
“Independientemente de la parte del mundo en la que vivan o de la tradición a la que pertenezcan, no abundan quienes de verdad abrazan la vida espiritual.
En tanto que practicante religioso y en particular en su calidad de monje, Thomas Merton fue en verdad alguien que marcó un punto de referencia. Tenía todas las cualidades que se derivan de haber escuchado y estudiado enseñanzas espirituales, así como de pensar sobre ellas y sumergirse en las mismas.
Además de su gran saber y disciplina, tenía un buen corazón. No solo fue capaz de llevar a cabo su propia práctica sino que poseía una perspectiva muy amplia sobre la vida espiritual en general.
Tuve el enorme placer de mantener varios encuentros con Thomas Merton en 1968 y disfruté mucho de las largas horas de conversación que entonces sostuvimos. Merton me aportó una comprensión clara de la tradición contemplativa cristiana y para mí fue como un puente entre mi tradición y la suya.
Por eso, me parece que cuantos le admiramos debiéramos expresarlo siguiendo su ejemplo. De esa forma, aunque el capítulo de su vida haya concluido, lo que él esperaba y buscaba hacer podrá sostenerse.”
Diario de Asia. Prólogo.




