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miércoles, 13 de marzo de 2013

ABRE LA PUERTA...3



LA PUERTA PARA CRECER. “Este momento es para ti una puerta…”. Cada día Dios nos llama a ir un poco más allá, a buscar un poco más profundamente y a ser un poco más libres. Crucemos las puertas con esperanza, aceptando los cambios inevitables de nuestra vida y confiando en los beneficios de nuestra transformación. Lee la historia de María, en Lucas 1, 26 y medita en como ella atravesó la puerta de la fe, y en su confianza. Pregúntate ahora por tu propia lucha, y entrega tu corazón a Aquel que te invita a una comunión más plena.


Oración: Compañero de viaje en quien confío, tú me llamas a cruzar las puertas del cambio. Vuelve hacia Ti mi vacilante corazón. Enséñame a confiar en tu orientación. Convénceme de los beneficios del cambio, y profundiza mi creencia en las posibilidades del crecimiento. Y sobre todo, refuerza mi amor por ti. Te abro la puerta de mi corazón.

CASTILLO INTERIOR... Tercera Morada.

"Para aprovechar mucho en este camino y subir a las moradas que deseamos, no está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho, y así lo que más despierte a amar, eso hagan". (Santa Teresa)

 Estamos aprendiendo a conocer y amar a Jesús. Tenemos la certeza de su amistad, pero Él quiere que respondamos a ese amor y le sigamos. Este es un  camino de amistad verdadera e incondicional. Por ello debe uno estar dispuesto a renunciar a todo aquello que interfiera en esa amistad. En esta etapa del camino aprendemos a orar y meditar más profundamente, entrando más adentro de nosotros. Jesús invita a conocerle, llevando con nosotros nuestras miserías y grandezas. Compartiremos su manera de vivir y nuestra amistad saldrá fortalecida. Es importante aquí ser humilde y transparente con Jesús. Caminar en verdad.

CONSEJOS:
1. Medita acerca del joven rico (Mateo 19, 16-22). No se puede regatear con Jesús sin salirse del Castillo interior.
2. En tu oración, habla a Jesús y díle de tu deseo de amistad con Él, de tus propósitos de seguirle.
3. En la oración trata de entrar más adentro de tí, recoge tus sentidos.
4. Piensa que el Reino de Dios está dentro de nosotros, dentro de tí. Busca el cielo que hay en tu interior.
5. También al mirar dentro de tí verás sombras y miserias; no temas, míralas con Jesús, que su mirar es amor. Acércate a los sacramentos, frecuenta aquellos lugares que te inviten a orar.
6. Desecha las máscaras, crece en humildad.
7. Busca modos concretos de servir a tu comunidad y a las personas de tu entorno.

sábado, 9 de marzo de 2013

ITINERARIO DE CUARESMA: Cuando Dios espera para celebrar.


Haz que el pueblo cristiano se apresure con fe viva y entrega generosa a celebrar las próximas fiestas pascuales”. 

1. Aun cuando el hombre desconozca el verdadero contenido de sus esperanzas y expectativas, Dios está siempre, de un modo anónimo y abierto, al final de toda actitud de espera humana.
Pero Dios también espera, y sale a cada momento al encuentro del hombre. En la parábola del hijo pródigo,  es el padre el que atisba todos los atardeceres el horizonte aguardando el regreso del hijo, y en cuanto lo descubre, corre para abrazarle y besarle efusivamente.
La creación se encuentra también en estado de superación y de espera.
La fe implica una actitud de espera y de expansión: el creyente, como el universo que le rodea, ha de asumir una actitud dinámica


2. Sabemos que nuestra vida está hecha de aciertos y fallos, alejamientos y regresos; pero queremos poner delante de nosotros lo que vamos reflexionando, y como el hijo pródigo exclamamos: Sí, me levantaré, volveré junto a mi padre. Ya no caminamos, sino que corremos, queremos alcanzar la meta, el gozo que se nos promete, el abrazo que nos perdona. Aquí se trata de asumir un estilo nuevo: vida agradecida, alegre y generosa. Palabra clave aquí: celebrar. La prisa, la urgencia, es para la fiesta, para entrar en una Vida Nueva.
 
3. Recordamos esta meditación, recreada hace tiempo y compartida en alguna ocasión: 
     
Yo soy una persona a la que Dios conoce perfectamente, soy una persona CONOCIDA por Dios; yo mismo no sé a veces quién soy, pero me queda el consuelo de saber que Dios sí lo sabe, lo sabe de una manera única, conoce cada rincón de mi ser, cada luz y cada oscuridad de mi vida. Y lo mejor es que, conociéndome como me conoce, soy también una persona AMADA por Dios.


Soy además una persona LLAMADA por Dios; llamada desde la eternidad y para la eternidad. Es evidente que a ese llamamiento respondo mal y que a ese amor que Él me da soy muy a menudo infiel. Por eso soy también una persona PERDONADA por Dios. NO debemos vivir con sentimientos de culpa, pues vivimos bajo el signo del perdón, bajo el signo de la Gracia.

Soy una persona ENRIQUECIDA por Dios: por todo lo que la naturaleza me ha dado, por la Gracia de Dios que me acompaña siempre, por los dones y la fuerza del Espíritu, que habita en mí. Puedo decir aquello de San Juan de la Cruz: “Todo es mío, porque Cristo es mío y todo para mí”.

Soy una persona ENVIADA por Dios a vivir en la luz de su Gracia, a anunciar su Reino, a dar el fruto de su Espíritu; enviada a la región de la paz, de la alegría y del amor.

Soy, definitivamente, y por todo lo anterior,   
una persona BENDECIDA por Dios.
 



viernes, 8 de marzo de 2013

ANTES DE QUE ARDA EL MUNDO...

"Antes o después el mundo debe arder, y todas las cosas en él: todos los libros, el claustro junto con el burdel, Fra Angélico junto con los anuncios de Lucky Strike. Antes o después todo será consumido por el fuego y no quedará nadie, porque para entonces el último hombre del universo habrá descubierto la bomba capaz de destruir el universo y habrá sido capáz de destruir el universo y habrá sido incapaz de resistir la tentación de lanzarla y acabar cuanto antes.
 Y aquí estoy yo sentado escribiendo un diario.
 Pero el Amor ríe ante el fin del mundo, porque el Amor es la puerta de la eternidad, y quien ama está jugando a la entrada de la eternidad, y antes de que nada suceda, el Amor le habrá hecho cruzar el umbral y habrá cerrado la puerta, y no le preocupará que arda el mundo, porque no sabrá más que del Amor".

Thomas MERTON, 10 de octubre de 1948
"El signo de Jonás"

ILUMINACIÓN

"Practicar la inmovilidad del cuerpo transforma también al ser humano interiormente. El ser humano ha de darse cuenta que la transformación que busca por medio de la meditación, no es solo un cambio en la organización de su mundo interior, sino una renovación, como ser humano, de todo él. Es falso presentar como iluminación una experiencia por la que, de pronto, algo en el interior se hace claridad, como si se tratara del caso de un  físico genial que, de súbito, tuviera una intuición que diera nueva luz a sus conocimientos, de tal suerte que provocara la modificación de todo un sistema de pensar. En este caso, tal iluminación no transforma al sujeto, que sigue siendo como era antes. La Iluminación, en el sentido real del término, no tiene nada que ver con este tipo de intuición. La verdadera Iluminación supone tal sacudida que transforma al ser humano, todo él, transforma toda su forma, también física, de estar en el mundo".

Karlfried G. Dürckheim
("Práctica del camino interior".)

lunes, 4 de marzo de 2013

ITINERARIO DE CUARESMA: Amistad con Jesús.



La palabra de Dios es siempre palabra de vida; es aquella palabra de la que se habla al comienzo del Génesis, cuando se narra la creación del mundo:


“La tierra no tenía entonces ninguna forma;

todo era un mar profundo cubierto de oscuridad,

y el espíritu de Dios se movía sobre el agua.

Entonces Dios dijo: Que haya luz!

Y hubo luz”.

 (Génesis 1, 2-3)

  
Así, Dios con su palabra crea y recrea su obra de amor. Lo seguiremos viendo a lo largo de este itinerario, sobre todo para traer y tener siempre en la memoria que fue esa misma palabra la que nos llamó a nosotros a salir, a ponernos en camino, en busca de una tierra de promisión.

Aquí aparece CRISTO, la Palabra del Padre, el Amén, el sí a la Humanidad que se hace misterio con el Misterio.  Abiertos a la escucha, Dios habla en todo: en la Escritura, en la Creación, en la Historia, en lo cotidiano y sencillo de la vida, en los encuentros, incluso en otras experiencias religiosas o espirituales; pero sobre todo, nos habla a nosotros los cristianos en Jesús, que es PALABRA.

                                                                            
  “Así como la lluvia y la nieve bajan del cielo,

Y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, ‘

La fecundan y la hacen germinar,

Y producen la semilla para sembrar

Y el pan para comer,

Así también la palabra que sale de mis labios

No vuelve a mí sin producir efecto,

Sino que hace lo que yo quiero

Y cumple la orden que le doy”.

(Isaías 55, 10-11)



Jesús, aquel que encontramos un día y nos robó el corazón, es la Palabra de Dios para nosotros, su promesa, su pacto, su fidelidad. En este itinerario cuaresmal es esencial que renovemos nuestra amistad con él, y nuestra condición de discípulos suyos. Jesús, Amigo y Maestro.

La lectura diaria del evangelio (dialogada, orada), es fuente de vida, y nos permite reconocer al Cristo vivo que camina a nuestro lado. Palabra que alimenta y fortalece. Los discípulos en el Evangelio querían escuchar su palabra y fueron, y se quedaron con él. Luego, en el Monte de la Transfiguración Jesús les reveló que el Misterio se había hecho carne en su persona, y Dios dijo desde la nube: Escúchenlo.

Evocamos otras frases bíblicas: “Tu palabra me da vida”; “Habla, que tu hijo escucha”. “Tú tienes palabras de vida eterna”. Ir a la Escritura para encontrar al Cristo vivo, para sentirnos en el Hogar, para descubrirnos nosotros en Él. En Jesús, el Misterio se ha develado a los hombres; en su Hijo nos hizo hijos y nos lo dijo todo.

jueves, 28 de febrero de 2013

SANTIDAD ES AMOR

"Decir, que estoy hecho a imagen de Dios es decir que el amor es la razón de mi existencia; pues Dios es amor El amor es mi verdadera identidad. La abnegación es mi verdadero yo. El amor es mi verdadero carácter. Amor es mi nombre.
Si, pues, hago, pienso o digo algo, conozco o deseo algo que no sea puramente por el amor de Dios, no puede darme sosiego ni descanso, satisfacción ni gozo. Para hallar el amor debo entrar en el santuario donde está escondido: que es la
esencia de Dios. Y para entrar en Su santidad debo volverme santo como Él es santo, perfecto como Él es perfecto. Nada de esto puede conseguirse por ningún esfuerzo mío, por ninguna labor mía, por ningún competir con otros hombres.. Significa abandonar todo camino que un ser humano pueda seguir o comprender. Yo, que estoy sin amor, no puedo llegar a ser amor, a no ser que el Amor me identifique consigo. Pero si Él envía Su propio Amor, a Sí mismo, para que obre y ame
en mí y en todo lo que yo haga, entonces seré transformado, descubriré quién soy y poseeré mi verdadera identidad perdiéndome en Él. Y esto es lo que se llama santidad".

Thomas MERTON
'Semillas de contemplación".

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.