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jueves, 4 de noviembre de 2010

ORACIÓN ES NUEVA VIDA

“La invitación a una vida de oración es la invitación a vivir en medio de este mundo sin quedar atrapados en la red de sus heridas y necesidades. La palabra oración indica una interrupción radical de la obsesiva cadena de dependencias que conduce a la violencia y a la guerra. Representa una entrada en una morada completamente nueva. Apunta a una nueva forma de hablar, de respirar, de estar juntos, de conocer… En definitiva, a una forma completamente nueva de vivir.
No es fácil expresar el cambio radical que representa la oración, ya que para muchos la palabra oración está asociada con piedad, hablar a Dios, pensar sobre Dios, realizar prácticas piadosas, asistir a la liturgia dominical y otras muchas cosas. Todo ello tiene algo que ver con la oración; pero, cuando hablo de la oración como la base del pacifismo, me refiero ante todo al abandono del “lugar donde viven los que odian la paz” para entrar en la casa de Dios. La oración es el centro de la vida cristiana. Es la única cosa necesaria. Es vivir con Dios, aquí y ahora”.

El trabajo por la paz
Henri Nouwen
Sal Terrae, 2005

lunes, 1 de noviembre de 2010

MISTICOS Y MAESTROS ZEN

Uno de mis libros preferidos de TM es, sin lugar a dudas, el titulado “Místicos y maestros zen”, publicado por la editorial LUMEN en 2001. Esta obra de TM data de 1967, y apareció originalmente poco después de la muerte de Merton. Este libro reúne un grupo de ensayos cortos sobre misticismo oriental y occidental, expresión del propósito del autor de encontrar los puntos en común entre las grandes tradiciones religiosas en lo que a vida interior y contemplativa se refiere. La variedad de temas, tratados en un lenguaje sencillo, pero sin perder profundidad, hacen de este texto una lectura agradable e instructiva, y nos introducen en algunas parcelas de la espiritualidad cristiana que no forman parte de nuestras lecturas habituales. Me refiero, por ejemplo, a los místicos rusos o ingleses, así como al monaquismo protestante, y también varios aspectos del budismo zen, del Tao; no falta algún ensayo sobre la tradición patrística, así como la espiritualidad y el mundo moderno.
Existen múltiples razones para interesarse en los místicos ingleses. Poseen un encanto y una sencillez que no es igualada por alguna otra escuela. Podría decirse, también, que generalmente son bastante claros, tienen la cabeza en su lugar y son prácticos, hasta cuando se refieren a los asuntos más sublimes. No parecen haber pensado jamás en su vida con Dios como algo recóndito o siquiera inusual. Simplemente, eran cristianos. Les regocijaba que en Él tuvieran acceso directo al Padre de las Luces”. (140)

domingo, 31 de octubre de 2010

TODOS LOS SANTOS

 "Desde las épocas tempranas de la Iglesia, el calendario litúrgico ha reservado un día para honrar, de forma colectiva, a todos los santos, tanto a los oficialmente reconocidos como a los que sólo Dios conoce. Nos recuerda así que la verdadera sociedad de los santos es mucho más numerosa que la lista de los que han sido formalmente canonizados. Existen muchos santos anónimos que, sin embargo, forman parte de la gran “nube de testigos” y que nos rodean con su fe y valor y participan, así, en la comunión entre los vivos y los muertos.
Esta fiesta colectiva de TODOS LOS SANTOS es también una ocasión para reconocer la diversidad de la santidad. Si bien comparten un cierto are de familia, los santos no se forman en un molde particular. Algunos son reconocidos por su contemplación y otros por su acción; algunos representan un papel público mientras que otros pasan sus vidas en una quieta oscuridad. Algunos demuestran la vitalidad de las antiguas tradiciones mientras que otros son pioneros y proyectan nuevas posibilidades en la vida espiritual. Algunos reciben reconocimiento y honras en vida mientras que otros son despreciados y hasta perseguidos.
La festividad de TODOS LOS SANTOS no honra una sociedad de “inmortales”, muy alejada del reino de la existencia humana común. Los santos no fueron seres sobre humanos, sino quienes realizaron la vocación para la que todos los seres humanos fueron creados y a la que estamos llamados. Nadie está llamado a ser otro San Francisco o Santa Teresa. Pero hay un camino hacia la santidad que reside dentro de nuestras circunstancias individuales, que compromete nuestros propios talentos y temperamentos, que lidia con nuestras fuerzas y debilidades, que responde a las necesidades de nuestros propios prójimos y nuestro momento particular de la historia. La festividad de TODOS LOS SANTOS nos fortalece y anima para hacer camino al andar”.

 

Todos los Santos
Robert Ellsberg.

viernes, 29 de octubre de 2010

LA CASA DEL AMOR


“¿Cómo podemos vivir en medio de un mundo marcado por el miedo, el odio y la violencia, y no ser destruidos por él? Cuando Jesús ora al Padre por sus discípulos responde a esta pregunta diciendo: “No te ruego que los saques del mundo, sino que los protejas del Malo”.
Vivir en el mundo sin pertenecer al mundo resume la esencia de la vida espiritual. Esta nos hace ser conscientes de que nuestra verdadera casa no es la casa del miedo, en la que gobiernan los poderes de odio y la violencia, sino la casa del amor, donde Dios reside.
Apenas hay un día en nuestras vidas sin que tengamos la experiencia interior o exterior de miedos, ansiedades, aprensiones y preocupaciones. Estos poderes oscuros han impregnado nuestro mundo hasta tal grado que nunca podremos escapar totalmente de ellos. A pesar de todo, es posible no pertenecer a estos poderes, no construir nuestra morada entre ellos, y elegir la casa del amor como nuestra morada. Esta elección no se hace de una vez por todas, sino viviendo una vida espiritual, orando en todo momento y respirando así el mimo respirar de Dios. A través de la vida espiritual nos trasladamos poco a poco de la casa del miedo a la casa del amor.
Nunca he visto representada la casa del amor de una manera más bella que en el icono de la Santísima Trinidad, pintado por Andrei Rublev en 1425 en memoria del gran santo ruso Sergio (1313-1392). Para mí la contemplación de este icono se ha convertido poco a poco en un camino para entrar más profundamente en el misterio de la vida divina al mismo tiempo que permanezco totalmente comprometido en la lucha de nuestro mundo lleno de odio y miedo”.

Henri Nouwen
“La belleza del Señor. Rezar con los iconos”
Nancea, 1988

jueves, 28 de octubre de 2010

VIDA SACERDOTAL

De la mano de los libros de Anselm Grün he descubierto maneras nuevas de entender y vivir la fe, pues sabe unir lo espiritual, lo tradicional y lo psicológico de una manera armónica. Uno de los temas que más me ha interesado es su modo de explicar el valor de los ritos, y del último libro suyo que leo quiero dejarles un par de párrafos que considero sugerentes. Al hablar de la vida sacerdotal Grün advierte que lo que dice vale tanto para el sacerdocio común de los fieles como para el ministerio particular ordenado.

“En opinión del psicólogo suizo C. G. Jung, la eficacia de los ritos consiste en que por su medio se derrama energía. El rito sumerge en la fuente de la energía divina, que es siempre capaz de crear porque es inagotable”. (38)

El sacerdote es un experto en ritos. Hoy se ha despertado de nuevo la sensibilidad hacia la eficacia curativa de los ritos. Al empezar y concluir mi jornada con un rito bueno y bonito me experimento como sacerdote. Los ritos abren el cielo sobre mi vida, traen la cercanía sanadora y amorosa de Dios a mi rutina cotidiana: en la mañana gris, en el cansancio de la tarde, al comienzo y al final del trabajo, en la comida común y en cualquier momento del día. Los ritos se tocan con la mano: cojo una piedra, enciendo una vela, acomodo las manos para un gesto, respiro, inhalo y exhalo al tiempo que repito una palabra. En estas cosas tan concretas experimento al mismo Dios como aquel que me promete una vida lograda. En los ritos recuerdo que Dios está en mí y junto a mí, traigo al Dios lejano a mi interior, interiorizo a Dios. El rito logra transformar los estorbos de mi vida cotidiana en un signo del amor tierno de Dios”. (43)

Hablando acerca de la “vida sacerdotal” en este libro, Anselm Grün recuerda que ser sacerdote pertenece sustancialmente a nuestra existencia cristiana, y por ello, aunque escribe desde su experiencia como ministro ordenado, lo que dice vale para todo cristiano o cristiana, que busque vivir esta dimensión de su ser creyente.
Así, además de celebrar los ritos, la vida sacerdotal supone otras dimensiones: transformar lo terreno en divino, dar testimonio, proteger lo divino en el mundo, guardar el fuego del amor, abrir los ojos a la voluntad de Dios, iniciar el camino de ser uno mismo, y decir bien a los hombres.

“Cada uno de nosotros posee un espacio santo, separado de este mundo; el mundo no tiene influencia ni acceso a este lugar. Se trata del santo lugar del silencio interior donde Dios habita. De este espacio sagrado surge la salvación para nosotros”. (44)

“Yo creo que ser sacerdote significa presentar incesantemente a Dios la propia impotencia y alzar ante él las manos vacías. Con todo, creo que mis manos ungidas son un signo de esperanza, ya que trasmiten la bendición de Dios aunque ellas no la experimenten, porque Él no es propiedad de mis manos”. (50)

Anselm Grün.
El orden sacerdotal
San Pablo, 2002.

lunes, 25 de octubre de 2010

SANTIDAD ES AMOR

“La perfección no es para quienes se esfuerzan por sentir, parecer y actuar como si fueran perfectos: es únicamente para quienes son plenamente conscientes de que son pecadores, como el resto de los seres humanos, pero pecadores amados, redimidos y cambiados por Dios. La perfección no es para quienes se aíslan en las torres de marfil de una imaginaria impecabilidad, sino únicamente para quienes se arriesgan a empañar su supuesta pureza interior, sumergiéndose plenamente en la vida como hay que vivirla inevitablemente en este imperfecto mundo nuestro: la vida con sus dificultades, sus tentaciones, sus decepciones y sus peligros. La perfección no es tampoco para quienes viven sólo para sí mismos y se ocupan únicamente del embellecimiento de sus almas. La santidad cristiana no es meramente un asunto de recogimiento u oración interior. La santidad es amor: el amor a Dios por encima de todos los demás seres, y el amor a nuestros hermanos en Dios. Tal amor exige, en último término, el completo olvido de nosotros mismos” .

De “La vida silenciosa”, 25-26.
Thomas Merton.

domingo, 24 de octubre de 2010

Este domingo...

 A propósito de la Parábola del fariseo y el publicano que leemos este domingo en la Eucaristía, sirva este texto de TM como comentario:

"La fe personal y la fidelidad a Cristo no bastan para hacer de nosotros cristianos perfectos. Nosotros no vamos a Él como individuos aislados, sino como miembros de su cuerpo místico. Sin amor y compasión por los demás, nuestro aparente "amor" aparente a Cristo es una ficción".

 Thomas Merton.

sábado, 23 de octubre de 2010

SEMILLAS....

"Reza mejor el que no sabe que está rezando"
(San Antonio de Padua).

"No es la montaña lo que conquistamos, es a nosotros".
(Sir Edmund Hillary).

"Si usted no cree en sí mismo, ¿quién demonios lo va a hacer?"  (Tom Clancy).

"No saber es malo, no querer saber es aún peor"
(Proverbio africano).

"No es la respuesta la que arroja la luz, es la pregunta"
(Antiguo proverbio).

"El dolor es vida, y cuanto más agudo sea el dolor, más pruebas hay de estar vivo"
(Charles Lamb).

"Siempre en medio, en el epicentro de tus problemas, es donde encuentras la serenidad"
(Antoine de Saint Exupéry).

"No esperes el juicio final, ocurre cada día"
(Albert Camus).

viernes, 22 de octubre de 2010

VIVIR.

La vida no tiene que ser considerada como un juego en el que se puntúa y alguien gana. Si estás demasiado interesado en ganar, nunca te divertirás jugando. Si estás demasiado obsesionado con el éxito, te olvidarás de vivir. Si sólo has aprendido cómo triunfar, es probable que hayas desperdiciado tu vida”.
 (AMAR Y VIVIR, 20).

Thomas Merton

jueves, 21 de octubre de 2010

Artículo sobre TM en revista universitaria.

 Había comentado sobre una publicación de "Comillas" que traía un artículo sobre TM. Efecivamente, se trata de "Thomas Merton: peregrino en busca de vida interior", de Elvira Ródenas. Según he podido leer en las primeras páginas se trata del mismo tema de su tesina en esa universidad española, en la línea de la antropología y la espiritualidad.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.