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martes, 12 de febrero de 2013

ABRE LA PUERTA 2



LAS LLAVES DE LA PUERTA. “Hacer la pregunta apropiada es el acto de transformación central. Las preguntas son las llaves que abren la puerta de la psique”. Las puertas suelen necesitar una llave para poder abrirse. Esas llaves son: la confianza, las dudas, las preguntas, los amigos, los maestros…  Piensa cuál es la pregunta central de tu vida en este momento.


EL JARDÍN SECRETO. “Hay personas cuya presencia es alentadora…”.  Tras esa puerta que abrimos hay un hermoso jardín, escondido y secreto. Para encontrarlo necesito de otras personas. Todos nos beneficiamos de tener alguien que confíe en nosotros y crea en ese jardín interior, aun cuando uno mismo no esté tan seguro de su existencia. Nos beneficia que esos maestros y amigos nos empujen a explorar las regiones secretas de nuestro ser. También cuentan aquí las personas que entran a la vida por breve tiempo. Piensa en algunas de esas personas, enciende una vela, y da gracias. Proponte ser tú también una persona que apoya a otras a encontrar su jardín interior.
  
PUERTAS VERDADERAS Y PUERTAS FALSAS. “Habían puertas que no eran tales sino sólidos muros que aparentaban ser puertas”. Hay ocasiones en que lo que creemos ser la puerta que conduce a nuestro auténtico yo resulta ser un muro que bloquea nuestro camino de transformación espiritual. Los muros sólidos no son puertas. Los espejismos no son la realidad auténtica, sino puertas aparentes. El yo falso está lleno de ficciones. Es importante escuchar con atención las respuestas internas, los gritos, los susurros, las resistencias, la irritabilidad. El Amor nos ayuda en esta tarea.

 (Notas a partir de la lectura de "ABRE LA PUERTA. Introspección al verdadero yo". de Joyce Rupp, Sal Terrae, 2009)

domingo, 10 de febrero de 2013

VIVIR O MORIR

En un blog afin encontré estos textos, sugerentes para pensar en lo que supone comienzo y fin, amanecer y ocaso, vida y muerte:
 
"Un día, cuando estaba a punto de pisar una hoja seca, vi la hoja en la dimensión esencial. Vi que no estaba realmente muerta, sino  que se estaba fusionando con el suelo húmedo a fin de aparecer en  el árbol en la primavera siguiente con otra forma. Sonreí a la hoja  y le dije: "Estás aparentando". Todo está continuamente aparentando  que nace,  aparentando que muere, incluida esa hoja. Buda dijo: Cuando las condiciones son suficientes, el cuerpo se revela a sí  mismo, y entonces decimos que el cuerpo existe. Cuando las  condiciones no son suficientes, el cuerpo no puede ser percibido por  nosotros y entonces decimos que el cuerpo no existe". El día de nuestra "muerte" es el día de nuestra continuación en  muchas otras formas".
-Thich Nhat Hanh


   “Lo atemporal desconoce nacer y morir. El ocaso es transición a otra forma de existencia. Ocaso supone superviviencia de una forma  diferente -no en el sentido de la superviviencia del yo- sino en el sentido  de la continuidad de nuestra identidad verdadera.
   Nuestro verdadero problema no radica en el morir, sino en nuestro  apego a una forma determinada, a la que estamos teniendo ahora  mismo. Tal como soy, soy la manifestación de la Realidad originaria  Dios.... Por ello no me preocupa el tema del renacimiento. Únicamente  Dios renacerá.
   No se trata de la extinción de la muerte con el fin de vivir eternamente, sino de trascender nacimiento y muerte. Nos consideramos mortales porque vamos a perder la figura exterior. Pero lo que somos realmente no conoce ni nacimiento ni muerte”.
-Willigis Jäger.


   "Soy no-nacido, y según mi modo no-nacido, nunca moriré.
Según mi modo no-nacido he sido eternamente y soy ahora y
seré en la eternidad.
Cuando retorne a 'Dios'...mi irrupción (a la divinidad) será
mucho más noble que mi salida...Cuando entre en el fondo,
en la base, en el río y en la fuente de la divinidad, nadie me
preguntará de dónde vengo o dónde he estado. Allí nadie me
ha echado de menos".
-Eckhart (sermón 26)

jueves, 7 de febrero de 2013

TEÓFANO, EL RECLUSO

"Trabajando sobre los místicos rusos, he llegado finalmente a Teófano el Recluso, el obispo y monje del siglo XIX que dejó su sede a la edad de cincuenta y un años para vivir en soledad. Primero salía de su celda para asistir a los oficios en la iglesia de su abadía. Luego, a los seis años, tras el oficio de vísperas de Pascua de 1872, se convirtió en un recluso total, sin recibir a nadie más que al abad, a su confesor y a un hermano que atendía a lo necesario. Vivió así veintidós años, haciendo muchas traducciones y trabajos literarios, y llevando una inmensa correspondencia espiritual con las personas a quienes dirigía.
 Este simple perfil no da idea de su verdadera estatura espiritual. En realidad, es una figura impresionante, que descuella por encima de los startzi de Optima y de los demás grandes monasterior rusos que florecieron en el siglo XIX. Uno siente aquí que está en presencia de una verdadera grandeza, nobleza e integridad, una santidad perfectamente integrada y tradicionalmente monástica. Aquí hay una vida que, a pesar de su aparente extravagancia, se ve por sus frutos que estuvo verdaderamente equilibrada. Aunque va contra las normas razonables, tiene sentido real. Teófano fue un hombre que estaba por encima de las vicisitudes de la vida, que vivió en una atmósfera enrarecida y que, sin embargo, siguió siendo plenamente humano. Se eleva como Isaías entre los profetas.
 A este hombre le admiro profundamente porque supo ver qué hacer y supo hacerlo. Supo andar derecho y seguir a Dios. A veces estoy tentado de pensar que las complejidades de nuestro sistema conventual le cargan a uno de fantasías arbitrarias, encerrándole en un rincón absurdo en obsequio de un oscuro principio o a algún punto de ideología. En tal caso,  para hacer lo que realmente es apropiado, hay que volver a ello hacia atrás, como si hiciera otra cosa".

Thomas Merton, CONJETURAS, 348.

martes, 5 de febrero de 2013

CASTILLO INTERIOR



BIENVENIDO A TU CASTILLO…
Hace mucho años, en 1577, santa Teresa escribió un libro que sigue siendo válido para nosotros. Se llama el CASTILLO INTERIOR, también conocido como el libro de Las Moradas. El mensaje de este libro está extraído de los evangelios; a partir de la vida de Jesús, Teresa fue sacando su propio itinerario espiritual, y descubrió que había siete momentos, siete etapas en el camino hacia Dios; es decir, siete actitudes muy importantes para vivir Así nació este libro que puede servirnos como guía para la vida. No es necesario tener cualidades especiales para vivir esas etapas o moradas, sino simplemente ser un buscador, un peregrino, un caminante de la senda de Cristo. En ese Castillo Interior del que nos habla Teresa hay muchos lugares especiales donde podemos encontrar luz, confianza, fortaleza, virtudes y alcanzar esa plenitud para la que fuimos creados.

PRIMERA MORADA: Tú eres el castillo. Dentro de ti pasan muchas cosas. Si te decides a seguir esta forma de vivir, pon los ojos en Cristo, los ojos en el Reino de Dios y los ojos dentro de ti. Vivirás el itinerario desde dentro, desde el corazón, desde “el centro” diría Teresa. Eres un castillo habitado por el mismo Dios. En lo más profundo de cada uno de nosotros vive Dios. Iremos en su busca. Estamos llenos de maravillas y las desconocemos porque no entramos dentro de nosotros mismos. Vivimos en la periferia. El Señor quiere comunicarse contigo, vivir una historia de amistad. Somos capaces de conseguirlo porque hemos sido creados a imagen de Dios. Mejor dicho, en cada instante Dios te crea y te cría como una buena madre. Decídete a entrar. Basta con desearlo. Dios no pone condiciones. Sea cual sea tu vida. Él quiere ser tu amigo. Si te decides, en muy poco tiempo Dios cambiará tu vida. Serás mejor persona, más feliz y más capaz de amar a Dios y a los demás.


CONSEJOS PARA ESTA PRIMERA MORADA:

     . Entra en el castillo, es decir, dentro de ti; recógete, escucha, admira, abraza.
      . Pon tus ojos en Cristo, y mira el Reino que Dios te ha preparado para siempre, y mira dentro de ti.
      . Lleva una vida normal, la de siempre, y cuando puedas, a lo largo del día, piensa en Dios.
       . Dios es amor. Si tienes otra imagen de él, debes cambiarla.
      . Haz una oración al comienzo y al final de cada día: sencilla, de pocas palabras, las que quieras.

       . Reza con frecuencia el Padrenuestro. Dilo despacio, con los labios y el corazón, e invita si puedes a personas cercanas a rezarlo contigo.

     . Procura siempre hacer el bien.

(Estas notas están tomadas, no literalmente, de lo publicado por Antonio Más Arrondo en la revista ORAR, de la Editorial Monte Carmelo. El 2013 está dedicado a la lectura y reflexión de esta obra cumbre de santa Teresa de Jesús, como preparación a las celebraciones por el V centenario de su nacimiento).

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.