
Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.
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miércoles, 30 de mayo de 2007
Rezar con TM.

En camino, con TM.

martes, 29 de mayo de 2007
Thomas Merton y el Dalai Lama. Segundo encuentro.

“A la entrada de la residencia del Dalai Lama había algunos peregrinos, tal vez sadhakas, con caléndulas en sus sombreros o en el pelo. La mayor parte del tiempo de la audiencia lo dedicamos a hablar de problemas relacionados con la epistemología y a continuación del samadhi. En otras palabras, de “la mente”. La conversación derivó hacia lo teológico y lo filosófico, “de tipo escolástico”, así como temas más occidentales como la libertad, la gracia, el don, pero el Dalai Lama no comprendió con claridad los términos. Hablaron del conocimiento en la tradición cristiana y en la tibetana, para acabar una vez más en el tema de la meditación y el samadhi. “Yo dije, dice TM, que para los monjes era importante ser en el mundo ejemplos vivientes de libertad y la transformación de la conciencia que se puede producir en la meditación. El Dalai Lama habló después acerca del samadhi en el sentido de concentración controlada”. El Dalai Lama hablo de la postura sedente para la meditación, y luego compartieron más sobre “la mente”.
“Fue una conversación muy animada y, según pienso, todos disfrutamos con ella. Él ciertamente así lo daba a entender. Me gusta la solidez de las ideas del Dalai Lama. Es un pensador muy consecuente y avanza paso a paso. Sus ideas acerca de la vida interior se alzan sobre fundamentos muy sólidos y a partir de una toma de conciencia real de problemas prácticos. Insiste en la idea de distanciamiento de una “vida no mundana”, aunque por otra parte ve esta última como un camino para alcanzar la plena comprensión de los problemas de la vida y del mundo y para participar activamente en ellos. Pero la renuncia y el distanciamiento han de ser lo primero. Evidentemente el Dalai Lama echa de menos la vida monástica plena y desearía disponer de más tiempo para meditar y estudiar. Al final nos invitó a celebrar el viernes un nuevo encuentro para hablar de monaquismo occidental”.
Al despedirse, dice TM, que le dijo:
“Y mientras tanto, pensad más sobre la mente”.
(Continuará…)
lunes, 28 de mayo de 2007
Seguimos con Merton y el Dalai Lama.
“Afirmó que le alegraba verme, que había oído muchas cosas de mí. Yo hablé básicamente de mis propias preocupaciones personales, de mi interés por el misticismo tibetano. Algunas de las respuestas que me dio fueron confidenciales y directas. En general me aconsejó que adquiriese una buena base en filosofía madhyamika (Nagarjuna y otras fuentes hindúes auténticas) y que consultase a experimentados tibetanos, uniendo el estudio con la práctica. El dzogchen – afirmó el Dalai Lama- era bueno, siempre que se contase con una suficiente fundamentación en metafísica – o, en cualquier caso, madhyamica, que está más allá de la metafísica-. Uno tiene la impresión de que él está muy sensibilizado a las interpretaciones parciales y desenfocadas que hacen algunos autores occidentales del misticismo tibetano y especialmente a ciertos mitos populares. Él mismo se ofreció a concederme otra audiencia dos días más tarde y dijo que tenía algunas preguntas que plantearme”.
Se evidencia a lo largo de estas páginas del diario de Merton en Asia su amplio conocimiento de otras religiones y escuelas de mística, y el diálogo franco y fraterno que establecieron estas dos figuras de la espiritualidad de nuestro tiempo.
Después de la visita, Merton anotó: “El Dalai Lama me inspira una gran confianza como persona realmente carismática que es. Todos los tibetanos son bastante impresionantes, y su solidez contribuye significativamente a contrarrestar los curiosos informes acerca de algunas de sus prácticas. Todo esto es una magnífica experiencia”.
(Continuará…..).
domingo, 27 de mayo de 2007
Thomas Merton en Asia: Encuentro con el Dalai Lama.

En su viaje por Asia Thomas Merton tuvo la oportunidad de entrevistarse en tres ocasiones con el líder espiritual del budismo tibetano. En sus diarios recoge algunos elementos de esos encuentros. El primero, el 4 de noviembre de 1968, después del mediodía:
“Esta mañana me recibió en audiencia el Dalai Lama en su nueva residencia. Fue un día luminoso, soleado: el cielo azul, las montañas absolutamente despejadas. Tenzin Geshe envió un jeep a buscarnos. Recorrimos en sentido ascendente el largo camino que pasa por el puesto militar y al lado de la iglesia anglicana abandonada de San Juan en el Desierto. Todo en Mcleod Ganj está admirablemente situado: elevado sobre el valle, con montañas cubiertas de nieve detrás, abundancia de pinos, en los que viven algunos monos, y al sur una amplia panorámica sobre las llanuras. Un oficial indio inspeccionó nuestros pasaportes a la entrada de la residencia del Dalai Lama. Varios monjes merodeaban por allí –como merodean los monjes en cualquier otro lugar- tal vez esperando ir a algún lugar. Breve espera en un recibidor, todo flamantemente nuevo, una alegre y luminosa alfombra tibetana, los volúmenes de las escrituras Kangyur y Tangyur que Susuki ofreció al Dalai Lama llenan las estanterías.
Como persona, el Dalai Lama es sumamente impresionante. Es fuerte y se muestra vigilante, mayor de lo que yo esperaba (por alguna razón pensaba que sería pequeño). Una persona muy sólida, enérgica, generosa y cálida, perfectamente capaz de enfrentarse a enormes problemas – no menciona directamente ninguno-. No hablamos ni una sola palabra de política. Toda la conversación giró en torno a la religión, la filosofía y especialmente las formas de meditación”.
(Continuará…..).
viernes, 25 de mayo de 2007
Una oración de Thomas Merton en Pentecostés.
Su primera plegaría recoge el canto de las criaturas: cielo, flores, colinas, aves. Y entonces se suma él mismo a ese coro espléndido: “Padre, te alabo uniéndome al coro de estas criaturas, hermanas mías. Tú nos has hecho a todos, y me has colocado aquí esta mañana en medio de ellos. Aquí estoy”.
Luego hace un examen de su vida de oración, de su relación con Dios. Antes: “En tiempos pasados yo solía orar prolongadamente, y me veía envuelto en oscuridad, tristeza y confusión. Sin duda, mi propia voluntad era la raíz de mi tristeza, y lo lamento”. Qué ha cambiado?. “La oración de tus amigos a favor mío y mis propias oraciones han tenido una respuesta”. Y eso ha dado como resultado un ahora diferente para Merton: “ Aquí estoy en esta ermita ante ti. Aquí me ves. Aquí me amas. Aquí pides la respuesta de mi propio amor y mi confianza. Aquí me pides que yo sea simplemente Tú amigo”.
Aquí habla de Merton de la gratuidad y la libertad de la experiencia mística, es decir, de una vida entregada, abandonada en Dios, aunque no necesariamente una vida perfecta. Más que un hacer es un aceptar: “Ser Tu amigo significa ni más ni menos aceptar Tu amistad porque es Tu amistad. Esta amistad es Tu vida, el Espíritu de Tu Hijo. Me has llamado aquí para ser Tu Hijo: para nacer de nuevo, repetidamente, en Tu luz, en conocimiento, en consideración, en gratitud, en pobreza y en alabanza”.
Luego reconoce la labor que corresponde hacer: Aprender. Y reconoce el lugar donde ha de hacerlo: la comunidad. Y Cómo ha de conseguirlo? La fidelidad.
Dos cosas: 1- Pronunciar Tu nombre con confianza.
2- Tenerte a Ti en el corazón.
Merton termina pidiendo ser un hombre de paz, capaz de trabajar por la paz del mundo. “A estudiar aquí la verdad y la no violencia y la paciencia y el valor de sufrir por la verdad”.
En esta oración de Merton por Pentecostés descubrimos nuestras propias necesidades, y las ponemos también ante Dios.
jueves, 24 de mayo de 2007
De vuelta.
domingo, 20 de mayo de 2007
En camino.
Esto lo escribió TM un 22 de agosto de 1961. Esto podría decirlo cualquiera de nosotros que intente vivir auténticamente y crecer "en espíritu y verdad". Al mismo tiempo VIVIr, si , porque, como diría Merton También:
"A uno le hace feliz el misterio del mutuo reconocimiento de este mar grande, confuso, silencioso y anónimo que es nuestro mundo".
Estaré tres días de vacaciones, y ya el jueves volveré a hacerme presente acá.
sábado, 19 de mayo de 2007
La Ascensión del Señor.

La ascensión, como misterio de gloria, no supone para Cristo una evasión de nuestra condición humana: Jesús prometió a los suyos permanecer con ellos hasta la consumación del mundo. De igual suerte, la contemplación del cielo no entraña una evasión para los cristianos: si los ángeles recuerdan a los apóstoles que el Señor volverá es para que regresen a sus tareas, a la misión que han recibido de dar testimonio de cuanto han visto.
Leyendo a Santa Teresa: El Padrenuestro(I)

En que trata el gran amor que nos mostró el Señor en las primeras palabras de Paternóster y lo mucho que importa no hacer caso ninguno de linajes las que de veras quieren ser hijas de Dios.
Comienza Santa Teresa de Jesús su comentario con las primeras palabras del Paternóster, “Padre Nuestro, que estás en los cielos”. Cuando pensamos en Dios como Padre, le atribuimos generalmente las mejores cualidades que podemos encontrar en un padre humano. No caemos en la cuenta de que Dios las supera infinitamente. El hecho de que Jesucristo nos haya enseñado esta oración lo ve Santa Teresa como un compromiso que Él toma compartiendo con nosotros su filiación divina. Es como el niño que le pide a su padre que adopte a un amigo suyo. El Padre nos adopta como hijos por haber sido adoptados como hermanos por Jesucristo. Santa Teresa le reprocha a Jesús que ha comprometido a su Padre con hijos que serán muy desagradecidos con Él. Una oración que comienza con semejante regalo, no puede pedir después cosas malas para nosotros. Sería un verdadero atrevimiento llamar “Padre” a Dios si no hubiera sido porque el Hijo nos invitó a hacerlo. Desde entonces, hemos dejado de preocuparnos por el nombre de Dios porque tenemos la seguridad de poder llamarle “Padre”. Padre significa amor, preocupación por los hijos, entrega generosa a ellos
Capítulo XXVIII
En que declara qué es oración de recogimiento y pónense algunos medios para acostumbrarse a ella.
En este segundo capítulo trata las palabras “que estás en los cielos”. Empieza su reflexión sobre la importancia de conocer donde está Dios. Nos dice que se encuentra en todas partes, que donde está Dios es el cielo, la gloria. Pero asegura que para hablar con el Padre no hay que ir al cielo, que se encuentra muy cerca, que para buscarlo hay que ponerse en soledad y mirar dentro de si. Nos explica la importancia del trato con Dios como Padre, y afirma que en esta actitud no hay falta de humildad, al contrario.
Después la santa nos habla de la oración de recogimiento como fruto de la oración vocal, pero para llegar a este estado de recogimiento nos da algunos medios:
- recoge el alma todas las potencias y se entra dentro de si con su Dios (cielo pequeño de nuestra alma)
- no distraerse con los sentidos exteriores, para que no haya embarazo de lo exterior y este el alma sola con Dios.
- En solo acto vital, el entendimiento y al voluntad adoran y aman al Dios presente.
Y es que para Santa Teresa este grado de la oración produce frutos de fortaleza y amor que deja en el alma. Pone como ejemplo un palacio espléndido comparándolo con un alma limpia y llena de virtudes, en este palacio está el Rey (Dios) sentado en el trono que es nuestro corazón. Si entendemos que el alma, que es el palacio, esta el rey entonces no lo dejaremos solo y procuraríamos, nos dice, no estuviera tan sucia. El punto está en que no nos damos por entero, para que el pueda obrar en nosotros, para que pueda poner y quitar como cosa propia, pero ÉL lo hace sin violar nuestra voluntad porque el toma lo que le demos, no se da del todo hasta que nosotros no nos demos del todo.
Ser parte de todo...
-Thomas Merton-
Santidad es descubrir quién soy...
“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).
LA DANZA GENERAL.
Thomas Merton.
ORACIÓN DE CONFIANZA...
“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros
Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.