensión nos muestra el fin de nuestra vida. Jesús ha subido a los cielos con su cuerpo mortal y está ahora junto a Dios, sentado a su diestra. Con esto está ya en Dios una parte de nosotros; una parte ha llegado al cielo, está al otro lado del umbral de la muerte.
 La fiesta de la Ascensión del Señor quiere dirigir nuestra mirada a nuestra meta, al cielo. No queremos distraernos con los asuntos terrenales, sino mirar a Cristo, que está ya junto al Padre.
Lo que a primera vista parece un mensaje moral es en realidad un mensaje liberador, porque para quien puede vivir pensando que su patria es el cielo se relativizan muchas cosas de su vida...".
(Anselm Grün)

En los relatos evangélicos hay una tensión evidente entre la subida de Jesús, al Cielo, a la derecha del Padre, con la pregunta de los ángeles:
"¿Qué hacen ahí mirando al cielo?
Vayan a Galilea, allí le verán". 

Imágenes metafóricas de una realidad que está más allá de nuestra comprensión racional. Misterio de Amor que tratamos de describir a medias. Cielo y Tierra apuntan a una experiencia que supera o no lo inmediato, para alcanzar una VISIÓN.
 Cuando Teresa de Jesús comenta la oración del Padrenuestro, pregunta: ¿Dónde está el cielo? y responde del mismo modo: 
Allí donde está Dios, está el Cielo.  

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.