Seguidores

sábado, 14 de abril de 2007

Qué es la Eucaristía?. Henri Nouwen.


Hace unos meses pude disfrutar de la lectura de un libro de Henri Nouwen titulado: “Con el corazón en ascuas. Meditaciones sobre la vida eucarística”. En ese momento tome algunas notas de la lectura que quiero compartir acá, porque creo pueden ayudarnos a renovar nuestro amor a la Eucaristía.

Celebramos la Eucaristía cada día o participamos de ella con frecuencia, pero preguntémonos: ¿Qué es la Eucaristía? ¿Es algo más que una hermosa ceremonia, un rito consolador o una cómoda rutina? ¿Proporciona la Eucaristía esa vida que tiene poder para vencer la muerte? Todas estas preguntas son muy reales y siento una constante necesidad de responderlas. Y naturalmente que lo hemos hecho, pero las respuestas necesitan ser constantemente actualizadas en un mundo que cambia. El acontecimiento eucarístico revela las más profundas experiencias humanas, como son la tristeza, la atención a los demás, la invitación, la intimidad y el compromiso. Resume la vida que estamos llamados a vivir en el nombre de Dios. Sólo cuando reconocemos la riquísima red de conexiones entre la Eucaristía y nuestra vida en el mundo, puede aquella ser “mundana” y nuestra vida “eucarística”. Los cinco aspectos principales de la celebración eucarística aparecen destacados en un conocido relato evangélico: el de los discípulos de Emaús. Ahí se nos habla de pérdida, presencia, invitación, comunión y misión. Todos ellos constituyen en su conjunto una dinámica: la que consiste en pasar del resentimiento a la gratitud, es decir, de un corazón endurecido a un corazón agradecido. Así, la Eucaristía expresa esta dinámica espiritual y la vida eucarística nos invita a experimentarla y afirmarla en cada instante de nuestra existencia diaria; porque lo que celebramos y lo que estamos llamados a vivir son, en esencia, la misma cosa.
Así, el relato evangélico y la Eucaristía comparten el mismo esquema, a saber:
1- Lamentar la pérdida: “Señor, ten piedad”.
2- Discernir la Presencia: “! Es Palabra de Dios!”
3- Invitar al Desconocido: “Yo creo”.
4- Entrar en comunión: “Tomad y comed”.
5- Partir en misión: “Vayan y prediquen”.

La palabra Eucaristía significa literalmente “acción de gracias”. Una vida eucarística necesita ser vivida con agradecimiento. El agradecimiento necesita ser descubierto y vivido con gran finura interior. Y es que nuestras pérdidas, nuestras experiencias de rechazo y abandono y nuestros muchos momentos de desilusión no dejan de arrastrarnos a la ira, la amargura y el resentimiento. Jesús nos dio la Eucaristía para que pudiéramos optar por el agradecimiento. Esta es una opción que nosotros mismos debemos tomar y que nadie puede tomar por nosotros. En la Eucaristía nos invita a mirar nuestra vida de un modo totalmente nuevo, desde arriba, donde Dios nos ofrece su gloria. Por ella nuestras pequeñas vidas se hacen grandes, y ello forma parte del misterioso trabajo de salvación de Dios. (Continuará…)

Los diarios de Thomas Merton (3).


Aquí seguimos reproduciendo y comentando brevemente un artículo sobre los diarios de Thomas Merton (ver entradas anteriores sobre el tema); se trata de descubrir una senda espiritual en los escritos más personales de Merton, y al mismo tiempo encontrar luz para nuestro propio camino. Leamos:

“Merton se convirtió en monje escribiendo acerca del proceso de convertirse en monje. La forma de su particular vocación monástica se le reveló en sucesivas experiencias que, aunque para sus lectores pudieran resultar paradójicas, presentaban para él una misteriosa claridad. Escribió acerca del silencio para convertirse en un ser silencioso. Escribió acerca de su condición de perdido para que Dios lo encontrara rápidamente. Se ocultó a sí mismo del mundo mostrándose plenamente a él.
Escribir acerca de la misericordia de Dios era haber sido congregado por la misericordia de Dios A medida que las palabras de Merton se hacían cada vez más agradecidas, lo que de alguna manera era vil en él se convertía en valioso, lo que era pobre se hacía infinito, su fragilidad humana se convertía en poder. La misericordia incesantemente renovada de Dios hacia él a lo largo de su vida es el código que nos permite entrever el núcleo del misterio encerrado en la obsesión de Merton por escribir diarios: “Pendiente como estoy de la misericordia de Dios, me alegro de cualquier acontecimiento que se produce” (29 de noviembre de 1952).

Más adelante apuntan: “En su deseo de dominarlo todo escribiendo acerca de ello, Merton tomó conciencia de que Dios era quien lo estaba dominando a él. Nunca perdió de vista la realidad de sus pecados, pero confió a pesar de todo en la promesa del perdón divino. Incluso en las noches más sombrías, cuando su boca enmudecía y su corazón parecía petrificado, sus oídos seguían atentos en la oscuridad a la voz del Señor, que le dirigía palabras de bienvenida”.

Y luego, casi al final: “Su escritura actúa frente a los lectores como una ventana y a la vez como un espejo. En los diarios de Merton los lectores vislumbran en parte sus propias “posibilidades infinitas” de “contemplación y oración”. A medida que Merton lucha con las contradicciones de su vida, los lectores se autoexaminan en el espejo de su arte autobiográfico. Oyendo la voz literaria de Merton, se despierta en los lectores la atracción por la escucha de la voz silenciosa y tranquila que resuena en su propio interior, una voz que anhela encarnarse en algún gesto externo totalmente espontáneo y personal”.

Especialmente este último párrafo describe con mucha claridad el efecto que ejerce en sus lectores la obra de Merton; en mi caso, ha sido siempre un estímulo para mis propias búsquedas espirituales, para la meditación y la oración, y sus intuiciones han guiado mis pies en el sendero del evangelio. Uno quiere tener siempre la sabiduría y la libertad que ve en sus maestros, y de alguna manera he convertido también yo la lectura asidua de lo que Merton escribió en una verdadera disciplina espiritual.

viernes, 13 de abril de 2007

Simplicidad e integridad al escribir. Thomas Merton.


"Me parece que el hecho de escribir, lejos de constituir un obstáculo para la perfección espiritual en mi propia vida, se ha convertido en una de las condiciones de las que dependerá mi perfección. Si he de ser un santo – y eso y no otra cosa es precisamente lo que debo pensar y desear- parece que he de conseguirlo escribiendo libros en un monasterio trapense. Si he de ser un santo, no debo limitarme a ser un monje, que es lo que todos los monjes deben hacer para convertirse en santos, sino que además he de poner por escrito aquello en lo que me he convertido. Puede parecer sencillo, pero no es una vocación precisamente fácil.
Ser un monje tan bueno como me sea posible y continuar siendo yo mismo y escribir sobre todo eso. Poner por escrito todo lo referente a mi vida, en semejante situación, con la mayor simplicidad e integridad, sin enmascarar cosa alguna, sin confundir las cuestiones: esta tarea es muy dura porque yo estoy envuelto en ilusiones y apegos. También estas cosas tienen que quedar reflejadas en mis escritos. Pero sin exageración, ni repetición, ni énfasis inútil. No necesito golpearme el pecho ni lamentarme ante los ojos de nadie que no seas Tú, oh Dios, que ves las profundidades de mi fatuidad. Ser sincero sin resultar pesado. Es una especie de crucifixión. Sin duda no muy dramática o penosa. Pero esto requiere tanta sinceridad que supera mi naturaleza. De un modo u otro tiene que venirnos del Espíritu Santo.
Uno de los resultados de todo esto podría ser una transparencia completa y santa: viviendo, orando y escribiendo a la luz del Espíritu Santo, perdiéndome a mí mismo enteramente al convertirme en propiedad pública de la misma manera que Jesús es propiedad pública en la misa. Este es probablemente un aspecto importante de mi sacerdocio, mi vivencia de mi propia misa: llegar a ser tan natural como una hostia en las manos de todo el mundo. Tal vez éste vaya a ser, después de todo, mi personal camino de soledad. Un camino que, pese a ser de los más extraños imaginados hasta ahora, es el escogido por la Palabra de Dios.
Y sin embargo, después de todo, esto sólo me enseña que nada vital acerca de mí mismo puede llegar nunca a ser propiedad pública".
(Thomas Merton, DIARIOS; 1 de septiembre de 1949).

jueves, 12 de abril de 2007

Los diarios de Thomas Merton (2).


Seguimos con esta mirada a los diarios que Thomas Merton dejó escritos. Siguen diciendo los autores del prólogo a la síntesis de sus DIARIOS, Patrick Hart y Jonathan Montaldo:

“Escribir un diario fue la manera que tuvo Merton de realizar la “obra del corazón” de un poeta, el “trabajo interior” de un sabio, el “trabajo de la celda” de un monje. Escribir un diario fue el canal congénito a través del cual se encarnaron y adquirieron vida propia las innumerables respuestas interiores que su espíritu ofrecía al mundo. Una vez consignadas por escrito en un papel, sus palabras formaron frases dotadas de una verdad propia.
Al escribir sus diarios Merton era consciente de practicar una disciplina espiritual: el hecho de tener que poner por escrito sus vivencias le mantenía “despierto” hasta que una determinada pauta experimental desembocaba en fugaces epifanías –“destellos de verdad, pequeños y recurrentes fogonazos de una realidad que está fuera de toda duda y se materializa de forma instantánea”- que lo empujaba más lejos en “la dirección que se le había mostrado y hacia la cual se sentía llamado” (3 de marzo de 1966).
La escritura fue la religión que comprometió a Merton con su Dios. Podría decirse que Merton alumbró a Dios en sí mismo al escribir sobre la necesidad que él mismo sentía de que Dios naciese en él”.

¿Qué efecto tiene en los lectores la obra escrita de Thomas Merton? Esta es la respuesta que dan los autores de este artículo que citamos:
´
“Los diarios de Merton animan a sus lectores a escribir en el Libro de la Vida, con la misma abundancia con que lo hizo él, reconociendo sus propios corazones tal como realmente son. Merton sabía que sus dilemas personales eran universales. Él sabía que también sus lectores anhelaban vivir sus propias vidas como “un libro en el que pudiera caber todo” para que Dios y todo el mundo lo leyera, a no ser que sus propios corazones exhibieran una muestra vergonzosa y temible de sus infinitas posibilidades.
Al escribir sus diarios Merton aprendió que en el Banquete de la Vida él comía el mismo alimento que todos los demás seres humanos. Aprendió que, como cualquier otro, también él necesitaba ocupar un lugar en torno a la mesa y recibir el sacramente de los momentos particulares de su vida”.

En fin, al lector de sus diarios, Merton se le revela en toda su humanidad y precariedad, y es por eso que la figura del monje trapense se nos hace aun más cercana y podemos identificarnos con ella.
(continuará…)

miércoles, 11 de abril de 2007

Los diarios de Thomas Merton (1).


Entre todos los escritos de Thomas Merton prefiero sus diarios, cartas y otros papeles autobiográficos, porque me acercan más al ser humano, a la persona única e irrepetible que era Merton. En general soy un entusiasta lector de este tipo de literatura, y personalmente me inspiran e iluminan para entender mi propia vida. Por otro parte, también yo llevo un diario desde muy temprana edad y aunque una buena parte ya no existe, creo que ha sido un recurso importantísimo para mi propio crecimiento, psicológico y espiritual. En la publicación en español de una síntesis de los diarios de Merton aparece un excelente prólogo firmado por dos conocedores de la obra del monje trapense. Quiero poner acá algunos pasajes de ese texto, y creo que puede valer no sólo para conocer más a Tom, sino para descubrir también nuevos caminos en la propia búsqueda de la Verdad.

“Thomas Merton empezó a llevar un diario personal desde una fecha muy temprana, concretamente desde 1931, con dieciséis años de edad. Desde niño se había familiarizado con la idea de que su vida sería de una riqueza inagotable si escribía acerca de la misma. Escribir iba a convertirle en un celebrante destacado de la creación infinita de la vida.
La escritura se convirtió en la segunda naturaleza de Thomas Merton: era su respiración profunda con la que trataba de absorberlo todo. Escribir era su manera de saborear y de ver. Un olor se convertía en perfume cuando él lo había captado en una página. “Escribir es pensar y vivir, e incluso orar”, anotó en su diario (27 de septiembre de 1958). Por medio de la escritura, “la vida misma vivía”, pensaba él (14 de abril de 1966). Se encontró para sí mismo un lugar en el que vivir dentro de un mundo escrito. Escribió con el corazón en la mano, como si el siguiente latido de su corazón dependiese de lo que él consignaba por escrito acerca del mismo.
Dotado de una amplísima imaginación, deseaba escribir un “libro” en el que cupiese todo aquello que pudiera formar parte de su vida. El sí mismo de la vida viviría por medio de él, a medida que trataba de explorar una senda a través de las innumerables cosas del mundo consignando sus nombres por escrito. La vida se recordaría a sí misma gracias a él, a medida que compilaba calendarios de los cambios que se producían en el clima interior de su corazón. Al crear en su diario un “libro de todo”, Merton fue completando su propio párrafo en la autobiografía de la Vida.” (Tomado de “Una senda a través de los diarios de Thomas Merton”. Patrick Hart y Jonathan Montaldo, prologo a DIARIOS 1939-1960. ONIRO, 2001).


Recordar pues, la utilidad de escribir cotidianamente acerca de la propia experiencia de la vida:
1- La vida se enriquece cuando la escribimos.
2- Nos ayuda a celebrar nuestra existencia.
3- Es una manera de vivir más intensamente.
4- Es una excelente manera de oración.
5- Constituye un mundo verdadero en el cual vivir.

En fin: es un modo de crear y recrear la propia vida y todo lo que nos rodea, aprendiendo de ello, sanando y descubriendo la novedad del Ser.

(Continuará…)

martes, 10 de abril de 2007

Algunas Ideas para una espiritualidad del cuerpo. (Henri Nouwen).




(Tomado de: “La Voz Interior del Amor”,
Henri Nouwen.)

1- Estás llamado a la unidad. Esa es la buena nueva de la encarnación. La Palabra se vuelve carne y, así, se crea un nuevo lugar en que pueden habitar todo lo tuyo y todo lo de Dios. Cuando hayas encontrado esa unidad, serás verdaderamente libre. (30)
2- Nunca te has sentido completamente a salvo en tu cuerpo. Cada vez más, has llegado a ver a tu cuerpo como un enemigo que hay que conquistar. Pero Dios quiere que seas amigable con tu cuerpo, de manera que pueda estar preparado para la resurrección. Cuando no eres totalmente dueño de tu cuerpo, no puedes reclamarle una vida eterna.
3- ¿Cómo hacer que tu cuerpo te pertenezca? Dejándole participar en tu deseo más profundo de recibir y ofrecer amor. Tu cuerpo necesita ser sostenido y sostener, ser tocado y tocar. Ninguna de estas necesidades es para desdeñar, negar ni reprimir.
4- Pero tienes que seguir buscando tu necesidad corporal más profunda, la necesidad de amor genuino. Cada vez que puedas ir más allá de los deseos corporales superficiales de amor, estás haciendo que tu cuerpo te vuelva a pertenecer y te estás acercando a la integración y a la unidad.
5- En Jesús, Dios se hizo cargo de la carne humana. El espíritu de Dios cubrió a María, y en ella toda enemistad entre el espíritu y el cuerpo fue superada. Así, el Espíritu de Dios se unió al espíritu del hombre, y el cuerpo humano se transformó en el templo destinado a elevarse a la intimidad de Dios a través de la resurrección. A todo cuerpo humano se le ha dado una nueva esperanza, la de pertenecer eternamente al Dios que lo creó. Gracias a la encarnación, puedes hacer que tu cuerpo te vuelva a pertenecer (33).


Sigo leyendo a Nouwen: “Ni un cuerpo represivo ni un cuerpo permisivo, sino verdaderamente encarnacional” (44). Una nueva espiritualidad en la que el cuerpo ocupe un lugar esencial. “Tu cuerpo te es dado para reafirmar tu personalidad”. “Confiar en él y escuchar su lenguaje” “Tu cuerpo como una verdadera expresión de quien eres”. Y todo lo anterior entendido en la vocación única:
“Debes empezar a confiar en tu única vocación y a dejar que se arraigue y se fortalezca en ti para que puedas florecer en tu comunidad”. “Tendrás más confianza en ti y más libertad para reclamar tu lugar único en la vida como un don que Dios te dio”. “Confía en tener una vocación única que vale la pena reclamar y vivir lealmente” (44-45)

“No habrá necesidad de comparaciones. Recorrerás tu propio camino, no aislado sino con la conciencia de que no debes preocuparte si los demás están o no satisfechos”. (45)

lunes, 9 de abril de 2007

La Resurrección:unidad, intimidad e integridad.



La resurrección no es un acontecimiento post mortem sino una realidad de la vida cotidiana. Nuestra preocupación por el cuerpo nos convoca a una unidad más allá de la organización, a una intimidad más allá del erotismo y a una integridad más allá de la totalidad psicológica. Estamos convocados a sobrepasar los límites de nacionalidad, raza, sexo, edad y capacidad mental y crear una unidad de amor que permita a los más débiles de entre nosotros vivir bien. Se nos llama a abandonar la lujuria, la necesidad sexual y el deseo de unión física por una intimidad espiritual que incluye cuerpo, alma y corazón. Y se nos invita a dejar viejos modos de bienestar individual y alcanzar una nueva integración de las múltiples facetas de nuestra humanidad. Tales llamadas son invitaciones a la resurrección. El cuidado corporal es preparación del cuerpo para la resurrección final mientras la adelantamos en nuestras vidas diarias por medio de la unidad espiritual, la intimidad y la integridad.
Somos el pueblo de la resurrección, que vivimos la vida con una gran visión que nos transforma mientras la vivimos.

En la Resurrección descubro que:
- Mi fe y mi incredulidad nunca están lejos una de la otra.
- Nadie conoce a Jesús de inmediato. Le confunden con un jardinero, un desconocido o un fantasma. Pero cuando aparece un gesto familiar sus amigos saben que está con ellos. La ausencia y la presencia se tocan.
- Las historias de Resurrección revelan la omnipresente tensión entre llegada y partida, intimidad y separación, abrazo y liberación, domesticidad y misión, presencia y ausencia. Nos enfrentamos a esta tensión todos los días. Nos pone en camino para la realización total de la promesa que se nos hizo.
- Las historias del evangelio sobre la Resurrección ahondan mi esperanza y mi fe y me dan una visión nueva de mi cuerpo, y me invitan a hacer la conexión real entre la historia de Jesús y nuestras historias.
- Nuestra vida humana es una misión para proclamar el incondicional amor de Dios en este mundo.

(Notas tomadas de: “Diario del último año de vida de Henri Nouwen”. PPC, 2002.)

domingo, 8 de abril de 2007

La Resurrección: un acontecimiento íntimo. (Henri Nouwen)


Mañana de Pascua. Una eucaristía muy simple y silenciosa alrededor de la mesa del comedor. Un grupo pequeño de amigos, contentos de estar juntos. Después del Evangelio, hablamos acerca de la Resurrección. Liz, que trabaja con mucha gente angustiada, dijo: Tenemos que seguir haciendo rodar las piedras enormes que le impiden a la gente salir de sus tumbas. Elizabeth, que vive con cuatro discapacitados en el hogar de El Arca, dijo: Después de la resurrección, Jesús tomó nuevamente el desayuno con sus amigos y les mostró la importancia de las cosas pequeñas y comunes de la vida. Alguien que se pregunta si puede ser llamada a ir a Honduras a trabajar allí con la comunidad, dijo: Es tan reconfortable saber que las heridas de Jesús permanecieron visibles en su cuerpo resucitado. Nuestras heridas no son quitadas sino que se transforman en fuentes de esperanza para otros.
A medida que todos hablaban me sentí muy cerca del acontecimiento de la Pascua. No era un acontecimiento espectacular que fuerza a la gente a creer. Más bien, era un acontecimiento espectacular para los amigos de Jesús, para aquellos que lo habían conocido, escuchado y creído en él. Era muy íntimo: una palabra aquí, un gesto allí, una toma de conciencia gradual de que algo nuevo estaba naciendo, pequeño, casi inadvertido, pero con la potencia de cambiar la faz de la tierra. María Magdalena escuchó su nombre. Juan y Pedro vieron la tumba vacía. Los amigos de Jesús sintieron que su corazón ardía en encuentros que tienen su expresión más acabada en las extraordinarias palabras: ¡Ha resucitado! Todo estaba igual que antes, mientras todo había cambiado.
Nosotros, sentados en círculo alrededor de la mesa, con un poco de pan y un poco de vino, hablando suavemente acerca de la forma en que lo reconocíamos en nuestras vidas, sabíamos, en lo profundo de nuestro corazón, que también para nosotros todo había cambiado mientras todo seguía igual. Nuestras luchas no han terminado. En la mañana de Pascua, todavía podemos sentir el dolor del mundo, de nuestras familias y amigos, de nuestros propios corazones. Todavía está allí, y estará allí por largo tiempo. Sin embargo, todo es diferente porque hemos encontrado a Jesús y hablado con Él.
Había una alegría simple y calma en nosotros, y una sensación muy profunda de ser amados por un amor que es más fuerte, mucho más fuerte que la muerte.
(Camino a casa. Un viaje espiritual. Henri Nouwen, Lumen 1997).

PASCUA: La Nueva Vida. (Thomas Merton)


Para todos los amigos, lectores de este blog, una cordial y fraterna felicitación: !Cristo ha resucitado! !ALELUYA!. Que estas fiestas, celebradas con gozo, se conviertan en fuerza nueva para vivir en Cristo, sirviendo a los hermanos, y en verdad resucitados. Aquí les va un texto de Merton:


Ahora el poder de la Pascua ha irrumpido sobre nosotros con la resurrección de Cristo. Ahora encontramos en nosotros una fuerza que no es nuestra, y que se nos da libremente siempre que la necesitamos, elevándonos por encima de la ley, dándonos una nueva ley que está oculta en Cristo: la ley de su Misericordia y de su Amor hacia nosotros. Ahora ya no nos esforzamos en ser buenos porque tengamos que hacerlo, porque sea una obligación, sino porque nuestra alegría es complacer al que nos ha dado todo Su Amor: ahora nuestra vida está llena de sentido.
La Pascua es la hora de nuestra liberación. ¿De qué? Precisamente de la Cuaresma y de su dura ley, que acusa y juzga nuestra debilidad. Ya no estamos bajo la ley. ¡Estamos liberados del duro juicio!
Aquí está toda la grandeza y todo el esplendor inimaginable del misterio de Pascua; ahí está la “gracia” de Pascua, que no somos capaces de aferrar porque tenemos miedo de entender su pleno significado. Para comprender la Pascua y vivirla, debemos renunciar a nuestro temor a la novedad y a la libertad”.

(Tiempos de Celebración. Thomas Merton ).

sábado, 7 de abril de 2007

SIN OLVIDARSE DE LOS POBRES.



Las celebraciones de Semana Santa nos dejan poco tiempo para mantener al día este blog, esperemos que la próxima semana todo vuelva al ritmo normal. Mientras tanto aquí están las palabras del papa Benedicto XVI al finalizar el Vía Crucis, recordando que celebrar al Cristo supone tener presente a los que hoy en el mundo comparten su cruz. !Importante advertencia!.





Queridos hermanos y hermanas:Siguiendo a Jesús en el camino de su pasión, vemos no sólo la pasión de Jesús, sino que también vemos a todos los que sufren en el mundo. Y esta es la profunda intención de la oración del Vía Crucis: abrir nuestros corazones, ayudarnos a ver con el corazón. Los Padres de la Iglesia consideraron como el pecado más grande del mundo pagano su insensibilidad, su dureza de corazón, y les gustaba mucho la profecía del profeta Ezequiel: «quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne» (Ezequiel 36, 26). Convertirse a Cristo, hacerse cristiano, quería decir recibir un corazón de carne, un corazón sensible a la pasión y al sufrimiento de los demás. Nuestro Dios no es un Dios lejano, intocable en su beatitud. Nuestro Dios tiene un corazón, es más, tiene un corazón de carne. Se hizo carne precisamente para poder sufrir con nosotros y estar con nosotros en nuestros sufrimientos. Se hizo hombre para darnos un corazón de carne y despertar en nosotros el amor por los que sufren, por los necesitados.Recemos en estos momentos al Señor por todos los que sufren en el mundo, pidamos al Señor que nos dé realmente un corazón de carne, que nos haga mensajeros de su amor no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida. Amén

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.