Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.
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viernes, 16 de marzo de 2007
Thomas Merton y la Virgen (1): La Santidad por María.
“Uno de los grandes defectos de mi vida espiritual durante el primer año fue la falta de devoción a la Madre de Dios. Creía en las verdades que la Iglesia nos enseña acerca de Nuestra Señora, y decía el Ave María cuando oraba, pero esto no era suficiente. Las personas no se dan cuenta del gran poder que tiene la Virgen bendita ni saben quién es ella: de sus manos recibimos todas las gracias porque Dios ha querido que ella participe en su trabajo para la salvación de la humanidad.
Para mí, en aquellos días, aunque creía en ella, Nuestra Señora significaba un poco más que un hermoso mito, pues en la práctica yo no le ponía más atención que la que se le presta a un símbolo o a un poema. Ella era la virgen que se veía a la entrada de las catedrales medievales. Ella era la que yo había visto en todas las estatuas del Museo de Cluny y cuyas pinturas decoraban las paredes de mi estudio en Oakham.
Sin embargo, ese no es el lugar que le pertenece a María en la vida de los seres humanos. Ella es la madre de Cristo, su madre en nuestra alma. Ella es la madre de la vida sobrenatural que llevamos dentro de nosotros. Nosotros logramos la santidad por su intercesión. Dios no quiere que sea de otra manera”.
Thomas Merton: “La Montaña de los Siete Círculos”.
La aventura cubana de Thomas Merton (VI). Correspondencia con poetas cubanos.

“La Habana será siempre una ciudad muy querida para mí, como lo es todo lo de Cuba. Ciertamente, en la Habana, me fue dado entender con claridad la realidad del misterio cristiano, por la gracia de Dios, y no puedo evitar creer en las profundas potencialidades cristianas de Cuba, y de toda Latinoamérica. Nunca podré olvidar las Iglesias de la Habana, o el santuario del Cobre” (60). (Carta: 1/agosto/63).
Supongo que en las cartas que Merton recibía desde Cuba, y a través de algunas noticias que recibiría, estaba al tanto de las tensiones que vivían los cubanos, y los creyentes, de unas u otras tendencias, en los primeros años de la revolución. En la misma carta citada anteriormente Merton nos deja, todavía para hoy, una verdadera reflexión para alcanzar la santidad en Cuba hoy:
“ No sientan que las dificultades en medio de las cuales laboran hacen menos significativas sus vidas. Al contrario, los cristianos vivimos en todas partes en una especie de destierro, y es necesario que todos comprendamos esto. El peligro mayor proviene de identificar la iglesia con un sistema económico y cultural próspero y sólido, como si Cristo y el mundo hubieran finalmente acordado ser amigos. La Iglesia necesita cristianos de pensamiento libre y original, con nuevas soluciones y dispuestos a correr riesgos”. Y luego, más adelante, añade: “Ustedes no tienen por qué sentir confusión o duda, sino abrir sus corazones al Espíritu Santo, y regocijarse de su libertad que nadie puede arrebatarles. Ningún poder en la tierra puede impedirles amar a Dios y unirse a é. Ni tampoco dependen de la devoción tradicional, puesto que el Señor está junto a ustedes, y vive en ustedes. Su evangelio no está viejo, ni olvidado; es nuevo, y está ahí para que lo mediten. Por su Gracia pueden aun recibir los sacramentos de la Iglesia y alegrarse de estar en el cuerpo de Cristo. Y tienen a sus hermanos cristianos y a toda Cuba para amar”.
Para mí, estas palabras de Thomas Merton son una especie de testamento que sella su relación con Cuba, con su gente, con sus devociones, con sus infinitas posibilidades cristianas, como él mismo reconociera. Leerlas una y otra vez nos permiten quedarnos con el eco interior de su compañía y su bendición sacerdotal, y llenar nuestro corazón de confianza, de esperanza y de paz. Este hombre, buscador incansable de Dios, de su soledad y su silencio, que se sintió en esta tierra como un príncipe, como un millonario espiritual, acogido, cuidado, y donde recibió una verdadera gracia que Cintio Vitier reconoce como “un suceso espiritual único en nuestra historia”, puede ser un maestro, un compañero de camino, para quienes anhelamos contemplar cara a cara el rostro de Dios
miércoles, 14 de marzo de 2007
Andar descalzos.

“En algunas comunidades monásticas, los monjes se acercan descalzos a recibir la ceniza. Andar descalzos es una cosa alegre. Es bueno sentir el suelo o la tierra bajo los pies. Es bueno que la iglesia entera esté callada, llena del rumor de hombres que andan sin zapatos. Uno se pregunta por qué llevamos cosas tales como los zapatos. La oración es mucho más significativa sin ellos. Sería bueno quitárselos en la iglesia siempre. Pero quizá eso le parecería fantástico a los que han olvidado tales satisfacciones elementales. Algunos se podrían resfriar sólo de pensarlo… así que volvamos a la liturgia”.
Veo acá el talante poético de Merton y su gran sentido del humor. Veo una llamada a la sencillez. Veo una imagen hermosa para hablar de la vida espiritual, de la persona que entra en el camino de la interioridad: gente que anda descalza, gente libre.
En estos días...
Algunas noticias no han sido alegres: por un lado la muerte de una persona a la que tenía mucha estima, y de otra la noticia de la enfermedad de un gran amigo; ambas cosas me han hecho sentir un poco triste, pero también las hago parte del camino hacia la Pascua, las ofrezco, y miro la cruz, signo de vida del cristiano.
martes, 13 de marzo de 2007
30 de marzo, ayuno por la paz.
30 de marzo, oración y ayuno por la paz en el mundo
Llamamiento a congregaciones religiosas
ROMA, lunes, 12 marzo 2007 (ZENIT.org).- Se lanza un llamamiento general a religiosos y religiosas a participar en un día de oración y ayuno por la paz el próximo 30 de marzo. Es una iniciativa de la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación de la USG/UISG (Unión de Superiores Generales y Unión internacional de Superioras Generales). La invitación a la oración y al ayuno se orienta, específicamente, a rogar por el fin de la violencia y la guerra en Darfur (Sudán), Irak, Afganistán, Sri Lanka, norte de Uganda, Nepal, Colombia, Israel, Palestina, el Líbano y en todo punto del planeta donde el la discordia y la división. La convocatoria de la USG/UISG a las Congregaciones miembros propone palabras del Mensaje de Juan Pablo II para la Jornada Mundial de la Paz en 2002: «La oración por la paz no es un elemento que "viene después" del compromiso por la paz. Al contrario, está en el corazón mismo del esfuerzo por la edificación de una paz en el orden, en la justicia y en la libertad». «Orar por la paz significa abrir el corazón humano a la irrupción del poder renovador de Dios. Con la fuerza vivificante de su gracia, Dios puede abrir caminos a la paz allí donde parece que sólo hay obstáculos y obstrucciones; puede reforzar y ampliar la solidaridad de la familia humana, a pesar de prolongadas historias de divisiones y de luchas». «Orar por la paz significa orar por la justicia, por un adecuado ordenamiento de las Naciones y en las relaciones entre ellas. Quiere decir también rogar por la libertad, especialmente por la libertad religiosa, que es un derecho fundamental humano y civil de todo individuo». «Orar por la paz significa rogar para alcanzar el perdón de Dios y para crecer, al mismo tiempo, en la valentía que es necesaria en quien quiere, a su vez, perdonar las ofensas recibidas». Para los convocantes, reservar un día durante la Cuaresma para rezar simultáneamente, como miembros de las congregaciones religiosas, por la paz en la Tierra podría tener un efecto profundo en nuestro mundo. De antemano agradecen la adhesión a esta convocatoria y la invitación a otros que se quieran unir. La USG es la asociación de los superiores generales de Institutos masculinos. Asegura formación a los superiores generales y a la vez ofrece a los miembros numerosas ocasiones de diálogo, colaboración y apoyo mutuo. De forma similar, la Unión Internacional de Superioras Generales (http://www.uisg.org%20/) busca construir puentes, acortar distancias y crear mecanismos para que sus miembros puedan comunicarse en comunidad y en comunión. Es un organismo internacional aprobado canónicamente. Promueve igualmente el conocimiento de la vida religiosa.
lunes, 12 de marzo de 2007
La Aventura cubana de Thomas Merton(V). Cuba fue una aventura inolvidable.

Cuando Merton se prepara parta los ejercicios espirituales de su profesión Solemne, escribe: “El hermano ropero fue al desván y me bajó la maleta que traje al monasterio hace cinco años… Aún se ve nueva y reluciente; lleva pegada una etiqueta blanca y azul, del correo aéreo cubano, con la letra M encima”. (30).
El 14 de septiembre de 1947, Festividad del Santo Nombre de María, escribe: “He estado pensando en Nuestra Señora de la Soledad… de la que recuerdo la iglesia que tiene dedicada en Camaguey, Cuba”. (62)
El 20 de marzo de 1948 escribe: “Me siento como si me hallara en un Hotel de Cuba. El paisaje tiene una indefinible coloración entre verde, gris y amarilla, que semeja la de Cuba”. (91).
El 22 de abril de 1949, cercana su ordenación sacerdotal, anota en el diario: “Pienso mucho en Nuestra Señora del Cobre y en la súplica que hace tiempo le dirigí”. (162).
23 de mayo del mismo año: “Dentro de tres días, si vivo y si el Arzobispo no se sufre una caída y se rompe una pierna, seré sacerdote. Pienso sin cesar: Voy a cantar Misa, voy a cantar Misa. Y recuerdo a Nuestra Señora del cobre, cuya basílica visité hace nueve años en este mes de mayo. La Virgen se ha portado muy bien conmigo. Su amor me ha seguido hasta aquí y me conducirá hasta Dios”. (171)
Luego, unos días después, y rememorando la fiesta de su ordenación, anota: “El Viernes dije la Misa que había prometido a Nuestra Señora del Cobre”. (175).
Otro de los diarios publicados por Merton como libro es “Un Voto de Conversación”, que recoge acontecimiento sucedidos entre 1964 y 1965. Aquí hay también algunas referencias cubanas, que muestras además el marcado sentido del humor de Merton:
18 de julio de 1964: “Un exiliado cubano, que no habla inglés, está aquí para ser un hermano de la familia, pero no creo que le sea posible radicarse. Habla sobre Castro con furia” (94).
1 de septiembre de 1964: “Debí salir y conversar con el hermano cubano de la familia, que se volvió psicótico. Estaba gritando, rompiendo platos y aporreando la pared. Dijo que la ira de Dios caía sobre este lugar porque era demasiado rico… Supongo que las largas horas de trabajo, dejado a solas, junto con su incapacidad para hablar inglés y sus intensas meditaciones sobre las amenazas y las promesas de Nuestra Señora de Fátima, sobre el Apocalipsis y sobre Castro, finalmente lo quebraron. Trató de demostrarme cómo en números romanos, el número apocalíptico 666 deletreaba el nombre de Fidel Castro, pero yo no lograba ver tal cosa. Hoy se va, e irá a un lugar donde hay otros cubanos.”
Este cubano, que intentó ser hermano en el monasterio de Merton es nombrado en otro momento con el nombre de José.
En otro de los diarios publicados póstumamente, “Diario de Asia”, de Thomas Merton, encontré la siguiente anotación, el día 17 de octubre de 1968, en Bangkok: “Rostros fascistas de los encargados del pasaporte, una fila de seis oficiales de uniforme para poner un sello al pasaporte, caras como la de los oficiales en la Cuba de Batista, y los mismos uniformes pálidos”. (Pag.45).
Estas anotaciones, que no pretenden ser exhaustivas, tienen la intensión de que nos demos cuenta como el recuerdo de su viaje a Cuba estuvo presente en Merton hasta el año mismo de su muerte, mientras viajaba por el continente asiático.
En busca del pozo.

-¡Ah!-dije al pequeño príncipe- ¡Son muy bellos tus recuerdos, pero todavía no he reparado mi avión y ya no tengo qué beber, y me sentiría feliz, yo también, si pudiera ir muy dulcemente hacia una fuente!
Pero él seguía hablando de la zorra y la amistad. Y yo pensé: “no mide el peligro”.
Pero me miró y respondió a mi pensamiento:
-Yo también tengo sed…Busquemos un pozo.
-Entonces ¿Tú también tienes sed?
No respondió a mi pregunta. Solamente me dijo:
-El agua también puede ser buena para el corazón….
Y siguió después:
-El desierto es bello.
Y era verdad. Siempre amé el desierto. Uno puede sentarse sobre una duna de arena. No se ve nada. No se oye nada. Y, sin embargo, algo resplandece en silencio.
- Lo que embellece el desierto –dijo el pequeño príncipe- es que esconde un pozo en cualquier parte.
Me sorprendí al comprender de pronto el misterioso resplandor de la arena.
-¡Sí!- dije- ya se trate de la casa, las estrellas o el desierto, lo que los embellece es invisible.
Como el pequeño príncipe se durmió, lo tomé en mis brazos y me puse nuevamente en camino. Estaba emocionado. Me parecía llevar un frágil tesoro… y me dije: Lo que veo aquí no es más que apariencia, lo más importante es invisible. Y caminando así, descubrí el pozo al clarear el día.
El pozo al que llegamos no se parecía en nada a los pozos del Sahara. Los pozos del Sahara son simples agujeros cavados en la arena. Este parecía un pozo de pueblo. Pero allí no había pueblo alguno, y yo creía soñar. Es extraño –dijo el pequeño príncipe- todo está preparado: la roldana, el cubo y la soga… Y rió. Tocó la soga, e hizo girar la roldana. Y la roldana gimió como gime una vieja veleta cuando el viento ha dormido mucho tiempo.
-¿Oyes? –Dijo el pequeño príncipe- hemos despertado este pozo y él canta…
Lentamente levanté el cubo hasta el brocal. Lo puse en firme. En mis oídos seguía el canto de la roldana y en el agua que temblaba todavía vi estremecerse el sol.
- Tengo sed de esta agua –dijo el pequeño príncipe- dame de beber.
- Y comprendí lo que él había estado buscando.
Levanté el cubo hasta sus labios. Todo era dulce como una fiesta. Esta agua era mucho más que un alimento. Había nacido de la marcha bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos. Era buena para el corazón como una dádiva.
- Los hombres de tu tierra no encuentran lo que buscan – dijo el pequeño príncipe- Es que los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón”.
sábado, 10 de marzo de 2007
El Árbol inútil. Un poema de Thomas Merton.
"Tengo un árbol grande,
de los que llaman árboles apestosos.
El tronco está tán retorcido,
tan lleno de nudos,
que nadie podría obtener una tabla derecha
de su madera. Las ramas están tan retorcidas
que no se pueden cortar en forma alguna
que tenga sentido.
Ahí está junto al camino.
Ni un solo carpintero se dignaría siquiera
mirarlo.
Iguales son tus enseñanzas,
grandes e inútiles."
Chuang Tzu replicó:
"Has observado alguna vez al gato salvaje?
Agazapado, vigilando a su presa,
salta en ésta y aquella dirección,
arriba y abajo, y finalmente
aterriza en la trampa.
Pero ¿has visto al yak?
Enorme como una nube de tormenta,
firme en su poderío.
¿Qué es grande? Desde luego.
¡No puede cazar ratones!
Igual ocurre con tu gran árbol.¿Inútil?
Entonces plántalo en las tierras áridas.
En solitario.
Pasea apaciblemente por debajo,
descansa bajo su sombra;
ningún hacha ni decreto preparan su fin.
Nadie lo cortará jamás.
¿Inútil? ¡Eres tú el que debería preocuparse!"
SOBRE LA LECTURA DE LA BIBLIA (Benedicto XVI).
jueves, 8 de marzo de 2007
La espiritualidad y la oración.

La Palabra ESPIRITUALIDAD, refiere, en el sentido cristiano, a la vida guiada por el Espíritu Santo, y está vinculada a momentos diversos de la historia de la salvación, a la historia de la Iglesia o de los diversos estados de vida cristiana, o también a los muchos maestros o escuelas que han seguido a Cristo en la vivencia de particulares carismas. ESPIRITUALIDAD, del sustantivo “espíritu”, se opone a la “carne”, pero no al CUERPO, y es para San Pablo todo lo ordenado y guiado por el espíritu de Dios. Cuando hablamos acá de espiritualidad nos referimos preferentemente a la CALIDAD DE VIDA DE UNA PERSONA O DE UN GRUPO QUE VIVE UN IDEAL RELIGIOSO.
Procurar una vida espiritual supone por tanto llenar la vida entera con la presencia de Cristo, dejarnos conducir por su Espíritu, tener como vocación la santidad, y ser en la parcela del mundo en la que Dios nos ha sembrado Luz y sal y levadura y evangelio. Es esa invitación de Jesús a los suyos: “Estar en el mundo sin ser del mundo” la que resume el modo de hablar del Maestro sobre la vida espiritual. Para llevar una vida espiritual no hay que dejar la familia, renunciar a nuestro trabajo, o retirarnos de las actividades sociales o políticas, o dejar de interesarnos por la literatura, el arte o la música, y tampoco exige la práctica de formas ascéticas severas o de largas horas de oración. (Sólo algunos en la Iglesia buscan a Cristo de esta manera, en una vocación particular). La vida espiritual es una vida en la que somos transformados totalmente por el Espíritu del amor. Aparentemente todo sigue igual, pero realmente todo cambia a partir de ese momento.
Y es aquí entonces donde aparece la ORACIÓN. Espiritualidad o vida espiritual y oración están íntimamente vinculadas, no pueden estar una sin la otra, son parte de una misma realidad. Para algunos, quizá para muchos, cuando se habla de ORACIÓN, vienen a la mente imágenes incompatibles con una vida de familia o de trabajo, una vida en medio del mundo. Pero esto no es así, y de hecho podemos afirmar sin temor a equivocarnos que TODO ES ORACIÓN, si añadimos la frase paulina “para los que aman a Dios”. Quiere esto decir que cultivar la constante presencia de Dios en nuestra vida es una manera de orar y así desarrollar en nosotros una intensa vida espiritual. Un carmelita francés, el Hno Lorenzo de la Resurrección, afirmaba: Dios es un hábito del corazón, Dios está dentro de ti, Dios siempre te sorprende, y tenía la certeza de que “donde sea que esté, Dios también está allí”. En fin, cada uno debe encontrar la oración más personal, la que más se adecua a su modo de ser y a sus circunstancias únicas e irrepetibles, pero ha de procurarse siempre que esa oración brote del corazón, de lo más hondo de la persona; es la certeza de su autenticidad.
Permítanme añadir algo más. Espiritualidad o vida espiritual y oración están a su vez vinculadas con dos condiciones: el SILENCIO y la SOLEDAD. Vuelvo a lo que decía en el párrafo anterior: esto no significa que debamos aislarnos de los demás, o que en medio del agobio y el ruido de nuestra vida cotidiana no podamos encontrar a Dios o vivir cerca de Él. Es importante crear un oasis en medio de nuestra vida para nosotros y para Dios. Importante encontrar momentos y lugares para callar y escuchar, para experimentar la conversión, para liberarnos de las cargas inútiles, para no ser víctimas de la sociedad o de nuestro falso yo. Henri Nouwen dijo: “La soledad es el horno de la trasformación”. El cristiano ha de ser capaz de construir su propio desierto, al que podamos acudir guiados por el Espíritu, y en donde nos dejemos configurar por Cristo, según su propia imagen.
Silencio y soledad no están opuestos a la COMUNIDAD, todo lo contrario. La soledad es esencial para la vida en comunidad, porque no sabe estar con los otros quien no sabe estar solo. Y el poder de la palabra, del mensaje, se descubre únicamente desde el silencio; es del silencio de donde brota la Palabra.
Como ves, hablar de espiritualidad es hablar de un camino de crecimiento y trasformación interior. El ser humano siempre está en proceso, no está nunca acabado. Esto vale en el sentido biológico o psicológico, pero sobre todo es fundamental en el camino espiritual. El cristiano ha de procurar siempre adentrarse en el misterio de Cristo, cultivar la amistad con Dios, y aprovechar los recursos que le ofrece la iglesia para, guiado por el Espíritu, descubrir el rostro de su Señor Resucitado en medio de la historia humana. De ahí la insistencia con que nuestros pastores nos convocan a cultivar una espiritualidad, a ahondar en nuestro conocimiento de Cristo, a tener una vida de oración; a menudo constatamos que muchos hermanos nuestros en la fe no aprovechan la riqueza enorme de la tradición espiritual católica, mientras andan buscando desesperadamente en otras tradiciones un poco de agua que calme su sed interior.
Me atrevo a dejarte unas PROPUESTAS para que pienses y tomes decisiones importantes para tu vida cristiana. Léelas detenidamente y saca de ellas propósitos firmes para tu desarrollo espiritual.
1- La vida cristiana es un camino que nos conduce a la plena comunión con Dios; es crecimiento interior, identidad con Cristo. No te conformes con lo mínimo, no aceptes la mediocridad en tu vida espiritual.
2- Descubre el Valor de la Sagrada Escritura. La lectura cotidiana y meditada de la Palabra de Dios es alimento necesario para poder adentrarse en los caminos del Espíritu.
3- Recibe a María en tu vida, como madre, como hermana, y como maestra también de tu vida espiritual. El rezo del Rosario puede convertirse en la llave que abra tu vida interior a la experiencia contemplativa.
4- Acércate a los Santos también, a esa pléyade de testigos que a lo largo de los siglos han vivido la fe en las más disímiles circunstancias; ellos pueden hacerte descubrir la belleza del camino que sigues, la alegría que nace del encuentro con el evangelio, el sentido de una vida dedicada a Cristo.
5- Procura, cada día, un momento de soledad y de silencio, ya sea en tu propio hogar, o en un lugar donde consigas recogerte por un rato, mientras agradeces a Dios la luz de cada jornada, luz interior digo, confianza.
6- Ama tu comunidad cristiana, gózate de tu pertenencia a la Iglesia, ora por los que en ella trabajan por el Evangelio. La Eucaristía es el centro de una vida que quiere ser guiada por el Espíritu, en ella encuentra alimento tu deseo de santidad.
Santa Teresa de Jesús escribió acertadamente en el Libro de su Vida: “A mi parecer no es otra cosa oración sino tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama”. Los protagonistas de esta historia son dos: Dios, que se da a sí mismo, y el ser humano, que le responde. Llamada y respuesta de AMOR. La invitación de nuestros obispos a cultivar la ESPIRITUALIDAD no es una tarea más: es otra llamada de Dios a la VIDA
Ser parte de todo...
-Thomas Merton-
Santidad es descubrir quién soy...
“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).
LA DANZA GENERAL.
Thomas Merton.
ORACIÓN DE CONFIANZA...
“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros
Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.
