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martes, 26 de diciembre de 2023

LIBROS QUE TRANSFORMAN EL ALMA

"Ayer leí un par de capítulos de The Cloud of Unknowing. Cada vez que repaso un libro de esta tradición, sobre todo si es de san Juan de la Cruz, me siento como los tres Sabios cuando salieron de Jerusalén y, libres de las manos de Herodes, volvieron a ver su estrella. Les embargó una gran alegría. Fueron liberados una vez más de preguntas e incertidumbres y pudieron ver su camino recto ante ellos. Pero en este caso ni siquiera se necesita ver camino alguno. Se trata de algo más sencillo. Tan pronto como uno deja de viajar, ha llegado

Puedo recordar ciertos pasajes de otros libros que me han producido la misma impresión. Ellos dan testimonio de los momentos en que descubrí, con un conocimiento que llegaba hasta las profundidades de mi ser, que había encontrado lo que Dios deseaba para mí. Rememoro, por ejemplo, el capítulo que incluye santa Teresa en su Camino de perfección acerca de la insignificancia real de las distracciones involuntarias en la oración de quietud. Hace cuatro años, durante el noviciado, descubrí toda esa sección de la Llama de amor viva de san Juan de la Cruz, que habla en la tercera canción sobre las «profundas cavernas del sentido» y sobre la oración. Más recientemente encontré un capítulo en Le Paradis Blanc acerca de la vida interior. Ese capítulo se titula «Habla un cartujo», pero puede aplicarse muy bien a nosotros. 

De diferente modo me ha impresionado mucho también lo que dice Duns Scoto en sus precisiones acerca de la beatitud (libro IV del Opus oxoniense, 49), y todas las observaciones que hace san Buenaventura, especialmente en el Itinerarium, sobre los apetitos. Esas cosas han arraigado hondamente en mí, modelando mi vida y mis oraciones. No sólo cautivaron mi atención, sino que han transformado mi alma. Y, con todo, pienso que sólo han sido los últimos pasos de un proceso espiritual que, ya desde antes, la gracia venía elaborando secretamente. Esos pasos me han hecho comprender lo que ocurría dentro de mí sin que yo reparase claramente en ello. Leí muchas cosas análogas antes de venir a Gethsemani y no me transformaron en lo más mínimo. En el fondo, era totalmente incapaz de comprenderlas. 

Otro libro ejerció un poderoso efecto sobre mí durante el noviciado: el estudio del padre Philipon acerca de Isabel de la Trinidad y su oración".

Thomas Merton
El signo de Jonás, 48

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.