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domingo, 2 de diciembre de 2012

El año cristiano

“La vida está hecha del paso de los años…cada año es un punto de crecimiento claramente identificable en la vida. Cada tipo distinto de año exige de nosotros fuerzas diferentes, nos proporciona dones distintos, nos posibilita diferentes clases de sensibilidades. El año litúrgico es la aventura de llevar la vida cristiana a plenitud, tener el corazón alerta y el alma centrada. No se interesa tanto por las cuestiones relativas a cómo ganarse la vida, sino por las que conciernen a cómo hacerse una vida. El año cristiano es el año que tiene el propósito de sintonizar la vida del cristiano con la vida de Jesús, el Cristo. Para ello nos propone año tras año que nos sumerjamos una y otra vez en el sentido y la esencia de la vida cristiana, hasta que, con el tiempo, seamos lo que decimos ser: seguidores de Jesús hasta el corazón de Dios. El año litúrgico es una aventura del crecimiento humano, un ejercicio de maduración espiritual. El secreto consiste en entender el año cristiano, a fin de que pueda desarrollar las dimensiones cósmicas de lo que significa estar vivo en la entraña misma de nuestra vida cotidiana”. Joan Chittister “El año cristiano. La interminable aventura de la vida espiritual” Sal Terrae, 2010.

sábado, 1 de diciembre de 2012

ADVIENTO...comienzo.

“Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos". 
 Thomas Merton “Tiempos de Celebración”

TM: algunas notas

Thomas Merton no era católico, había sido bautizado en la Iglesia episcopaliana en Estados Unidos, pero casi que por formalidad más que por verdadera elección de fe; no obstante en su vida siempre hay referencias de tipo religioso, en el sentido de apertura a lo "trascendente" que hay siempre en el arte, o en una sociedad con referentes religiosos establecidos. Recibió una educación liberal, conoció variadas experiencias humanas y religiosas. Merton es hombre de experiencia, con vocación por la escritura desde muy temprana edad. Recibió una gran influencia de San Juan de la Cruz en una etapa concreta de su vida, y ello es evidente en el título y sentido de algunos de sus libros; lo mismo, afectivamente se sintió cercano a Teresa de Lisieux, otra santa del Carmelo. En uno de sus diarios las referencias a santos y elementos de la espiritualidad carmelitana son constantes. Fue cuestionado por sus hermanos monjes a causa de su singularidad; se le reprocha no haber sido suficientemente contemplativo, pasando por alto algunas tradiciones monásticas tradicionales. Es curioso, sin embargo que su testimonio como "contemplativo" haya llegado y siga llegando a tantos. Su autobiografía no puede leerse simplemente como "biografía", porque no es meramente historia, sino "historia de fe", historia de "conversión", y ello es un género literario en sí mismo, como lo encontramos en San Agustín o en Santa Teresa. Hay elementos que han sido polarizados o extremados, para dar mayor énfasis al mensaje que se intenta trasmitir. Es importante no hacer tanto una lectura "moralista" de su conversión, sino una lectura "espiritual". En su conversión ocupan un lugar central sus lecturas, sus profesores y sus amigos. Aldous Huxley le acercó a una nueva comprensión de la espiritualidad y del ascetismo como un elemento básico de esta. Recibió muchas influencias intelectuales: Willian Blake, Maritain, Newman, Hopkins, etc. Su experiencia de 1958, en Louisville, la llamada "epifanía", redefinió su comprensión de la vida e identidad monásticas. Su itinerario vital nos ayuda a comprender el vínculo entre conversión, santidad e identidad.

viernes, 30 de noviembre de 2012

QUERIDO GÉNERO HUMANO

Me gustaría volver sobre la extraordinaria simpatía de TM por la familia humana, ese humanismo que siempre cautivó mi atención y lo que considero su mayor mérito. En uno de sus diarios recoge un acontecimiento espiritual que sus biógrafos han llamado” la epifanía de Louisville”, ciudad cercana al monasterio donde Merton vivía. Quiero citar textualmente: “Ayer, en Louisville, en la esquina de las calles Cuarta y Walnut, comprendí de pronto que yo amaba a todo el mundo y que nadie me era o podía ser totalmente extraño. Fue como si despertase de un sueño: el sueño de mi distanciamiento, de la vocación “especial” a ser diferente. Realmente mi vocación no me hace diferente al resto de los hombres ni me coloca en una categoría especial si no es de manera artificial, jurídicamente. Yo sigo siendo un miembro de la raza humana, y ningún otro destino es más glorioso para el hombre, si tenemos en cuenta que la Palabra se hizo carne, convirtiéndose también en miembro de la Raza Humana. ¡Gracias a Dios¡ ¡gracias a Dios¡ Yo soy un miembro más de la raza humana, como el resto de los seres humanos.¡Tengo la inmensa satisfacción de ser un hombre¡ ¡Como si los sinsabores de nuestra condición pudieran importar realmente cuando se ha tomado conciencia de quiénes y qué cosa somos, como si nosotros pudiéramos alguna vez empezar a comprender esto en la tierra”. (Diarios I) Más adelante añadirá: “El querido “género” de los pecadores unidos y abrazados dentro de un solo corazón, una sola bondad, que es el Corazón y la Bondad de Cristo”. Todo lo demás en la vida y la obra escrita de Thomas Merton llevan este fundamento, esta honda experiencia espiritual que fuera creciendo dentro de él. Tan es así que ya en las páginas de su primer diario publicado afirmará: “Yo vine al monasterio para descubrir el lugar que me corresponde en el mundo, y si no consigo dar con ese puesto mío en el mundo estaré perdiendo el tiempo aquí”. Este humanismo es el que comprende el ecumenismo como un camino hacia la plena comunión con todos los hombres; así, entiende que, “ser auténticamente católico implica ser capaz de sentir desde dentro los problemas y las alegrías de todo el mundo y ser todas las cosas para todos los hombres”. Su propósito, su meta, es por tanto “ver y abrazar a Dios en el mundo entero”; es decir, abarcar los extremos: “Si soy capaz de unir en mí mismo, en mi propia vida espiritual, el pensamiento de oriente y de occidente… crearé en mí mismo una reunificación de la iglesia dividida y, de esa unidad en mi mismo, podrá derivarse la unidad externa y visible de la iglesia… hemos de dar cabida a ambos en nosotros mismos y trascenderlos a ambos en Cristo”. Y luego, más adelante insiste en lo mismo al afirmar: “Ser capaz –en la medida de lo posible- de extender los brazos y abarcar todos los extremos y contenerlos en uno mismo sin confusión: sin eclecticismo, sin falso misticismo, sin experimentar divisiones interiores”.

jueves, 5 de julio de 2012

DIFICULTADES CON EL BLOG

Estoy presentando dificultades para actualizar el blog, al parecer por incompatibilidad con el servidor de google. Espero pueda resolverse en un futuro cercano. El blog permanecerá activo, y en cuanto sea posible subiré nuevas entradas. Gracias a todos los que se han preocupado. (Cuando intento actualizarlo me dice un letero: "Tu navegador ya no es compatible con Blogger. Algunas partes de Blogger no funcionarán y puedes experimentar dificultades. Si tienes algún problema, prueba Google Chrome". Luego, Google Chrome no se puede descargar en Cuba.Tendré que buscar otro camino). UNA POSIBILIDAD sería tal vez alguien que me pueda ayudar desde el exterior a colgar las entradas. CONFÍO EN QUE SE RESOLVERÁ. UN ABRAZO A TODOS.

jueves, 21 de junio de 2012

ORACIÓN

ORACIÓN: ¿HACER O NO HACER? “El movimiento de alejamiento de las formas sociales y litúrgicas de oración, que adquirió ímpetu en la alta Edad Media, hizo que muchos cristianos se imaginaran que la oración interior, en espíritu y en verdad, era incompatible con las formas exteriores de oración. Los iluminados españoles del siglo XVI enseñaban a sus discípulos que el canto y la recitación del Oficio Divino es un obstáculo al progreso de la oración interior. Inclusive algunos escritores de casta más ortodoxa, que comprendían que la dignidad y excelencia objetivas del Oficio Divino como oración pública de la Iglesia debían defenderse y sostenerse, no obstante trataban a aquel como deber que el contemplativo tenía que aceptar con toda humildad y sumisión, y no como manifestación de unión amorosa con Dios”. “Debajo de este error se escondía, en primer lugar, una falsa psicología de la contemplación. Esta psicología falsa era una super simplificación de la doctrina verdadera. Los conceptos erróneos eran más o menos estos: toda oración contemplativa es oración puramente pasiva y es incompatible con cualquier actividad interior o exterior; es sí que el Oficio Divino encierra actividad interior y exterior, luego el Oficio Divino y la oración contemplativa son incompatibles”. “El quietista Miguel de Molinos sostenía que las almas interiores (esto es, contemplativas) nunca dan gracias a Dios con palabras o con la lengua, mas permanecen en silencio, para no obstaculizar la acción de Él en ellas. Molinos añadió (y esto también fue condenado) que cuando más perfectamente se entregaran pasivamente estas almas interiores en manos de Dios, más imposible encontrarían el recitar cualquier oración vocal”. “Es totalmente cierto que en la contemplación mística o infusa el alma se va haciendo gradualmente cada vez más pasiva bajo la guía del Espíritu Santo, y también es totalmente verdadero que a veces (pero no siempre) el alma que así es guiada por Dios encuentra difícil y hasta imposible educir los diversos actos que se contienen en las formas ordinarias de oración. Más estos estados pasivos de oración, que son un puro don de Dios, normalmente los concede Él a las almas que se han ejercitado con fidelidad en la práctica de la virtud y las formas familiares de oración meditativa y vocal. El camino hacia esta pasividad está en la vía activa, si bien eso no significa que la oración pasiva pueda adquirirse”. THOMAS MERTON (“Pan en el desierto”, páginas 24-26, Editorial Sudamericana, 1955. PARA AMPLIAR SOBRE ESTOS TEMAS: “CAMINO DE PERFECCIÓN” (Santa Teresa); “ENAMORARSE DE DIOS. Práctica de la oración cristiana” (William Johnston); “LA EXPERENCIA INTERIOR” (Thomas Merton).

martes, 12 de junio de 2012

VIDA

“Llovió toda la noche y sigue lloviendo. Cuán a menudo, durante los últimos años, he pensado sobre la muerte. Ha estado presente en mí, la he “entendido” y sé que debo morir. No obstante, anoche, durante un momento, al pasar, y por así decirlo, sin espanto ni drama, experimenté momentáneamente el hecho de que, este cuerpo, este yo, simplemente no existirá. Una ráfaga de “no estar aquí”, de estar muerto. Sin miedo ni pena, sin nada. Simplemente, no aquí. Y éste, supongo, es uno de los primeros sabores de los frutos de la soledad. Como si pasara a mi lado el Ángel de la Muerte, pensando en voz alta, cumpliendo su faena y casi sin advertir mi presencia, pero captándome de todos modos. Así nos reconocimos el uno al otro”. (Un voto… 148)
  
 “Todo lo que hay en esta ermita me colma de alegría. Hay infinidad de cosas que podrían ser mucho más perfectas, de un modo u otro, ascética o domésticamente, pero éste es el lugar que Dios me ha dado después de tanta oración y anhelos, sin que lo merezca, y es un deleite. No pudo imaginar otro gozo en la tierra que tener un lugar así y estar en paz en él. Vivir en silencio, pensar y escribir, escuchar el viento y odas las voces del bosque, luchar con una nueva angustia que es, con todo, bendita y segura, vivir a l sombra de una enorme cruz de cedro, prepararme para mi muerte y mi éxodo al país celestial, amar a mis hermanos y a toda la gente, orar por el mundo entero y ofrecer paz y sano juicio entre los hombres. De modo que éste es mi lugar en el designio de las cosas y resulta suficiente. Amen”. (Un voto… 202) 

 THOMAS MERTON

SOLEDAD

“Las alegrías más lúcidas y amargas de la soledad. El desierto real es este: hacer frente a las limitaciones reales de la propia existencia y conocimiento y no tratar de manipularlas o rechazarlas con repugnancia. No embellecerlas con posibilidades. No pretender otras posibilidades mas que aquellas que son realmente posibles en el momento concreto, aquí y ahora. Y, entonces, elegir o rechazar, según uno quiera, sabiendo que esa elección no es una solución para algo, sino meramente un paso más hacia un contexto ligeramente modificado de otras posibilidades, muy pocas, verdaderamente limitadas, muy insignificantes y muy concretas. Darse cuenta de que toda la vida de uno, de cada uno, es precisamente esto. Cuando se vive en sociedad las posibilidades parecen ilimitadas. Uno está en contacto con otras gentes, con otras libertades, otras elecciones; y quién sabe lo que todos los demás pueden elegir en un momento determinado... Todo son posibilidades... Pero cuando se está en soledad, y cuando se ven y se aceptan las limitaciones reales, entonces esas limitaciones se desvanecen, y se abren nuevas posibilidades ante uno. El presente está ahí, contundente, ilimitado. El único modo de aferrarlo en toda su extensión es despejar las limitaciones que nosotros colocamos en él mediante futuras expectativas, esperanzas y planes, o conjeturas, o lamentos sobre el pasado, o intentos de explicaciones de algo que hemos vivido y con lo que deseamos seguir viviendo. ¿Vivir con ello? Vivir con algo que hemos experimentado en el pasado es poner limitaciones al presente. Así y todo, el pasado entra en nuestro presente: es la limitación contra la que debemos hacer valer nuestra desventaja”. THOMAS MERTON, Learning to Love. Exploring solitude and freedom, Journals (VI (1966-67), editado por Christine M. Bochen, HarperSan Francisco, 1997, XXIV+367 págs., más 9 de índices, pág. 309-311. La versión española de esta parte de los Diarios (traducción The Intimate Merton: His Life from His Journals, traducido al español: Vol. I DIARIOS (1960-1968): La vida íntima de un gran maestro espiritual, Patrick Hart and Jonathan Montaldo (eds); Isidro Arias (trad.); Vol. II DIARIOS (1960-1968), Ed. Oniro, Barcelona 2000 y 2001, cf. Vol II, pág. 189.

martes, 5 de junio de 2012

HENRY MILLER

Henry Miller (1891-1980) fue un notable escritor estadounidense. Aunque los mundos en que Miller y Merton vivían eran muy diversos y diferentes, ambos descubrieron que tenían cosas en común, incluyendo un hondo respeto por la obra de cada cual. La correspondencia entre estos dos escritores data de 1962 a 1964. De las cartas de Merton a Henry Miller he tomado el siguiente texto: “La religión de la gente religiosa tiende a veces a hacer asomar la cabeza de un monstruo justo cuando uno comienza a calmarse y a sentirse tranquilo. La religión de la gente medio religiosa no tiende: eriza las cabezas. Cuernos, cuernos con ojos en sus puntas, dientes, dientes con ojos en ellos, ojos tan agudos como cuernos, ojos embotados, oídos que ahora escuchan a todas las estrellas y decodifican su mensaje en algo así como cotizaciones comerciales en alza. Esta es la mayor orgía de idolatría que el mundo jamás conoció, y los creyentes no piensan generalmente que la idolatría sea el pecado máximo y fundamental. No se piensa en absoluto, no es reconocido, no puede ser aceptado, y si uno va por allí y habla sobre la idolatría ellos se desplomarán a carcajadas y las cabezas de los monstruos girarán y se balancearán como el mayor carnaval que se haya visto. Pero precisamente la mayor y más absurda dificultad de nuestro tiempo es mantenerse desenredado de los ídolos, porque no se puede tocar nada que no esté profanado por ellos: cualquier cosa que compres, cualquier cosa que vendas, incluso cualquier cosa que ofrezcas. Y por supuesto el significado de ellos se pierde por completo. Cualquiera que se venda a un ídolo pequeño, inofensivo y de precio rebajado, se ha alienado y forma parte de la estatua, se comporta como ella y tiene que actuar como ella, o sea, tiene que estar muerto. La religión de la gente no religiosa tiende a estar libre de ídolos religiosos y de muchas maneras es menos apócrifa. Pero por otra parte, ellos a menudo no tienen defensa contra la especie totalitaria, que acaba haciéndose mayor y peor. Con franqueza no poseo una respuesta. Como sacerdote debería, por supuesto, se capaz de dar la respuesta de Cristo. Pero desafortunadamente… ya no es una cuestión de respuestas. Éste es un tiempo, quizás, de enorme silencio espiritual”. (7 de agosto de 1962)

MIGUEL GRINBERG

Miguel Grinberg, nacido en 1937, es responsable de buena parte de las traducciones de obras de TM al español. Estudió Medicina en Buenos Aires, y luego se dedicó a editar y escribir. Ha escrito poesía y ensayo, y se ha dedicado a las investigaciones y pedagogías prospectivas, dirigiendo algunos proyectos y publicando libros sobre estos temas. Fue editar de una revista literaria en la década del 60 del pasado siglo, a través de la cual entró en contacto con TM. En marzo de 1953 Miguel Grinberg visitó a Thomas Merton en Getsemaní; así lo recoge este último en su “Diario de un ermitaño” (A Vow of Conversation. Journals 1964-1965): “Miguel Grinberg, poeta de Argentina, estuvo aquí también. Debido a las fuertes lluvias, no pudimos salir demasiado, así que estuvimos mayormente sentados en un cuarto de la casa de huéspedes intercambiando ideas y direcciones de gente que deberíamos conocer. Me habló sobre hombres como Julio Cortázar y otros escritores latinoamericanos así como sobre todas las nuevas revistas de poesía en Sudamérica. Los jóvenes poetas latinoamericanos evidencian una maravillosa iniciativa y coraje. No temen publicar libros por su cuenta y los distribuyen más o menos gratuitamente. Editar es barato. La gente lee poesía: me refiero a gente, no a los mandarines. Pienso que esta nueva solidaridad es uno de los más esperanzados signos de vida en este hemisferio”. “Miguel Grinberg partió después que caminamos un poco por la fría ladera oscura al sur de la casa Farrowing, sacando fotos y hablando sobre más poetas latinoamericanos (por ejemplo, Huidobro)”. En el volumen, “Coraje para la verdad. Cartas a Escritores” aparecen varias cartas enviadas por Merton a Grinberg entre 1963 y 1966, en las que aparece un Merton interesado en Latinoamérica, en lo que esta tenía para enseñar a la parte norte del continente; Merton usa un lenguaje irónico, inteligente, cargado de múltiples sentidos. De esas cartas he tomado los textos que aparecen a continuación: “El amor está bien mientras no se hagan proclamaciones y mientras no se convierta en un programa, porque entonces pasa a ser otra tiranía”. “El monje es un pájaro que vuela raudamente sin saber a dónde va. Y siempre llega a donde fue, en paz, sin saber de dónde vino”. “Ningún ermitaño es importante. Es por ello que los ermitaños son esenciales en un universo arruinado por una plaga de gente importante. Abajo la importancia. Abajo la importancia de los monjes”. “He perdido el arte de emitir sonidos tranquilizantes. Pero somos no obstante el cuerpo de la esperanza y la esperanza vive a despecho de lo que podamos estar pensando: no necesita que la empujen más de lo que el pasto requiere”. “Nueva conciencia. Tiene que haber agua limpia en la mente para que el espíritu beba”. Entre otras cosas, Merton hace mención de Ernesto Cardenal, Herder Cámara, Bob Dylan y Miguel Hernández

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.