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viernes, 22 de febrero de 2013

ITINERARIO DE CUARESMA: Conversión y misterio.



 CONVERSIÓN: 

 “Que nos mantengamos en espíritu de conversión”.
Así damos inicio a esta andadura, recordando que la imagen del “camino”, para referirse al proyecto cristiano, implica movimiento; a menudo nuestra vida de fe se concibe como un estar instalados, acomodados, cumpliendo unos mínimos, unos rituales, que nos hace sentirnos gente "buena y decente". Pero ser cristianos es mucho más: es siempre un desafío, una invitación a salir de nuestra casa, de nuestra tierra, como Abraham, en pos de una promesa. Conversión, “metanoia”, implica cambio, cambio de visión, mente y corazón renovados; implica riesgo y aventura. Conversión entendido también como crecimiento, transformación, estar en camino. Recuperar el ritmo de la auténtica vida espiritual. Contamos con la Gracia, se pide nuestra respuesta: que la gracia no se desaproveche, no caiga en saco roto. Dos actores en este drama: Dios y nosotros; Dios llama, nosotros respondemos. Esa dinámica, esa interrelación es el punto de partida de la CONVERSIÓN. Es fácil perder este espíritu a lo largo de la vida, por ello los tiempos fuertes de la liturgia cristiana son un recurso válido para recuperar el ritmo, y echarse a los caminos, para vivir la aventura del Amor. 

MISTERIO: 


Avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo
 Y vivirlo en plenitud”.  
  Elijo la palabra “misterio” como clave de este primer paso porque Dios es misterio, el ser humano es misterio, y la relación de Dios con el ser humano es misterio también. Dios es misterio, exige búsqueda,  conocimiento e inteligencia espiritual; no academicismo, sino sabiduría que brota de la experiencia, del camino, de la vida. Las lecturas del primer domingo de Cuaresma son, todas, una profesión de fe, un testimonio de lo que significa para el ser humano (Israel, Pablo, Jesús) el encuentro con el Misterio de Dios; encuentro en la propia vida, desafío existencial, frente a los obstáculos (tentaciones): tener, poder, placer, ganar a toda costa. No se trata de despreciar lo humano, sino de revalorizarlo a la luz del Misterio. Que la existencia no pierda ese brillo, su sentido último. Vivir el presente, el ahora de Dios, con la esperanza siempre puesta en lo esencial, en lo que no pasa, en lo Verdadero. Conocer a Cristo para vivir a Cristo. Experimentar la eterna novedad de Dios.

1 comentario:

Ana Márquez dijo...

Un bello blog. Felicidades :-)

Te invito al mío, por si te ayuda en tu crecimiento personal.

http://frasesdedios.blogspot.com.es/

Feliz tiempo de Cuaresma.
Un abrazo en la luz del Creador.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.