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sábado, 10 de julio de 2021

UNA VIDA SENCILLA Y LIBRE

"El evangelio es anunciado por aquellos que saben vivir con sencillez. Hombres y mujeres libres que conocen el gozo de caminar por la vida sin sentirse esclavos de las cosas. No son los poderosos, los financieros, los tecnócratas, los grandes estrategas de la política los que van a construir un mundo más humano.

Nuestra sociedad necesita descubrir que hay que volver a una vida sencilla y sobria. No basta con aumentar la producción y alcanzar un mayor nivel de vida. No es suficiente ganar siempre más, comprar más y más cosas, disfrutar de mayor bienestar.

Esta sociedad necesita como nunca el impacto de hombres y mujeres que sepan vivir con pocas cosas. Creyentes capaces de mostrar que la felicidad no está en acumular bienes. Seguidores de Jesús que nos recuerden que no somos ricos cuando poseemos muchas cosas, sino cuando sabemos disfrutarlas con sencillez y compartirlas con generosidad. Quienes viven una vida sencilla y una solidaridad generosa son los que mejor predican hoy la conversión que más necesita nuestra sociedad".

José Antonio Pagola

martes, 6 de julio de 2021

EL ARDUO TRABAJO DE COMPRENDER

"La vida es, o debería ser, solamente una lucha por buscar la verdad; pero lo que buscamos es realmente la verdad que ya poseemos. La verdad es mía en la realidad de la vida tal como se me da para que la viva: pero tomar la vida sin pensarlo, pasivamente, tal como viene, es renunciar a la lucha y a la purificación que son necesarias. No se puede sencillamente abrir los los ojos y ver. El trabajo de comprender implica no sólo dialéctica sino un largo esfuerzo de aceptación, obediencia, libertad y amor".


Thomas Merton, Conjeturas...

viernes, 2 de julio de 2021

AMANECIENDO...

"El amanecer es un acontecimiento que despierta solemne música en las profundidades de la naturaleza del hombre, como si todo nuestro ser hubiera de atemperarse al cosmos y alabar a Dios por el nuevo día, alabarle en nombre de todas las criaturas que ha habido y habrá. Miro el sol naciente y siento que ahora cae sobre mí la responsabilidad de ver lo que han visto todos mis antepasados, en la Edad de Piedra y aun antes, alabando a Dios antes que yo. Le alabaran o no por sí mismos, entonces, ahora han de alabarle en mí. Cuando sale el sol, cada uno de nosotros es incitado por los vivos y los muertos a alabar a Dios".

Thomas Merton

martes, 29 de junio de 2021

ESCRIBIENDO POEMAS...

 

"A principios de 1944, cuando me acercaba al tiempo de mi profesión simple, escribí un poema a santa Inés en su fiesta de enero, y cuando lo terminé tuve el sentimiento de que ya no me preocupaba si nunca más escribía otro poema. A finales de año, cuando se imprimió Treinta poemas, también sentía lo mismo. Luego vino de nuevo Lax otra Navidad y me dijo que debía escribir más poemas. No lo discutí. Pero en mi corazón no creía que fuera la voluntad de Dios. Dom Vital, mi confesor, no lo creía tampoco. Después, un día -la fiesta de la conversión de san Pablo, en 1945-, fui a ver al padre abad para pedirle orientación y, sin pensar en el asunto, ni mencionarlo, de pronto me dijo: Siga escribiendo poemas".

Thomas Merton, La montaña de los siete círculos

domingo, 27 de junio de 2021

RELATIVIZAR LA IGLESIA ANTE EL REINO DE DIOS

"Una vez en Tübingen, durante una homilía, oí una deliciosa variante de la conocida frase de Jesús en el Sermón de la Montaña: "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás -aun la Iglesia- se os dará por añadidura". Cierto, ¡la Iglesia no es más que una añadidura al Reino de Dios! Allí donde nos preocupemos por el triunfo de la paz y de la justicia, por vivir de mil maneras la voluntad de Dios, aun entre los pobres, aun al margen de las instituciones eclesiásticas, ahí comienza a crecer la Iglesia, ahí se reúne el Pueblo de Dios, a menudo muy pequeño y desapercibido, pero lleno de vida y esperanza. Algo ha de repercutir esto en la Iglesia universal y quién sabe si a la larga irá obrando algún cambio aun en sus estructuras más rígidas. Cuanto más logremos dar un valor relativo a la Iglesia, comparada con el Reino de Dios, tanto más nos liberaremos de una fijación, estrecha de miras, en los problemas intraeclesiales".

Medard Kehl
"La Iglesia en tierra extraña"
Selecciones de teología # 133 (1995)

A TI TE LO DIGO: LEVÁNTATE...

El dilema en tiempos de Jesús no estaba en creer o no creer, sino en lo que "creer en Dios" significaba. Saduceos, fariseos y esenios tenían su propia comprensión de Dios: cultual, legal, elitista... Jesús propone otra cosa, y habla de Dios como Padre de todos, cercano, compasivo, que acoge a todos los que la misma religión había apartado. 
  
FE
es atreverse a ir más allá de una tradición o de una costumbre, de una norma o una ley, más allá de cualquier prejuicio, para poner la vida en juego, para tener más vida, Vida plena. Es lo que hizo Abraham, y tantos profetas; lo que hicieron los primeros discípulos; lo que hace Jairo y el leproso y la hemorroisa; lo que hizo Pablo. Lo que nos enseñó Jesús. Es no tener miedo a ponerte en camino, a quedarte fuera, a ser mal mirado, a compartir la impureza del otro, o parecer diferente, si con ello defiendes el valor y la dignidad de todo ser humano, hija o hijo de Dios, por encima de cualquier otra cosa. Por encima de la política, de las tradiciones, de la religión, de los prejuicios sociales. A cada ser humano le dice Jesús, hoy y siempre: A ti te digo, levántate...

Ante el dilema religioso de su tiempo, que aparece a lo largo de toda la Escritura: ¿pureza legal o justicia? Jesús opta siempre por la segunda: busca, llama, toca, habla, con enfermos, endemoniados, pobres, extranjeros, mujeres, marginados, prostitutas y corruptos. Ellos no cabían en la religión tradicional; eran considerados impuros, y eran apartados, tanto de la práctica religiosa como de la vida social. Pero Jesús no teme acercarse a ellos: no teme mancharse, compartir su impureza, si es para comunicarles el amor infinito, gratuito e incondicional de su Padre, Dios

Y no sólo el accionar de Jesús es lo significativo; también ellos toman iniciativa: se arriesgan, escuchan, aceptan, se acercan, lo tocan, van más allá de la ley, de lo permitido, de lo que está bien visto. A veces la “religión” convertida en norma social, funciona como muro que impide el encuentro de muchos con el Dios vivo, de los enfermos y marginados, con Aquel que los llama y los ama desde siempre. El Dios que se manifiesta en Jesús, como fuente de vida y de abundancia compartidas.

¿Hemos conocido también nosotros a ese Dios? ¿Es de ese Dios, el de Jesús, del que damos testimonio con nuestra fe y con nuestra vida?

Fray Manuel de Jesús, ocd.

viernes, 25 de junio de 2021

LOS PILARES DE LA ORACIÓN CONTEMPLATIVA

 

Hablando a un grupo de religiosas contemplativas en diciembre de 1967, Thomas Merton decía: Tenemos que enfocar la oración en forma inmanente.Dios no es un Objeto... Dios es el Sujeto, el más profundo "Yo". Él es la razón de la subsistencia de mi ser personal.

Cuando en la misma conferencia le preguntaron: "¿En qué forma podemos ayudar mejor a las personas a lograr la unión con Dios?", Merton respondió muy claramente. Tenemos que decirles que ya están unidas con Dios. La oración contemplativa no es otra cosa sino darse cuenta de lo que existe. Dice Merton: "Tenemos que amar a Dios como a nuestro otro "yo", es decir, como a nuestro yo más verdadero y profundo".

 El conocer a Dios como el origen de todo lo que existe y a la oración contemplativa como el hacernos conscientes de la realidad que ya existe, son los dos pilares sobre los cuales podemos construir la "espiritualidad contemplativa"

William H. Shannon

Silencio en llamas

lunes, 21 de junio de 2021

EL DIOS IMAGINADO (2): FANÁTICOS versus PROFETAS

Para el psicoanálisis, la clave para comprender la estructura psíquica latente del fanatismo religioso es el narcisismo. El fanático devora la divinidad, pretende englutirla en el seno de su propio ser. Una estructura problemática en la naturaleza de su yo le empuja a ello. 

En efecto, es muy difícil que nuestro yo se constituya a partir de una experiencia previa de fragmentación. Desde ella no es posible organizar las vivencias que se suceden en el organismo. Sólo mediante las experiencias positivas de gratificación simbiótica proporcionadas por la figura materna se hace posible la emergencia de un yo cohesivo e integrado

Ha de existir, pues, una experiencia suficiente por la que el bebé se sienta acogido, acariciado y protegido por la figura materna. Sólo así surge el sentimiento de unidad psicofísica que, como segunda piel, protege el conjunto de las experiencias previamente desintegradas, y resulta posible discriminar entre el mundo interior y el exterior y entrar en una relación con ellos que no sea experimentada como amenazadora. Cuando esto no sucede, el mundo interno se experimenta como deteriorado y el externo se manifiesta como sumamente peligroso. Se trata de un narcisismo patológico que, en lugar de posibilitar el acceso a la alteridad, lo bloquea. Cuando se produce una carencia materna y, por tanto, una alteración narcisista en las bases de la personalidad, el propio yo se ve obligado a experimentarse a sí mismo como "objeto/self " omnipotente y necesitado de admiración. Es el intento de recomponer una organización yoica herida. 

Las estructuras mentales y afectivas experimentan entonces una urgencia de integración. A falta de una unificación interior armoniosa, surgirá una compulsión integradora que generará fácilmente posiciones integristas. A nivel de pensamiento, el fundamentalismo contaría aquí con un soporte esencial. Pero, cuando las condiciones son particularmente traumáticas, la herida abierta empuja a buscar una integración artificial también en el ámbito de la acción. La carencia de "piel psíquica" se intenta compensar con una "piel muscular", hecha de movimiento y acción. El "otro" supone una amenaza de muerte para el propio yo débil y fragmentado. La alteridad tiene que ser repelida y, si es posible, anulada. 

Desde la urgencia de su yo fragmentado, el fanático experimenta la imperiosa necesidad de constituirse en un todo compacto. La alteridad - el tú libre y no manipulable - constituye una amenaza para su pretensión de totalidad. Su violencia se desata en el intento de conjurar el peligro. Por eso el fanático devora a la divinidad: en su condición de sagrado y total, el objeto religioso es englutido por él y confundido con su propio yo

Dentro de esta dinámica, el dogma, la creencia, forma el núcleo que hay que salvaguardar como objeto fetiche sobre el que el integrista, el fundamentalista o el fanático proyecta la seguridad y la integración de su propio yo amenazado. Las tres figuras viven el problema de la verdad como una cuestión que afecta a sus propios fundamentos. Pero la verdad deja de ser algo a lo que referirse para convertirse en algo que se identifica con su mismo ser. Es una verdad "cosa", vivenciada como prolongación del propio yo. La realidad ha de someterse a su imperio. Especialmente desde esta referencia a la verdad religiosa, el fanático se convierte en una grotesca caricatura del profeta

El profeta no se expresa en su nombre, sino en nombre de Otro que le interpela a él tanto como al pueblo al que se dirige. El profeta sabe que Dios le precede. Por eso vive atento a su Palabra. Una Palabra que viene por sorpresa. Y por ello produce tanto alegría como terror y deseo de huir (Jr 20,7-9.14-20). Es la Palabra del Otro. Una Palabra que puede entrañar una amenaza para la propia seguridad y estabilidad personal, porque a veces produce una distorsión en la vida de quien la oye (Am 7,14ss; Ex 24,1524). 

El profeta es esencialmente un transmisor de la Palabra que viene del Otro: es portavoz, no voz de Dios. No habla nada de su propia cosecha. Acepta su diferencia con Dios y no se identifica nunca con la totalidad que él representa. Porque no es el todo, es capaz de reconocer la alteridad sin sentirse amenazado. Por eso, al proclamar la verdad, no lo hace con la violencia típica del fanático. Como él, también el profeta es un hombre público. Ni se retira del mundo ni se encierra en el Templo. Su oído está atento a Dios, su mirada a la realidad que le circunda. Se dirige a las calles y plazas. Es allí donde la verdad que ha oído del Otro debe ser proclamada, porque es allí donde tiene una función transformadora. Cierto que, a veces, como hace Amós, el profeta proclama una ruptura total con las estructuras vigentes. Su profecía adquiere entonces visos de violencia. Pero, a diferencia de lo que ocurre en el fanatismo, esa violencia aspira a una transformación salutífera de la realidad. Si hay que talar el árbol, habrá que dejar un tocón, de donde brotará una nueva fronda. Y por eso el profeta (rara vez lo hace el fanático) proclama también la esperanza. 

Profetas y fanáticos se presentan, pues, como dos modos de articularse la relación con el objeto mental Dios
. Uno, como mediación de una verdad cuya proclamación es generadora de vida, y otro, como identificación con una verdad que se impone de modo totalitario y violento. Ambas figuraciones religiosas puntean la historia de las religiones. La del cristianismo contemporáneo también. Oscar Romero y Lefèbvre podrían representar los polos de una amplia gama que incluiría personas y grupos: desde el talante profético que marca a muchas comunidades populares latinoamericanas a las tendencias más o menos integristas de otros grupos nacidos en la vieja Europa.

CARLOS DOMÍNGUEZ MORANO
El Dios imaginado
(Selecciones de teología # 137, 1996)

domingo, 20 de junio de 2021

THOMAS MERTON Y TERESA DE JESÚS

Existen unos rasgos similares en las personalidades de Teresa de Jesús y Thomas Merton que dan pie a similitudes y coincidencias que van más allá de lo anecdótico y que marcan sus vidas y las llevan por unos derroteros que ellos jamás pudieron prever iban a configurar el desarrollo de su conversión a Dios y a la vida consagrada. 

1. Don de escribir y capacidad de manifestar. Tanto Teresa de Jesús como Thomas Merton recibieron el don de la escritura y la capacidad de relatar y manifestar sus experiencias. Es también cierto que a lo largo de su vida los cultivaron con pasión y disfrutaron haciéndolo, hasta que se trasformaron en ellos en una vocación más dentro de la primera y original de entregarse a Dios. En el caso de la monja carmelita y del monje cisterciense nos encontramos ante dos escritores extraordinarios, cuya maestría en el escribir y relatar va unida a un proceso vital y personal que les acompaña siempre, hasta transformarse en algo espontáneo y hasta necesario para ellos.

 2. Capacidad de introspección y sentido de la realidad. Una y otro, llegado el momento, sienten la necesidad de escribir su autobiografía. En realidad, tan pronto se encuentra con Dios, Teresa corre a reunirse con sus monjas para contárselo. “Y como prueba de ello ahí está el Libro de la vida, que es sin duda uno de los libros más extraordinarios, inclasificables y deleitosos que se han escrito en nuestra lengua… una Sherezade celeste es lo que Santa Teresa soñaba ser”. Cuando Thomas Merton se decide a escribir La montaña de los siete círculos solo tiene en mente algo muy claro: el libro es “un himno de fe positiva cantado en medio de una tormenta de un mundo sin sentido que busca sentido a las cosas, un libro que puede ser leído por hombres de cualquier creencia o por los que no tengan ninguna”. Las dos autobiografías son obras apasionadas. 

3. La contemplación se desborda en compasión por el mundo. Ambos son contemplativos “institucionalmente”, aunque pertenecen a dos órdenes religiosas cuyo programa contemplativo es diferente en metodología espiritual y prácticas ascéticas diarias. Ambos descubren y reconocen, tras un doloroso proceso de búsqueda y conversión, su vocación al silencio, a la oración continua, a la contemplación. Teresa encuentra todo eso “en el seno de la Iglesia” (no puede vivir sin sentirse dentro del misterio de la comunión de los santos), y Thomas Merton halla su “revelación” y epifanía vocacional en la esquina de la calle Cuarta con Walnut. Ambos viven sobrecogidos por el misterio de ser hombres e hijos de Dios

4. La búsqueda espiritual y el desarrollo místico requiere etapas. Para Thomas Merton el itinerario espiritual y su trabajo se centra en la “búsqueda del verdadero yo” en Dios. Para Teresa en la búsqueda “de la morada interior donde el yo vive con Dios”.

Francisco R. de Pascual

domingo, 13 de junio de 2021

EL DIOS IMAGINADO

"Acaso no exista un objeto mental de magnitud equivalente a la de la imagen de Dios. Ninguna otra representación psíquica posee un referente tan ilimitado en su extensión ni entraña las dimensiones de absolutez e infinitud que atribuimos a la divinidad. A esto se añade la carga afectiva que generalmente implica. La magnitud psíquica Dios cobra, pues, un potencial extremadamente significativo. Como totalidad, viene a responder a las exigencias más primitivas del psiquismo humano y a las valencias más intensas de su mundo afectivo. No en vano, en su negativa de aceptar cualquier tipo de limitación, sitúa a menudo el loco a la divinidad en el centro de sus alucinaciones y delirios. 

Por la misma razón, la religión ha dispuesto siempre en su favor de un capital psíquico que le distingue del resto de las instituciones culturales. Las alianzas, rivalidades, complicidades y luchas marcan las relaciones de la religión con el resto de las instituciones socioculturales, las cuales se han visto involucradas en complejas conexiones con una institución que, como ninguna otra, muestra emblemáticamente el sello de la totalidad y, desde ahí, manifiesta su enorme poder de fascinación

La psicología contemporánea ha puesto de manifiesto que el Dios imaginado hunde sus raíces en las estructuras más primitivas del psiquismo y se configura así como una fuerza capaz de impulsar el desarrollo y la maduración de la persona y también de potenciar las fuerzas más destructivas del individuo y de la colectividad. Francisco de Asís y Savonarola, Juan de la Cruz y Miguel de Molinos, Oscar Romero y el imán Jomeini se pronunciaron todos en el nombre de Dios. 

Profetas, místicos y oferentes contaron siempre con sus terribles parodias (fanáticos, alumbrados y sacrificadores). Y, sin embargo, fue el mismo objeto mental - el Dios imaginado - el que impulsó a unos y otros en las distintas articulaciones de su experiencia religiosa".

Carlos Domínguez Morano
Selecciones de teología
(1996, volumen  137)

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

AMIGOS DE THOMAS MERTON.

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.