Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Historia y pensamiento cristiano.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia y pensamiento cristiano.. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de septiembre de 2019

FUNDAMENTALISMOS

El fundamentalismo es probablemente una de las manifestaciones religiosas más inquietantes de nuestro tiempo. Pero la oposición a los logros y valores de la modernidad, la interpretación literal de los dogmas de fe o el recurso a la violencia y a la intolerancia no son exclusivos de una sola religión o una sola época. Karen Armstrong, reconocida especialista en historia de la cultura y de las religiones, explora en este apasionante estudio las raíces y el desarrollo del fundamentalismo y los rasgos que adopta en el judaísmo, el cristianismo y el islam. Les comparto algo de este libro:

"Uno de los acontecimientos más alarmantes de finales del siglo XX ha sido el surgimiento, dentro de las tradiciones religiosas más importantes, de movimientos militantes conocidos como «fundamentalismos». A veces, sus manifestaciones pueden ser terribles. Los fundamentalistas han disparado contra los fieles en una mezquita, han asesinado a médicos y enfermeras que trabajaban en clínicas donde se practican abortos, han atentado contra sus propios presidentes e incluso han derrocado a un gobierno poderoso. Quienes cometen estos actos de terror son sólo una minoría, pero aun los fundamentalistas más pacíficos y respetuosos de la ley son desconcertantes porque parecen obstinadamente opuestos a muchos de los valores más positivos de la sociedad moderna. A estos grupos no les interesa la democracia, el pluralismo, la tolerancia religiosa, el mantenimiento de la paz, la libertad de expresión o la separación de la Iglesia y el Estado. Los fundamentalistas cristianos rechazan los descubrimientos de la biología y la física acerca de los orígenes de la vida e insisten en que el Génesis es científicamente correcto en cada uno de sus detalles. En una época en la que muchos se están liberando de las ligaduras del pasado, los fundamentalistas judíos observan más estrictamente que nunca su ley revelada y las mujeres musulmanas se cubren todo el cuerpo, y a veces el rostro, repudiando las libertades de las mujeres occidentales. Los movimientos musulmán y judío interpretan el conflicto árabe-israelí, que se inició como un asunto laico, de una manera exclusivamente religiosa. Además, el fundamentalismo no está limitado a los grandes monoteísmos. Hay otros grupos, como el budista, el hindú e incluso el confuciano, que también rechazan muchos conocimientos de la cultura liberal tan laboriosamente adquiridos, combaten y matan en nombre de la religión y tratan de incorporar lo sagrado en el ámbito de la lucha política y nacional. 

Este resurgimiento religioso ha sorprendido a muchos observadores. A mediados del siglo XX, la mayoría había asumido que el laicismo era una tendencia irreversible y que la fe jamás volvería a desempeñar un papel importante en la historia mundial. Se suponía que los seres humanos habían llegado a ser más racionales, que ya no tenían ninguna necesidad de religión o que la confinaban al área privada de sus vidas. Pero, a finales de los años setenta, los fundamentalistas comenzaron a rebelarse contra esta hegemonía laicista y empezaron a sacar a la religión de esa posición marginal y a devolverle su protagonismo. En esto, al menos, han tenido un éxito notable. La religión ha llegado a ser otra vez una fuerza que ningún gobierno puede desoír sin arriesgar su seguridad. El fundamentalismo ha sufrido reveses, pero en ningún caso ha sido inmovilizado. Ahora es una parte esencial de la escena moderna y seguramente desempeñará una función destacable en los acontecimientos nacionales e internacionales del futuro. 

Por lo tanto, es crucial que tratemos de entender qué significa este tipo de religiosidad, cómo y por qué razones se ha desarrollado, qué nos puede decir acerca de nuestra cultura y cómo deberíamos tratarlo".

jueves, 5 de junio de 2014

MAURICE BLONDEL: UN FILÓSOFO CATÓLICO

Maurice Blondel, filósofo católico francés, fue el iniciador de un nuevo enfoque de la relación entre la fe cristiana y la existencia humana.  Fue un agudo crítico del método escolástico dominante en la filosofía y teología católica, por lo que fue mirado con suspicacia, y catalogado como un pensador  sospechoso de "modernismo". Como laico y filósofo, Blondel trabajaba un poco al margen de ese movimiento, y por ello escapó a la condena que entonces se abatió sobre muchos  pensadores. Con el tiempo sus ideas hallaron una acogida significativa por parte de Karl Rahner y otros importantes teólogos que reformaron la conciencia religiosa de la Iglesia en el Vaticano II.
 La mayor preocupación de Blondel fue lo que él llamó "trascendentalismo" de la apologética católica. La Iglesia tendía a presentar la Revelación como el anuncio por parte de Dios de un conjunto de verdades "celestiales". El principal método apologético de la Iglesia consistía en establecer el origen divino de esta Revelación, certificada por milagros tales como la resurrección de Cristo. Así, la credibilidad de la Revelación dependía enteramente de su origen divino antes de que su contenido actual o su importancia intrínseca para la existencia humana.
Blondel disentía agudamente de este enfoque. La verdadera definición de la verdad salvadora, creía él, debía corresponder a preguntas y anhelos arraigados en el corazón de los hombres. Así, en vez de "trascendentalismo", propuso un "método de inmanencia". Era este un esfuerzo por mostrar de qué manera la lógica de la propia existencia humana apuntaba a la presencia de los trascendente de la vida humana.
Este método fue el centro de la tesis de Blondel y de su obra mayor, titulada "La acción". Entendía por acción toda la gama de deseos, elecciones y acciones a través de los cuales los seres humanos afirman y determinan su identidad en la historia. Blondel creía que en cada una de nuestras acciones hay, implícita, una referencia a la realidad infinita y absoluta en la que se basa nuestra experiencia. Nuestras vida se caracterizan por la elección, ya sea para abrirnos a la experiencia del Dios infinito o para encerrarnos en nosotros mismos. Esta elección se ofrece a todos los seres humanos, en la persona de Jesús.
 Para Blondel, el cristianismo no consiste en un mensaje extranjero y extrínseco, sino en la Buena Nueva, que se halla en consonancia con el significado de nuestra más profunda experiencia.
Los argumentos de Blondel llevaban implícitas repercusiones más amplias. Insinuaban que la fe no concernía simplemente a algún aspecto de la vida especialmente "religioso", sino que se refería a una dimensión de toda la experiencia humana. Sugería que la Revelación no era una comunicación de "verdades divinas" sino una autorrevelación de Dios y una invitación a participar en la vida divina. La obra de Blondel proponía que la gracia y la salvación no se hallaban limitadas a la Iglesia, sino disponibles en todo lugar.
Mucho del pensamiento de este filósofo quedó reflejado en los documentos del Vaticano II, por lo que merece ser reconocido como uno de los pensadores católicos más importantes del siglo XX.
Para 1927 Blondel se había quedado prácticamente ciego, finalizando así su carrera como profesor, pero durante los siguientes 20 años siguió dictando su pensamiento, recogido en diez grandes volúmenes. Asistí regularmente a misa durante toda su vida, y en 1945 recibió una carta de Pio XII, felicitándole por toda su obra. Al morir, en su funeral, dijo de Blondel el arzobispo de Aix:  "Al verle comprendí lo que significa estar en la Iglesia".

(Notas sacadas de "Todos los santos", de Robert Ellsberg)

sábado, 1 de junio de 2013

JUSTINO, MÁRTIR.



El más importante de los llamados "apologistas griegos" por la extensión de sus obras, por su originalidad y profundidad de pensamiento. Natural de Samaria, filósofo por vocación, tras una peregrinación intelectual llegó al cristianismo, y sin abandonar el manto de filósofo consideró al cristianismo como la verdadera filosofía. Murió mártir, decapitado,  por la denuncia de un filósofo rival, en 165, junto a otros discípulos. Sus obras: el Diálogo con Trifón, y dos Apologías. En su tarea de defender la fe, Justino se enfrenta a 2 problemas básicos: relación entre fe cristiana y cultura clásica, y relación entre el Antiguo Testamento y la nueva fe. Incorpora la idea del LOGOS a la reflexión cristiana, asociándolo al Cristo preexistente del cuarto evangelio. Distingue entre el Logos seminal y las semillas del Verbo, diseminadas por todo el Universo, y resultantes de la acción del primero. Justino toma elementos de la filosofía estoica y platónica para explicar la fe cristiana. También Justino recoge información sobre las prácticas cristianas de su tiempo.

lunes, 27 de mayo de 2013

IGNACIO DE ANTIOQUÍA.


Las 7 cartas de Ignacio que la Iglesia conserva y atesora nos acercan  a la situación de la comunidad cristiana a principios del siglo II.  Ignacio, obispo, había sido condenado a morir devorado por las fieras en Roma. Hacia ella le llevan los soldados imperiales, y en el camino escribe estas 7 cartas.  Expresan su preocupación por la comunidad que deja atrás, por las persecuciones de sus hermanos, por los falsos maestros y las indisciplinas y divisiones de la Iglesia. Ignacio rechaza a los que negaban la vida física de Jesucristo, y rechazaban la comunión, y a los que veían a Jesús como un simple maestro dentro del judaísmo. Ignacio reafirma una y otra vez la realidad de la humanidad de Jesucristo. Ignacio es más cercano a la teología de Juan que a la de Pablo. Es el primero que emplea la frase “Iglesia Católica”. También subraya la importancia del obispo local, y es el primer testigo de la existencia de un episcopado monárquico (Nada debe hacer la Iglesia sin contar con el obispo, y quien no se somete a él, no está sometido a Dios). Expresa de modo único el sentido del martirio para los primeros cristianos.

martes, 14 de mayo de 2013

ORÍGENES DEL PENSAMIENTO CRISTIANO 1



Cristianismo e historia están estrechamente vinculados. Jesús nació, vivió y murió en un tiempo y espacio concretos de la historia humano, y la comunidad de Jesús, la Iglesia, lo mismo. Para entender el camino cristiano, su crecimiento, su teología y su pensamiento en general debemos conocer su historia.

El cristianismo nació en Palestina, y la Iglesia nace y crece en un contexto particular: Judaísmo, Imperio Romano y cultura griega. Los tres le dejaron su impronta: religiosa, filosófica, ritual, jurídica, cultural.

Los primeros cristianos provenían del mundo judío, se sentían judíos, asistían los sábados a la sinagoga. Los apóstoles ejercieron un ministerio itinerante, junto a doctores y profetas, mientras recibían el apoyo de comunidades que poco a poco se fueron organizando hasta que los ministerios carismáticos son sustituidos por jerarquías locales: diáconos, presbíteros, obispos.

También el judeocristianismo, cuyo centro fundamental será Jerusalén, empezará a convivir con los cristianos judíos de cultura griega, dando lugar a las primeras tensiones internas. Pablo se convierte en apóstol de los gentiles, llevando el cristianismo más allá de las fronteras judías.

La primera literatura cristiana es la que tenemos en el canon del Nuevo Testamento: las cartas de Pablo, los Evangelios, etc. Luego aparecen los llamados PADRES APOSTÓLICOS, escritos dirigidos a otros cristianos, obras de la Iglesia en su intimidad, útiles para conocer la vida y el sentir de la primera Iglesia. A continuación vendrán los APOLOGISTAS GRIEGOS: escritores cuyo propósito es defender la fe cristiana ante las falsas acusaciones que provocaban las persecuciones. El más importante de los apologistas es JUSTINO, mártir.

Esta primera etapa de la vida de la Iglesia se conoce como la ERA DE LOS MÁRTIRES, signada por la persecución en diversos momentos. Los primeros conflictos con el estado nacen en época de Nerón.  Hasta el siglo III los cristianos fueron perseguidos periódicamente. Pedro y Pablo bajo Nerón; Ignacio de Antioquía, Policarpo y Justino, en el siglo II; Orígenes fue martirizado en el siglo III. La llamada “gran persecución” tuvo lugar en este siglo, bajo Dioclesiano y Galerio. El Edicto de Tolerancia, y luego el Edicto de Milán (Constantino) fueron el triunfo final del cristianismo.

 Las críticas que los cristianos recibían pueden catalogarse de dos maneras: los rumores populares y las críticas que provenían de las clases cultas. Acusaciones de que las reuniones cristianas acababan en orgías, que se hacían sacrificios humanos, que adoraban un asno crucificado. Por otra parte, se les tenía por gente ignorante, necia, de clases inferiores, discípulos de un malhechor. Fue labor de los llamados APOLOGISTAS refutar estas acusaciones.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.