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miércoles, 13 de agosto de 2008

Ir quitando quereres....


“Lo que San Juan de la Cruz conceptualiza como “apetitos” y “pasiones” son, fundamentalmente, obstáculos a “superar” en el viaje místico. Es decir, se trata de obstáculos a hacer frente, no a eliminar. Nuestro místico habla de purificarlos, purgarlos, adormecerlos, amortiguarlos, mortificarlos, enjugarlos, reformarlos, sosegarlos, dormirlos…
La palabra apetito es el “impulso vehemente que nos lleva a satisfacer deseos o necesidades”. El quebrar esta estructura de atadura es el acto básico de liberación.
Los apetitos o apegos hacen referencia a todo aquello que atrae de tal manera, que no te sientes libre para buscar en transparencia lo Real Último, para avanzar por el viaje místico.
Los apetitos o apegos o deseos no son obstáculos a eliminar a lo largo del viaje místico, son más bien obstáculos a hacer frente, a superar. Para Juan de la Cruz esta idea es fundamental: no se trata de carecer de las cosas, sino del apetito (deseo) de ellas.
La voluntad humana ha de ir más allá de su forma ordinaria de desear. De ahí que el no estar apegado sea aquí la gran palabra. Integrar el deseo y educar la voluntad.
Cuando no buscas tus propias seguridades, cuando no pretendes llenarte de ti mismo, entonces hay espacio para Dios. Será Él quien llene y ocupe tu vida, tu ser y tu alma”.

“Un viaje a la libertad. San Juan de la Cruz”.
Juan Antonio Marcos.
Editorial de espiritualidad.
(Nota Importante: La imagen que acompaña esta entrada es una pintura de nuestra buena amiga M.José).

3 comentarios:

mj dijo...

Gracias
Porque lo que dice la entrada me lo aplico a mi vida, a mi pensamiento incesante y devorador.
Y por el detalle de poner de imágen una pintura mia.
Un abrazo enorme desde la amistad que nos une.
M.José

nieves dijo...

Maria josé: preciosa la pintura.
Me evoca en relacción a " llama de amor viva " de San Juan de la cruz, no sé si tiene algo que ver.
Un saludo.
Manuel: mil gracias por la perseverancia en el blog, es de gran ayuda en mi vida espiritual. Rezo por tí.
Otro saludo.
Nieves de Granada ( españa )

Silvia Cristina Cuesta dijo...

Que hermoso lugar he encontrado!!

Tengo muchísimo para leer...interesante..mucha paz y mucho amor... todo eso se siente en este lugar!!

Llegué hasta aquí, desde el blog de De la mano de Teresa de Jesús...
Y...con la Guía de Dios!!!

Nunca leí un libro de Thomás Merton..Siempre es un buen momento para hacerlo.

Te seguiré visitando.

Un saludo Cordial!!! Silvia

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.