Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.
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jueves, 8 de enero de 2026
NO HAY NINGÚN MÉTODO MERTON PARA LA ORACIÓN
martes, 7 de octubre de 2025
VER CON OJOS NUEVOS
miércoles, 3 de septiembre de 2025
THOMAS MERTON Y LA SAGRADA ESCRITURA
martes, 2 de septiembre de 2025
THOMAS MERTON Y EL ZEN (2)
RELACIÓN DE THOMAS MERTON CON EL ZEN (1)
LA MONTAÑA DE LOS SIETE CÍRCULOS: PRESENTACIÓN
martes, 19 de agosto de 2025
THOMAS MERTON: UNA VOZ PROFÉTICA FRENTE A LA GUERRA
jueves, 14 de agosto de 2025
UN DESIERTO LLAMADO COMPASIÓN
domingo, 10 de agosto de 2025
THOMAS MERTON: LA CONVERSIÓN COMO DESPERTAR
sábado, 2 de agosto de 2025
ORACIÓN DESDE EL SILENCIO
EL EVANGELIO SOCIAL DE THOMAS MERTON
sábado, 19 de julio de 2025
EL ESPÍRITU DE LA VERDAD ES EL ESPÍRITU DE LA NO VIOLENCIA
sábado, 12 de abril de 2025
THOMAS MERTON: DEVOCIÓN A MARÍA
martes, 13 de agosto de 2024
EL TRABAJO DE ESPERAR
viernes, 17 de mayo de 2024
PENTECOSTÉS
miércoles, 8 de mayo de 2024
SOLEDAD Y SOCIEDAD
"Para Thomas Merton, un hombre que no acepta su condición básica de soledad, esto es, que no se cuestiona su identidad última, es un hombre atrapado en las ficciones colectivas de la sociedad, alguien que responde mecánicamente a dictados ajenos, sobre los que no tiene conciencia ni sobre los que puede ejercer su libertad, en suma, un individuo "alienado", en el sentido que confieren a ese calificativo los filósofos existencialistas.... Es en el ámbito del amor, sostiene Merton, donde se resuelve la elección paradójica entre soledad y sociedad. La soledad interior es el requisito básico para el encuentro con Dios, y Dios es Amor".
Fernando Beltrán Llavador
La encendida memoria: aproximación a Thomas Merton
viernes, 23 de junio de 2023
CARNE Y ESPÍRITU
miércoles, 3 de mayo de 2023
LA VIDA EN CRISTO
"La vida cristiana se presenta claramente en el Nuevo Testamento, de forma primordial, como una participación en la vida de Cristo. Somos llamados a «morir con Él», «muriendo al pecado», para poder «resucitar con Él». La vida en Cristo no comienza, pues, con la muerte biológica sino que, por el contrario, comienza ahora con una muerte del yo, con una conversión, una metánoia, en la que «nos revestimos con la mente de Cristo» y vivimos a través de Cristo en el Espíritu. Así, Pablo dice que «el que está en Cristo es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo» (2 Cor 5,17).
Esta realidad se hace sacramentalmente presente a la comunidad creyente por medio del rito de iniciación del bautismo. La temprana práctica cristiana del bautismo adulto mediante la inmersión imprimía una gráfica expresión simbólica a esta participación en la muerte y resurrección de Cristo. Los escritos de los Padres hablan de las aguas del bautismo como de un útero y de una tumba. La persona que está siendo bautizada se sumerge en el agua al igual que Cristo descendió al interior de la tierra en la muerte. Emerger del agua representa a Cristo resucitando en gloria, habiendo salido victorioso sobre la muerte. En el bautismo, el Espíritu, a Quien damos entrada a través de la fe, incorpora al cristiano a la vida de Cristo. La vida de Cristo pasa a ser nuestra propia vida y así podemos decir con Pablo, «para mí, vivir es Cristo».
Con todo, la vida diaria y nuestra oración rápidamente nos muestran que nuestra vida en Cristo es una vida en proceso. Cristo es la puerta que lleva a la vida, pero somos nosotros quienes hemos de atravesar ese umbral siendo partícipes de su muerte para compartir su vida. Eso exige una lucha diaria, que con frecuencia es ardua, y cargar con nuestra cruz que es, sobre todo, nuestra propia rebeldía contra Dios, de muy hondo arraigo, y de la que se deriva nuestra tendencia a la muerte. Esta tendencia hacia el pecado y la muerte es en sí un misterio. Es la oscuridad que ha sido redimida por Cristo pero que constantemente y con esfuerzo tenemos que exponer a su mirada sanadora. Es el pecado. Es lo que Merton llama el falso yo".
James Finley
El Palacio del Vacío de Thomas Merton
martes, 28 de diciembre de 2021
UNA DISTANCIA AL SERVICIO DE LA UNIÓN
martes, 30 de noviembre de 2021
VIGILANTE CONTRA EL FUEGO
Vigilante contra el fuego, epílogo de EL SIGNO DE JONÁS (4 de julio de1952), es una meditación, un poema en prosa en el que Merton, vigilante nocturno, recorre los edificios del monasterio y, de paso, rememora su vida como monje. Cada parada es un recordatorio de lo que ha sido y una llamada a la oración. Los recuerdos y las descripciones se alternan con las oraciones mientras hace su camino de la celda a la cocina, a la sala, a las calderas, a la zona de los novicios de coro. Siguiendo a través de la hospedería, la biblioteca, el dormitorio y la enfermería, Merton asciende a la cima del campanario de la iglesia, "la cima de esta ciudad religiosa".
Merton reza: "A Ti, que duermes en mi pecho, no se te encuentra con palabras sino en el brotar de la vida dentro de la vida y de la sabiduría dentro de la sabiduría. Se te encuentra en la comunión: Tú en mí y yo en Ti; y Tú en ellos y ellos en mí".
Y Dios le alienta, diciendo: "Siempre he envuelto a Jonás con mi misericordia. ¿Me has visto, Jonás, hijo mío? Misericordia dentro de la misericordia dentro de la misericordia".
Tomado de: DICCIONARIO DE THOMAS MERTON
Ser parte de todo...
-Thomas Merton-
Santidad es descubrir quién soy...
“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).
LA DANZA GENERAL.
Thomas Merton.
ORACIÓN DE CONFIANZA...
“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros
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