Seguidores

lunes, 31 de agosto de 2009

CONFIANZA.


"Vuelve, por favor, vuelve,

quien quiera que seas,

religioso, infiel, hereje pagano.

Aunque hayas hecho cien promesas

y cien veces las hayas roto,

esta puerta no es la puerta

de la desesperanza y la frustración.

Esta puerta está abierta para todos.

Ven, ven, tal como seas".


-RUMI-

domingo, 30 de agosto de 2009

Espiritualidad cristiana.


Acerca de la espiritualidad cristiana leo actualmente, y me parece de interés compartir algo; se trata de algunos rasgos típicos de esta espiritualidad, elementos que han de estar presentes, o que debemos tener en cuenta en nuestra experiencia espiritual.



1- La espiritualidad cristiana presupone siempre una manera de vivir, y no simplemente una filosofía abstracta o un código de creencias. Ser cristiano es vivir de una manera determinada.

2- Esta manera cririana de vivir es una vida de seguimiento; el cristiano es un discípulo de Jesús. Este es un concepto que tiene muchos matices, pero que puede comprenderse: cristiano es el que sigue a Jesús.

3- La llamada al camino de seguimiento es una llamada a pertenecer a una comunidad. Nada hay en el Nuevo Testamento que sugiera que se trata de una llamada puramente individual. Cada persona ha de responder personalmente a la llamada, pero esto implica que nos unamos al cuerpo de creyentes que testimonia los hechos salvíficos del Señor.

4- El camino de seguimiento en comunidad encuentra su expresión más alta en la participación de la Eucaristía. Es en la fracción del pan donde reconocemos a Cristo.

5- El camino de seguimiento en la comunidad eucarística de creyentes es en el Espíritu.

6- Toda espiritualidad cristiana auténtica tiene que tender la mano a todos, sin tener en cuenta la clase, el género o la condición social.


Estas ideas pueden desarrollarse aun más, pero así como las expongo permiten captar los aspectos básicos de la espiritualidad del cristiano, los que no pueden faltar. Les recomiendo la lectura de este libro:

"Espiritualidad cristiana. Temas de la tradición", autores: Lawrence S. Cunningham y Keith J. Egan, Sal Terrae, 2004.

Recoge los temas fundamentales de la espiritualidad cristiana, en diez capítulos, con abundantes referencias a Thomas Merton. Está presentado como un manual, que se lee con facilidad y nos introduce en los fundamentos de la experiencia espiritual cristiana.

viernes, 28 de agosto de 2009

Crecer espiritualmente, amando a otras personas.


"Son pocas las personas que se santifican en el aislamiento. Muy pocas consiguen ser perfectas en la soledad absoluta.

Vivir con otras personas y aprender a perdernos en la comprensión de sus debilidades y deficiencias puede ayudarnos a ser verdaderos contemplativos, ya que no hay un medio mejor para librarnos de la rigidez, la crudeza y la aspereza de nuestro arraigado egoísmo, que es el único obstáculo insuperable para la luz y la acción infusas del Espíritu Santo.

Ni siquiera la valerosa aceptación de las pruebas interiores en una soledad absoluta puede compensar totalmente la obra de purificación realizada en nosotros por la paciencia y la humildad, amando a otras personas y comprendiendo con benevolencia sus necesidades y exigencias menos razonables.

Los eremitas están siempre expuestos al peligro de secarse y endurecerse en su excentricidad. Al vivir sin contacto con otras personas, tienden a perder ese sentido profundo de las realidades espirituales que sólo puede dar el amor puro.

¿Crees que el camino hacia la santidad consiste en encerrarte con tus oraciones, tus libros y las meditaciones que te agradan e interesan a tu mente, para, rodeado de muros, protegerte de las personas, a las que consideras estúpidas? ¿Crees que el camino hacia la contemplación se encuentra en el rechazo de actividades y trabajos que son necesarios para el bien de otros, pero que te aburren y te distraen? ¿Te imaginas que vas a descubrir a Dios enclaustrándote en una crisálidad de placeres ascéticos y espirituales, en lugar de renunciar a todos tus gustos, deseos, ambiciones y satisfacciones por amor a Cristo, que ni siquiera vivirá dentro de tí si no puedes encontrarlo en otras personas?".


Thomas Merton

Nuevas semillas de contemplación, 202-203

miércoles, 26 de agosto de 2009

La comprensión del dogma.


"No es la seca fórmula de una definición dogmática en sí lo que arroja luz en la mente de un contemplativo católico, sino el asentimiento al contenido de esa definición, que se profundiza y amplía hasta convertirse en una penetración vital, personal e incomunicable de la verdad sobrenatural que expresa, una comprensión que es un don del Espíritu Santo y que se funde en la Sabiduría del Amor para poseer la Verdad en su infinita Sustancia, que es Dios mismo.

Los dogmas de la fe católica no son meros símbolos o vagas racionalizaciones que aceptamos como arbitrarios puntos de estimulación en torno a los cuales se pueden formar o desarrollar buenas acciones morales; y aun es menos cierto que cualquier idea podría servir tan válidamente como las que han sido definidas, que cualquier pensamiento piadoso antiguo podría fomentar esta imprecisa vida moral en nuestras almas. Los dogmas definidos y enseñados por la Iglesia tienen un significado muy preciso, positivo y determinado, que debe ser explorado y penetrado por quienes tienen la gracia de poder hacerlo, si quieren vivir una vida espiritual íntegra. Pues la comprensión del dogma es el camino directo y ordinario hacia la contemplación.

Todas las personas que puedan hacerlo deben adquirir algo de la exactitud y agudeza de los teólogos para apreciar el verdadero sentido del dogma. Todo cristiano debe tener una comprensión de su creencia tan profunda como su estado le permita. Y esto significa que todos y cada uno deben respirar la atmosfera limpia de la tradición ortodoxa y ser capaces de explicar su creencia con una terminología correcta, una terminología con un contenido de ideas auténticas.

Con todo, a la verdadera contemplación no se llega por un esfuerzo de la mente. Al contrario, una persona podría fácilmente extraviarse en el bosque de detalles técnicos que interesan a los teólogos profesionales. Pero Dios da a los verdaderos teólogos un hambre, nacida de la humildad, que no se puede saciar con fórmulas y argumentos y que busca algo más cercano a Dios de lo que la analogía puede aportarnos".


Thomas Merton

Nuevas semillas de contemplación, 160-161

domingo, 23 de agosto de 2009

Tradición y revolución (3)

"La noción de dogma aterroriza a quienes no comprenden a la Iglesia. No pueden concebir que una doctrina religiosa pueda estar expresada en una afirmación clara, definida y con autoridad sin que de inmediato se vuelva estática, rígida e inerte y pierda toda su vitalidad. En su angustia frenética por huir de tal concepción, se refugian en un sistema de creencias que es vago y fluido; un sistema en el que las verdades pasan como niebla y vacilan y varían como sombras. Hacen su selección personal de fantasmas en este pálido e indefinido ocaso de la mente. Ponen mucho cuidado en no poner nunca tales abstracciones bajo la plena luz del sol, porque temen ver que son completamente insustanciales.
Privilegian a los místicos católicos con una especie de respetuosa consideración, pues creen qiue estos raros seres humanos llegaron de alguna manera a la cima de la contemplación desafiando al dogma católico. Suponen que su profunda unión con Dios ha sido una huida de la autoridad docente de la Iglesia y una protesta implícita contra ella.
Pero la verdad es que los santos llegaron al conocimiento más profundo y vital de Dios, a la vez que el más individual y personal, precisamente por causa de la autoridad docente de la Iglesia, precisamente a través de la tradición guardada y propiciada por esa autoridad.
El primer paso hacia la contemplación es la fe; y la fe comienza con un asentimiento a la enseñanza de Cristo a traves de Su Iglesia: Quien a vosotros me escucha, a Mí me escucha y La fe viene de la predicación (Romanos 10, 17)".
Thomas Merton
Nuevas semillas de contemplación, 159-160
Seguro que muchos estarán pensando: ¿Y Thomas Merton, a quien tenemos por paradigma de libertad interior dijo estas cosas? Con toda intensión las traigo al blog, para que veamos que la realidad "real" no es blanco y negro, sino que cada ser humano está formado por una múltiple diversidad de imágenes e ideas que van conformando su vida interior. Como dice el propio TM en la cita que aparece a la derecha del blog, sólo se puede discutir, cuestionar o negar, lo que primero se ha conocido y se ha vivido bien.

sábado, 22 de agosto de 2009

Tradición y revolución (2)

"Se supone que una revolución es un cambio completamente radical. Pero la ideología de la revolución política nunca cambiará nada más que las apariencias. Habrá violencia, y el poder pasará de un partido a otro; pero cuando el humo se disipe y los cuerpos de todos los muertos hayan sido enterrados, la situación será esencialmente la misma que antes: en el poder habrá una minoría de hombres fuertes que explotarán a todos los demás para sus fines personales. La codicia, la crueldad, la lujuria, la ambición, la avaricia y la hipocrecía serán las mismas de antes.
Las revoluciones humanas no cambian nada. La única influencia que puede subvertir realmente la injusticia y la iniquidad de los hombres es el poder que respira en la tradición cristiana y renueva nuestra participación en la Vida que es la Luz de los hombres.
Todas estas referencias al dinamismo cristiano les parecen absurdas a quienes no tienen experiencia personal de este aspecto revolucionario de la verdad cristiana y únicamente ven la corteza exterir del conservadurismo humano muerto que tiende a formarse alrededor de la Iglesia, de la misma manera que las lapas se pegan a los cascos de los barcos.
Cada cristiano y cada nueva edad de la Iglesia tienen que hacer este redescubrimiento, este retorno a la fuente de la vida cristiana... sólo un don de Dios puede enseñarnos la diferencia entre la seca corteza exterior de la formalidad que se forma a veces en la Iglesia por las naturalezas humanas que la componen, y la viva e interna corriente de Vida Divina, que es la única tradición católica real".
Nuevas semillas de Contemplación, 158-159
Thomas Merton

viernes, 21 de agosto de 2009

Tradición y revolución.


En su libro "Nuevas semillas de contemplación" TM dedica un capítulo a reflexionar en relación al binomio tradición-novedad en la Iglesia Católica; aquí dejo algunas ideas:


"Lo más paradójico a propósito de la Iglesia es el hecho de que es al mismo tiempo esencialmente tradicional y esencialmente revolucionaria. Pero esta paradoja no es tan grande como parece, porque la tradición cristiana, a diferencia de todas las demás, es una revolución viva y perpetua. Todas las tradiciones humanas tienden a estancarse y deteriorarse. Tratan de perpetuar cosas que no se pueden perpetuar. Se adhieren a objetos y valores que el tiempo destruye sin piedad. Están atadas a un orden de cosas contingente y material -costumbres, modas, estilos y actitudes- que inevitablemente cambian y dan paso a otras.

La presencia de un fuerte elemento de conservadurismo humano en la Iglesia no debería oscurecer el hecho de que la tradición cristiana, cuya fuente es sobrenatural, es algo absolutamente opuesto al tradicionalismo humano. La tradición viva del catolicismo es como la respiración de un cuerpo físico. Renueva la vida impidiendo el estancamiento. Es una constante, tranquila y pacífica revolución contra la muerte.

La tradición católica es una tradición, porque en el cristianismo sólo hay una doctrina viva. Toda la verdad del cristianismo ha sido plenamente revelada, pero aun no ha sido plenamente comprendida ni plenamente vivida. La vida de la Iglesia es la Verdad de Dios mismo, exhalada en la Iglesia por Su Espíritu, y no puede haber ninguna otra verdad que la sustituya y reemplace".

Nuevas semillas de contemplación, 156-157
Thomas Merton.

Podemos ver que TM parte de lo posible y no de lo real; es capáz de ver más allá de lo inmediato, y puede así poner en cuestión lo cotidiano desde un ideal más alto. Lo real es aquí lo posible, más que lo que de hecho sucede. Dice: esto es lo cristiano, vean a ver quien encaja en ello y quien no.

Seguiremos leyendo el texto.

jueves, 20 de agosto de 2009

Arquitectura y espacio sagrado.


"La profunda revelación en la conciencia religiosa del hombre contemporáneo se relaciona con la revolución en su sentido del espacio. Eso lo describe, de modo ingenuo pero exacto, J.A. T. Robinson al decir en Honest to God ("Con franqueza ante Dios") que el hombre moderno ya no se las puede arreglar con una noción de Dios "ahí afuera", una noción de trascendencia que presupone de hecho que el cielo sea una cúpula sobre la tierra y que Dios esté entronizado encima de ella.

El concepto de "espacio sagrado", que en realidad ha formado la conciencia religiosa del Occidente cristiano, tiene íntima relación con la arquitectura sagrada. El templo egipcio, griego o romano, era simplemente una casa en que estaba situada la estatua del Dios: quizás una cueva. Uno "entraba" en el santuario, pequeño y oscuro, donde estaba presente el dios.

Pero la arquitectura sacra cristiana aprovechó el aula cupular o la vasta basílica, y la fantástica explotación del espacio y luz de la catedral gótica la convirtió en una representación simbólica del mundo entero. La catedral es un "mundo"creado por muros en que se representa toda especie de seres, por ventanas por las que entra la luz del cielo vertiéndose sobre el pueblo de Dios, por un santuario espiritual y oculto en que se representan los sagrados Misterios. Ahí están presentes las concepciones de trascendencia e inmanencia. Recuérdese que la arquitectura gótica en Francia se desarrolló bajo el influjo de la teología del Pseudo -Dionisio, una teología de la oscuridad apofática (el Dios que es conocido al "desconocer") y la trasmisión jerárquica de la luz desde Dios, a través de los ángeles y la Iglesia.

Es una visión teológica muy sofisticada y profunda que, desde luego, hemos perdido.

Hoy en día ya no es posible ajustar ese tipo de iglesia al "espacio" de nuestras ciudades y de nuestro mundo.

La revolución de nuestra conciencia religiosa exige una franca comprensión del hecho de que tenemos un concepto de espacio y cosmos totalmente diferente. En ese nuevo concepto, no hay contención. Han desaparecido todos los límites y fronteras, o si exísten, son infinitamente flexibles. No hay "ámbito" en que pueda contenerse una luz inteligible. No hay localización espacial en que se encuentran lo infinito y lo finito. Lo que captamos es un redescubrimiento de la inmanencia, pero no sirve al inmanentismo de las religiones asiáticas, estático y fijado en éxtasis.

Nuestra tarea más importante es darnos cuenta del hecho de que nuestra nueva conciencia del espacio ya no admite la tradicional imaginería religiosa con que nos representamos nuestro encuentro con Dios. Al mismo tiempo, también hemos de reconocer que esa imaginería tradicional nunca fue esencial para el cristianismo. Debemos recuperar la conciencia neotestamentaria de que nuestro Dios no necesita templo (Hechos 7, 47-53) ni aun catedral. El Nuevo Testamento, en efecto, enseña que Dios tiene un solo templo indestructible, que es el hombre mismo (1 Cor 3, 17). Comprender que Dios está presente en el mundo en el hombre no es ninguna idea nueva ni radical, de hecho. Por el contrario, es una de las enseñanzas más elementales del Nuevo Testamento".


Thomas Merton.
"Conjeturas de un espectador culpable", 277-278

miércoles, 19 de agosto de 2009

¿Sigue siendo actual esta opinión de TM?


"Es una característica inquietante de la religión moderna el que se tienda cada vez más a diluir la fe y a sustituirla por un espíritu gregario o conformidad pasiva con el grupo, como si la obediencia de la fe de que habla San Pablo no fuera nada más que la negación a pensar por uno mismo y la renuncia a toda lealtad a las más profundas aspiraciones espirituales de cada cual. Como resultado de esa distorsión, surgue entonces la tentación de irse al otro extremo, buscar atención y consuelo mediante la rebelión inconformista. De ahí que la Iglesia tienda a dividirse entre una gran masa de convensionalistas pasivos e inertes que se agarran a ciegas a lo conocido, y una pequeña minoría de caprichosos excéntricos que admiran todo lo nuevo simplemente porque es nuevo".


-Humanismo Cristiano, 93-

Thomas Merton

lunes, 17 de agosto de 2009

Una grandeza teórica.


"La apertura al mundo verdaderamente cristiana procede de un auténtico resperto hacia el ser y el hombre, y hacia la situación natural e histórica del hombre en el mundo. Pero el respetar al hombre en su situación histórica de hoy, sin tomar en cuenta su necesidad, su angustia, sus limitaciones y su peligro, y sobre todo, sin consentir tomar parte en su responsabilidad, sólo acaba en una cruel burla al hombre. ¿De qué sirve exaltar la grandeza del hombre sencillamente porque los esfuerzos concertados de técnicos, soldados y políticos se las arreglan para poner al hombre en la luna, mientras cuatro quintos de la raza humana permanecen en abyecta miseria, mal vestidos y mal alimentados, en vidas sujetas a arbitraria e insensata manipulación por los políticos, o a la violencia a manos de la policia, de los chulos o de los revolucionarios? Cierto es que las posibilidades y la nobleza intrínseca del hombre son maravillosas: pero de poco sirve cacarearlo cuando la celebración de su grandeza teórica no sirve para ayudarle a encontrarse como ser humano normal".
Thomas Merton.
"Conjeturas de un espectador culpable", 208.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.