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viernes, 17 de septiembre de 2021

LA VÍA NEGATIVA (2)

Todas las cosas glorifican a Dios. La oscuridad, las privaciones, los defectos, el mal, también glorifican y bendicen a Dios
 (Meister Eckhart). 

La tercera forma en la que el sufrimiento nos da vida y energía es que al embarcarnos en el dolor y realizar ese viaje nos hace más fuertes. Existe una fortaleza que se aprende con el sufrimiento y que no puede aprenderse de ningún otro modo. El sufrimiento pone a prueba la profundidad de nuestro amor a la vida y a las relaciones interpersonales, incluso cuando a menudo la causa de nuestros sufrimientos son las relaciones, y especialmente por eso. Lo bello no se aprende ni se valora sin el sufrimiento, que nos hace bastante grandes y lo bastante fuertes como para ser receptáculos propicios de lo hermoso. 

Otra energía que también se deriva del sufrimiento es la forma en que al dejar que el dolor sea dolor nos conecta con los demás. Podemos estar tan solos, tan profundamente solos y vacíos en nuestro dolor, que tenemos que salir en busca de otras personas con las que compartir este viaje tan oscuro, facilitando la creación de nuevos vínculos sociales. La liberación se inicia cuando el sufrimiento es reconocido y se le permite ser sufrimiento. A partir de ahí, puede ser compartido. Y, cuando sea posible, resuelto. 

Pero todavía puede hacer algo más el sufrimiento, puede proporcionar energía abriéndonos, entendiendo que, así como compartimos la ciudadanía del universo, compartimos también el dolor del mundo. Todas las criaturas del universo sufren; es un sufrimiento que nos une. En lo más profundo de nosotros mismos somos uno con todas las criaturas y con todo lo que es Dios

En resumen, que el sufrimiento no es solo, como subraya cierta espiritualidad, el precio que pagamos por el pecado. Todo nacimiento lleva implícito un sufrimiento. El sufrimiento está incorporado en el proceso de nacimiento de todo el cosmos, y tiene que ver con el sacrificio y con ceder, con dar y recibir vida

Algunos sufrimientos, los que terminan en un nacimiento, pueden ser una bendición. Eso sí, es importante subrayar que el dolor no ha de ser glorificado, no debemos aferrarnos al propio dolor, ni revolcarnos en él. Porque, el propósito de dejar que el dolor sea dolor es soltar el dolor. No se nos pide que nos aferremos a nuestro dolor, ni que construyamos nuestra vida en torno a él. Lo que finalmente debemos hacer es dejar ir al dolor; la vía negativa no es un fin en sí misma, sino una parte del camino, que se repite incesantemente en nuestra vida.

 “Dios es un ser más allá del ser y una nada más allá del ser. Dios es nada. Ninguna cosa. Dios es la nada. Y, sin embargo, Dios es algo” (Meister Eckhart). 

Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada. Para venir a saberlo todo, no quieras saber algo en nada. Parea venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada. Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada” 
(San Juan de la Cruz).

Aprender a hacernos amigos de la oscuridad
significa aprender a hacernos amigos de la nada, a reverenciarla. A dejar que la nada sea nada. A confiar en la nada. Porque en el extremo de la oscuridad, en eso que Eckhart llama “nuestro conocimiento que desconoce”, suele saborearse la sabiduría misma. Aquellos que se comprometen con la liberación deben llegar a ese “punto cero” en el cual “no tienen nada que perder”. Aquí entra la imagen del DESIERTO, el lugar de la nada, del vacío, que es a la vez el lugar de la renovación. También la imagen de la NOCHE como vacío y como nada; así escribe el poeta: 

Tú, oscuridad, de la cual provengo/te amo más que todos los fuegos/que cercan en el mundo/porque el fuego forma/un círculo de luz para todos/y entonces nadie en el exterior sabe de ti//Pero la oscuridad lo atrae todo hacia sí:/formas y fuegos, animales, y a mí mismo/¡con qué facilidad los reúne!/poderes y personas/ Y es posible que una gran energía/se esté moviendo cerca de mí./ Tengo fe en las noches” 
(Rainer María Rilke). 

Se puede y se debe confiar en nuestras caídas en la nada; podemos aprender a dejarnos caer, a dejarnos sumergir. ¿No es eso lo que hace la semilla cuando cae en la tierra, para más tarde producir vida nueva? La noche oscura de nuestra alma es una ocasión especial para el nacimiento divino y la oportunidad divina, siempre y cuando dejemos que la oscuridad sea oscuridad y la nada sea nada, al menos durante un tiempo. Dios creó de la nada, sin la nada no habría creación. La nada es una parte esencial del viaje profundo y fructífero del espíritu.

(Resumen para encuentro de grupo, del libro "La bendición original", de Matthew Fox).

AHORA

Cuando Merton escribió su Diario de Asia, insertó en sus páginas con mucho acierto, a nuestro parecer, un apéndice en el que recoge un tratadito de Bhikkhu Khantipalo (Sobre la conciencia despierta), donde se cuenta una historia interesante y muy al uso en libros de iniciación a la sabiduría y a la contemplación.

"Un maestro zen fue abordado por un discípulo, que le hizo una pregunta sobre la esencia del dhamma, esperando oír, probablemente, una alentadora exposición de sutil filosofía budista, o tal vez algo maravilloso o misterioso. Pero no obtuvo nada de eso. El maestro zen, sencillamente, le dijo: "Cuando tengo hambre, como; cuando estoy cansado, duermo". El discípulo, decepcionado, le preguntó: "Pero ¿no es eso lo que hacemos todos? ¿En qué se diferencia, pues, el maestro de las personas comunes?".

A lo cual respondió el maestro zen: "La mayor parte de las personas comunes, en cuanto se sientan a comer, tienen millares de pensamientos; cuando duermen, tienen millares de sueños". Esto significa que la mayoría de las personas no está muy atenta a lo que hace, pues permite a la mente vagar a su albedrío sin preocuparse demasiado de sujetarla; por el contrario, quien llegó al fin de su tarea y alcanzó la iluminación, habiendo desechado de su corazón toda contaminación, no permite que su mente divague, ni alberga ilusiones ni fantasías, sino que mantiene la mente clara y consciente en el AHORA continuamente". 

Thomas Merton
Tomado de: Escritos Esenciales)

sábado, 11 de septiembre de 2021

UNA TRÁGICA INFIDELIDAD

"La experiencia viva del amor divino y del Espíritu Santo en la llama de la que san Juan de la Cruz está hablando es una verdadera toma de conciencia de que uno ha muerto y resucitado en Cristo. Es una experiencia de renovación mística, una transformación interior provocada en su totalidad por el poder del amor misericordioso de Dios, que implica la «muerte» del ego centrado en uno mismo y autosuficiente, y la aparición de un yo nuevo y liberado que vive y actúa en el Espíritu

Ahora bien, si el antiguo yo, el yo calculador y autónomo, se limita a tratar de imitar los efectos de esta regeneración para su propia satisfacción y ventaja, el efecto es exactamente el opuesto – el ego procura confirmarse a sí mismo en su propia existencia egoísta–. El grano de trigo no ha caído en la tierra y ha muerto. Permanece duro, aislado y seco, y no hay fruto alguno, tan solo un alarde mentiroso y blasfemo –¡una pretensión ridícula!–. Si la mentira y la invención son dañinas desde el punto de vista psicológico, incluso en las relaciones ordinarias con otros hombres (una esfera en la que es habitual una cierta cantidad de falsificación), toda falsedad es desastrosa en cualquier relación con el terreno de nuestro propio ser y con Dios mismo, que se comunica con nosotros a través de nuestra propia verdad interior. Falsificar nuestra verdad interior con el pretexto de entrar en unión con Dios sería una infidelidad sumamente trágica, primero a nosotros mismos, a la vida, a la realidad misma y, por supuesto, a Dios. Estas invenciones terminan en la dislocación de toda la existencia moral e intelectual de la persona".

Thomas Merton
El clima de la oración monástica

jueves, 9 de septiembre de 2021

LA VÍA NEGATIVA (1)

 

En su libro LA BENDICIÓN ORIGINAL, Matthew Fox habla de varias vías para el viaje espiritual: la vía positiva o camino I (hacernos amigos de la creación), la vía negativa o camino II (hacernos amigos de la oscuridad, soltar y dejar ser), la vía creativa o camino III (hacernos amigos de la creatividad y de nuestra divinidad), y la vía transformadora o camino IV (hacernos amigos de la nueva creación: compasión, celebración, justicia). Me interesa ahora, en la línea que estoy presentando, compartir algunas ideas de la vía negativa, que es también camino a las profundidades divinas.


Destaca tres ideas: vaciar o desprendernos de las imágenes; ser vaciados o dejar que el dolor sea dolor; sumergirnos en el vacío, en la nada, y finalmente (que no veremos ahora), apreciar una teología de la cruz.

Uno no encuentra a Dios en el alma añadiendo algo, sino mediante un proceso de sustracción” (Meister Eckhart).

El crecimiento de la persona humana tiene lugar en la oscuridad. Bajo tierra. En pasadizos subterráneos. Ahí donde “ninguna imagen ha llegado jamás hasta los cimientos del alma”, solo actúa Dios. Todo misterio habla de oscuridad. Toda oscuridad habla de misterio. Las personas necesitamos en ocasiones desprendernos de toda imagen si queremos producir imágenes auténticas con nuestras vidas, nuestro trabajo, nuestra oración y nuestro arte. Aprender a confiar en los espacios vacíos y en los silencios; en descender y no en ascender. Descendemos hasta la profundidad y ahí encontramos a Dios, “oscuridad sobre-esencial”, según Eckhart.

Recordar esto: Todo sufrimiento tiene su final. Y cualquier cosa que sufran auténticamente, Dios la ha sufrido antes” (Meister Eckhart).

Una cosa es vaciar. Otra cosa es ser vaciado. El dolor hace esto. Nos vacía, si permitimos que lo haga. Tapar nuestro dolor con drogas, alcohol, televisiones, compras, sexo, no nos libera de él. Esto es someterse más al dolor, es permitir que siga gobernando nuestra vida, en lugar de que sea el amor quien lo haga. Pero enfrentarse a la oscuridad, aceptar el dolor, permitir que el dolor sea dolor, nunca es fácil. Por eso la valentía (un buen corazón) es la virtud fundamental en el viaje espiritual.

El sufrimiento es nuestro enemigo, pero esa no es excusa para no acogerlo, besarlo, durante el tiempo necesario para que verdaderamente podamos dejarlo ir. No hay manera de dejar el dolor sin antes haberlo acogido y amado, no como dolor, sino como a una hermana o hermano en nuestro viaje. El dolor que aceptamos y abrazamos hasta convertirlo en energía positiva nos ayuda a comprender a otras personas que sufren, es la escuela de compasión más legítima. También nos enseña que los verdaderos placeres de la vida son los más simples, los que se pueden compartir. El sufrimiento destruye las ilusiones y placeres falsos, y nos hace sensibles a lo verdaderamente hermoso de la vida. Muchas veces el sufrimiento no deseado, siempre y cuando le recemos o entremos en él y no lo ocultemos o huyamos de él, puede devolvernos el amor a la vida.

“Oh, dinos poeta, ¿qué haces? Alabo.

Pero los días devastadores y los vientos violentos,

¿cómo los soportas, cómo los recibes. Alabo.

Pero lo indecible, ¿cómo elevas eso,

cómo invocas lo innominable? Alabo.

¿Qué derecho tienes, al pasar por cada fase,

en cada máscara, a permanecer fiel? Alabo.

¿Y a qué se debe que tanto la quietud como la salvaje reyerta

te conozcan, como estrella y tormenta?

Porque alabo.

(Raine María Rilke)

Lo anterior es un resumen del texto citado para un encuentro grupal.

domingo, 5 de septiembre de 2021

SANTOS Y HÉROES

 

"Uno admira en el otro aquello de lo que carece, y el héroe resulta atractivo por lo que tiene de uno mismo, por la identidad que devuelve. Las vidas ejemplares suelen tener, es cierto, esos dos componentes, que las acercan y las alejan de las nuestras. Santos y héroes se nos escapan, ¡y están tan cerca de nosotros! Dicen  que pasan por pruebas decisivas y extremas. ¿Y quién no pasa por pruebas decisivas y extremas todos los días y aún a cada hora?".

Carlos Ortega


jueves, 2 de septiembre de 2021

PRINCIPIANTES

"Las personas que intentan orar y meditar por encima del nivel que les corresponde, que están demasiado ansiosas por alcanzar lo que ellas consideran «un alto nivel de oración», se alejan de la verdad y de la realidad. Observándose a sí mismas y tratando de convencerse de sus avances, se convierten en prisioneras de sí mismas. Entonces, cuando se dan cuenta de que la gracia les ha abandonado, se sienten presas de su propio vacío y futilidad y permanecen impotentes. La acedía sigue al entusiasmo del orgullo y a la vanidad espiritual. ¡El remedio es un largo recorrido en la humildad y en el remordimiento! No queremos ser principiantes. Ahora bien, ¡estemos convencidos del hecho de que nunca seremos nada más que principiantes, toda nuestra vida!".

Thomas Merton
El clima de la oración monástica

CONOCER A CRISTO SIGNIFICA CONOCERLO TODO

"No basta el concepto del saber, de la ciencia, para describir lo que es el conocimiento cristiano, sino que hemos de volver a lo que en el Antiguo Testamento se llama sabiduría, —lo que el griego denominaba sophia y el romano sapientia—, para poder concebir el saber de la teología en su plenitud. Sapientia se diferencia del concepto, más estrecho, de ciencia. Sabiduría no se diferencia del saber por contenerlo también en sí, pero el concepto de sabiduría habla, además, de un saber práctico que comprende toda la existencia del hombre. Sabiduría es el saber, del cual nosotros podemos vivir prácticamente; es experiencia y es teoría; poderosa, en tanto es, al mismo tiempo, práctica, en tanto consiste en el mismo saber que domina nuestra vida y que es, realmente, una luz en nuestro sendero. No es una luz que observar o admirar, ni tampoco una luz con qué encender toda clase de fuegos artificiales (ni aún tratándose de las más profundas especulaciones filosóficas), sino que es la luz en nuestro camino, la que ilumina nuestras acciones v palabras, la luz de nuestros días sanos y enfermos, la luz en nuestra pobreza y en nuestra riqueza, la luz que no brilla solamente en los momentos en que pensamos entenderlo todo mejor, sino que nos acompaña también en nuestra locura y que no se extingue cuando todo se apaga, cuando en la muerte se hace visible el fin de nuestra vida. A esa luz y al vivir de esa verdad se denomina conocimiento cristiano

Conocimiento cristiano significa vivir en la verdad de Jesucristo
. Según el apóstol Pablo (Hech. 17), nosotros "vivimos, somos, nos movemos" en la luz de esa verdad para poder salir de ella, estar en ella, e ir hacia ella, como dice en Romanos 11. Por consiguiente el conocimiento cristiano es, en el fondo, la misma cosa que lo que llamábamos confianza del hombre en la Palabra de Dios. No hay que dejarse llevar por la tentación de buscar separaciones y diferencias en esta cuestión. No existe ninguna confianza verdadera, ni ninguna confianza realmente duradera y victoriosa en la palabra de Dios que no esté fundada en la verdad divina. Por otra parte, no existe ningún conocimiento, ninguna teología, ninguna confesión e incluso ninguna verdad bíblica que no tenga en seguida el carácter de esa verdad de vida. 

 Conocer el objeto de la fe en su verdad, quiere decir, realmente, conocer todas las cosas, incluso el hombre, el cosmos y el mundo. La verdad de Jesucristo no es una de tantas verdades, sino la verdad universal, creadora de toda verdad, y esto de modo tan cierto como que es la verdad de Dios, o sea, la prima veritas, que es también la última veritas. Y es que en Jesucristo ha creado Dios todas las cosas, incluyéndonos a nosotros mismos. Nosotros no existimos sin El, sino en El, lo sepamos o no; y el cosmos entero no existe sin El, sino en El, llevado y sustentado por El, es decir por su palabra omnipotente: conocerle a El, significa conocerlo todo. El ser tocado y tomado por el espíritu dentro de ese campo, significa ser conducido a toda la verdad. El que crea y conozca a Dios, ya no podrá decir: ¿Qué sentido tiene mi vida?; sino que mientras cree, ya está vivienda el sentida de su vida, el sentido de ser criatura, el sentido de su individualidad dentro de los límites de su condición de criatura y de su individualidad; y en lo imperfecto de su existencia, en el pecado, en el cual él está y del cual él es diariamente y a cada hora culpable; pero también está viviendo con el apoyo que diariamente y a cada hora se le concede, en tanto Dios intercede en su favor, a pesar de todo y sin contar con ningún mérito

Karl Barth
Esbozo  de dogmática

miércoles, 1 de septiembre de 2021

SOBRE LA IDEA DE DIOS

"La idea humana de Dios tiene una historia porque ha significado siempre algo ligeramente distinto para cada grupo de personas que se han servido de ella en distintos momentos. La idea de Dios que un grupo de seres humanos crea en una generación puede carecer de significado para otra generación. En efecto, la afirmación «yo creo en Dios» no tiene un significado objetivo en sí, sino que —como cualquier otra afirmación— sólo significa algo en un contexto, cuando es proclamada por toda una comunidad. Por consiguiente, no hay una idea invariable contenida en la palabra «Dios»; al contrario, la palabra contiene toda una gama de significados, algunos de los cuales son contradictorios o incluso se excluyen mutuamente. Si la noción de Dios no hubiera tenido esta flexibilidad, no hubiera sobrevivido hasta llegar a ser una de las mayores ideas humanas. Cuando una concepción de Dios deja de tener significado o importancia, es descartada discretamente y sustituida por una teología nueva. Un fundamentalista negaría esto, porque el fundamentalismo es antihistórico: cree que Abrahán, Moisés y todos los profetas posteriores experimentaron a su Dios exactamente del mismo modo en que hoy se tiene experiencia de él... Cada generación ha de crear la imagen de Dios que tenga un significado para ella

Lo mismo se puede decir del ateísmo. La afirmación «yo no creo en Dios» ha significado algo ligeramente distinto en cada periodo de la historia. Quienes han sido calificados como «ateos» a través de los siglos han negado siempre una determinada concepción de lo divino. ¿Es el Dios de los patriarcas, el Dios de los profetas, el Dios de los filósofos, el Dios de los místicos o el Dios de los deístas del siglo XVIII el «Dios» rechazado hoy por los ateos? Todos estos dioses han sido venerados como el Dios de la Biblia y del Corán por judíos, cristianos y musulmanes en distintos momentos de su historia. 

 El ateísmo ha sido a menudo un estado de transición: judíos, cristianos y musulmanes fueron llamados ateos por sus contemporáneos paganos porque adoptaron una noción revolucionaria de la divinidad y de la transcendencia. ¿Es el ateísmo moderno una negación similar de un «Dios» que ya no encaja en la situación de nuestro tiempo?".

Karen Armstrong
UNA HISTORIA DE DIOS

lunes, 30 de agosto de 2021

PERSONAS

"Todos, hombres y mujeres, tenemos que ser personas. Personas completas, y lo seremos cuando haya reciprocidad entre los hombres y las mujeres, como personas de la misma naturaleza. Las diferencias están ahí, y es preciso tenerlas en cuenta, pero las diferencias no son decisivas. Lo mismo ocurre con la raza. El hecho de que una persona sea blanca o negra no es decisivo. Es una diferencia, pero no es en absoluto una diferencia esencial. Lo mismo puede decirse de la diferencia entre un francés y un norteamericano; existe, sin duda, pero no es decisiva. Juzgar a las personas a partir de estas diferencias es impropio e injusto".

Thomas Merton
Los manantiales de la contemplación

EL NIÑO, LO QUE VA A NACER

 

Para encontrar al niño que fuimos y somos, para recuperar nuestra naturaleza original, tenemos que aceptar muchas cosas que no nos gustan. Toda búsqueda espiritual comporta incomprensión y hasta rechazo; en este mundo no hay lugar donde pueda abrirse paso el yo profundo, que siempre debe nacer extramuros. Una persona autentica es siempre una amenaza: se podrá admirar o, pero la preferimos lejos, aparte, para que no contagie o encuentre imitadores.

Por eso, María y José no encontraron lugar en Belén, pero la confianza de ellos en Dios era absoluta, y no dudaban de que las cosas serían como tenían que ser, y que su hijo nacería en el mejor de los lugares posibles. Dice la tradición que el nacimiento tuvo lugar en una cueva oscura, llena de animales.  Así es nuestra mente cuando nos sentamos a meditar: una oscuridad en la que algo respira. Eres tú mismo quien respira, el animal que hay en ti, lo más instintivo y primordial, lo que sostiene todo lo demás.

El animal que llevamos dentro es lo primero con lo que conviene familiarizarse para emprender el camino espiritual; nuestro anhelo básico de calor y seguridad, nuestros instintos que a veces nos atemorizan. Todo lo intelectual y lo emocional desaparecen en esas profundas cavernas del ser. Los animales en la cueva fueron los primeros testigos del nacimiento de Cristo: el cuerpo es siempre lo primero. Si no se entra por el cuerpo, no se va a ninguna parte. Primero los animales, ya luego vendrán los pastores y los sabios. Lo divino, aunque sorprenda, nace en nosotros junto a lo animal. Sin entrar en la cueva y sin acompañar la respiración de los animales, no hay nada que hacer.

Nuestro niño interior nace también de la Virgen y de San José; de una virgen, de un vacío, y de un soñador, un anhelo que va más allá de la ley, de lo establecido, de lo permitido. Todos tenemos dentro una criatura que quiere nacer: un proyecto, una idea, una misión. El mensaje es: LO PURO, LO OCULTO E INVISIBLE, ES FECUNDO. José acogió un misterio que no entendía y que aprendió a contemplar; María ofreció su cuerpo, que empezó a cambiar.

Lo espiritual (el niño), es el fruto inesperado de un trabajo contemplativo con el cuerpo (María) y un trabajo contemplativo con la mente (José). María; José y el niño son, por tanto, el cuerpo, la mente y el espíritu. La Sagrada Familia es nuestra permanente aventura interior. De ese encuentro entre mente y cuerpo nace el espíritu, que es como un torrente de vida impredecible. Donde no había nada, ahora hay algo pequeño, alrededor de lo cual todo empieza a girar… pasará tiempo hasta que consiga ser el rey.

(Tomado de BIOGRAFÍA DE LA LUZ, de Pablo d´Ors, para un trabajo de grupo)

martes, 24 de agosto de 2021

UN CAMINO DE PUERTAS ABIERTAS

"Nuestra vocación es esencialmente un camino abierto, nunca un callejón sin salida. La vocación es una posibilidad creativa, una apertura a cosas insospechadas. Nuestro cometido, como comunidades y como individuos, consiste en mantener siempre abiertas de par en par esas perspectivas, no cerrarnos jamás al potencial de la vida. En nuestro afán de seguridad, nuestro deseo de evitarnos problemas y de no ser perturbados por un exceso de ideas triviales, hemos tendido a cerrarnos a toda clase de ideas. Ha habido tanta cosa inútil, tanta inoperancia, que hemos acabado por cerrarnos poco más o menos a todas las posibilidades. Sin embargo, tenemos que dejar abiertas todas las puertas. Puede ser fatigoso, pero necesitamos experimentar cosas nuevas".

Thomas Merton
Los manantiales de la contemplación

viernes, 20 de agosto de 2021

LIBRO NUEVO... CONTEMPLANDO EL PARAÍSO

Thomas Merton encontró en la fotografía otra forma de explorar y expresar su relación con el mundo y con Dios. Cuando descubrió el uso de la cámara como instrumento contemplativo, creó imágenes que iluminan y enriquecen la comprensión de su prosa y su poesía. Cada imagen está contextualizada y acompañada de breves citas, extraídas y representativas de su extraordinaria producción literaria.

sábado, 31 de julio de 2021

LO QUE DIOS QUIERE...

Éste es el trabajo que Dios quiere, que prestéis adhesión al que él ha enviado. Conocer lo que Dios espera de nosotros parecería el verdadero camino, pero ese interés es solo aparente. En realidad, no nos interesa demasiado lo que Dios quiere. Lo que de verdad nos interesa es lo que nosotros queremos. Para garantizar seguridades, hemos fabricado un Dios a medida. De todas formas, Jesús les dice lo que Dios espera de ellos: que le presten su adhesión. La discusión entre fe y obras queda superada drásticamente: confiar en Jesús.

Pero inmediatamente viene la institución y nos dice: lo que Dios quiere es esto y aquello; que no es más que lo que les interesa a los dirigentes de turno. Jesús no vino a dar nuevas normas morales sino a enseñarnos el camino de la verdadera Vida. Lo que tengo que “hacer”, lo tengo que descubrir yo, no me tiene que llegar de fuera como programación, no tengo que ser un robot al que le han introducido un programa. Lo que Dios quiere es que lleguemos a nuestra plenitud, y el “mapa de ruta” está en nuestro interior, no fuera.

A Dios le importa más lo que somos que lo que hacemos. Mostramos nuestra ceguera cuando estamos preocupados por lo que Dios quiere que hagamos o dejemos de hacer. Solo una cosa es fundamen­tal: confiar. Creer no es aceptar una serie de verdades teóricas y quedar tan tranquilos. Esto es lo que pide Jesús a sus oyentes. Tergiversamos esa confianza cuando la convertimos en esperanza de que Dios cumpla nuestros deseos. Confiar es aceptar la voluntad de Dios, no venida de fuera, sino como inserta en la raíz de nuestro ser”.

Fray Marcos
(Fe Adulta)

REDESCUBRIENDO A CRISTO

"Hoy, en un momento de prueba, he redescubierto a Jesús, 
o quizá Le he descubierto por primera vez
He estado más próximo que nunca a la plena comprensión 
de la verdad según la cual nuestras relaciones con Jesús 
están infinitamente más allá 
del nivel de la imaginación y de la emoción. 

Sus ojos, que son los ojos de la Verdad, 
están fijos en mi corazón.
 Donde se posa Su mirada hay paz, 
porque la luz de Su Rostro, que es la Verdad, 
produce verdad allá donde resplandece. 

También se experimenta alegría, 
y Él dice a quienes ama: 
Tendré fijos mis ojos en ti. 
Sus ojos están siempre sobre nosotros 
en todas partes y en todos los momentos
 Ninguna gracia viene a nosotros del cielo 
sin que El mire nuestro corazón

La gracia de esa mirada de Cristo en mi corazón 
ha transfigurado este día como un milagro. 
Me parece que he descubierto una libertad 
que no he conocido nunca antes en mi vida. 

He sentido que el Espíritu de Dios estaba sobre mi 
y he pensado que, con solo volver un poco la cabeza, 
vería una hueste de ángeles con armadura plateada 
avanzando detrás de mí por el cielo, 
viniendo por fin a limpiar 
de un plumazo el mundo entero. 

Me ha llevado a un vivido océano de paz
Y el mundo entero y el cielo entero estaban llenos 
de una música maravillosa, 
como ha solido ocurrirme estos días".

Thomas Merton

domingo, 25 de julio de 2021

EL SIGNO DEL AMOR

 "Lo amable de la humanidad que Dios ha tomado consigo mismo en amor, después de todo, ha de verse en la humanidad de nuestros amigos, nuestros hijos, nuestros hermanos, la gente que amamos y que nos ama. Ahora que Dios se ha encarnado, ¿por que nos empeñamos tanto en desencarnarle otra vez, en destejer la vestidura de carne y reducirle de nuevo a espíritu? Como si el Cuerpo del Señor no se hubiera hecho "Espíritu dador de Vida"... Se puede ver la belleza de Cristo en cada persona individual, en lo que es más suyo, más humano, más personal en él, en cosas de que un asceta aconsejaría severamente prescindir. Pero esos apegos también, son importantes para vuestra vida en Cristo, y he observado que los novicios que tratan de desprenderse con demasiada severidad de sus parientes y amigos, y de las demás personas en general, a menudo carecen de una importantísima dimensión espiritual en sus vidas, y con frecuencia fallan en absoluto como monjes.Los que son más "humanos" son mejores monjes, precisamente porque son más humanos, y porque no creen, sencillamente, las intimaciones de los que tratan de decirles que deben ser menos humanos... El signo del amor está en esos novicios y son preciosos para siempre a ojos de Dios".

Thomas Merton

Conjeturas...

sábado, 10 de julio de 2021

UNA VIDA SENCILLA Y LIBRE

"El evangelio es anunciado por aquellos que saben vivir con sencillez. Hombres y mujeres libres que conocen el gozo de caminar por la vida sin sentirse esclavos de las cosas. No son los poderosos, los financieros, los tecnócratas, los grandes estrategas de la política los que van a construir un mundo más humano.

Nuestra sociedad necesita descubrir que hay que volver a una vida sencilla y sobria. No basta con aumentar la producción y alcanzar un mayor nivel de vida. No es suficiente ganar siempre más, comprar más y más cosas, disfrutar de mayor bienestar.

Esta sociedad necesita como nunca el impacto de hombres y mujeres que sepan vivir con pocas cosas. Creyentes capaces de mostrar que la felicidad no está en acumular bienes. Seguidores de Jesús que nos recuerden que no somos ricos cuando poseemos muchas cosas, sino cuando sabemos disfrutarlas con sencillez y compartirlas con generosidad. Quienes viven una vida sencilla y una solidaridad generosa son los que mejor predican hoy la conversión que más necesita nuestra sociedad".

José Antonio Pagola

martes, 6 de julio de 2021

EL ARDUO TRABAJO DE COMPRENDER

"La vida es, o debería ser, solamente una lucha por buscar la verdad; pero lo que buscamos es realmente la verdad que ya poseemos. La verdad es mía en la realidad de la vida tal como se me da para que la viva: pero tomar la vida sin pensarlo, pasivamente, tal como viene, es renunciar a la lucha y a la purificación que son necesarias. No se puede sencillamente abrir los los ojos y ver. El trabajo de comprender implica no sólo dialéctica sino un largo esfuerzo de aceptación, obediencia, libertad y amor".


Thomas Merton, Conjeturas...

viernes, 2 de julio de 2021

AMANECIENDO...

"El amanecer es un acontecimiento que despierta solemne música en las profundidades de la naturaleza del hombre, como si todo nuestro ser hubiera de atemperarse al cosmos y alabar a Dios por el nuevo día, alabarle en nombre de todas las criaturas que ha habido y habrá. Miro el sol naciente y siento que ahora cae sobre mí la responsabilidad de ver lo que han visto todos mis antepasados, en la Edad de Piedra y aun antes, alabando a Dios antes que yo. Le alabaran o no por sí mismos, entonces, ahora han de alabarle en mí. Cuando sale el sol, cada uno de nosotros es incitado por los vivos y los muertos a alabar a Dios".

Thomas Merton

martes, 29 de junio de 2021

ESCRIBIENDO POEMAS...

 

"A principios de 1944, cuando me acercaba al tiempo de mi profesión simple, escribí un poema a santa Inés en su fiesta de enero, y cuando lo terminé tuve el sentimiento de que ya no me preocupaba si nunca más escribía otro poema. A finales de año, cuando se imprimió Treinta poemas, también sentía lo mismo. Luego vino de nuevo Lax otra Navidad y me dijo que debía escribir más poemas. No lo discutí. Pero en mi corazón no creía que fuera la voluntad de Dios. Dom Vital, mi confesor, no lo creía tampoco. Después, un día -la fiesta de la conversión de san Pablo, en 1945-, fui a ver al padre abad para pedirle orientación y, sin pensar en el asunto, ni mencionarlo, de pronto me dijo: Siga escribiendo poemas".

Thomas Merton, La montaña de los siete círculos

domingo, 27 de junio de 2021

RELATIVIZAR LA IGLESIA ANTE EL REINO DE DIOS

"Una vez en Tübingen, durante una homilía, oí una deliciosa variante de la conocida frase de Jesús en el Sermón de la Montaña: "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás -aun la Iglesia- se os dará por añadidura". Cierto, ¡la Iglesia no es más que una añadidura al Reino de Dios! Allí donde nos preocupemos por el triunfo de la paz y de la justicia, por vivir de mil maneras la voluntad de Dios, aun entre los pobres, aun al margen de las instituciones eclesiásticas, ahí comienza a crecer la Iglesia, ahí se reúne el Pueblo de Dios, a menudo muy pequeño y desapercibido, pero lleno de vida y esperanza. Algo ha de repercutir esto en la Iglesia universal y quién sabe si a la larga irá obrando algún cambio aun en sus estructuras más rígidas. Cuanto más logremos dar un valor relativo a la Iglesia, comparada con el Reino de Dios, tanto más nos liberaremos de una fijación, estrecha de miras, en los problemas intraeclesiales".

Medard Kehl
"La Iglesia en tierra extraña"
Selecciones de teología # 133 (1995)

A TI TE LO DIGO: LEVÁNTATE...

El dilema en tiempos de Jesús no estaba en creer o no creer, sino en lo que "creer en Dios" significaba. Saduceos, fariseos y esenios tenían su propia comprensión de Dios: cultual, legal, elitista... Jesús propone otra cosa, y habla de Dios como Padre de todos, cercano, compasivo, que acoge a todos los que la misma religión había apartado. 
  
FE
es atreverse a ir más allá de una tradición o de una costumbre, de una norma o una ley, más allá de cualquier prejuicio, para poner la vida en juego, para tener más vida, Vida plena. Es lo que hizo Abraham, y tantos profetas; lo que hicieron los primeros discípulos; lo que hace Jairo y el leproso y la hemorroisa; lo que hizo Pablo. Lo que nos enseñó Jesús. Es no tener miedo a ponerte en camino, a quedarte fuera, a ser mal mirado, a compartir la impureza del otro, o parecer diferente, si con ello defiendes el valor y la dignidad de todo ser humano, hija o hijo de Dios, por encima de cualquier otra cosa. Por encima de la política, de las tradiciones, de la religión, de los prejuicios sociales. A cada ser humano le dice Jesús, hoy y siempre: A ti te digo, levántate...

Ante el dilema religioso de su tiempo, que aparece a lo largo de toda la Escritura: ¿pureza legal o justicia? Jesús opta siempre por la segunda: busca, llama, toca, habla, con enfermos, endemoniados, pobres, extranjeros, mujeres, marginados, prostitutas y corruptos. Ellos no cabían en la religión tradicional; eran considerados impuros, y eran apartados, tanto de la práctica religiosa como de la vida social. Pero Jesús no teme acercarse a ellos: no teme mancharse, compartir su impureza, si es para comunicarles el amor infinito, gratuito e incondicional de su Padre, Dios

Y no sólo el accionar de Jesús es lo significativo; también ellos toman iniciativa: se arriesgan, escuchan, aceptan, se acercan, lo tocan, van más allá de la ley, de lo permitido, de lo que está bien visto. A veces la “religión” convertida en norma social, funciona como muro que impide el encuentro de muchos con el Dios vivo, de los enfermos y marginados, con Aquel que los llama y los ama desde siempre. El Dios que se manifiesta en Jesús, como fuente de vida y de abundancia compartidas.

¿Hemos conocido también nosotros a ese Dios? ¿Es de ese Dios, el de Jesús, del que damos testimonio con nuestra fe y con nuestra vida?

Fray Manuel de Jesús, ocd.

viernes, 25 de junio de 2021

LOS PILARES DE LA ORACIÓN CONTEMPLATIVA

 

Hablando a un grupo de religiosas contemplativas en diciembre de 1967, Thomas Merton decía: Tenemos que enfocar la oración en forma inmanente.Dios no es un Objeto... Dios es el Sujeto, el más profundo "Yo". Él es la razón de la subsistencia de mi ser personal.

Cuando en la misma conferencia le preguntaron: "¿En qué forma podemos ayudar mejor a las personas a lograr la unión con Dios?", Merton respondió muy claramente. Tenemos que decirles que ya están unidas con Dios. La oración contemplativa no es otra cosa sino darse cuenta de lo que existe. Dice Merton: "Tenemos que amar a Dios como a nuestro otro "yo", es decir, como a nuestro yo más verdadero y profundo".

 El conocer a Dios como el origen de todo lo que existe y a la oración contemplativa como el hacernos conscientes de la realidad que ya existe, son los dos pilares sobre los cuales podemos construir la "espiritualidad contemplativa"

William H. Shannon

Silencio en llamas

lunes, 21 de junio de 2021

EL DIOS IMAGINADO (2): FANÁTICOS versus PROFETAS

Para el psicoanálisis, la clave para comprender la estructura psíquica latente del fanatismo religioso es el narcisismo. El fanático devora la divinidad, pretende englutirla en el seno de su propio ser. Una estructura problemática en la naturaleza de su yo le empuja a ello. 

En efecto, es muy difícil que nuestro yo se constituya a partir de una experiencia previa de fragmentación. Desde ella no es posible organizar las vivencias que se suceden en el organismo. Sólo mediante las experiencias positivas de gratificación simbiótica proporcionadas por la figura materna se hace posible la emergencia de un yo cohesivo e integrado

Ha de existir, pues, una experiencia suficiente por la que el bebé se sienta acogido, acariciado y protegido por la figura materna. Sólo así surge el sentimiento de unidad psicofísica que, como segunda piel, protege el conjunto de las experiencias previamente desintegradas, y resulta posible discriminar entre el mundo interior y el exterior y entrar en una relación con ellos que no sea experimentada como amenazadora. Cuando esto no sucede, el mundo interno se experimenta como deteriorado y el externo se manifiesta como sumamente peligroso. Se trata de un narcisismo patológico que, en lugar de posibilitar el acceso a la alteridad, lo bloquea. Cuando se produce una carencia materna y, por tanto, una alteración narcisista en las bases de la personalidad, el propio yo se ve obligado a experimentarse a sí mismo como "objeto/self " omnipotente y necesitado de admiración. Es el intento de recomponer una organización yoica herida. 

Las estructuras mentales y afectivas experimentan entonces una urgencia de integración. A falta de una unificación interior armoniosa, surgirá una compulsión integradora que generará fácilmente posiciones integristas. A nivel de pensamiento, el fundamentalismo contaría aquí con un soporte esencial. Pero, cuando las condiciones son particularmente traumáticas, la herida abierta empuja a buscar una integración artificial también en el ámbito de la acción. La carencia de "piel psíquica" se intenta compensar con una "piel muscular", hecha de movimiento y acción. El "otro" supone una amenaza de muerte para el propio yo débil y fragmentado. La alteridad tiene que ser repelida y, si es posible, anulada. 

Desde la urgencia de su yo fragmentado, el fanático experimenta la imperiosa necesidad de constituirse en un todo compacto. La alteridad - el tú libre y no manipulable - constituye una amenaza para su pretensión de totalidad. Su violencia se desata en el intento de conjurar el peligro. Por eso el fanático devora a la divinidad: en su condición de sagrado y total, el objeto religioso es englutido por él y confundido con su propio yo

Dentro de esta dinámica, el dogma, la creencia, forma el núcleo que hay que salvaguardar como objeto fetiche sobre el que el integrista, el fundamentalista o el fanático proyecta la seguridad y la integración de su propio yo amenazado. Las tres figuras viven el problema de la verdad como una cuestión que afecta a sus propios fundamentos. Pero la verdad deja de ser algo a lo que referirse para convertirse en algo que se identifica con su mismo ser. Es una verdad "cosa", vivenciada como prolongación del propio yo. La realidad ha de someterse a su imperio. Especialmente desde esta referencia a la verdad religiosa, el fanático se convierte en una grotesca caricatura del profeta

El profeta no se expresa en su nombre, sino en nombre de Otro que le interpela a él tanto como al pueblo al que se dirige. El profeta sabe que Dios le precede. Por eso vive atento a su Palabra. Una Palabra que viene por sorpresa. Y por ello produce tanto alegría como terror y deseo de huir (Jr 20,7-9.14-20). Es la Palabra del Otro. Una Palabra que puede entrañar una amenaza para la propia seguridad y estabilidad personal, porque a veces produce una distorsión en la vida de quien la oye (Am 7,14ss; Ex 24,1524). 

El profeta es esencialmente un transmisor de la Palabra que viene del Otro: es portavoz, no voz de Dios. No habla nada de su propia cosecha. Acepta su diferencia con Dios y no se identifica nunca con la totalidad que él representa. Porque no es el todo, es capaz de reconocer la alteridad sin sentirse amenazado. Por eso, al proclamar la verdad, no lo hace con la violencia típica del fanático. Como él, también el profeta es un hombre público. Ni se retira del mundo ni se encierra en el Templo. Su oído está atento a Dios, su mirada a la realidad que le circunda. Se dirige a las calles y plazas. Es allí donde la verdad que ha oído del Otro debe ser proclamada, porque es allí donde tiene una función transformadora. Cierto que, a veces, como hace Amós, el profeta proclama una ruptura total con las estructuras vigentes. Su profecía adquiere entonces visos de violencia. Pero, a diferencia de lo que ocurre en el fanatismo, esa violencia aspira a una transformación salutífera de la realidad. Si hay que talar el árbol, habrá que dejar un tocón, de donde brotará una nueva fronda. Y por eso el profeta (rara vez lo hace el fanático) proclama también la esperanza. 

Profetas y fanáticos se presentan, pues, como dos modos de articularse la relación con el objeto mental Dios
. Uno, como mediación de una verdad cuya proclamación es generadora de vida, y otro, como identificación con una verdad que se impone de modo totalitario y violento. Ambas figuraciones religiosas puntean la historia de las religiones. La del cristianismo contemporáneo también. Oscar Romero y Lefèbvre podrían representar los polos de una amplia gama que incluiría personas y grupos: desde el talante profético que marca a muchas comunidades populares latinoamericanas a las tendencias más o menos integristas de otros grupos nacidos en la vieja Europa.

CARLOS DOMÍNGUEZ MORANO
El Dios imaginado
(Selecciones de teología # 137, 1996)

domingo, 20 de junio de 2021

THOMAS MERTON Y TERESA DE JESÚS

Existen unos rasgos similares en las personalidades de Teresa de Jesús y Thomas Merton que dan pie a similitudes y coincidencias que van más allá de lo anecdótico y que marcan sus vidas y las llevan por unos derroteros que ellos jamás pudieron prever iban a configurar el desarrollo de su conversión a Dios y a la vida consagrada. 

1. Don de escribir y capacidad de manifestar. Tanto Teresa de Jesús como Thomas Merton recibieron el don de la escritura y la capacidad de relatar y manifestar sus experiencias. Es también cierto que a lo largo de su vida los cultivaron con pasión y disfrutaron haciéndolo, hasta que se trasformaron en ellos en una vocación más dentro de la primera y original de entregarse a Dios. En el caso de la monja carmelita y del monje cisterciense nos encontramos ante dos escritores extraordinarios, cuya maestría en el escribir y relatar va unida a un proceso vital y personal que les acompaña siempre, hasta transformarse en algo espontáneo y hasta necesario para ellos.

 2. Capacidad de introspección y sentido de la realidad. Una y otro, llegado el momento, sienten la necesidad de escribir su autobiografía. En realidad, tan pronto se encuentra con Dios, Teresa corre a reunirse con sus monjas para contárselo. “Y como prueba de ello ahí está el Libro de la vida, que es sin duda uno de los libros más extraordinarios, inclasificables y deleitosos que se han escrito en nuestra lengua… una Sherezade celeste es lo que Santa Teresa soñaba ser”. Cuando Thomas Merton se decide a escribir La montaña de los siete círculos solo tiene en mente algo muy claro: el libro es “un himno de fe positiva cantado en medio de una tormenta de un mundo sin sentido que busca sentido a las cosas, un libro que puede ser leído por hombres de cualquier creencia o por los que no tengan ninguna”. Las dos autobiografías son obras apasionadas. 

3. La contemplación se desborda en compasión por el mundo. Ambos son contemplativos “institucionalmente”, aunque pertenecen a dos órdenes religiosas cuyo programa contemplativo es diferente en metodología espiritual y prácticas ascéticas diarias. Ambos descubren y reconocen, tras un doloroso proceso de búsqueda y conversión, su vocación al silencio, a la oración continua, a la contemplación. Teresa encuentra todo eso “en el seno de la Iglesia” (no puede vivir sin sentirse dentro del misterio de la comunión de los santos), y Thomas Merton halla su “revelación” y epifanía vocacional en la esquina de la calle Cuarta con Walnut. Ambos viven sobrecogidos por el misterio de ser hombres e hijos de Dios

4. La búsqueda espiritual y el desarrollo místico requiere etapas. Para Thomas Merton el itinerario espiritual y su trabajo se centra en la “búsqueda del verdadero yo” en Dios. Para Teresa en la búsqueda “de la morada interior donde el yo vive con Dios”.

Francisco R. de Pascual

domingo, 13 de junio de 2021

EL DIOS IMAGINADO

"Acaso no exista un objeto mental de magnitud equivalente a la de la imagen de Dios. Ninguna otra representación psíquica posee un referente tan ilimitado en su extensión ni entraña las dimensiones de absolutez e infinitud que atribuimos a la divinidad. A esto se añade la carga afectiva que generalmente implica. La magnitud psíquica Dios cobra, pues, un potencial extremadamente significativo. Como totalidad, viene a responder a las exigencias más primitivas del psiquismo humano y a las valencias más intensas de su mundo afectivo. No en vano, en su negativa de aceptar cualquier tipo de limitación, sitúa a menudo el loco a la divinidad en el centro de sus alucinaciones y delirios. 

Por la misma razón, la religión ha dispuesto siempre en su favor de un capital psíquico que le distingue del resto de las instituciones culturales. Las alianzas, rivalidades, complicidades y luchas marcan las relaciones de la religión con el resto de las instituciones socioculturales, las cuales se han visto involucradas en complejas conexiones con una institución que, como ninguna otra, muestra emblemáticamente el sello de la totalidad y, desde ahí, manifiesta su enorme poder de fascinación

La psicología contemporánea ha puesto de manifiesto que el Dios imaginado hunde sus raíces en las estructuras más primitivas del psiquismo y se configura así como una fuerza capaz de impulsar el desarrollo y la maduración de la persona y también de potenciar las fuerzas más destructivas del individuo y de la colectividad. Francisco de Asís y Savonarola, Juan de la Cruz y Miguel de Molinos, Oscar Romero y el imán Jomeini se pronunciaron todos en el nombre de Dios. 

Profetas, místicos y oferentes contaron siempre con sus terribles parodias (fanáticos, alumbrados y sacrificadores). Y, sin embargo, fue el mismo objeto mental - el Dios imaginado - el que impulsó a unos y otros en las distintas articulaciones de su experiencia religiosa".

Carlos Domínguez Morano
Selecciones de teología
(1996, volumen  137)

miércoles, 9 de junio de 2021

BAUTISMO Y CONVERSIÓN EN THOMAS MERTON (4)

Luego de recibir el bautismo católico la vida de Merton trascurrió entre momentos de intensa devoción, una conciencia progresiva de la vaciedad de su vida y las viejas costumbres que compartía con sus amigos: juergas, bebidas, mujeres, búsquedas intelectuales, intentos de llegar a ser un escritor famoso. Eran años de tensión para el mundo los que precedieron al comienzo de la Segunda Guerra Mundial (“Eran días grises de gran calor y bochorno, y el peso de la opresión física de la atmósfera se añadía inconmensurablemente al agobio de las noticias de Europa, que se hacían más ominosas día a día.”). Merton pide a Dios la publicación de su libro, y Dios responde con algo mejor: le devuelve su vocación, el deseo de ser sacerdote.

El día que empezó la guerra, Merton acude a la misa en la iglesia de San Francisco de Asís, cerca de la estación de Pensilvania (New York): "Recibía de la mano del sacerdote a Cristo en la Hostia, al mismo Cristo que era clavado de nuevo en la Cruz por efecto de mis pecados y de los pecados de todo el mundo egoísta, estúpido e idiota de los hombres". Es en medio de toda esta situación descrita que llegaría a la mente de Merton el deseo de ser sacerdote; no mientras oraba, sino sentado en el suelo, una tarde de resaca, desayunando con sus amigos; comieron, conversaron, fumaron y luego salieron a pasear. Y nos dice Merton:

En alguna parte, en medio de todo esto, una idea se me había ocurrido, una idea que era algo alarmante y bastante trascendente por sí misma, pero mucho más asombrosa en tales circunstancias. Tal vez muchos no creerán lo que estoy diciendo. Mientras estábamos allí en el suelo tocando discos y comiendo este desayuno (huevos revueltos, tostadas y café) surgió la idea: voy a ser sacerdote.”

¿Cómo describe Thomas Merton los sentimientos de aquel día?

NO ERA:
1- Una reacción de repugnancia especialmente intensa por estar cansado y desinteresado de la vida que llevaba.
2-Ni la música, o el otoño; no era una tendencia emocional, algo morboso u obsesionante.
3- Tampoco un objeto de pasión o capricho.

SI ERA:
1- “Una atracción fuerte, dulce, profunda e insistente que de súbito se dejó sentir; pero no como un movimiento de apetito hacia ningún bien sensible”.
2- “Era algo en el orden de la conciencia, un sentimiento nuevo, profundo y claro, de que esto era realmente lo que debía hacer.”

En aquel mismo lugar tuvo que expresar lo que sentía, y como al azar dijo a sus amigos: “Creo que debiera ingresar en un monasterio y hacerme sacerdote.” (255).

Ese mismo día, luego de compartir la misma idea con una muchacha con la que paseaba, Merton entra a una pequeña biblioteca católica para buscar un libro sobre órdenes religiosas, y de ahí a la iglesia jesuítica de San Francisco Javier, en la que nunca antes había entrado. Como conducido por la mano de Dios encuentra una puerta que lo conduce a una capilla en la que tenía lugar una celebración, sería una Novena o una Hora Santa.

Apenas encontré sitio y caí sobre mis rodillas, empezaron a cantar el Tantum Ergo… todas estas personas, trabajadores, ancianas, estudiantes, empleados, cantaban el himno en latín al Santísimo Sacramento escrito por Santo Tomás de Aquino.

Fijé los ojos en el Monumento, en la Hostia blanca. Y entonces, súbitamente, se me hizo claro que toda mi vida estaba en crisis. Mucho más de lo que podía imaginarme o comprender o concebir ahora dependía de una palabra… de una decisión mía.” (257)


Es importante la lectura que hace el propio Merton de aquellos instantes:

1- Algo inesperado: No estaba preparado para esto, nada había estado más lejos de su mente.

2- Venido de Dios: “Llamado aquí bruscamente para responder a una pregunta que se había preparado, no en mi mente, sino en las profundidades infinitas de una providencia eterna”.

3- Oportunidad que podía perder: “Experimenté que era sólo por un momento”.

4- Un momento de crisis y de interrogación: Un momento inquisitivo, un momento de gozo. “Toda mi vida quedó en suspenso al borde de un abismo; pero esta vez el abismo era de amor y de paz, el abismo era Dios”.

5- Un acto intuitivo, interior: Más que racional, “un acto ciego e irrevocable el arrojarme. Pero si dejaba de hacerlo…”.

La pregunta estaba ahí: “¿Quieres realmente ser sacerdote? Si lo quieres dilo…

Él respondió: “Si, quiero ser sacerdote, lo quiero con todo mi corazón. Si es tu voluntad, hazme sacerdote…” Y lo hizo mirando rectamente a la Hostia, sabiendo en ese momento como nunca antes a quién miraba.

Resumiendo: Si Merton encuentra es porque busca, ya sea que lo haga consiente o inconscientemente. Es algo inesperado que de alguna manera se espera. Lo que se describe es una verdadera experiencia interior. Aquí encontramos los dos descubrimientos de la experiencia de Dios: Yo soy nada (“Se me hizo claro que toda mi vida estaba en crisis”) y Él es todo (“Sabiendo en ese momento como nunca antes a quién miraba”). 

Descubrimiento profundo del ser de Dios, más allá del conocimiento intelectual o racional; ve la mano providente de Dios condiciéndole en medio de la historia humana. Confirma su sensación de que el bautismo es una llamada.

martes, 8 de junio de 2021

UN DIOS RADICALMENTE NUEVO

"La muerte de Jesús, tal como es interpretada por los primeros cristianos, no escapa totalmente a las categorías sacrificiales del Antiguo Testamento, que han puesto a su disposición un lenguaje entre tantos otros. Pero hay que ser conscientes del desplazamiento que supone la reutilización neotestamentaria de esas categorías sacrificiales. Lo que está en juego realmente es el acceso al espacio divino, el acceso a Dios. Con su muerte, Cristo abre el acceso al Dios de la antigua alianza de una manera radicalmente nueva. Para mí, la novedad reside en el hecho de que este acceso se hará, de ahí en adelante, no de abajo hacia arriba (el sacrificio religioso como medio de reconciliación del hombre con Dios), sino de arriba hacia abajo: Dios, en Jesús, viene a encontrarse con el hombre hasta en la muerte. Si existe un sacrificio, es un «sacrificio» entendido como el fin de una comprensión de Dios y el nacimiento de otra nueva. Y esto Jesús lo hace, efectivamente, «por nosotros». 

Aunque de maneras diferentes, los Evangelios, san Pablo y el autor de la Carta a los Hebreos no están diciendo otra cosa: se pasa, de la idea de un sacrificio orientado a permitir a los hombres acercarse a lo divino, a la confesión de un Dios que muere al mismo tiempo que mueren con él las representaciones que de él nos hacemos. Creo que no somos realmente conscientes de hasta qué punto el cristianismo ha acabado con la lógica sacrificial. La destrucción del templo obligó al judaísmo a dar ese paso; para el cristianismo, la causa fue la muerte de su Mesías: su resurrección subraya, en cierta manera, que se ha terminado la muerte sacrificial, puesto que la víctima se ha levantado de entre los muertos

Queda preguntarse si una tradición demasiado larga de lectura eclesial clásicamente sacrificial de la muerte de Jesús, es decir, casi exclusivamente sustitutiva, no ha ocultado en cierta manera la novedad, sobre el trasfondo de una herencia asumida, que dejan entrever los textos del Nuevo Testamento. Para los autores del Nuevo Testamento que hemos leído, la muerte de Jesús no es tanto el fruto de un plan indispensable de Dios, sino más bien el resultado de la respuesta violenta que suscita la proclamación de un Dios radicalmente otro, radicalmente diferente y, por lo tanto, insoportable para los hombres

Los autores del Nuevo Testamento afirman simplemente –aunque este «simplemente» es esencial– que en su muerte Jesús no se limita a soportar la violencia, sino que la combate y la subvierte: su muerte y su resurrección nos están diciendo, al fin y al cabo, que la violencia, incluso religiosa, es decir, sacrificial, no tiene la última palabra. Ni el hombre ni Dios salen indemnes de ello. En este sentido, la muerte de Jesús tiene verdaderamente una dimensión sacrificial: en la muerte libre y soberanamente aceptada de Jesús, lo que se sacrifica es el Dios de las religiones tradicionales.

JEAN-DANIEL CAUSSE, ÉLIAN CUVILLIER
(Viaje a través del cristianismo)
Sal Terrae

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.