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miércoles, 15 de octubre de 2025

EL MUNDO, A LAS PUERTAS DE GETSEMANÍ

"El «mundo» con sus divertidos pantalones, que ni siquiera sé cómo los llaman, con sus sandalias, sus gafas de sol, sus abultados culos, sus vientres, sus nervios (también mis nervios y mi vientre), su cabello, sus dientes. Su charla. No tengo palabras para el mundo. No comprendo el miedo que le tengo, que incluye una cierta fascinación y una sensación de mareo en la boca del estómago, teniendo en cuenta que yo mismo formo también parte de él. El olor de sus lociones está presente ya en el ala de nuestro monasterio correspondiente a la fachada y en nuestros oficios. Los pequeños trozos de papel impreso que nosotros enviamos fuera son respuestas a sus taimadas insinuaciones de complicidad. No me preocupa lo que dice Bruno James, porque yo debo escribir sobre todo esto, aunque no tal vez con el empaque de un predicador o de un profeta. Escribir acerca del mareo que me produce la peste, la muerte bronceada. Para empezar, debo reunir todas las palabras que no conozco: los nombres de plásticos, las drogas, los aceites, los lubricantes que hacen que el mundo huela así y se mueva de este modo. De hecho, personalmente me siento como un niño que vive en un burdel (o en la casa de al lado) e intuye qué es lo que está pasando, siente lo que pasa como si todo el lugar estuviera impregnado de una maliciosa diversión por la que hay que pagar. A fin de cuentas, el sexo es lo que se ha extraviado tal vez en todo, pero también eso es la tentación: que yo condescienda con mi propia manera de ser al elevar un coro de exacerbadas protestas".

Thomas Merton
Diarios, julio de 1961

lunes, 12 de mayo de 2025

ESPERO QUE SEA EL AMANECER...

"¿Me pregunta si estoy cansado? Claro. Quizá no tan cansado como usted, pero cansado del mismo modo, de las mismas cosas. En el cansancio se combina el hecho de que uno se siente tentado a pensar que no tiene derecho a cansarse de las acciones y afirmaciones de mucha buena gente sincera que también está cansada de alguna otra cosa que les resulta odiosa. Somos como una partida de borrachos al final de una larga reunión estúpida que se desploman sobre los muebles en la penumbra del amanecer. Espero que sea el amanecer".

Thomas Merton, A Catherine de Hueck Herty

Semillas de destrucción

miércoles, 16 de abril de 2025

¿QUÉ PASA CON LA CONVERSIÓN DE LOS BUENOS?

"El genio religioso de la Reforma protestante, según lo veo yo, reside en su lucha con el problema de la justificación en toda su hondura. La gran cuestión cristiana es la conversión del hombre y su restauración a la gracia de Dios en Cristo. Y esa cuestión, en su forma más sencilla, es la de la conversión a Cristo de los malos y de los pecadores. Pero el protestantismo volvió a plantear esa cuestión en su forma más radical: ¿y qué pasa con la conversión, mucho más difícil y problemática, de los piadosos y los buenos? Es relativamente fácil convertir al pecador, pero los buenos muchas veces son del todo inconvertibles, sencillamente porque no ven ninguna necesidad de conversión".

Thomas Merton, Conjeturas...

JUEVES SANTO: ¿DEJAR LA ORDEN?

"El Jueves Santo por la tarde, después de la misa y comunión vespertinas, estaba yo en el jardín del noviciado mirando los cielos grises y los cerros, cuando llegó detrás de mí el postulante colombiano y me dijo en español que sin duda la vista ofrecía inspiración poética, a lo cual asentí de buena gana. Hablamos un poco de climas, terremotos y demás, y de los «terribles despeñaderos» junto a ciertas carreteras de Colombia. (He oído hablar de ellos, por ejemplo, en Caldas. Se asoma uno al cañón y ve los restos de coches y camiones a un par de centenares de metros abajo). 

Luego, un momento después, dijo: «¿Por qué no se va de aquí, padre Merton, a Sudamérica, para empezar una orden monástica completamente nueva, que atraiga más a los hombres de los tiempos modernos?». No le pude decir cuánto me gustaría probarlo, ni qué imposible sería hacer tal intento sin dejar la Orden, y qué imposible me sería intentar dejar la Orden".

Thomas Merton
Conjeturas de un espectador culpable

miércoles, 5 de marzo de 2025

COMIENZA EL AYUNO CUARESMAL

“Aun los momentos mas oscuros de la liturgia están llenos de gozo, y el Miércoles de Ceniza, el comienzo del ayuno cuaresmal, es un día de felicidad, una fiesta cristiana. No puede ser de otro modo, ya que forma parte del gran ciclo pascual.

El Misterio Pascual es, sobre todo, el misterio de la vida, en que la Iglesia, celebrando la muerte y resurrección de Cristo, entra en el Reino de la Vida que ha establecido de una vez para todas con Su victoria definitiva sobre el pecado y la muerte. Hemos de recordar el significado original de la Cuaresma, como el ver sacrum, la sagrada primavera de la Iglesia en que los catecúmenos se preparaban para su bautismo, y los penitentes públicos se disponían con sus penitencias para ser devueltos a la vida sacramental en comunión con el resto de la Iglesia. La Cuaresma, pues, no es tanto una época de castigo cuanto de curación. Hay alegría en el saludable ayuno y en la abstinencia del cristiano que come y bebe menos, para que su ánimo este más claro y receptivo para asimilar el sagrado alimento de la palabra de Dios, que la Iglesia entera anuncia y medita en la liturgia de cada día a lo largo de Cuaresma. Toda la vida y la enseñanza de Cristo pasan ante nosotros, y la Cuaresma es una época de especial reflexión y oración, un retiro de cuarenta días en que cada cristiano, en la medida de que sea capaz, trata de seguir a Cristo al desierto mediante la oración y el ayuno”.

(Tomas Merton, Tiempos de Celebración)

martes, 17 de diciembre de 2024

PERSEGUIR UNA SANTIDAD AJENA

"La perfección no es algo que puedas adquirir como un sombrero: entrando en una tienda, probando varios y saliendo diez minutos más tarde con uno que ajuste bien en la cabeza. Sin embargo, hay personas que entran en un monasterio con esta idea. Están ansiosos por probarse el primer sistema disponible y pasar el resto de su vida con esa cosa en la cabeza. 

Devoran libros de piedad indistintamente, sin pararse a considerar cuánto de lo que leen conviene, o puede aplicarse, a su propia vida. Su principal preocupación es adquirir tantas muestras externas como sea posible y decorar su persona con los rasgos que tan rápidamente han llegado a asociar a la perfección. Y se pasean con ropa cortada a la medida de otras personas y situaciones

Si hacen esta tarea esmeradamente, es fácil que sus disfraces espirituales sean muy admirados. Como los artistas de éxito, se vuelven comerciales. Tras esto, no hay mucha esperanza para ellos. Son buena gente, sí; pero están fuera de su sitio y se desperdiciará gran parte de su bienintencionada energía. Han llegado a estar satisfechos con su propia marca de santidad y con la perfección que tejieron para sí con los hilos de su propia imaginación

Y Dios mismo, que deseaba crear su especial perfección y su gozo, habrá de aguardar a que pasen por un laborioso purgatorio antes de poder hacerlo finalmente".

Thomas Merton
Semillas de contemplación

EL SECRETO DE MI IDENTIDAD ESTÁ EN DIOS

"El secreto de mi identidad está oculto en el amor y misericordia de Dios. Pero todo lo que hay en Dios es realmente idéntico a Él mismo; pues Su infinita simplicidad no admite división ni distinción. No puedo, pues, esperar encontrarme a mí mismo en ningún sitio distinto de Él. 

En último término, el único modo como puedo ser yo mismo es identificándome con Aquel en quien está oculta la razón y consumación de mi existencia. 

Así, pues, sólo hay un problema del que toda mi existencia, paz y felicidad dependen: descubrirme descubriendo a Dios. Si Lo encuentro, me encontraré, y si encuentro mi verdadero yo, Lo encontraré a Él. 

Pero, aunque esto parece sencillo, es en realidad inmensamente difícil. De hecho, si estoy abandonado a mí mismo, será absolutamente imposible. Pues, aunque algo puedo conocer de la existencia y naturaleza de Dios por medio de mi razón, no hay modo racional y humano de alcanzar ese contacto, esa posesión de Él que será el descubrimiento de quien es Él realmente y de Aquel en quien yo soy. 

Es esto algo que ningún hombre puede lograr solo. 
Ni pueden todos los hombres y todas las cosas creadas ayudarlo en esta obra. 
El único que puede enseñarme a hallar a Dios es Dios, Él mismo, Él solo".

Thomas Merton
Semillas de contemplación

lunes, 9 de diciembre de 2024

LA ÚLTIMA ETAPA DEL VIAJE A GETSEMANÍ

 

"Bajé al andén de la estación de Louisville, y salí a las calles con un sentimiento de triunfo, rememorando la vez que antes había venido por aquí, la Pascua anterior. Era tan feliz y estaba tan eufórico que no miraba adónde iba y entré en la sala de espera equivocada, cuyas sombras, llenas de hombres negros, se mostraba algo tirantes de resentimiento. Salí apresurado, con excusas. 

 El autobús de Bardstown estaba casi lleno; encontré un asiento algo destrozado y emprendimos la marcha hacia el campo invernal, la última etapa de mi viaje por el desierto.

 

Cuando finalmente me apeé en Bardstown, me halle al otro lado del camino, frente a un puesto de gasolina. La calle estaba vacía, como si todos estuvieran durmiendo. Pero enseguida vi a un hombre en el puesto de gasolina. Me acerqué y pregunté dónde podría encontrar a alguien que me condujera a Getsemaní. Al momento se puso el sombrero, puso en marcha su coche y abandonamos la ciudad por un camino recto, a través de un terreno llano de campos vacíos. No era el paisaje de Getsemaní. No pude orientarme hasta que aparecieron unas colinas bajas, melladas y boscosas, a la izquierda del camino, y dimos una vuelta que nos llevó a un terreno ondulante y arbolado.

 Entonces vi aquel alto capitel familiar.

 Toqué la campanilla de la puerta. Sonó una nota apagada, sorda, dentro del patio vacío. El conductor subió a su coche y partió. Nadie venía. Pude oír a alguien que se movía dentro de la casa. No llamé de nuevo. Enseguida se abrió la ventana y el hermano Matthew asomó entre los barrotes, con sus ojos claros y barba grisácea.

-¡Hola, hermano!- dijo. Me reconoció, miró la maleta y agregó-: ¿Esta vez ha venido para quedarse?

-¡Sí, hermano, si usted quiere rezar por mí! -dije.

 El hermano asintió con la cabeza y levantó su mano para cerrar la ventana.

 -Eso es lo que he hecho -dijo-, rezar por usted".


Thomas Merton

La montaña de los siete círculos

EN EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO

"Al fin, voy a poder estar en el lugar donde perteneceré por entero a Dios y a nadie más por debajo de Él, como un escritor dotado de estatuto jurídico. Supongo, pues, que habrá algunos problemas con el tema de la escritura y que en adelante no tendré muchos problemas con todo lo demás. Harlem no es para mí. Ni tampoco un colegio. Ni Nueva York. 

Probablemente salga para Kentucky el día de Santa Lucía (próximo sábado). Iré bien acompañado de oraciones. No tengo palabras para expresar las cosas que tendría que decir sobre este asunto, como no sean palabras propias del lenguaje del amor: Él me enseñará allí a utilizar ese lenguaje como un niño y un santo. Mientras tanto, no puedo hablar de Él, que es lo único que me interesa como tema de conversación. 

Mientras yo cante en la gran iglesia, en Él estarán también Lax, Gibney, Seymour, Slate, Rice, Gerdy, Knight, Huttlinger y Van Doren y la Baronesa y Mary Jerdo y mi hermano y mi tío y mi tía y mi padre y mi madre, ya fallecidos, y Bramachari y todo el cuerpo místico de Cristo, todos y cada uno: Roger, Gil, toda la gente, Jinny, Lilly. Toda la gente. Los vivos y los muertos. Todos los días, todos los tiempos, todas las edades, todos los mundos, todos los misterios, todos los milagros...

Thomas Merton
Carta a Robert Lax

sábado, 30 de noviembre de 2024

EMPEZANDO A COMPRENDER

"Antes de hacer mi profesión solemne, y cuando empezaba mi retiro, me planteé por un momento si los votos conllevaban alguna condición propia. Si estaba llamado a ser un contemplativo y no me ayudaban a serlo, sino que acaso me lo impedirían, ¿entonces qué? 

Pero tuve que dejar esas disquisiciones antes de que pudiera siquiera empezar a rezar. 

Hice, pues, mis votos a su debido tiempo y vi que ya no estaba seguro de lo que significaba ser un contemplativo, o lo que era la vocación contemplativa, o cuál era mi vocación y cuál era nuestra vocación cisterciense. En realidad, no podía estar seguro de si sabía o comprendía mucho de nada, excepto que creía que Tú deseabas que yo emitiera aquellos votos concretos en este monasterio particular, precisamente en ese día por razones mejor conocidas por Ti; y que lo que yo tenía que hacer después de eso era seguir con los demás y hacer lo que me dijeran. Así empezarían a aclararse las cosas. 

Aquella mañana, cuando tenía mi rostro sobre el suelo en medio de la iglesia, con el padre abad rezando por mí, empecé a reír, con mi boca en el polvo, porque sin saber cómo ni por qué había hecho realmente la cosa justa y hasta una cosa asombrosa. Pero lo asombroso no era mi obra, sino la obra que Tú realizaste en mí

Han pasado los meses, y Tú me has dado la paz, y estoy empezando a entender de qué se trata. Estoy empezando a comprender".

Thomas Merton
La montaña de los siete círculos

miércoles, 27 de noviembre de 2024

ESPERANDO EN CRISTO

"Contemplando el crucifijo en la blanca pared de Santa Ana, me sobrecogió el tomar conciencia de que soy sacerdote, un don que se me ha dado para que pueda conocer algo del significado de la Cruz, y de que Santa Ana es una parte especial de mi vocación sacerdotal: el silencio, los bosques, la luz del sol, las sombras, el cuadro que representa a Jesús, Nuestra Señora del Cobre, y los angelotes del paraíso de Fra Angélico. Aquí soy un sacerdote y tengo todo el mundo por parroquia. ¿O es que pensar todo esto constituye una tentación? Tal vez no sea necesario recordar la fecundidad apostólica de este silencio. Lo único que yo necesito es ser nada y esperar la revelación de Cristo: estar en paz, ser pobre y silencioso en un mundo en el que también actúa el misterio de la iniquidad y en el que, por otra parte, no habrá ya ninguna otra revelación. No, en Santa Ana hay una paz tan grande que con toda seguridad representa el corazón de un gran combate espiritual que se está librando en silencio. Y yo, que me siento aquí y oro y pienso y vivo –no soy nada– y no necesito saber qué es lo que me tiene reservado el futuro. Solo necesito esperar en Cristo para oír el profundo sonido de la gran campana que ahora empieza a sonar y me envía sus sagrados repiques a través de los pequeños cedros. 

Esta es la continuación de mi misa. Esta es todavía mi eucaristía, mi acción de gracias a lo largo de todo el día, mi trabajo, mi liturgia, mi espera de la revelación perfecta de Cristo".

Thomas Merton, Diarios
(17 de febrero de 1953)

miércoles, 21 de agosto de 2024

PROFUNDIZAR EN LA VIDA QUE YA POSEEMOS

 

"Señor, una vez más, no dudo de mi llamada a la santidad, aunque no soy fiel. No dudo de que Tu voluntad cumplirá Tu voluntad en mí a pesar de mi cobardía y mi falta de esfuerzo, a pesar de todas mis prevaricaciones inconscientes e incluso conscientes. Tú eres Dios y Tú has destruido mis pecados en la Cruz antes de que fueran cometidos. Apártame del pecado una vez más, apártame incluso del pecado material, hazme evitar incluso las imperfecciones, aunque con mucha frecuencia ni siquiera las percibo.

 Nuestra gloria y nuestra esperanza es que somos el cuerpo de Cristo. Cristo nos ama y nos desposa como Su propia carne. ¿No nos basta? Pero no lo creemos realmente. ¡No! Estemos contentos, estemos contentos. Somos el Cuerpo de Cristo. Le hemos encontrado, Él nos ha encontrado. Estamos en Él, Él está en nosotros. No hay más que buscar excepto la profundización de esta vida que ya poseemos. Estemos contentos".

Thomas Merton, Diarios

(20 de agosto 1956)

martes, 20 de agosto de 2024

UN SILENCIO QUE SEA COMUNIÓN

"Qué desastre edificar la vida contemplativa sobre la negación de la comunicación... Ésta es la razón de que haya tanto ruido en un monasterio trapense. Parloteo y algarabía infernales, continuo rugido de maquinaria, estrépito de objetos que caen de las manos de aturrullados contemplativos; todo ello atestigua que odiamos el silencio con todas nuestras fuerzas, porque, debido a nuestra errónea motivación para buscarlo, está destrozando nuestra vida. Sin embargo, sigue en pie el hecho de que el silencio es nuestra vida, pero un silencio que sea comunión y mejor comunicación que las palabras. ¡Ojalá alguien pudiera decirnos cómo encontrarlo!

(Thomas Merton, Diarios, agosto 1956)

lunes, 19 de agosto de 2024

LAS PROMESAS DE DIOS SON ABSOLUTAS

"No es que las personas sean conscientemente malas. Tal vez respondan hasta un cierto nivel, pero no hasta el final. Las Escrituras nos enseñan las cosas básicas, lo que Dios piensa sobre los seres humanos. Debemos tener presente que nadie puede hacer bien todas las cosas. Somos todos pecadores. Dios nos habla y nosotros no escuchamos. Por otra parte, la misericordia de Dios es constante. No podemos pasarla por alto. Las promesas de Dios son absolutas. Ser cristiano no significa «estar del lado bueno». Un cristiano no siempre sabe dónde está la justicia, no siempre ve todas las cosas claras. Pero el cristiano es consciente de que, mientras que en el ser humano hay falsía e infidelidad, en la misericordia de Dios hay siempre una absoluta fidelidad. Así pues, no rechacemos a nadie, pero procuremos, sí, disociarnos de todo cuanto pueda perjudicar o dañar a otras personas. Todo cristiano debe defender la verdad de que la misericordia de Dios es infinita. Dios nunca escatima su misericordia. Este es un mundo en el que un número incontable de seres humanos viven desesperados. Es entre ellos donde la presencia de Dios es realmente necesaria. Nuestro testimonio cristiano de la misericordia de Dios no es creíble para muchos porque no es lo bastante profundo. Es por eso por lo que nosotros tenemos que dar testimonio de la palabra de Dios. De ello depende la renovación de toda la Iglesia. Y no tan solo en términos ideológicos. Necesitamos cavar más hondo y ayudar realmente a aquellos que viven en situaciones angustiosas, acosados por tribulaciones".

Thomas Merton
Los manantiales de la contemplación

miércoles, 14 de agosto de 2024

TODOS TENEMOS UNA VOCACIÓN

"Todos tenemos una vocación, todos somos llamados por Dios a compartir Su vida y Su Reino; cada uno es llamado a un lugar especial en el Reino. Si encontramos ese lugar somos felices. Si no lo encontramos, nunca podremos ser completamente felices. Para cada uno de nosotros sólo hay una cosa necesaria: cumplir nuestro destino según la voluntad de Dios, ser lo que Dios quiere que seamos

Nuestra vocación no es un enigma de la Esfinge, que se haya de resolver por conjeturas so pena de perecer. Algunos encuentran que, a la postre, han hecho muchas conjeturas erróneas y que su vocación paradójicamente es la de ir por la vida actuando de manera equivocada. Les ocupa largo tiempo averiguar que así son más felices.

En todo caso, no debemos imaginarnos que sólo se descubre este destino mediante un juego al escondite con la Divina Providencia,
En todo caso, nuestro destino es obra de dos voluntades, no de una sola. No es un hado inmutable, impuesto a nosotros sin elección nuestra por una divinidad sin corazón.

Nuestra vocación no es una lotería sobrenatural, sino la interacción de dos voluntades y, por consiguiente, de dos amores".

Thomas Merton, Los hombres no son islas

miércoles, 22 de mayo de 2024

ZAMBULLIRNOS EN NUESTRO PROPIO VACÍO

"El tramo final en el camino hacia la santidad en Cristo consiste, pues, en abandonarse por entero, confiada y gozosamente, a la aparente locura de la cruz. "La palabra de la cruz es necedad para los que están en vías de perdición; pero para los que están en vías de salvación -para nosotros- es fuerza de Dios" (1 Corintios 1,18). Esta locura, la necedad de renunciar a toda preocupación por nosotros mismos tanto en el orden material como en el espiritual, para poder confiarnos a Cristo, equivale a una especie de muerte de nuestro yo temporal. Es un acto de total abandono, pero es también un salto definitivo hacia el gozo. 


La capacidad de realizar este acto, de abandonarnos, de zambullirnos en nuestro propio vacío y encontrar allí la libertad de Cristo en toda su plenitud, es algo inasequible a todos nuestros esfuerzos y planes meramente humanos. No podemos lograrlo relajándonos ni esforzándonos, pensando o dejando de pensar, actuando o dejando de actuar. La única respuesta es una fe perfecta, una esperanza exultante, transformada por un amor absolutamente espiritual a Cristo que es puro don suyo, pero que nosotros podemos disponernos a recibirlo con fortaleza, humildad, paciencia y, sobre todo, con simple fidelidad a su voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida ordinaria". 

Thomas Merton
 Vida y santidad

ESTAMOS SIEMPRE VIAJANDO

Thomas Merton fue, durante toda su vida, un viajero, un peregrino del Espíritu, siempre en camino: 

"En cierto sentido, estamos siempre viajando, y viajando como si no supiéramos adonde vamos. En otro sentido, ya hemos llegado. No podemos llegar a la perfecta posesión de Dios en esta vida, y por eso estamos siempre viajando y en tinieblas. Pero ya lo poseemos por la gracia, y por eso, en este sentido, ya hemos llegado y habitamos en la luz. ¡Pero cuan lejos tengo que ir para encontrarte a Ti, en quien ya he llegado!". 

La montaña de los siete círculos, p. 419 

 (Diálogos con el Silencio, p. 13).

miércoles, 21 de febrero de 2024

OBEDIENCIA RELIGIOSA: LO QUE SÍ Y LO QUE NO

"El propósito de la obediencia religiosa no es mantener la rutina y la disciplina en el seno de una institución. Es inculcarnos la obediencia al Espíritu Santo, hacernos capaces de obedecer al Espíritu. No implica una subordinación de por vida a la autoridad. Nosotros mismos hemos desvirtuado la idea de obediencia porque siempre la hemos visto en el contexto de la autoridad, o de la institución. En este contexto tiene alguna validez, pero se la ha llevado demasiado lejos. También se ha asociado la obediencia con una suerte de alienación, la noción de que debemos, lisa y llanamente, obedecer y de que eso es lo único que cuenta. 

La obediencia tiene por finalidad flexibilizar a una persona, liberarla del apego a su voluntad propia. Pero no hay que suponer que es sometiéndose a la autoridad como uno se convierte en santo. Si dejas que la autoridad quiebre tu voluntad, puedes convertirte en un bicho raro o en un robot. El sentimiento de autarquía es un problema y tenemos que renunciar a él, de eso no cabe duda. En la muerte y la resurrección de Cristo hay una verdad absolutamente válida e inmutable: el hecho de que tenemos que morir a nuestra propia voluntad, pero no de la forma en que esa muerte ha sido presentada, como una especie de sadismo jurídico e incluso a veces sistemático. Si un superior sabía que no te gustaba hacer una cosa, era esa cosa la que tenías que hacer. Hasta podía haber en ello cierta complacencia morbosa. Esas prácticas eran perniciosas y a causa de ellas la obediencia religiosa ha caído en descrédito. 

La obediencia religiosa es importante porque libera
. Cuando libera, cumple su función. Libera si el Espíritu nos libera. Así pues, es posible ser libre, inclusive cuando hay abuso, si uno ve las cosas correctamente. Pero ahora, a partir del Concilio, es preciso modificar la situación. Hay ocasiones en las que uno no puede permanecer absolutamente pasivo ante la autoridad, situaciones en las que uno debe respetuosamente explicar las razones por las que no está dispuesto a obedecer. Y ver qué dice entonces la autoridad. En otras palabras, poner el problema sobre la mesa y discutirlo."

Thomas Merton
Los manantiales de la contemplación

MÍSTICA DEL TRABAJO

 

"Si uno se lleva bien con su trabajo y lo hace con tranquilidad, está orando todo el tiempo. Es importante recuperar este equilibrio, y comprender que el trabajo realizado como es debido no impide orar. El trabajo hecho como es debido es oración. Como es debido: lo cual no quiere decir que tengas que regodearte con él, ni que debas empeñarte en hacerlo a la perfección; es hacerlo como instrumento de Dios. Hay en esta actitud un sustrato de profundo misticismo. No es una mística. Es misticismo, una forma de estar unido a Dios." 

Thomas Merton

viernes, 9 de febrero de 2024

SOBRE EL AYUNO DE CUARESMA

“No es que el alimento sea un mal, ni que las satisfacciones naturales sean algo que Dios nos concede de mala gana, prefiriendo privarnos de ellas cuando puede. Ayunar es bueno porque el mismo alimento es bueno. Pero las cosas buenas de este mundo tienen eso, que son buenas en su momento y no fuera de él. El alimento es bueno, pero comer constantemente es malo, y en realidad ni siquiera es agradable. El hombre que se atiborra de alimento y de bebida disfruta con su hartura mucho menos que quien ayuna con su frugal colación.

Aun el ayuno mismo, en moderación y conforme a la voluntad de Dios, es cosa agradable. Hay saludables goces naturales en la contención de sí mismo: goces del espíritu, que comparte su ligereza aun con la carne. Feliz el hombre cuya carne no carga a su espíritu sino que sólo se apoya ligeramente en su brazo como graciosa compañera.

Por eso hay sabiduría en ayunar. La cabeza clara y el andar ligero de quien no come en exceso le permiten ver su camino y caminar por la vida con una alegría más sabia. Incluso hay una profunda justicia natural en este ayuno en primavera.

Estas razones son verdaderas en lo que pueden valer, pero no son por sí mismas una explicación suficiente del ayuno cuaresmal. Ayunar no es meramente una disciplina natural y ética para el cristiano. Es cierto que San Pablo evoca la comparación clásica del atleta que se entrena, pero el propósito del ayuno cristiano no es sencillamente tonificar su sistema, quitarse grasas inútiles y poner en forma el cuerpo, igual que el alma, para la Pascua. El significado religioso de la Cuaresma llega más hondo que eso. Nuestro ayuno ha de verse en el contexto de la vida y la muerte, y San Pablo puso en claro que él sometía al cuerpo a sujeción no sólo por el bien del alma, sino para que el hombre entero no fuese arrojado fuera.

Dicho de otro modo, el ayuno cristiano es algo esencialmente diferente de una disciplina filosófica y ética para el bien del ánimo. Tiene parte en la obra de la salvación, y por tanto en el misterio pascual. El cristiano debe negarse a sí mismo, sea con el ayuno o de algún otro modo, para poner en claro su participación en el misterio de nuestra sepultura con Cristo para resucitar con Él a una nueva vida. Eso no puede ser meramente cuestión de actos interiores y buenas intenciones. No se entiende que haya de ser algo puramente mental y subjetivo. Por eso el ayuno le está propuesto al cristiano por una larga tradición y por la Biblia misma, como un modo concreto de expresar la negación de sí mismo imitando a Cristo y participando de sus misterios.

Es cierto que la actual disciplina de la Iglesia, por serias razones, ha aliviado la obligación de ayunar, y en algunos países, la ha suprimido del todo. Pero, ciertamente, el cristianismo debería desear, si es capaz de ello, participar en esa antigua observancia cuaresmal, tan necesaria para una autentica comprensión del significado del Misterio Pascual”.

Thomas Merton 
Tiempos de Celebración
(Pág. 127-128)

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

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