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martes, 24 de junio de 2014

CONTEMPLATIVOS

“Hermano, el contemplativo no es el hombre que tiene visiones flamígeras del querubín llevando a Dios en su carro imaginario, sino sencillamente el que ha arriesgado su mente en el desierto más allá del lenguaje y de las ideas, allí donde Dios se encuentra en la desnudez de la confianza pura, es decir, en la total entrega de nuestra pobreza y de nuestra condición inacabada para dejar de aferrar nuestras mentes en un nudo sobre sí mismas, como si el pensar nos hiciera existir. El mensaje de esperanza que te ofrece el
contemplativo es, pues, hermano, que no necesitas encontrar tu camino a través de la maraña del lenguaje y de los problemas que hay hoy en día en torno a Dios, sino que tanto si lo comprendes como si no, Dios te ama, está presente en ti, vive en ti, mora en ti, te llama, te salva y te ofrece una comprensión y una luz que no
se parecen en nada a la que jamás hallas podido encontrar en libros o escuchado en sermones. El contemplativo no tiene nada que decirte salvo asegurarte que si te atreves a penetrar en tu propio silencio y te arriesgas a compartir esa soledad con otros solitarios que busquen a Dios a través tuyo, entonces recobrarás de verdad la luz y la capacidad de entender lo que está más allá de las palabras y de las explicaciones porque está demasiado cerca como para ser explicado: es la unión íntima en la profundidad de tu corazón, del espíritu de Dios y de tu propio ser más íntimo y secreto, de modo que tú y Él sois en verdad un solo Espíritu. Te amo, en Cristo.”

Thomas Merton 
(“Mensaje a los contemplativos del mundo”, 21 de agosto de 1967, en respuesta a una petición expresa del Papa Pablo VI)

LO NUMINOSO...

"Utilizamos el concepto de numinoso para designar una calidad de vivencia en que se nos revela lo que significa rozar otra dimensión, otra realidad que trasciende el horizonte de la conciencia ordinaria. Esta trascendencia puede tener un carácter liberador o abrumador, gozoso u horrible, pero siempre se evidencia una fuerza que se experimenta como sobrenatural...
Todo lo que nos hace temblar de horror o de alegría, todo lo que nos sitúa más allá del horizonte de nuestra realidad cotidiana, posee una calidad numinosa. Lo mismo ocurre con aquello que nos sume en un recogimiento sincero, o nos obliga a una entrega total de nosotros mismos; con lo que nos aterroriza o nos arrastra, a pesar nuestro, a un acto inhumano. En este sentido, todo lo que se vive como numinoso, ya sean luces o tinieblas, amenaza siempre la realidad ordenada de nuestro medio habitual y circunscrito haciéndonos estremecer. Es el tremendum de lo numinoso.  Pero al mismo tiempo aflora a la conciencia una dimensión inherente a nuestro Ser que es la base de toda nuestra vida. Ese es su poder seductor. Poder que fascina ese trasfondo de nosotros mismos, esa interioridad que deberíamos desarrollar".

K.G. Dürckheim
"Meditar: por qué y cómo"

viernes, 20 de junio de 2014

RITUALES PARA SANAR Y CELEBRAR LA VIDA

"Los rituales ayudan en dos aspectos: por un lado, para anclar en el ser humano, de forma integral, una decisión que fue tomada racionalmente, porque en el ritual se experimenta este paso de manera sensible y física, lo cual le confiere una realidad que ayuda a acomodarse mejor a la nueva situación. Muchas veces es importante que uno se reconcilie con sus propias heridas, y esto no tiene nada que ver con desplazarlas de la consciencia. Se seguirá notando la herida, pero uno dejará de rozarse continuamente con ella, perdiendo mientras tanto toda la alegría de vivir. A veces practico un ritual en el que invito a las personas que sufren mucho odio y dolor a que pongan por escrito toda su pena. Una vez hecho esto, los papeles se arrojan a las llamas, en una cremación ritual, como expresión palpable de que ha terminado la situación de autodestrucción y autoinculpación.

Por otro lado los rituales facilitan la exteriorización del estado interior, con lo cual la persona puede crear una sana distancia frente a sus propias emociones; la persona dejará de identificarse con sus propios sentimientos. Ahora puede permitirlos sin que le esclavicen; puede tener sentimientos porque los sentimientos ya no le dominan. Esto vale igualmente para los sentimientos positivos. De esta forma los rituales pueden también servir para manifestar la experiencia totalmente diferente que se haya tenido. Esto se realizaría en forma de celebraciones religiosas. Éstas subrayan el hecho de que la vida entera debería estar impregnada de la experiencia de lo divino y nos invitan a vivir la religión también en la vida cotidiana. La vida es una fiesta. Misticismo significa: celebro mi vida como la manifestación de lo divino. Dios quiere ser persona en la persona".

Willigris Jager
"La ola es el mar"

lunes, 16 de junio de 2014

INFLUENCIAS EN MERTON

"Hemos tenido ocasión de comprobar que la formación de Merton fue el resultado de influencias personales muy marcadas, así como de una suerte de temprana panorámica itinerante por el paisaje intelectual y social de su tiempo. De temperamento artístico e inclinaciones intelectuales cultivadas en un clima de independencia y tolerancia, Merton enseguida descubrió que la libertad externa que bien pronto tuvo a su alcance escondía profundidades a las que ni las conquistas académicas ni sus éxitos mundanos daban acceso. En su autobiografía da cuenta al menos de su familiaridad con cuatro grandes dimensiones culturales estrechamente imbrincadas: el mundo del arte (pintura, escultura, música, cine, y sobre todo, literatura), el psicoanálisis, el comunismo y la religión. En cuanto a la última, para Merton, desde el inicio de su conversión, ésta iba a ser mucho más que una mera expresión cultural, pero no por ello sin repercusiones hondas y duraderas en la misma. De hecho, la conversión al catolicismo actuó como principio unificador de las anteriores, en torno fundamentalmente a su doctrina de la encarnación como eje de su espiritualidad cristocéntrica".

"La autobiografía de Merton se inicia con el reconocimiento del autor hacia la sensibilidad artística de su padre, con una importante observación que la vincula a una definitiva impronta religiosa: "Su visión del mundo era sana, llena de equilibrio, de veneración por la estructura, por las relaciones entre las masas y las circunstancias que imprimen una personalidad individual a cada cosa creada. Su visión era religiosa y pura y, por consiguiente, sus pinturas no tenían decoración ni se prestaban al comentario superfluo, ya que un hombre religioso respeta el poder de la creación de Dios para dar testimonio de sí". (M7C, 10)

Fernando Beltrán Llavador
"La encendida memoria"
Página 95

sábado, 14 de junio de 2014

MIRAR EL MUNDO CON MÁS COMPASIÓN

“Han pasado casi veinte años desde que se escribiera este libro... Pero en este tiempo yo he aprendido a mirar el mundo con más compasión... El monasterio no es una «huida» del mundo. Por el contrario, al estar en el monasterio asumo mi verdadero lote entre todas las luchas y sufrimientos del mundo. Adoptar una vida que es esencialmente no- autoafirmativa, no-violenta, una vida de humildad y de paz es en sí una declaración de la propia postura. Pero cada uno en esa clase de vida puede, por la modalidad personal de su decisión, otorgar a su vida entera una orientación especial. Es mi intención hacer de mi vida entera un rechazo de y una protesta contra los crímenes y las injusticias de la guerra y de la tiranía política que amenazan con destruir a toda la raza humana y al mundo entero.

A través de mi vida monástica y de mis votos digo NO a todos los campos de concentración, a los bombardeos aéreos, a los juicios políticos que son una pantomima, a los asesinatos judiciales, a las injusticias raciales, a las tiranías económicas, y a todo el aparato socioeconómico que no parece encaminarse sino a la destrucción global a pesar de su hermosa palabrería en favor de la paz. Hago de mi silencio monástico una protesta contra las mentiras de los políticos, de los propagandistas y de los agitadores, y cuando hablo es para negar que mi fe y mi iglesia puedan estar jamás seriamente alineadas junto a esas fuerzas de injusticia y destrucción. Pero es cierto, a pesar de ello, que la fe en la que creo también la invocan muchas personas que creen en la guerra, que creen en la injusticia racial, que justifican como legítimas muchas formas de tiranía. Mi vida pues ,debe ser una protesta, ante todo, contra ellas”

Thomas Merton
(Prefació a la edición japonesa de La montaña de los siete círculos)[1].

[1] Texto español en Thomas Merton, Querido lector (Reflexiones sobre mi obra), Ávila 1991, págs. 67-71, ISBN 84-922680-0-X. Traducción, revisión bibliográfica y notas de Fernando Beltrán Llavador.

miércoles, 11 de junio de 2014

LO ESENCIAL ES ESTAR JUNTOS

“La esencia de estar a solas, a solas consigo mismo, no está en huir de todas las personas de este mundo. Esto no tiene ningún sentido. No se trata de huir de la gente ni de correr a buscarla. Estar solo es simplemente otra forma de estar con ellos. El estar físicamente presente para todos es casi siempre más o menos irrelevante. Se está o no se está. Y eso no tiene en realidad tanta importancia, puesto que estamos unidos en el Espíritu. Y así es como será en el cielo. En el cielo hay una verdadera vida comunitaria, sin pequeñeces ni trivialidades. Allí, no nos preocupamos por nuestra propia identidad y nuestra individualidad, y todas esas minucias.

En el cielo, todas las cosas serán como cuando son mejores que nunca para nosotros aquí en la tierra, y mucho mejores. En otras palabras, allí seremos realmente uno. Este es el propósito de nuestra vida, lo que buscamos y anhelamos, y lo que vamos a tener. Seremos salvos, seremos libres, seremos uno. No tenemos que preocuparnos por el hecho de que las cosas sean ahora imperfectas. El tiempo se avecina, y será mucho mejor de todo cuanto podamos pensar o imaginar. Y así será porque seremos uno. Así, cuando estamos juntos, enriquecemos nuestra eternidad.

Esto es lo que significa ser cristianos. Así es como obra Dios. Y lo que hace que le estemos tan agradecidos. Sabemos que no es nuestra misión hacer que las cosas “funcionen”, ni satisfacer ninguna clase de precondiciones, ni “enderezar” todas las cosas”.


Thomas Merton.
"Los Manantiales de la Contemplación"

THOMAS MERTON, SACERDOTE

"¡Oh, el Fuerte Dios Viviente! Ardo en deseos de llegar a su paz, a su estabilidad, a su silencio, al poder y sabiduría de su acción directa, a la liberación de mis cargas terrenales.

Qué amengüe la servidumbre de los deseos que gravitan sobre mi vida, para que quede liberado y pueda acercarme más al Señor en todas las misas que oficie.

Qué cada misa ilumine mi oscuridad y sea un paso más hacia el cielo y la revelación. Qué cada misa sea un enriquecimiento y una liberación para mi alma y para todas aquellas que, en los designios de Nuestra Señora, por obra de esas misas hayan de llegar a la santidad y a la contemplación, alcanzando así la libertad y la alegría.

Ser sacerdote significa no tener nada, no desear nada y no ser nada, sino pertenecer a Cristo. Mi alegría es el gran poder de Cristo. La misa es lo más maravilloso que ha entrado a formar parte de mi vida. Mi alma está unida al alma de Cristo gracias al carácter sacerdotal que Él imprime en mí. En la Santa Misa su alma y la mía actúan tan estrechamente como les es posible, y son inseparables como un rayo de luz fundido en otro rayo de luz. Sin dejar de ser quien soy, me convierto en otro ser, elevándome a un nivel de existencia mucho más alto, puro y sencillo. La labor de un sacerdote consiste en espiritualizar al mundo.

¡Oh Señor, si la misa pudiera ser cada día lo que es en la mañana de Pascua! ¡Si las plegarias pudiesen ser tan claras, si el Cristo Resucitado pudiese brillar en mi alma, a mi alrededor y ante mí, con esta sencillez pascual! Porque en esta sencillez está nuestra alegría; este es el pan sin levadura que es maná y alimento del cielo; esta pureza, esta libertad, esta sinceridad pascual.

¡Oh Dios mío! ¿Qué podría hacer para convencerte de que anhelo tu verdad y tu sencillez, de que deseo compartir tu infinita sinceridad, que es espejo de tu verdad y de tu Segunda Persona?

¡Danos siempre de este Pan del Cielo! ¡Danos a beber siempre de esta agua para que nunca más tengamos sed!

Amen".

(Texto conformado con diferentes pasajes de “El Signo de Jonás”).

domingo, 8 de junio de 2014

¿CUANDO CREEMOS EN EL ESPÍRITU?

"Cuando tenemos una esperanza total en Dios, pese a tanto fallo propio y ajeno.
Cuando en medio de la desesperación, experimentamos, sin embargo, un consuelo interior que nadie nos podrá quitar.
Cuando ante el desgarrón de la muerte, nuestra o de otros, asumimos el hecho con fe y esperanza.
Cuando aceptamos decididos una responsabilidad o compromiso, aunque no tengamos claras perspectivas de éxito o utilidad.
Cuando vivimos con serenidad el día a día, y aceptamos las contrariedades de cada jornada sostenidos por una fuerza cuyo origen no podemos abarcar ni dominar.
Cuando nos entregamos sin condiciones, y el caer se convierte en un verdadero estar de pie.
Cuando en el fondo de nuestros interrogantes, nos sentimos abrazados por un misterio, latente en lo más hondo de nuestro ser, que nos acoge y nos salva.
Cuando vivimos las tinieblas del aparente sin-sentido de nuestra existencia porque sabemos de Quién nos hemos fiado.
Cuando gozamos cada momento alegre de esta vida, como anticipo de la felicidad completa que Dios nos tiene preparada.
Cuando somos capaces de orar en medio de las tinieblas, la sequedad y el aparente silencio de Dios, sabiendo que siempre somos queridos y escuchados, más allá de una respuesta que se pueda comprender y razonar".

K. Rahner
(Revista: ORAR)

sábado, 7 de junio de 2014

MANTENERSE DESPIERTO

En su libro “Pensamientos en la soledad” Merton comenta acerca de la santidad cristiana y la vida espiritual [1]

La santidad no es evasión de la realidad, sino una completa entrega de nosotros a la realidad. “El temperamento no predestina a un hombre a la santidad y a otro a la condenación. Todos los temperamentos pueden ser el material de la condena o la salvación”.[2] Vida espiritual no es vida mental, no es sólo pensamiento. Tampoco es sólo cosa de “sentir”. No excluye pensamiento y sentimiento, al contrario, incluye a ambos. No es una vida concentrada “en el punto más alto” del alma, una vida de la que se excluyen mente, imaginación y cuerpo. Si así fuera, pocos podrían llevarla, y además, no sería vida. “Si el hombre ha de vivir, tiene que estar enteramente vivo, cuerpo, alma, mente, corazón, espíritu. Todo debe ser elevado y transformado, por la acción de Dios, en el amor y la fe”.[3] La vida espiritual es, principalmente, una vida[4]; es principalmente un asunto de mantenerse despierto[5]. Una vida es toda espiritual o nada espiritual, no hay término medio. Si se desea tener una vida espiritual hay que unificar la vida.[6]


[1] De 1958; recoge los pensamiento sobre la vida contemplativa e intuiciones básicas de algunos momentos de meditación de TM durante los años 1953 y 1954; de relieve el vínculo que establece entre soledad y sociedad, aspecto esencial de su andadura contemplativa. Para Merton la soledad es esencial para el hombre se halle a sí mismo, para el descubrimiento de la persona real; aquí vuelve el vínculo entre santidad o plenitud, e identidad. LCA, 54-55. 

[2] PS, 18. 

[3] PS, 22 

[4] PS, 32 

[5] PS, 33 

[6] PS, 39

EL SUFRIMIENTO NO ES SANTO

Algunas ideas de Thomas Merton acerca de la santidad, así como el lugar del dolor y la ascesis en este camino, aparecen en su libro “Los hombres no son islas[1]
Al hablar de amor, libertad, esperanza, ascesis, etc, Merton tiene de fondo como proyecto el ser santos. Un elemento al que dedica varias páginas es el de la voluntad de Dios, que no sólo hay que cumplirla, sino “querer” cumplirla. También respecto al sufrimiento, dice que la cruz forma parte del camino cristiano, pero que no sólo tenemos que aceptar el sufrimiento, sino hacerlo santo, ya que “nada se vuelve con tanta facilidad non-santo como el sufrimiento”.[2] El sufrimiento por sí solo no hace crecer, ni garantiza alcanzar la santidad (como parece asumir cierta visión “hagiográfica”); santo no es el que acepta el sufrimiento porque le gusta, y espera una recompensa; el santo aborrece el sufrimiento, pero acepta en su amor a Cristo, pasar por esa prueba. “El único sufrimiento que quienquiera puede desear válidamente es aquella prueba precisa y particular que nos demandan los signos de la Providencia Divina en nuestra vida”.[3]Para ser santos no es necesario salir a buscar el sufrimiento a toda costa, nadie es llamado a sufrir por sufrir, y la santidad es mucho más que sufrimiento. Los santos consagran a Dios, eso sí, todo aquello que les suponga sufrir, pero también sus alegrías; también se da gloria a Dios usando y apreciando las cosas buenas de la vida. “La felicidad consiste en averiguar precisamente cuál es esa “única cosa necesaria” en nuestra vida, y en dejar a un lado con ánimo contento todo lo demás”.[4]

NOTAS:
[1] Escrito en 1955.Es una continua invitación, en clave contemplativa, al encuentro de Dios en los semejantes y al de los semejantes en Dios a través del descubrimiento de nuestro auténtico ser tras la compleja maraña de los espejismos de nuestra fabricación cotidiana.LCA, 54 

[2] HNI, 86 

[3] HNI, 88 

[4] HNI, 130

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.