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viernes, 1 de diciembre de 2023

CRISTO, JUEZ Y SALVADOR

“La existencia cristiana, ante todo, está construida sobre un fundamento común: Jesucristo. Este es el fundamento que resiste. Si hemos permanecido fieles sobre este fundamento y hemos construido sobre él nuestra vida, sabemos que este fundamento no se nos puede quitar ni siquiera en la muerte”.

“Algunos teólogos recientes piensan que el fuego que arde y que a la vez salva, es Cristo mismo, el Juez y Salvador. El encuentro con él es el acto decisivo del Juicio. Ante su mirada toda falsedad se deshace. Es el encuentro con Él lo que, quemándonos, nos transforma y nos libera para llegar a ser verdaderamente nosotros mismos. En ese momento, todo lo que se ha construido durante la vida puede manifestarse como paja seca, vacua fanfarronería y derrumbarse. Pero en el dolor de este encuentro, en el cual lo impuro y malsano de nuestro ser se nos presenta con toda claridad, está la salvación. Su mirada, el toque de su corazón, nos cura a través de una transformación, ciertamente dolorosa, “como a través del fuego”. Pero es un dolor bienaventurado, en el cual el poder santo de su amor nos penetra como una llama, permitiéndonos ser por fin totalmente nosotros mismos y, con ello, totalmente de Dios”.


“Nuestro modo de vivir no es irrelevante, pero nuestra inmundicia no nos ensucia eternamente, al menos si permanecemos orientados hacia Cristo, hacia la verdad y el amor. A fin de cuentas, esta suciedad ya ha sido quemada en la Pasión de Cristo. En el momento del Juicio experimentamos y acogemos este predominio de su amor sobre todo el mal en el mundo y en nosotros. El dolor del amor se convierte en nuestra salvación y nuestra alegría”. (47)

El Juicio de Dios es esperanza, tanto porque es justicia, como porque es gracia. Si fuera solamente gracia que convierte en irrelevante todo lo que es terrenal, Dios seguiría debiéndonos aún la respuesta a la pregunta sobre la justicia, una pregunta decisiva para nosotros ante la historia y ante Dios mismo. Si fuera pura justicia, podría ser al final sólo un motivo de temor para todos nosotros. La encarnación de Dios en Cristo ha unido uno con otra –juicio y gracia- de tal modo que la justicia se establece con firmeza: todos nosotros esperamos nuestra salvación “con temor y temblor”. No obstante, la gracia nos permite a todos esperar y encaminarnos llenos de confianza al encuentro con el Juez, que conocemos como nuestro “abogado”, parakletos”. (47)

Encíclica “Spe Salvi”, de Benedicto XVI, sobre la esperanza cristiana.

UNA ESPERANZA DE VICTORIA

 

"La certidumbre de la esperanza cristiana está más allá de la pasión y más allá del conocimiento. Por tanto a veces hemos de esperar que nuestra esperanza entre en conflicto con la tiniebla, la desesperación y la ignorancia. Por tanto, también debemos recordar que el optimismo cristiano no es una perpetua sensación de euforia, un consuelo indefectible en cuya presencia no es posible que exista angustia ni tragedia. No hemos de empeñarnos en mantener un clima de optimismo meramente eliminando las realidades trágicas. El optimismo cristiano reside en una esperanza de victoria que trasciende a toda tragedia: una victoria en que pasamos más allá de la tragedia con Cristo crucificado y resucitado.  

 Es importante recordar la profunda seriedad, a veces angustiada, del Adviento, cuando las embusteras celebraciones de nuestra cultura mercantil armonizan tan fácilmente con nuestra tendencia a considerar la Navidad, conscientemente o no, como un regreso a nuestra inocencia y a nuestra infancia. El Adviento debería recordarnos que el "Rey que ha de venir" es algo más que un encantador niñito sonriendo (o si se prefiere una espiritualidad dolorosa, llorando) en las pajas. Cierto que no hay nada malo en los tradicionales gozos familiares de la Navidad, ni tenemos que avergonzarnos de seguirlos hallando capaces de aguardarlos sin demasiada ambivalencia. Después de todo, eso, por sí mismo, no es poca fiesta. 

 Pero la Iglesia, al prepararnos para el nacimiento de un "gran profeta", un Salvador y un Rey de Paz, piensa en algo más que en un júbilo estacional. El misterio del Adviento enfoca la luz de la fe sobre el significado mismo de la vida, de la historia, del hombre, del mundo y de nuestro propio ser. En el Adviento celebramos la venida y aun la presencia de Cristo en nuestro mundo...".

Thomas Merton, Tiempos de celebración

jueves, 30 de noviembre de 2023

LLEGÓ EL ADVIENTO...

"La liturgia es la gran escuela de vida cristiana y la fuerza transformadora que vuelve a dar forma a nuestras vidas y a nuestros caracteres en la semejanza de Cristo... 
La liturgia hace que el mismo paso del tiempo santifique nuestras vidas... 
Cada nueva fiesta nos llama la atención hacia la gran verdad de Su presencia en medio de nosotros..." 

Thomas Merton
Tiempos de celebración

martes, 21 de noviembre de 2023

UNA IGLESIA NUEVA

"Quizá haya llegado el momento de despedirnos de una iglesia clerical. Posiblemente estemos ante una nueva época de la historia de la Iglesia muy diferente, en la que volvamos a ver una cristiandad semejante a aquel grano de mostaza, que ya está surgiendo en grupos pequeños, aparentemente poco significativos, pero que gastan su vida en luchar intensamente contra el Mal, y en tratar de devolver el Bien al mundo; están dando entrada a Dios en el mundo... Probablemente no habrá conversiones en masa al cristianismo, no se darán cambios que pudieran ser considerados ejemplares para la historia, pero existe una presencia nueva y muy fuerte de la fe, que da aliento a los hombres. Ahora hay más dinamismo, más alegría. Hay una presencia nueva de la fe llena de significado para el mundo"

 (Cardenal Joseph Ratzinger, La sal de la tierra. Una conversación con Peter Seewald).

EL SÍMBOLO NOS REMITE A LA VERDAD COMPLETA

"La Biblia, aunque Palabra de Dios, es hija de su tiempo. Refleja, por tanto, las concepciones propias de la época en que se escribe. Por desgracia, con frecuencia se hace una lectura literal, que no tiene en cuenta los condicionantes propios del texto, o moralizadora, convirtiendo la Escritura, antes que nada, en código de comportamiento. Cuando avanzamos en una lectura simbólica, la descubrimos como un caudal de sabiduría. En una tradición más bien dogmática, los creyentes suelen desconfiar del simbolismo, pensando que de ese modo se quiere escamotear la realidad, en el sentido de que «simbólico» sería lo contrario a «real». Sin embargo no es así. Si vamos a la etimología, descubrimos que es precisamente lo simbólico lo que nos remite a la verdad completa que, de otro modo, se nos escapa. Por eso precisamente el mensaje religioso no puede prescindir nunca del símbolo, porque en otro lenguaje no podría expresar todo su contenido."

(Enrique Martínez Lozano, Nuestra cara oculta)

SER DESCUBIERTOS POR ÉL

 

"Nuestro descubrimiento de Dios es, en cierto modo, ser descubiertos por Él. No podemos ir a buscar a Dios en el cielo, porque nos resulta imposible saber dónde está o qué es el cielo. Él baja del cielo y nos encuentra. Nos ve desde el fondo de Su infinita realidad que está en todas partes y su mirada nos da un nuevo ser y una nueva mente en la que también nosotros lo descubrimos

Conocemos a Dios solo en la medida en que somos conocidos por Él y nuestra contemplación de Él es una participación en la contemplación de Sí mismo

Nos hacemos contemplativos cuando Dios se descubre a Sí mismo en nosotros. En ese momento se abre el punto de nuestro contacto con él, atravesamos el centro de nuestra nada y entramos en la realidad infinita donde despertamos como nuestro verdadero yo".

Thomas Merton

Semillas de contemplación

lunes, 13 de noviembre de 2023

DESPERTAR EL YO INTERIOR

 "Ha quedado claro que no existe ninguna técnica especial para descubrir y despertar al yo interior porque éste es, sobre todo, una espontaneidad que no es nada si no es libre. Es por tanto inútil intentar definir primero el yo interior e inferir luego de sus propiedades esenciales algún medio adecuado e infalible para controlarlo, como si la esencia pudiera darnos alguna pista de aquello que es vulnerable en él, de algo que nos sirva para dominarlo.  Semejante idea significaría comprender de una forma totalmente errónea la realidad existencial de la que se está hablando. 

El yo interior no forma parte de nuestro ser, no es como el motor de un coche, sino que es nuestra realidad sustancial entera, al nivel más elevado, personal y existencial que puede darse. Es como la vida y es la vida: es nuestra vida espiritual cuando rebosa de vida. Es la vida que sustenta y mueve todo cuanto hay en nosotros. Se encuentra en nuestro interior, por todas partes y más allá de cuanto somos. Y si se le despierta, comunica una nueva vida a la inteligencia en la que vive, de tal guisa que se convierte en una viva consciencia de sí mismo: y esta consciencia no es algo que tenemos, sino más bien algo que somos. Es una nueva e indefinible cualidad de nuestro ser vivo".

Thomas Merton

La Experiencia interior

viernes, 10 de noviembre de 2023

EUCARISTÍA

"No soy capaz de leer nada, excepto a san Juan de la Cruz. He abierto su Llama de amor viva por el verso que dice: «Rompe la tela de este dulce encuentro». ¡El sacerdocio como un encuentro de la sustancia de mi alma con el Dios vivo! No lo comprendo todavía. Acaso lo comprenda mejor el jueves. De todos, ésta será mi oración: que la cortina se descorra cada vez más, para que disminuya la servidumbre de los deseos que gravitan sobre mi vida, para que quede liberado y me acerque más al Señor en todas las misas que celebre. Que cada misa ilumine la oscuridad y sea un paso más hacia el cielo y la visión. Que cada misa sea un enriquecimiento y una liberación para mi alma y para todas aquellas que, en los designios de Nuestra Señora, dependan de esas misas para llegar a la santidad y a la contemplación, para encontrar la libertad y la alegría".

Thomas Merton 
El signo de Jonás
(23 de mayo de 1949)

CRISTO EN LA RAÍZ

En “Enraizados en Jesucristo. Ensayo de eclesiología radical”, de Daniel Izuzquiza, sj (San Terrae, 2008), al hablar del Cuerpo de Cristo, encarnado, pone cuatro modelos: 

Teresa de Calcuta (cuerpo roto, los pobres), Carlos de Foucault (cuerpo silencioso, los olvidados, los que están lejos), Pierre Teilhard de Chardin (cuerpo cósmico, la creación toda) y Óscar Arnulfo Romero (cuerpo transfigurado). 

Cristo como verdadero y único Señor de mi vida, de la Iglesia, de la historia y de la sociedad. “Creo que los cristianos no podemos dar por supuesta una afirmación tan impresionante y que constituye el armazón central de mi experiencia espiritual, de mi reflexión teológica y de mi propuesta política. Una y otra vez, necesitamos volver al encuentro personal con la Raíz que nos hace vivir. Así, enraizados en Él, afianzamos nuestra fe en el señorío de Cristo sobre toda la realidad y ganamos en libertad frente a tantos poderes que pretenden dominar el mundo” (Dimensión política de la experiencia mística del cristiano).

“Afirmar el señorío absoluto de Jesucristo podría llevar a lecturas teocráticas o imposiciones particularistas, si olvidamos el recordatorio permanente de la misma entraña de Jesús: la cercanía a los pobres, el servicio radical, la fraternidad-filiación universal, la humildad que nos humaniza”.

La identidad cristiana es, por definición, abierta, plural, católica”.

La liturgia, lejos de ser una evasión intimista, desempeña un papel esencial… en la medida en que plasma el carácter místico-político de la comunidad cristiana, y encarna la alternativa a la lógica instrumental que domina nuestro mundo” (Alegría, gratuidad).

Eucaristizar el mundo”: entender y transformar toda la realidad desde las categorías eucarísticas. Celebración cotidiana de la eucaristía como espacio del encuentro radical con el Señor y de la transformación radical del mundo. 

Cuatro acciones: tomar, bendecir, partir y repartir.

(Recomiendo la lectura íntegra del libro)

domingo, 5 de noviembre de 2023

EL SÍMBOLO RELIGIOSO: LUGAR DE PRESENCIA Y ENCUENTRO CON EL MISTERIO

"Todo encuentro entre el hombre y la divinidad acaece por medio de símbolos
. El símbolo no es otra cosa que una realidad sensible a través de la cual acaece la hierofanía, es decir, la manifestación y la revelación de lo Sagrado, su comunicación y su presencia viva, así como el encuentro y la comunión del hombre con la divinidad. El símbolo, pues, es mediación de una presencia recíproca, de un encuentro interpersonal entre Dios y el hombre. 

Por su carácter de mediación, el símbolo entraña de por sí una estructura dialéctica: es revelación en velación, presencia que acaece en el marco de la ausencia, manifestación del Misterio a la vez que ocultamiento. Es en el terreno del símbolo religioso primordial donde hunde sus raíces últimas el sacramento cristiano. Son innumerables las cosas que pueden convertirse en lugar de manifestación y de presencia del Misterio: el árbol o la montaña, los fenómenos de la naturaleza o los cuerpos astrales e incluso determinadas funciones biológicas o ciertos órganos del cuerpo humano. Según Mircea Eliade, resulta imposible catalogar el vasto mundo de los símbolos, porque su amplitud es tal que coincide de hecho con la infinita gama de los seres de la creación'. 

El símbolo religioso general entraña no sólo una comunión entre la divinidad y el hombre, sino además cierta comunión interhumana, y por ello implica una dimensión social. El mismo verbo griego syn-ballein, que está a la raíz del sustantivo symbolon encierra la idea de reunir o conjugar (en el sentido del coniungere latino), de confluir aproximando o «arrojando» a un ser hacia otro. El símbolo implica de por sí una dimensión dialogal, de relación e intercomunión personal, por lo que se convierte en vínculo de comunión y en generador de comunidad. Por eso, la religión es de ordinario un fenómeno social, comunitario, tendente a aglutinar a los hombres en grupos que de por sí no tendrían por qué ser cerrados frente a otros grupos. Dado que el hombre es ser simbólico por su propia naturaleza, los símbolos primordiales (que son aquellos que pertenecen no tanto al ámbito de las cosas cuanto a la dimensión corporal del propio ser humano, como el gesto o el lenguaje) son en su esencia comunes a todas las razas y culturas, por lo que el símbolo tiende en principio hacia el universalismo, a la comunión universal

Por otra parte, el mundo de los símbolos adquiere también vigencia y significación concretas en el contexto previo de una comunidad humana y de una tradición anterior que dan primacía a determinados símbolos frente a otros, otorgándoles su sentido y valor específicos. Así es la comunidad la que acepta o rechaza un conjunto determinado de símbolos como más eficaz expresión del Misterio (de manera semejante a la selección que acaece en el lenguaje). El símbolo, pues, a la vez que generador de comunidad o comunión, es asimismo —en su determinación concreta— generado por la comunidad humana. No obstante, a pesar de ese trasfondo comunitario, siempre inherente al símbolo religioso, se puede afirmar que en el ámbito general de las religiones predomina el símbolo-cosa: la hierofanía o la presencia del Misterio acaece a través de la mediación de las cosas de la naturaleza".

La comunidad es el símbolo religioso primordial en el Antiguo Testamento; el símbolo fundamental en el cristianismo es la Iglesia como sacramento

Manuel Gesteira Garza
La Eucaristía, misterio de comunión
Sígueme, 1999

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

AMIGOS DE THOMAS MERTON.

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.