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lunes, 7 de mayo de 2007

Isabel de la Trinidad.


“El Alma más débil, incluso la más culpable, es la que tiene más derecho a confiar. Ese acto de olvido personal y de abandono en los brazos de Dios glorifica y alegra más al Señor que todos esos repliegues sobre sí misma y esos exámenes de conciencia que le obligan a ponerse en contacto con sus miserias cuando tiene en el fondo de su ser un Salvador que quiere purificarla constantemente”. (Carta#228)

“Toda la naturaleza me parece estar llena de Dios. El viento que agita los altos árboles, los pajaritos que cantan, el hermoso cielo azul…todo me habla de Él. ¡Oh mamá! Necesito decirte que mi felicidad aumenta cada vez más y adquiere, como Dios, proporciones infinitas. Es una felicidad tan serena y tan dulce…Me gustaría revelarte mi secreto”. (Carta#216, a su madre)

“La vida de una Carmelita es una comunión ininterrumpida con Dios desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana. Si Él no llenase nuestras celdas y nuestros claustros, qué vacíos estarían. Pero, es a Él a quien vemos en todas las cosas, pues le llevamos dentro de nosotras mismas. Nuestra vida viene a ser un cielo anticipado”. *Carta#189).

“Se puede ser feliz en las contradicciones… Necesitamos mirar siempre al Señor. Hay que esforzarse al principio, cuando todo se subleva en nuestro interior, pero lentamente, a base de paciencia y con la ayuda del Señor, se logra triunfar”. (Carta#189)

“Vivamos muy alto, muy lejos, en Él…dentro de nosotros”. (carta#176)

NOVEDADES.


Sigo trabajando con entusiasmo en esta página dedicado fundamentalmente a comentar la obra de Thomas Merton y otros maestros espirituales, de modo particular también los maestros del Carmelo. Todavía sigo echando de menos más comentarios, pero ya van llegando; especialmente sigo esperando los de mis buenos amigos Angel, Héctor, Alexis, y también los de mis hermanos del carmelo teresiano, y los JC. En esta última semana aparecieron dos nuevas secciones: AL PASO, que me permite dejar algunas reflexiones personales con regularidad, y LA NOTICIA, donde comparto algún hecho reciente de interés y que alguna vez llevará mi propio comentario. Sigo buscando, y tratando de convertir AMIGOS DE THOMAS MERTON en un sitio de encuentro que motive la búsqueda y el crecimiento interior, donde lo espiritual sea el fundamento de una humanidad más "humana" y abierta al solplo del Espíritu.

sábado, 5 de mayo de 2007

Teresa de Jesús: Las razones de su reforma.


Aquí les va un pasaje de CAMINO, uno de los libros escritos por Santa Teresa; este en particular me resulta muy iluminador para revisar mi propia ruta en el camino critiano.


De la causa que me movió a hacer con tanta estrechura este
monasterio
.
1. Al principio que se comenzó este monasterio a fundar (por las
causas que en el libro tengo escrito están dichas, con algunas
grandezas del Señor, en que dio a entender se había mucho de
servir en esta casa), no era mi intención hubiera tanta aspereza en
lo exterior ni que fuese sin renta, antes quisiera hubiera posibilidad
para que no faltara nada. En fin, como flaca y ruin; aunque algunos
buenos intentos llevaba más que mi regalo.
2. En este tiempo vinieron a mi noticia los daños de Francia y el
estrago que habían hecho estos luteranos y cuánto iba en
crecimiento esta desventurada secta. Dime gran fatiga, y como si yo
pudiera algo o fuera algo, lloraba con el Señor y le suplicaba
remediase tanto mal. Parecíame que mil vidas pusiera yo para
remedio de un alma de las muchas que allí se perdían. Y como me
vi mujer y ruin e imposibilitada de aprovechar en lo que yo quisiera
en el ser servicio del Señor, y toda mi ansia era, y aún es, que pues
tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que ésos fuesen
buenos, determiné a hacer eso poquito que era en mí, que es
seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo
pudiese y procurar que estas poquitas que están aquí hiciesen lo
mismo, confiada en la gran bondad de Dios, que nunca falta de
ayudar a quien por él se determina a dejarlo todo; y que siendo
tales cuales yo las pintaba en mis deseos, entre sus virtudes no
tendrían fuerza mis faltas, y podría yo contentar en algo al Señor, y
que todas ocupadas en oración por los que son defendedores de la
Iglesia y predicadores y letrados que la defienden, ayudásemos en
lo que pudiésemos a este Señor mío, que tan apretado le traen a
los que ha hecho tanto bien, que parece le querrían tornar ahora ala
cruz estos traidores y que no tuviese adonde reclinar la cabeza.
3. ¡Oh Redentor mío, que no puede mi corazón llegar aquí sin
fatigarse mucho! ¿Qué es esto ahora de los cristianos? ¿Siempre
han de ser los que más os deben los que os fatiguen? ¿A los que
mejores obras hacéis, a los que escogéis para vuestros amigos,
entre los que andáis y os comunicáis por los sacramentos? ¿No
están hartos de los tormentos que por ellos habéis pasado?
4. Por cierto, Señor mío, no hace nada quien ahora se aparta del
mundo. Pues a Vos os tienen tan poco ley, ¿qué esperamos
nosotros? ¿Por ventura merecemos nosotros mejor nos la tengan?
¿por ventura hémosles hecho mejores obras para que nos guarden
amistad? ¿qué es esto? ¿qué esperamos yo los que por la bondad
del Señor estamos sin aquella roña pestilencial, que ya aquéllos
son del demonio? Buen castigo han ganado por sus manos y bien
han granjeado con sus deleites fuego eterno. ¡Allá se lo hayan!,
aunque no me deja de quebrar el corazón ver tantas almas como se
pierden. Mas del mal no tanto: querría no ver perder más cada día.
5. ¡Oh hermanas mías en Cristo! ayudadme a suplicar esto al
Señor, que para eso os juntó aquí; éste es vuestro llamamiento,
éstos han de ser vuestros negocios, éstos han de ser vuestros
deseos, aquí vuestras lágrimas, éstas vuestras peticiones; no,
hermanas mías, por negocios del mundo; que yo me río y aun me
congojo de las cosas que aquí nos vienen a encargar supliquemos
a Dios, de pedir a Su Majestad rentas y dineros, y algunas personas
que querría yo suplicasen a Dios los repisasen todos. Ellos buena
intención tienen y, en fin, se hace por ver su devoción, aunque
tengo para mí que en estas cosas nunca me oye. Estáse ardiendo
el mundo, quieren tornar a sentenciar a Cristo, como dicen, pues le
levantan mil testimonios, quieren poner su Iglesia por el suelo, ¿y
hemos de gastar tiempo en cosas que por ventura, si Dios se las
diese, tendríamos un alma menos en el cielo? No, hermanas mías,
no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia.
6. Por cierto que, si no mirase a la flaqueza humana, que se
consuela que las ayuden en todo (y) es bien si fuésemos algo), que
holgaría se entendiese no son éstas las cosas que se han de
suplicar a Dios con tanto cuidado.

Amor y soledad.




"Si no hubiera silencio detrás de las muchas palabras doctrinarias, ya no habría religión sino sólo una ideología religiosa, porque la religión va más allá de las palabras, y los actos alcanzan la definitiva verdad sólo en el silencio y el Amor. Cuando falta este silencio, donde sólo están las “muchas palabras” y no la Palabra Única, hay mucha agitación y mucha actividad pero no paz, no pensamiento profundo, no comprensión, no calma interior. Donde no hay paz no hay luz y no hay amor. La mente hiperactiva se convence a sí misma de que está despierta y productiva, pero está soñando, se está dejando llevar por la fantasía y la duda. Sólo en el silencio y la soledad, en la calma de la adoración, en la reverente paz de la oración, es donde el yo se silencia y se humilla en presencia del Dios Invisible para recibir su Única Palabra de Amor; Sólo en esas “actividades” que son “no-actos” se despierta uno del espíritu del sueño de una existencia múltiple, confusa y agitada".
(“Amar y vivir”. Thomas Merton, Oniro1997. Páginas 32-33)

jueves, 3 de mayo de 2007

El sacerdocio en Thomas Merton /Lecturas personales.

Introducción: Estas notas están tomadas de mis diarios y son reflexiones a partir de la lectura de Merton, en este caso EL SIGNO DE JONÁS.
Ante el altar de Dios.
Empiezo a leer la cuarta parte del SJ. Su título: “Ante el altar de Dios”. ( 165- 203). En la introducción, interesantes anotaciones sobre el sentido del sacerdocio. Es para él como un destino, un gran secreto para el que se nace, algo vital, un regalo; luego “ningún hombre es ordenado sacerdote para sí solo”. El sacerdote pertenece a todos los hombres, está para servirles y comunicarles la gracia que ha recibido. Luego, un párrafo que me ilumina:
“Dios no nos convierte en santos o en sacerdotes imponiendo sobre nuestra vida ordinaria otra extraordinaria. Lo que hace es tomar nuestra vida y todo nuestro ser, elevarlos a un nivel sobrenatural, transformándolos interiormente; pero en el exterior, dejándonos tan vulgares como antes éramos” (166).
Dos cualidades resalta Merton: “Los dos aspectos más característicos de la caridad divina en el corazón de un sacerdote son la gratitud y la clemencia” (166). Lo primero para con Dios, y lo segundo para con el prójimo.

Acabando de leer la cuarta parte del SJ: disfruté mucho esta lectura; Merton describe sus criterios y sentimientos en referencia al sacerdocio y a la celebración de la eucaristía. Tomo nota de los textos que me parecen interesantes y subrayo muchos otros en el propio libro. Podría preparar una selección de textos de TM sobre el sacerdocio para mi propio uso y provecho espiritual.

Con el don del sacerdocio Thomas Merton recibe la Gracia de abrir su corazón de una manera nueva a la Sagrada Escritura. Está reflejado en esas páginas del diario, especialmente influyente la celebración de Santo Domingo, el 4 de agosto de 1949, y ese día escribe: “Yo he meditado a menudo acerca de las Escrituras, pero no las he estudiado nunca seriamente” (190). Luego, al día siguiente, lamenta: “¡Cuán poco leí las Escrituras durante el Noviciado!” Las páginas siguientes de esta parte del libro están centradas en la escritura; otras afirmaciones al respecto:
“Toda palabra que brota de la boca de Dios es pasto que alimenta al alma y le da vida eterna” (193).
“Siempre he sentido un gran y confuso afecto por los que escribieron la Biblia” (200). A partir de la lectura, medito en algunos aspectos que son vitales para mantener la unión con Dios y el espíritu de la consagración:

1- Meditar sobre el sentido del sacerdocio cristiano: el común y el ministerial.
2- Devoción a la Virgen, Nuestra Señora.
3- Leer y orar la Sagrada Escritura.
4- Leer a San Juan de la Cruz, y demás santos del Carmelo.
5- Tomar consciencia de la misión intercesora del sacerdocio cristiano.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Santidad y relación con el mundo.

Nota introductoria: La lectura de los Diarios y otros textos de Thomas Merton suscitan siempre mi reflexión, anotando a menudo las ideas que más llaman mi atención, comentándolas además. En este caso se trata de un tema prioritario para mí, el de la santidad y su relación con el mundo en que vivimos. Merton es un monje contemplativo, pero descubre la santidad del mundo también, la necesidad de no olvidar al otro, al prójimo, revelándonos un hondo humanismo e invitando a todos sus lectores a revisar el sentido de la propia consagración. En estos apuntes encontraremos algunas ideas muy sugerentes que valen como punto de partida para nuestra personal reflexión.

Santidad y relación con el mundo en Thomas Merton. (Diarios I, 122-125)

1- Razón de nuestra consagración: “Yo he venido al monasterio para encontrar mi lugar en el mundo, y si no logro encontrar esto, estaré perdiendo mi tiempo en el monasterio”. (Pág. 123). Invitación a reflexionar sobre nuestra relación con el mundo que nos rodea y con sus guerras: vivimos al margen, a salvo de los problemas de la mayoría. La falsa solución (123): vivimos en un mundo malo, y debemos ignorarlo, ridiculizarlo, escupir sobre él y maldecirlo. ¿Es válido o suficiente vivir de espaldas a la realidad todo el tiempo?
2- No hemos venido al convento para resaltar nuestra diferencia, sino nuestra común pertenencia a la humanidad. (Pág.124) Dos niveles de inmovilidad: alienación en la vida consagrada (“Un hombre que vive o pretender ser un ángel o una estatua tiene que morir”) o dejarse arrastrar por lo superficial y mediocre de la vida del mundo.

“La entrada en el monasterio me ha enseñado a vivir. Ahora yo les debo a todos y cada uno de los seres humanos una participación en esta vida. Mi primera obligación es empezar a vivir, por primera vez, como miembro de una raza humana… Y mi primer acto humano es el reconocimiento de lo mucho que debo a todos los demás”.

Por lo anterior Merton descubre que su santidad es don que proviene en gran parte de los otros, además de ser regalo de Dios:

“Tal vez la única manera que yo tenga de llegar a ser santo es en virtud de los deseos que manifiestan muchas personas buenas de que realmente yo sea santo”.

Si lo consigo –como es mi deber- será en virtud de las oraciones de otras personas que, aunque mejores que yo, desean sin embargo que yo rece por ellas”.
(Pág. 125)

La entrada a un monasterio, a un convento, a una vida dedicada a lo espiritual, consagrada a Dios, permite un “tipo adecuado de retraimiento”, una nueva perspectiva para mirarlo todo. Merton dice: me ha enseñado a vivir. Pero eso recibido no es para el mero disfrute personal, sino que debe ser comprendido y vivido en relación con los otros.
¿Cómo darles participación en lo que uno aprende, vive, recibe?:

1- Mi pertenencia a esta humanidad que vive a comienzos del siglo XXI, a esta Cuba, a esta Iglesia, a esta familia religiosa; también a esa muchedumbre que camina en la oscuridad a causa de su falta de libertad, de sus dependencias, de sus vicios y sufrimientos.
2- Mi reconocimiento de lo mucho que debo a los demás, conocidos y desconocidos.

El mundo fue creado por Dios y es bueno, y a menos que ese mundo sea nuestra madre, nosotros no podemos ser santos, porque no podemos ser santos si no empezamos siendo por encima de todo humanos”.

Importante: Esa “maternidad” del mundo para con nosotros y nuestra santidad; esa necesidad de ser hombres y mujeres de este mundo para alcanzar la santidad. Maneras concretas de manifestarse en nosotros esta realidad, como expresión del misterio de la Encarnación:

“La nacionalidad de cada uno de nosotros debería llegar a tener un sentido a la luz de la eternidad”.

Descubrir y amar el lugar concreto y preciso que Dios ha escogido para mi santificación (“Revisar todos mis planes absurdos y aceptarme como soy, y dar mi visto bueno a Getsemaní y a América como son…”). (Sobre el lugar de una persona, y cómo ello influye en su vida espiritual: Diarios I, Pág. 70 y 189)
Según TM, Dios nos ha colocado en un lugar físico, histórico, determinado; ese lugar es importante pero nunca definitivo ni absoluto.

“Importa poco en que ciudad te haya tocado vivir. En ella puedes trabajar por tu salvación y encontrar paz, si ese es tu deseo, porque para la paz que necesitamos hemos de mirar dentro de nosotros mismos”. (70)

“A menudo no existe ninguna razón para preferir un lugar a otro”.

“Psicológicamente hay grandes diferencias entre unos lugares y otros”.

“Los límites que tales diferencias imponen a tu propia espiritualidad son a menudo muy significativos”.

Pero un lugar puede tener una influencia positiva en nosotros temporalmente, y luego sumergirnos en la inercia. La providencia de Dios nos brinda la oportunidad de estar en lugares determinados durante cierto tiempo, porque ello ayudará a nuestro crecimiento personal. ¿Para qué? “Posibilitan el que tú busques y encuentres determinadas cosas en tu propia alma”. (70) No es tan importante si el lugar es agradable y hermoso; lo que importa es “el valor de un sacrificio”; y “lo único que se puede hacer con el lugar, el tipo de vida, es abandonarlo”.

Lo anterior lo escribió Merton en 1941; luego, en 1958 (17 años más tarde) vuelve a escribir sobre el tema:

“Lo verdaderamente decisivo es que no importa mucho donde te encuentres si te sientes en paz contigo mismo y vives tu vida. El lugar no vivirá ciertamente mi vida por mí. Esto es lo que yo he averiguado”. (189)

Así, vale aquí pensar en ese interrogante tan frecuente: ¿Dónde Dios me quiere?. Para Merton el camino es interior, y el lugar también lo es, sino absolutamente por lo menos en gran parte. Un lugar es una ciudad, una casa, una persona… tal vez un proyecto. ¿Y un carisma, una vocación particular?

Otro poema de Thomas Merton.

El hombre con un solo pie y el faisán del pantano


Kung Wen Hsien vio a un oficial mutilado,
cuyo pie izquierdo le había sido amputado.
¡Una penalización del juego político!

"¿Qué clase de hombre", exclamó, "es esa
extraña cosa con un solo pie?
¿Cómo ha llegado a esto? ¿Habremos de
decir que fue el hombre
el que hizo esto, o que fue el Cielo?".

"El Cielo", dijo, "esto viene del
Cielo, no del hombre.
Cuando el Cielo le dio vida a este hombre,
quiso
que se distinguiera de los demás
y lo introdujo en la política,
para que así se hiciera famoso.
¡Observen! ¡Un solo pie! ¡Este hombre es
diferente!

El pequeño faisán del pantano necesita dar diez saltos
para conseguir un bocado de grano.
Ha de correr cien pasos
antes de poder tomar un sorbo de agua.
Y a pesar de todo no pide
que se lo mantenga en un corral,
aunque así podría tener todo lo que pudiera
desear,
ante sus pies.

Antes prefiere correr
y buscarse su propia y pequeña subsistencia,
libre de jaulas".

domingo, 29 de abril de 2007

Más sobre el vínculo de Merton con Cuba.


Introducción: Durante mucho tiempo, años, estuve buscando el número de la revista cubana CONTRACORRIENTE, que traía las cartas de Thomas Merton a Cintio Vitier. Finalmente, casi de milagro, la encontré mientras registraba en una librería habanera. Luego de leerla tomé estos apuntes en mi diario personal, en los que de modo conciso resumo lo que encontré de novedoso en la lectura. Hace un tiempo, mientras investigaba acerca del vínculo de Thomas Merton con Cuba intenté un encuentro personal con el poeta cubano, pero luego de varias llamadas a su casa pude sólo conversar con su esposa, Fina, también poeta, la que me dio a entender claramente que sería difícil encontrar tiempo para el encuentro y que no tenían nada más que decir sobre Merton. En realidad buscaba yo impresiones, criterios, opiniones, acerca de Merton y su obra, pero no me fue posible conseguirlas. Aquí van, pues, estos apuntes, todavía necesitados de revisión y actualización, pero válidos para seguir adentrándonos en el conocimiento de TM, su vida y su obra.

Cintio Vitier habla sobre Thomas Merton.

Encuentro nuevos datos sobre Thomas Merton en la revista “Contracorriente” (abril, mayo, junio.1996); recuerdos y cartas del poeta cubano Cintio Vitier. Fue Ernesto Cardenal quien puso a Cintio en contacto con Merton, y a partir de entonces (1962) establecieron una relación epistolar que duró hasta 1966. Apunto algunos datos de interés:

1- Poema de Merton titulado “Glosa al pecado de Ixión”, a propósito de la llamada “crisis de octubre”.
2- Profunda relación de TM con poetas nicaragüenses y con la poesía de César Vallejo. Merton hizo traducciones de algunos de ellos: Pablo Antonio Cuadra y Cardenal, también Alfonso Cortés. Según Cintio, pudo ser Ernesto Cardenal el que acercó a Merton a la poesía de Vallejo, quien a su vez “permitió a Merton profundizar su comprensión entrañable de Hispanoamérica”.
3- El escritor cubano Roberto Friol hizo la traducción de las hojas del diario de Merton correspondientes al 29 de abril de 1940, recuerda Cintio.
4- Del viaje a Cuba de Merton, Cintio escribe: “Disfrutó de un verdadero hartazgo de catolicismo latino y popular, sin que las mil tentaciones y estrépitos que lo rodeaban lograran perturbarlo”. (Pág.57). Cintio reconoce que la descripción que hace Merton de un hotel en Matanzas corresponde al llamado”Louvre”. Y respecto a Camaguey, donde Merton disfrutó leyendo a Santa Teresa, rodeado de “las palmeras grandes y magníficas de un jardín enorme” corresponden, según Cintio, al Casino Campestre. Aquí Cintio resume: “De este modo, así como en Matanzas tuvo el signo incipiente de la predicación y en Camaguey del retiramiento, en Santiago recibió el bautismo de la poesía, siempre en esa cuerda cariñosa que Cuba guardaba para él”. Al acontecimiento que Merton vivió en la iglesia de San Francisco, en la Habana (narrado en el diario el 29 de abril) Cintio lo describe como “un suceso espiritual único en nuestra historia”, que “Merton relaciona su posibilidad real en el tiempo con las características más espontáneas y sencillas de nuestro pueblo”.
5- Ya en las cartas de Merton a Cintio (5 en total) encontramos alguna otra referencia; por ejemplo, en la del 1 de agosto de 1963, escribe:

“La Habana será siempre una ciudad muy querida para mí, como lo es todo lo de Cuba. Ciertamente, en la Habana, me fue dado entender con claridad la realidad del misterio cristiano, por la gracia de Dios, y no puedo evitar creer en las profundas potencialidades cristianas de Cuba, y de toda Latinoamérica. Nunca podré olvidar las iglesias de la Habana, o el santuario del Cobre”. (Pág.60)

En la carta del 4 de octubre del 63, pregunta: “¿Qué día es la fiesta de la Caridad del Cobre? Creo que nunca lo supe”. (61)

En la carta del 24 de mayo del 64, termina diciendo: “Pienso en ti y en todos mis amigos cubanos. Dios los bendiga y los guarde. Hay también una profunda elocuencia en el silencio y la paciencia”. (62)

(Entre los cubanos que Merton menciona en sus cartas están: Fina García Marrúz, Eliseo Diego, Roberto Friol, Octavio Smith, Cintio Vitier, Lezama)

6- Supongo que en las cartas que Merton recibía desde acá, y a través de algunas noticias que le llegaban, estaba al tanto de las tensiones que vivían los creyentes cubanos en aquellos primeros años de revolución. En la carta del 1 de agosto de 1963 escribe:

No sientan que las dificultades en medio de las cuales laboran hacen menos significativas sus vidas. Al contrario, los cristianos vivimos en todas partes en una especie de destierro, y es necesario que todos comprendamos esto. El peligro mayor proviene de identificar la Iglesia con un sistema económico y cultural próspero y sólido, como si Cristo y el mundo hubieran finalmente acordado ser amigos. La iglesia necesita cristianos de pensamiento libre y original, con nuevas soluciones y dispuestos a correr riesgos”.
“Ustedes no tienen por qué sentir confusión o duda, sino abrir sus corazones al Espíritu Santo y regocijarse de su libertad que nadie puede arrebatarles. Ningún poder en la tierra puede impedirles amar a Dios y unirse a él. Ni tampoco dependen de la devoción tradicional, puesto que el Señor está junto a ustedes, y vive en ustedes. Su Evangelio no está viejo, ni olvidado; es nuevo, y está ahí para que lo mediten. Por su Gracia pueden aun recibir los sacramentos de la Iglesia y alegrarse de estar en el cuerpo de Cristo. Y tienen a sus hermanos cristianos y a toda Cuba para amar”.
Esta carta termina diciendo: “Dios los bendiga a todos. Alégrense en la Verdad y no teman nada. Recen por mí. Estoy unido a ustedes en la Caridad de Cristo y en su Espíritu”. (Pág.60)

7- En relación con las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, Merton también ofrece su criterio: “Cualesquiera sean las limitaciones y faltas de los distintos gobiernos, lo esencial es que haya algún entendimiento y comunicación entre ellos, y yo considero que los Estados Unidos han fallado lastimosamente en la comprensión de la revolución cubana y en su comunicación con los que la dirigen” (60)
8- Otros temas toca TM en estas cartas que deberé repasar más adelante; si quiero citar un texto de la carta primera de Merton a Cintio (7-diciembre-1962) donde dice: “Tengo muchos amigos latinoamericanos, porque únicamente así puede uno ser de veras “americano”: en otras palabras, ser sólo un estadounidense sería un destino miserable”.(59)

sábado, 28 de abril de 2007

Thomas Merton, controvertido.

En un reciente viaje a República Dominicana pude consultar un texto en el que aparecía la voz THOMAS MERTON: me refiero a un DICCIONARIO DE LA MÍSTICA. Tomé algunas notas y aquí están, como un aporte más al conocimiento de este maestro.

THOMAS MERTON. (Diccionario de la Mística).

Thomas Merton: escribió más de 60 libros, extensa correspondencia. Proporcionó apertura mundial al catolicismo americano y una espiritualidad renovada a la vida contemplativa de la iglesia. Entró en Getsemaní el 21 de febrero de 1942 como novicio (brother Louis). Sus primeras obras muestran a un Merton todavía sombrío y que quería evadirse del mundo. En la contemplación y en numerosos contactos (sobre todo de carácter literario) se reveló el verdadero Merton:

1- Intensa sensibilidad. (Crisis de un enamoramiento tardío).
2- Inteligencia rápida.
3- Intereses variados: desde los Padres de la Iglesia a la literatura moderna, desde la sabiduría china hasta el compromiso pacifista.
4- Percepción artística: fotógrafo, dibujante.
5- Compromiso social y crítico de la política.
6- Calidad literaria: poeta, ensayista.
7- Profunda espiritualidad cristiana.

Interesante: Su amigo RICE (1970) interpretó la muerte de TM como un suicidio para acceder al nirvana; evidentemente absurda, pero nos conduce a la cuestión que preocupaba cada vez más a Merton: las relaciones de la mística cristiana con la mística del oriente asiático. (Especialmente el Zen).
Esta preocupación no era más que un aspecto de su preocupación principal: El papel de la mística y de la contemplación en el mundo contemporáneo (The inner experience);
“La contemplación es la intuición inmediata y, en cierto modo, pasiva de la realidad interior, de nuestro sí mismo espiritual (como afirma también el zen) y de Dios, que vive en nosotros (cosa que únicamente la fe conoce)”. Tan solo esta contemplación garantiza (tanto para el individuo como para la sociedad) una vida humanamente digna.

(Páginas 719-720; autor: Sudbrack. J.)

Nota: La relación de TM con el Zen y otras corrientes de espiritualidad orientales causan conflicto a algunas personas, y por ello rechazan a Merton, le critican o descalifican como maestro católico. He leído con frecuencia en Internet criterios de esta índole. Por supuesto, no los comparto. He aquí un ejemplo de juicio negativo encontrado en la red:

“Thomas Merton, por supuesto, constituye una amenaza particular a los Cristianos, porque se presenta como un monje cristiano contemplativo, y su obra ya afectó la parte vital del Catolicismo Romano, su monasticismo. Poco antes de su muerte, el Padre Merton escribió una introducción apreciativa a una nueva traducción del Bhagavad Gita, que es el manual espiritual o "Biblia" de todos los Hindúes, y uno de los pilares del monismo o Advaita Vedanta. Se debe recordar que el Gita, se opone a casi toda la enseñanza más importante del Cristianismo. Su libro sobre los Maestros Zen , publicado póstumamente, es también digno de análisis, porque toda la obra está basada en un traicionero error: la suposición de que las así llamadas "experiencias místicas" en todas las religiones son verdaderas. Las advertencias contra esto son fuertes y claras tanto en las Santas Escrituras, como en los Santos Padres. Él lo debería saber mejor”.

viernes, 27 de abril de 2007

Bautismo y Conversión en Thomas Merton (4).

Luego de recibir el bautismo católico la vida de Merton trascurrió entre momentos de intensa devoción, una conciencia progresiva de la vaciedad de su vida y las viejas costumbres que compartía con sus amigos: juergas, bebidas, mujeres, búsquedas intelectuales, intentos de llegar a ser un escritor famoso. Eran años de tensión para el mundo los que precedieron al comienzo de la Segunda Guerra Mundial (“Eran días grises de gran calor y bochorno, y el peso de la opresión física de la atmósfera se añadía inconmensurablemente al agobio de las noticias de Europa, que se hacían más ominosas día a día.” M7C; 249-250) Merton pide a Dios la publicación de su libro, y Dios responde con algo mejor: le devuelve su vocación, el deseo de ser sacerdote. (249)
El día que empezó la guerra Merton acude a la misa en la iglesia de San Francisco de Asís, cerca de la estación de Pensilvania (New York):

Recibía de la mano del sacerdote a Cristo en la Hostia, al mismo Cristo que era clavado de nuevo en la Cruz por efecto de mis pecados y de los pecados de todo el mundo egoísta, estúpido e idiota de los hombres.”(252)

Es en medio de toda esta situación descrita que llegaría a la mente de Merton el deseo de ser sacerdote; no mientras oraba, sino sentado en el suelo, una tarde de resaca, desayunando con sus amigos (255); comieron, conversaron, fumaron y luego salieron a pasear. Y nos dice Merton:

En alguna parte, en medio de todo esto, una idea se me había ocurrido, una idea que era algo alarmante y bastante trascendente por sí misma, pero mucho más asombrosa en tales circunstancias. Tal vez muchos no creerán lo que estoy diciendo. Mientras estábamos allí en el suelo tocando discos y comiendo este desayuno (huevos revueltos, tostadas y café) surgió la idea: voy a ser sacerdote.”

¿Cómo describe Thomas Merton los sentimientos de aquel día?

NO ERA:
1- Una reacción de repugnancia especialmente intensa por estar cansado y desinteresado de la vida que llevaba.
2-Ni la música, o el otoño; no era una tendencia emocional, algo morboso u obsesionante.
3- Tampoco un objeto de pasión o capricho.

SI ERA:
1- “Una atracción fuerte, dulce, profunda e insistente que de súbito se dejó sentir; pero no como un movimiento de apetito hacia ningún bien sensible”.
2- “Era algo en el orden de la conciencia, un sentimiento nuevo, profundo y claro, de que esto era realmente lo que debía hacer.”

En aquel mismo lugar tuvo que expresar lo que sentía, y como al azar dijo a sus amigos: “Creo que debiera ingresar en un monasterio y hacerme sacerdote.” (255).

Ese mismo día, luego de compartir la misma idea con una muchacha con la que paseaba, Merton entra a una pequeña biblioteca católica para buscar un libro sobre órdenes religiosas, y de ahí a la iglesia jesuítica de San Francisco Javier, en la que nunca antes había entrado. Como conducido por la mano de Dios encuentra una puerta que lo conduce a una capilla en la que tenía lugar una celebración, sería una Novena o una Hora Santa.

Apenas encontré sitio y caí sobre mis rodillas, empezaron a cantar el Tantum Ergo… todas estas personas, trabajadores, ancianas, estudiantes, empleados, cantaban el himno en latín al Santísimo Sacramento escrito por Santo Tomás de Aquino.
Fijé los ojos en el Monumento, en la Hostia blanca. Y entonces, súbitamente, se me hizo claro que toda mi vida estaba en crisis. Mucho más de lo que podía imaginarme o comprender o concebir ahora dependía de una palabra… de una decisión mía
.” (257)


Es importante la lectura que hace el propio Merton de aquellos instantes:

1- Algo inesperado: No estaba preparado para esto, nada había estado más lejos de su mente.
2- Venido de Dios: “Llamado aquí bruscamente para responder a una pregunta que se había preparado, no en mi mente, sino en las profundidades infinitas de una providencia eterna”.
3- Oportunidad que podía perder: “Experimenté que era sólo por un momento”.
4- Un momento de crisis y de interrogación: Un momento inquisitivo, un momento de gozo. “Toda mi vida quedó en suspenso al borde de un abismo; pero esta vez el abismo era de amor y de paz, el abismo era Dios”.
5- Un acto intuitivo, interior: Más que racional, “un acto ciego e irrevocable el arrojarme. Pero si dejaba de hacerlo…”.

La pregunta estaba ahí: “¿Quieres realmente ser sacerdote? Si lo quieres dilo…”

Él respondió: “Si, quiero ser sacerdote, lo quiero con todo mi corazón. Si es tu voluntad, hazme sacerdote…” Y lo hizo mirando rectamente a la Hostia, sabiendo en ese momento como nunca antes a quién miraba.

Resumiendo: Si Merton encuentra es porque busca, ya sea que lo haga consiente o inconscientemente. Es algo inesperado que de alguna manera se espera. Lo que se describe es una verdadera experiencia interior. Aquí encontramos los dos descubrimientos de la experiencia de Dios: Yo soy nada (“Se me hizo claro que toda mi vida estaba en crisis”) y Él es todo (“Sabiendo en ese momento como nunca antes a quién miraba”). Descubrimiento profundo del ser de Dios, más allá del conocimiento intelectual o racional; ve la mano providente de Dios condiciéndole en medio de la historia humana. Confirma su sensación de que el bautismo es una llamada.
Merton, estimulado entonces por la baronesa Catalina de Huek, decide abandonar el colegio de Buenaventura donde trabajaba dando clases, para irse a Harlem, barrio pobre habitado fundamentalmente por negros, para apoyar la obra social que ella realizaba. Aun allí el tema de la vocación de deja de rondarle, y encuentros y palabras providenciales le fueron haciendo comprender que la negativa de los Padres Franciscanos a admitirle en el noviciado no suponía necesariamente que no tuviera vocación para el sacerdocio. Entonces volvió a pensar en los trapenses. (360-365).

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.