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viernes, 13 de junio de 2008

La función constructiva de la abnegación.

“Nadie puede abrazar el programa cristiano marcado en el Nuevo Testamento a menos que tenga alguna idea de lo positivo, de la función constructiva de la abnegación. El Espíritu Santo nunca nos pide renunciar a algo sin ofrecernos al mismo tiempo a cambio otra cosa más elevada y mucho más perfecta. La mortificación propia, por sí misma, no tiene lugar en el cristianismo. La función de la abnegación nos conduce a un aumento positivo de la vida y energías espirituales.
El cristiano muere no sólo para morir, sino también para vivir. Y cuando toma su cruz para seguir a Cristo se da cuenta, o al menos cree, que él no va a morir sino para la muerte. La cruz es el signo de la victoria de Cristo sobre la muerte. La cruz es el signo de la vida. Es el principio de todo nuestro poder. Es el enrejado sobre el que crece la Vida mística, cuya vida es alegría infinita y cuyos sarmientos somos nosotros”.
Thomas Merton.
La senda de la contemplación.

jueves, 12 de junio de 2008

Un mensaje de esperanza.

"El mensaje de esperanza que te ofrece el contemplativo, no consiste en que tengas que buscar tu camino a través de la jungla de palabras y problemas que hoy envuelven a Dios, sino que "Dios te ama", lo entiendas o no, que está presente en tí, que habita en tí, que te llama, que te salva y te ofrece un conocimiento y una luz que no tienen comparación con nada que hayas encontrado en los libros u oido en los sermones.
El contemplativo no tiene nada que decirte, sino alentarte y asegurarte que si te atreves a penetrar en tu propio silencio, a caminar en la soledad de tu propio corazón, y a arriesgar el compartir esa soledad con el otro solitario que contigo y a traves de tí busca a Dios, llegarás a encontrar la luz y la capacidad para hallar lo que está más allá de todo lo que se puede decir o explicar, ya que está demasiado cerca para poderse explicar: la íntima unión en las profundidades de tu propio corazón entre el Espíritu de Dios y tu más recóndito y oculto yo, de modo que tú y Él seais en verdad un sólo espíritu".
El Camino monástico.
Thomas Merton.

martes, 10 de junio de 2008

Para empezar una vida nueva.


“En el transcurso de nuestras vidas agitadas y frenéticas a veces nos ponemos a pensar:
¿Cuál es nuestra verdadera vocación en la vida?
¿Dónde podemos encontrar la paz espiritual que nos capacite para escuchar la voz de Dios que nos llama?
¿Quién puede guiarnos a través del laberinto interior de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos?
Estas y muchas preguntas parecidas expresan un deseo profundo de vivir una vida espiritual, a la vez que una gran desorientación sobre su sentido y práctica”.

Así comienza Henri Nouwen su libro “Encontrar en Él la vida. Una invitación a la vida espiritual”, publicado el ejemplar que tengo en mis manos por Editorial Guadalupe (Buenos Aires) y cuyo título original en inglés es “Making All Things New”. Nouwen desarrolla su reflexión en este libro en tres momentos:

Primero, analizando las consecuencias destructivas de llevar una vida excesivamente preocupada.
Segundo, intentando demostrar que Jesús responde a nuestras preocupaciones paralizantes ofreciéndonos una vida nueva, una vida en la que el Espíritu de Dios puede renovar todas las cosas en nosotros.
Tercero, describiendo algunas decisiones disciplinarias específicas que pueden hacer que nuestras preocupaciones dejen lentamente de dominarnos y dejen de este modo obrar al Espíritu de Dios en nosotros.

Para empezar, dice Nouwen, es necesario adentrarse en una senda nueva:

“Nuestra primera tarea es la de disipar este sentimiento vago y tenebroso de descontento y dirigir una mirada crítica al modo cómo estamos llevando nuestras vidas. Esto exige honestidad, coraje y confianza. Con honestidad tenemos que desenmascarar y enfrentar valientemente los juegos con que nos engañamos a nosotros mismos. Tenemos que confiar en que nuestra honestidad y coraje no nos conducirán a la desesperación, sino a un cielo nuevo y a una tierra nueva”.

domingo, 8 de junio de 2008

GRACIAS!!!!


Gracias una vez más a esa amiga querida que no deja de premiarme, y que sobre todo me ha regalado el trofeo de su corazón. Alguna vez escribí acá que "La amistad es eterna bienvenida, eterna luz que alumbra otros caminos", y cada día que pasa descubro la certeza y hondura de esa afirmación que me sopló el Espíritu hace años y que entonces no comprendía a cabalidad. Este blog ha sido y sigue siendo cantera de amistad, pues desde los sitios y personas más distantes recibo siempre una palabra de aliento.

Traerle humano.


Escribe Teresa en su muy citado capítulo 22 del LIBRO DE LA VIDA, hablando de la Humanidad de Cristo, esencial en la oración del místico: "Es gran cosa, mientras vivimos y somos humanos, traerle humano".


Línea humanista que enlaza a Santa Teresa con Thomas Merton, por citar a mis dos grandes maestros espirituales.

Pienso en una Iglesia más comprensiva con lo humano, y más humana, que no desprecie la corporalidad.

Pienso en un ser cristiano para ser plenamente humano.

Estos santos y maestros humanísimos nos ayudan a purificar lo inhumano y antihumano que hay en nosotros.

Los tres términos claves para mí: santidad, comunidad y lenguaje, pasan en Teresa y en Thomas Merton por un tamiz humanizador.


Escribe Carlos Carreto:

"También el ser humano es un absoluto y debes buscarlo, amarlo, servirlo, como buscas, amas y sirves a Dios".

sábado, 7 de junio de 2008

Correspondencia.

Mi querido hermano Pe. Manuel,Aquí quien vos escribe es un lector (anónimo hasta ahora) de tu blog. Me llamo Luís Ferreira, soy un "hermano separado" sirviendo a Dios y a mi Comunidad en Madrid, España. Hace meses (¡si no un año ya!) que paseo por tu blog. Me encanta leer los post y también porque tenemos gustos literarios muy parecidos.Pertenezco a la Iglesia Presbiteriana y hace 10 años que he sido enviado a cuidar de una pequeña comunidad en un pueblito a los alrededores de la Comunidad de Madrid. Hoy estaba leyendo tu blog y me he enterado de que tus superiores le envían a estudiar aquí en Madrid. ¡Qué alegría sentí por ti! Creo que será una bendición para tu vida sacerdotal y para la Iglesia.Hace dos años, en una convivencia y retiro que hice con mi Comunidad, usamos el libro de Henry Nouwen (El regreso del Hijo Prodigo). Fue una maravilla. Lo que hicimos fue usar el libro y la pintura (dimos una copia a cada participante) y las charlas la hicimos desde la perspectiva de cada personaje de la parábola. Al final de la convivencia todos disfrutamos de la gran verdad que el Pe. Henry afirma en su libro: la meta de Dios es que nos tornemos, nos convirtamos en Él... ser como el Padre. ¡Qué maravillosa verdad!Me encantan los libros de Thomas Merton también. La primera vez que tuve contacto con sus escritos fue ya por el año 2000 y más profundamente en el año 2003 cuando estuve haciendo unos estudios en EEUU. Cuanto me alegro que Nuestro Padre nos haya dado hombres así para edificar a su Iglesia y a Su pueblo. Ojalá podamos captar todo lo que quisieron transmitir.Bueno, solo quería animarte a seguir con tu caminata y con tu blog. Es una maravilla.Perdóname la libertad en escribirte y en considerarme hermano. Aunque no disfrutemos de total comunión con Roma, yo particularmente me siento conectado y parte (aunque separado en lo que es visible) de la Iglesia de Cristo. Espero que tengamos el privilegio de poder tomar un café juntos. Ah, por cierto, soy brasileño, por si no habías dado cuenta por mi forma de escribir.
Un fuerte abrazo.En el Cristo que nos Une y nos llama a Seguirle,
Luís C. Ferreira, rev.

jueves, 5 de junio de 2008

Última noticia!!!

A todas las amigas y los amigos de este blog les comparto la información recibida en el día de ayer: mis superiores en la Orden del Carmelo Teresiano (Descalzo) me han ofrecido continuar estudios de espiritualidad en España, especificamente en Madrid (Comillas). Una vez superada la primera sospresa, pues realmente no lo esperaba ahora, les pido como siempre sus oraciones para asumir esta nueva etapa del camino con alegría y libertad. Por tanto comenzaré los trámites para viajar a España en el mes de septiembre, donde estare alrededor de dos años. Espero desde allá continuar trabajando de este espacio para el encuentro y la confrontación espiritual, según el espíritu de Thomas Merton.

Libres de una ilusión colectiva.

"Filoxenes, en su novena memra (sobre la pobreza) a quienes viven en soledad, expresa que no hay explicación ni justificación para la vida solitaria, puesto que carece de ley. Ser un contemplativo, por lo tanto, es ser un fuera de la ley. Como lo fue Cristo. Como lo fue Pablo. Quien no esté solo, dice Filoxenes, no ha descubierto su identidad. Parecería estar solo, tal vez se experimenta cono individuo. Pero al hallarse voluntariamente encasillado limitado por las leyes y las ilusiones de la existencia colectiva, no tiene más identidad que un nonato en el vientre. Aún no es consciente. Es un forastero de su propia verdad. Posee sentidos, pero no puede usarlos. Tiene vida, pero no identidad. Para tener identidad, tiene que despertar, y percibir. Pero para despertar, tiene que aceptar la vulnerabilidad y la muerte. No por ellas mismas: tampoco por estoicismo o desesperación. Sino únicamente por la invulnerable realidad interior que no podemos reconocer (que solamente podemos ser), pero a la cual despertamos recién cuando vemos la irrealidad de nuestra vulnerable corteza. El descubrimiento de este ser interior es un acto y una afirmación de la soledad. Ahora bien, si tomamos nuestra corteza vulnerable como nuestra identidad verdadera, si pensamos que nuestra máscara es nuestra cara verdadera, la protegeremos con fabricaciones aunque ello nos cueste violar nuestra propia verdad. Tal parece ser el propósito colectivo de la sociedad: cuanto más se dedican a ello los hombres, más certeramente se vuelve una ilusión colectiva. hasta que al final tenemos la dinámica enorme, obsesiva e incontrolable de las fabricaciones diseñadas para proteger meras identidades ficticias. Es decir, sujetos considerados como objetos. Sujetos que pueden dar un paso atrás y verse a sí mismos divirtiéndose (una ilusión que les calma con la impresión de ser reales). Tal es la ignorancia que se toma como fundamento axiomático de todo conocimiento en la colectividad humana: a fin de experimentarse a sí mismo como real uno tiene que suprimir su conciencia de ser incidental, su irrealidad, su estado de carencia radical. Esto se logra elaborando una percepción de uno mismo como alguien que no tiene necesidades que no pueda satisfacer de inmediato. Básicamente, se trata de una ilusión de omnipotencia: una ilusión que la colectividad se adjudica a sí misma, y que acepta compartir con sus miembros individuales de modo proporcional según se sometan a sus fabricaciones más centralizadas y más rígidas".
Thomas Merton.
La Lluvia y el Rinoceronte.

martes, 3 de junio de 2008

Una tranquila oración afectiva.


“Aquellos que han progresado en cierto grado en la vida interior no sólo no necesitan hacer meditaciones sistemáticas, sino que avanzarán más abandonándose en una sencilla y tranquila oración afectiva, sin preocupaciones, sin ruido, sin demasiadas palabras y solamente con una o dos ideas o misterios preferidos, que pueden volver a considerar en una forma más o menos general e indistinta, cada vez que oran. La cosa más importante es establecer contacto con Dios mediante una fe amorosa. Esto implica una suficiente conciencia de la mente para estar viva en presencia de Dios”. (Thomas Merton).

“”Acerca de la oración. ¿Tienes un jardín o algo parecido en donde puedas caminar tú solo? Diariamente, durante unos quince minutos o media hora, camina de un lado para otro entre las plantas y flores… No intentes pensar en algo determinado y cuando te sobrevengan pensamientos del trabajo, etc., vuelve a ti mismo, no trates de arrojarlos a base de fuerzas. Ve si puedes hacerlos a un lado con sólo suavizar tu mente (relajándola). Estás orando y el Señor está contigo. Pero si los pensamientos distractivos acerca del trabajo no se alejan, acéptalos en forma tranquila y sin ansiedad, con la intensión de que el Señor te descubra su voluntad por esos mismos pensamientos distractivos…”. (Thomas Merton, carta a la hermana Therese Lentfoehr)

Nada más que una promesa.

“Hay un profundo agujero en tu ser, como un abismo. Nunca lograrás llenar ese agujero porque tus necesidades son inagotables. Tienes que tejer alrededor de él, de manera que el abismo se cierre en forma gradual”.

“No le cuentes tu historia a todo el mundo. Sólo terminarás sintiéndote más rechazado. La gente no te puede dar lo que tu corazón anhela. Cuánto más esperas de la respuesta de la gente ante tu vivencia de abandono, más te sentirás expuesto al ridículo. Tienes que cerrarte al mundo exterior de manera que puedas entrar en tu propio corazón y al de Dios a través de tu dolor. Dios te enviará las personas con quienes puedas compartir tu angustia, que puedan llevarte más cerca de la verdadera fuente del amor”.

“En presencia de las personas que amas, tus necesidades aumentan y aumentan, hasta que ellas se sienten tan agobiadas por tus necesidades que prácticamente están obligadas a dejarte para sobrevivir. La gran tarea es reclamarte a ti mismo para ti, de manera de poder contener tus necesidades dentro de los límites de tu propio ser y controlarlas en presencia de aquellos a quienes amas. La verdadera reciprocidad en el amor necesita de personas que se controlen y que se puedan entregar al otro sin dejar de seguir aferradas a sus propias identidades”.

“Dios es fiel a sus promesas. Antes de tu muerte, encontrarás la aceptación y el amor que imploras. No llegará del modo en que lo esperas. No seguirá tus necesidades y deseos. Pero llenará tu corazón y satisfará tu deseo más profundo. No hay nada más que esta promesa para agarrarse firmemente. Todo lo demás te lo han sacado. Aférrate con fe a esta promesa desnuda. Tu fe te sanará”.

Henri Nouwen.
La voz interior del amor.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.